sábado, 8 de diciembre de 2012

Capítulo 38: Postales de Navidad (Diciembre 1964)


(El primer trimestre del curso se ha pasado volando y ya queda cada vez menos para las vacaciones de Navidad. El otoño este año en Madrid ha sido frío aunque no tanto como el invierno que se espera. Estamos a mediados de Diciembre de 1964 y la familia Perea espera por lo menos poder cogerse una semana de vacaciones entre Navidad y Año Nuevo para poder disfrutar de los días festivos con los niños, que son quienes al fin y al cabo más disfrutan de las fiestas navideñas)

(Es sábado por la mañana. Héctor está en casa con los niños jugando en la habitación, y Asun se ha bajado un momento a comprar una barra de pan y una botella de vino para la comida. Al volver, su madre la aborda en la portería)

Felisa: ¡Asun, hija...! espera un momento...
Asun: Ah, hola madre, ¿qué pasa...?
Felisa: Quería darte esta carta que ha llegado esta mañana para que se la subas a Héctor...
Asun: (observando la carta) ¿Y de quién es...?
Felisa: Viene de Venezuela... así que ya te imaginarás quien la envía...
Asun: ¡Ah, sí, claro...! será la tarjeta de felicitación que Teresa y Ana mandan todos los años, es como una tradición...
Felisa: ¿Y no te molesta un poco hija que se mantengan según que tradiciones...?
Asun: No sé porque lo dice madre... es una forma como otra cualquiera de ser educados y mantener un mínimo contacto aunque sea una vez al año... a mí no me parece mal...
Felisa: Pues será que yo soy un poco antigua, Asunción, pero al fin y al cabo, Teresa fue la primera mujer de tu marido...
Asun: Ya... ¿y...?
Felisa: Pues que quien tuvo, retuvo... ya me entiendes...
Asun: (sonriendo levemente) Desde luego, madre, tiene usted unas fantasías, que ya podía escribir un libro... usted escucha demasiadas radionovelas... en lo que a mí respecta, yo soy la única mujer de Héctor, y no me importa nada lo que puedan decir los demás... mi relación con Teresa es cordial y yo la respeto como mujer, pero ni ella ni nadie podrán sembrar ni un atisbo de duda en lo que se refiere al amor que Héctor y yo nos tenemos... no sé si me explico con claridad...
Felisa: Te explicas como un libro abierto, hija...
Asun: Muy bien, pues me alegro que lo haya entendido, así queda todo claro y se evitan comentarios inapropiados que están fuera de lugar... no es que quiera molestarle, madre, pero me duele un poco que después de todos estos años, todavía se ponga en entredicho la relación con mi marido...
Felisa: Hija, yo no pretendía ofenderte, no era mi intención... lo siento si te ha molestado lo que he dicho... es solo que una vieja como yo no se acostumbra a las cosas que ahora hacen los jóvenes... perdóname, por favor...
Asun: (abrazándola) Pues claro que la perdono, madre, y también le pido perdón por exaltarme así con usted, pero es que ya me cansa la misma cantinela... estoy harta de tener que defender mi relación con Héctor a estas alturas... ya sé que usted no lo hace con mala intención...
Felisa: Ya sabes que yo siempre te he apoyado hija, desde que decidiste embarcarte en esta aventura, tu padre y yo hemos sido los primeros en defenderte ante la gente del barrio cuando no paraban de hablar de vuestra situación irregular...
Asun: Ya lo sé, madre, y siempre le he estado muy agradecida por todo lo que ha hecho por nosotros, y lo que sigue haciendo... deme un abrazo, anda...
(Asun y su madre se funden en un fuerte abrazo)
Asun: Bueno, me subo para arriba, a ver que están haciendo mis monstruitos con su padre... me llevo la carta... hasta luego, madre...
Felisa: Adiós, hija...
(Asun coge el ascensor y sube a casa)

