(Un par de semanas después,
mediados de Abril de 1965. Asun ya ejerce de redactora-jefe en la revista. Sus
compañeros se han tomado de buen grado las nuevas funciones y responsabilidades
de Asun, a la que intentan ayudar en lo posible, facilitando el desarrollo de
las reuniones y acuerdos en todo lo referente a los artículos que se publican
en cada una de las ediciones de la revista. Asun está feliz e ilusionada con su
nueva faceta y aspira a aprender lo antes posible para desenvolverse con mayor
soltura en las obligaciones que conlleva su nuevo cargo)
(Héctor y Bonilla están en el
despacho, recientemente han estado inmersos en uno de sus nuevos casos, fijando
los turnos de vigilancia de mañana y tarde de un supuesto empresario que se
hace pasar por un rico inversor extranjero y que ya ha estafado varios millones
de pesetas en los negocios fraudulentos que ha llevado a cabo. Héctor y Bonilla
tienen ya todas las pruebas concluyentes de sus chanchullos y sólo queda dar
parte a la policía para que lo detengan con las manos en la masa)
Héctor: Bonilla, ya he llamado a
Vallejo para que envíe a sus hombres al aeropuerto a efectuar la detención de
ese tipejo... el muy granuja quería coger un avión rumbo a Brasil... se creía
que se iba a ir una vez más de rositas con el dinero para meterlo en alguna
cuenta de esas que tiene en los paraísos fiscales...
Bonilla: Pues espero que esta vez
se le caiga el pelo, porque ya está bien de defraudar y engañar a todos estos
empresarios que son buena gente y que se han creído sus mentiras y sus
tejemanejes...
Héctor: No te preocupes,
Bonilla... nosotros hemos hecho nuestro trabajo y ahora le toca a la policía y
a los jueces hacer el suyo... ¡somos buenos, socio...!
Bonilla: ¿Una copa para
celebrarlo, jefe...?
Héctor: ¿Por qué no...?
(Bonilla sirve dos copas de
whisky y ambos lo saborean mientras hablan amistosamente)
Héctor: Y hablando de copas, no
sabes lo divertida que estaba el otro día Asunción cuando fuimos a la fiesta de
la revista... bebió algo más de la cuenta, o mezcló bebidas, el caso es que
tanto Aurelia como ella tenían una marcha... no paraban de hablar, y querían
irse a bailar por ahí... menos mal que Gustavo y yo pusimos un poco de cordura
y las conseguimos montar en el taxi y llevarlas a casa...
Bonilla: (riéndose) ¿Asun y
Aurelia bebidas...? francamente no me las imagino... porque vamos, tú y yo nos
hemos corrido unas cuantas juergas redondas, algunos más que otros, pero
ellas...
Héctor: Pues tenías que haberlas
visto, ver para creer... y para colmo, cuando llegamos al portal de casa, nos
salió al rellano mi suegra...
Bonilla: (divertido) ¿Felisa...?
¿y qué pasó...? porque con lo que es esa mujer, seguro que le echó una buena
bronca a Asun...
Héctor: (riéndose) No, no
creas... digamos que fue bastante comprensiva e incluso mencionó una anécdota
de cuando ella era joven y se emborrachó en las fiestas del pueblo... al
parecer ella y Manolita se pimplaron la botella de aguardiente entre las dos...
Bonilla: (partido de risa) ¡Ay,
Manolita y su aguardiente...! y hablando de otra cosa... ¿cómo le va a Asun en
su nuevo puesto...?
Héctor: Pues la verdad es que
está muy contenta... tiene más responsabilidad, claro, y más obligaciones, pero
aguanta muy bien la presión... y hace lo que le gusta, así que no podemos pedir
más...
Bonilla: Pero ahora tendréis un
poco más de lío para compaginar el trabajo con el cuidado de los críos... me
imagino que Asun tendrá reuniones de trabajo y esas cosas...
Héctor: Bueno, algunas veces,
sobre todo el día que cierran la edición, pero eso sólo pasa una vez a la
semana... por lo demás lo llevamos bastante bien... pero sí estaba pensando en
una cosa... como sabes, dentro de unos días es el cumpleaños de Asun y me gustaría
darle una sorpresa, ya me conoces...
Bonilla: Si puedo ayudarte a
preparar algo, aquí me tienes, ya lo sabes...
Héctor: Me gustaría aprovechar la
ocasión para comprarle el coche ese que ya le hace falta...