Asun: (entrando por la puerta) ¡Hola... ya he vuelto...!
Héctor: Hola, cariño... estamos en el salón...
(Asun se acerca a su marido y le da un cálido beso)
Asun: Me ha dado mi madre esta carta que ha llegado hoy... es de Venezuela...
Héctor: ¡Ah...! será la felicitación navideña de Teresa como todos los años... esta vez se ha adelantado un poco...
Asun: Sí, eso mismo he pensado yo... pero como el correo funciona cada vez peor habrá querido cubrirse para no meterse de lleno en las fiestas...
Héctor: Tráeme el abrecartas del despacho, por favor...
Asun: Enseguida...
(Asun va al despacho y vuelve con el abrecartas)
Asun: Toma... ábrela...
(Héctor coge el abrecartas y rasga el sobre, extrayendo de su interior una tarjeta de felicitación y una fotografía)
Héctor: ¡Anda, mira...!
(Asun y Héctor se quedan observando la fotografía donde aparece el pequeño Alejandro, que cuenta ya con 11 años, vestido con un traje de Papá Noel en una playa venezolana)
Asun: ¡Que mayor está ya...! ¡es increíble...! ¿qué edad puede tener...?
Héctor: Pues calculo que 11 años, porque si nació a finales de 1953...
Asun: Es una foto muy divertida, porque además como allí en esta época del año es verano, hace un calor y con ese traje encima debe estar asándose... ¡pobre...!
Héctor: ¿Quieres que lea la tarjeta...?
Asun: Por favor...
Héctor: (empieza a leer) “ Navidad de 1964. Queridos Héctor, Asun y familia. Un año más como ya es tradición, me pongo en contacto con vosotros para desearos unas felices fiestas navideñas y un próspero año nuevo lleno de alegría y felicidad. Ana, Alejandro y yo deseamos que estéis bien y que paséis estas fechas tan señaladas sobre todo para los niños, en familia y bien acompañados. Me he permitido enviaros junto con la tarjeta una fotografía reciente de mi niño vestido para la ocasión, aunque seguro que os resultará bastante raro que aquí celebremos las navidades con este calor, teniendo en cuenta lo acostumbrados que siempre hemos estado al frío de España por estas fechas. ¿Cómo se encuentran los pequeños María y Daniel? Supongo que ya muy grandes y es que el tiempo pasa que ni os imagináis. Por aquí todo nos va muy bien, aunque estamos un poco preocupadas por Simón, que últimamente anda delicado de salud después de la última pulmonía que cogió el invierno pasado. Por lo demás, simplemente reiteraros nuestros mejores deseos para el próximo año que ya se acerca. Cuidaros mucho y sed muy felices. 
Un beso enorme de:     Teresa    Ana     Alejandro

Asun: Muy bien... lo único que me apena es lo de Simón, no lo conozco de nada al hombre, pero es el marido de Carmen y te he oído contar historias de su primer viaje a Venezuela y de cómo volvió de allí para buscarla cuando se enteró de la muerte de Pascual...
Héctor: Sí, la verdad es que siempre ha sido un hombre de salud delicada y en mi opinión arriesga mucho...
Asun: ¿A qué te refieres...?
Héctor: Tengo entendido que en ocasiones acompaña a un amigo médico que tiene allí a visitar a niños enfermos de zonas alejadas de la capital, y mientras su amigo les hace un reconocimiento y les lleva medicinas, Simón les regala caramelos y se dedica a sacarles una sonrisa haciéndoles dibujos y caricaturas que los chavales agradecen...
Asun: Entiendo... la verdad es que es una labor muy loable...
María: (señalando la fotografía) Papá... ¿quién es este niño...?
Héctor: Se llama Alejandro, cariño, y es el hijo de una buena amiga que vive en Venezuela, un país muy lejos de España... y todos los años nos escribimos en Navidad para felicitar las fiestas... en esta ocasión ella ha querido enviarnos una foto de su hijo que ya tiene 11 años para que veamos lo grande que está...
María: (observando la fotografía) Es muy guapo...
Asun: Se me está ocurriendo una idea, a ver que os parece... podríamos aprovechar esta semana para ir una tarde a la redacción después de que los niños salgan del cole y nos reunimos con Damián, el fotógrafo de la revista, quiero pedirle que les haga una bonita foto de estudio a los niños con algún fondo navideño, típico de estas fechas... y podríamos encargarle también una foto de los cuatro juntos... hace mucho que no nos hacemos una y la podíamos colgar en el salón... ¿qué te parece, cariño...?
Héctor: Me parece una idea excelente, amor, y así con la tarjeta navideña que les mandemos este año a Teresa y Ana, le incluimos también una fotografía de nuestros niños para que vean como han cambiado... ¡que yo también estoy muy orgulloso de ellos, caramba...!
Asun: Perfecto... pues hablaré el Lunes con Damián y se lo comento a ver cuando le viene mejor a él para quedar...
María: Papi, ¿y quién es Teresa...? ¿es la mamá de Alejandro...?
Asun: No cielo, es un poco más complicado... Teresa es la tía de Alejandro, su mamá se llama Ana, y su papá murió, y tanto Teresa como Ana son amigas de tu padre, de hace muchos años, de cuando vivían en Madrid...
María: Es que me acuerdo aunque sólo un poquito, de una señora muy simpática que nos encontramos en la calle una vez comprando barquillos... ¿esa era Teresa...?
Héctor: Pues sí, princesa, y me parece increíble que te acuerdes de aquella escena, si tú eras muy pequeña... no tenías más que 2 años...
María: No lo sé, pero a veces recuerdo alguna imagen de ella y luego la volví a ver en aquella foto que se cayó al suelo cuando te dí el tabaco...
Héctor: Es verdad, claro que me acuerdo, de todas formas algún día me sentaré contigo y te contaré toda la historia, pero deberás esperar un poco más para entenderlo, princesa, aún eres un poco pequeña, pero te prometo que cuando te lo cuente podrás hacerme todas las preguntas que quieras...
María: De acuerdo, es que siento curiosidad porque a veces te he oído a ti y a mamá hablar de Teresa, y debe de ser alguien importante, ¿verdad...?
Héctor: Bueno, cariño, Teresa fue una persona importante en mi vida hace muchos años, pero ahora es sólo una buena amiga, ahora las personas importantes sois mamá y vosotros dos, mis niños...
María: (abraza a sus padres) Yo también os quiero, sois los mejores padres del mundo...
Héctor: Oye, princesa, ¿cómo van esos deberes del fin de semana...?
María: Bien, los termino esta tarde...
Asun: Dentro de unos días te darán la cartilla con las notas y esperamos que sean buenas...
María: Lo serán, mamá, te lo prometo... yo siempre hago los deberes y soy muy ordenada, y las profesoras del colegio y las monjas me felicitan siempre...
Héctor: Así me gusta, cariño, que seas una niña aplicada... llegarás muy lejos...
María: Me voy a jugar...
Asun: Muy bien, tesoro...
(Héctor y Asun vuelven a echar un vistazo a la carta y la foto)
Asun: ¡Madre mía, esta María cada día está más espabilada y es más lista...!
Héctor: Tiene a quien parecerse, sin duda... cada vez queda menos para que tengamos que sentarnos a hablar con ella y contarle nuestra historia, aunque en una versión más ligera, ¿no te parece...?
Asun: Sí, eso parece... pero no me preocupa en absoluto porque es una niña feliz con unos padres que la quieren por encima de todo y que se aman como el primer día, y eso me tranquiliza... (le da un beso rodeándole con su brazo por el hombro) ¿entonces te parece bien lo de las fotos...?
Héctor: (mirando amorosamente a su mujer) Claro... lo que tú quieras hacer estará bien...
Asun: De acuerdo... voy a ponerme con la comida...
Héctor: Muy bien, mi niña... voy a bajar a la portería un momento a pedirle a tu padre que me deje algún periódico...
Asun: Bien...

(Unos días más tarde, Asun y Héctor ya se han hecho las fotos familiares en el estudio que Damián ha realizado en una habitación del local de la redacción, donde ha puesto de fondo un gran póster navideño y donde los niños lo han pasado de miedo posando para el fotógrafo haciendo todo tipo de muecas y posturas graciosas, aunque también se han hecho fotos más serias. Tras revelarlas, Asun ha decidido hacer dos copias de la que están los cuatro juntos, una para ellos y otra para sus padres, y una copia de una en la que están los dos niños muy sonrientes para enviarla a Venezuela con la postal navideña dirigida a Teresa y Ana)

(Una noche, cuando los niños ya se han dormido, está Héctor en el despacho de casa, intentando escribir un borrador de la felicitación navideña que va a mandar este año a Teresa junto con la foto. Asun, que viene de la cocina de fregar las últimas cosas de la cena, se acerca y le ve tan concentrado, que no puede evitar rodearle por detrás con su brazo haciéndole una tierna caricia y un amoroso beso)

Asun: ¿Qué haces...?
Héctor: (mirándola dulcemente) Pues aquí, intentando concentrarme para escribir un borrador de lo que voy a poner en la tarjeta navideña de este año que vamos a mandar a Teresa y Ana... pero estoy bloqueado... no se me ocurre como empezar...
Asun: (sin dejar de abrazarle y acariciarle) Eso es porque estás agotado, cariño... pero yo tengo la solución perfecta... podemos hacer una cosa si quieres, lo dejas para mañana y así te ayudo yo y entre los dos la redactamos... y ahora te vienes a la cama conmigo... (empieza a besarle despacito con ternura) y te hago un masaje de esos que tanto te gustan...
(Asun desliza su mano en el interior de la camisa de Héctor, acariciándole el pecho con dulzura)
Héctor: (suspirando) ¿Qué haces...?
Asun: (susurrando) ¿Tú qué crees...? vente conmigo, anda...
Héctor: (levantándose de la silla y mirando a su mujer emocionado) Me pregunto por que siempre consigues lo que quieres...
Asun: (susurrando divertida) Porque soy lo suficientemente persuasiva como para que no puedas rechazar una tentación así...
(Asun y Héctor se meten en el dormitorio, y Asun despoja a Héctor de su camisa con mucho mimo)
Asun: Túmbate, así...
(Asun se sienta en la cama y comienza a hacer un agradable masaje sobre el cuello y los hombros de Héctor)
Héctor: Mmmm...
Asun: ¿Lo ves...? estás muy tenso, mi vida... esto te vendrá bien, relájate... respira hondo...
Héctor: (respirando profundamente) Tienes unas manos de ángel, cielo...
Asun: ¿Te gusta...?
Héctor: Me encanta esta sensación... si sigues así un poco más, me voy a quedar dormido de lo a gusto que estoy...
Asun: Tampoco me importaría... necesitas descansar...
(Asun sigue relajando a su marido con un increíble masaje, Héctor cierra los ojos y se deja llevar por las sensaciones. Al cabo de un rato, Héctor ya está medio dormido)

Asun: Ahora mismo vuelvo... no te duermas, ¿eh...?
(Asun sale un momento de la habitación, pasa por la cocina a beber un vaso de agua y después coge su crema del cuarto de baño y vuelve al dormitorio)
Asun: Héctor, cariño, ya estoy... (se da cuenta que su marido se ha quedado profundamente dormido y murmura) se ha quedado dormido... (le mira dulcemente y le acaricia)
(Asun se cambia de ropa y se pone el camisón. Después de echarse su crema, se mete en la cama, arropa a su marido, que está como un tronco, y se acuesta junto a él)
Asun: (susurrando) Que duermas bien, mi amor, que descanses... mañana será otro día y yo seguiré aquí a tu lado... te amo... (le da un delicado beso en los labios para no despertarle y luego se acurruca a su lado, sintiendo su calor)

(Al día siguiente, mientras los niños están jugando en su habitación, Héctor y Asun se disponen a redactar la tarjeta de felicitación navideña para Teresa y Ana)

Asun: A ver mi amor, vamos a ponernos con esto ahora y luego salimos a dar un paseo con los niños que hoy es Domingo y hace un día precioso... podíamos ir a la Plaza Mayor a mirar los puestos de belenes y el ambiente que se respira en las calles...
Héctor: ¡Que buena idea, cariño...! vamos a terminar con esto cuanto antes... a ver...
(Héctor coge el bolígrafo y empieza a escribir)
“Queridos Teresa, Ana y Alejandro,
En primer lugar queremos daros las gracias por la bonita felicitación navideña que habéis mandado este año, y también por la simpática fotografía de Alejandro que a María le ha encantado. La verdad es que está ya muy grande, y en esta ocasión aprovechamos también para mandaros una foto de Dani y de María para que tengáis un bonito recuerdo de nuestra familia. Os deseamos que paséis unas muy felices fiestas de Navidad y que en el Año Nuevo que empieza se os cumplan todos vuestros sueños. Desde aquí mandamos también un cariñoso abrazo a Carmen y Simón y esperamos su pronta recuperación. Desde el frío invierno de Madrid os mandamos un caluroso abrazo a los tres y nuestros mejores deseos:”

Héctor   Asunción     María    Daniel

Héctor: Bueno, pues esto ya está... vamos a arreglarnos para marcharnos a la calle...
Asun: Sí, ya echaré yo la carta mañana, no te preocupes...
Héctor: Muy bien... siempre tan pendiente de todo... contigo da gusto, cariño... y por cierto, quería pedirte perdón por lo de anoche... lo siento, me quedé dormido...
Asun: (mirándole amorosamente) No tienes que disculparte por eso, estabas agotado y necesitabas descansar... además, me gusta mirarte cuando duermes, estás tan guapo...
Héctor: (sonriendo) Aún así... prometo que te compensaré...
Asun: No necesito que me compenses nada... lo único que necesito es tenerte a mi lado siempre, todos los días... eso es lo único que me tranquiliza, ya lo sabes...
Héctor: Te quiero...
Asun: Y yo te quiero a ti... (le da un beso tierno acariciándole la barbilla) venga, vámonos...
Héctor: Sí, tienes razón, vámonos...
Asun: Niños, ¿estáis listos para salir...?
María: (desde su cuarto) ¡Síii...!
Dani: ¡Sí, mamá...!

(La familia Perea va hacia la entrada, se ponen los abrigos, bajan a la portería a buscar a Irene y juntos se van a la Plaza Mayor, donde los niños lo pasan en grande viendo los abetos que venden, los adornos navideños, los belenes y finalmente María consigue salirse con la suya y comprar unas cuantas figuritas para el belén que va a montar en casa con su madre este año)













4 comentarios:

  1. !Qué bueno! me encanta como Asun contesta a su madre y seguro que la foto les gusta mucho. Voy a estar unos días sin conectarme, no me llevo el portátil a Madrid, pero intentaré seguirte con el teléfono.

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  2. Me alegro que te haya gustado... la verdad es que en esa primera parte del relato estaba muy inspirada ese día, no sé por qué... ;) Un abrazo fuerte y que lo pases bien en estos días por Madrid... seguimos en contacto... :)

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  3. hola guapa, gracias por tus relatos que me animan el dia y asi me concentro mejor y eres toda una artista....
    un beso

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  4. Muy buen relato y me encanta que Asun defienda a su marido contra viento y marea aunque este viento y marea sea Felisa. Estoy deseando leer mas relatos tuyos, me encantan al igual que tus videos.

    BESITOS:)

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