Bonilla: Es un regalo un poco
caro para un cumpleaños, ¿no te parece...?
Héctor: Ya lo sé, hombre... no se
trata de comprarle el regalo así, sin más... se trata más bien del efecto
sorpresa... yo le daría una tarjeta o un vale que ponga lo del coche, aunque
lógicamente ella es quien tiene que elegir uno que le guste, dentro de un
orden, claro... pero lo que sí me gustaría saber es si tú tienes algún amigo o
contacto de esos tuyos que nos pueda proporcionar un buen coche a un precio
razonable, ya me entiendes... ya sé que nos vamos a meter en muchos gastos,
otra vez con las letras del banco y eso, pero ahora como el sueldo de Asun es
más alto, acabaremos de pagarlo antes, digo yo... y además Asun necesita un
coche, para que no tenga que depender siempre de que yo la lleve o para que
pueda recoger a los niños del colegio, y seguramente tendrá que viajar de vez
en cuando... es una de las responsabilidades que debe asumir con su nuevo
cargo...
Bonilla: Entiendo lo que quieres
decir... pues hablaré con mi amigo a ver si sabe de algún coche que esté bien y
a buen precio... ¿lo quieres nuevo o de segunda mano...?
Héctor: Hombre... si es de
segunda mano que sea prácticamente nuevo, no me gustaría que tuviera un montón
de kilómetros y que esté muy desgastado...
Bonilla: Tranquilo, mi amigo
tiene buenos contactos y conoce de algunos coches que están en muy buen
estado... a veces son coches que han estado en la exposición dentro del
concesionario y que no se han movido apenas...
Héctor: Pero estarán muy
estropeados si la gente va al concesionario a probarlos...
Bonilla: No te creas... están
prácticamente nuevos, la carrocería está impecable, ni un arañazo... y lo que
son los componentes, el motor, las tripas, etc están perfectos... la única
diferencia es que por el hecho de que hayan pasado de la fábrica a la exposición
durante algún tiempo abarata mucho su precio... piénsatelo... puedes ahorrarte
un buen dinero y llevarte un coche estupendo...
Héctor: Me lo pensaré... siempre
está bien ahorrarse dinero, siempre y cuando no me den gato por liebre...
Bonilla: Te puedo asegurar que
no... hazme caso... incluso si quieres puedo llevarte a ver alguno de los que
conoce mi amigo y juzgas tú mismo... y luego cuando Asun conozca el contenido
de la sorpresa y esté de acuerdo, podéis venir los dos a elegir uno que os
guste...
Héctor: Me parece bien,
Bonilla... hacemos eso entonces... ¿te parece bien que tú y yo nos acerquemos
mañana por la tarde a verlos...?
Bonilla: Sí, claro... llamaré a
mi amigo... no hay problema...
Héctor: Bien... gracias por tus
ideas y por tu tiempo...
Bonilla: No hay de que, para eso
están los amigos...
(Héctor y Bonilla terminan su
copa y siguen con el trabajo pendiente de revisar)
(Al día siguiente, Héctor y
Bonilla se acercan a un concesionario a través de uno de los contactos de
Bonilla, y Mariano, el encargado, les enseña un coche pequeño que acaba de
entrarle hace unas semanas. Héctor lo observa bien, entra dentro para comprobar
el espacio y el aspecto interior e incluso le toma una fotografía para que Asun
pueda verlo cuando se desvele la sorpresa)
Mariano: Les dejo solos mejor
para que lo hablen, señores...
Bonilla: Muy bien, gracias...
(dirigiéndose a Héctor) bueno... ¿qué te parece...?
Héctor: Tiene muy buena pinta, la
verdad...
Bonilla: Hombre, ya te digo que
este tipo de coches son una oportunidad única aunque claro, a ese precio te
llevas éste y claro, no puedes pedirlo en otro color o con alguna prestación
personalizada, porque eso ya sería comprarlo directamente a la fábrica al
precio que marcan...
Héctor: Ya, ya, claro... ¿te
gusta el color...?
Bonilla: A mí sí, me parece que
un coche azul es bonito, elegante... y creo que a Asun le va a gustar
también...
Héctor: Sí, ¿tú crees...?
Bonilla: Si quieres nos vamos y
nos lo pensamos...
Héctor: Vamos a hacer una cosa
mejor... como el cumpleaños de Asun es mañana, tendremos una cena en casa
especial con los niños y aprovecharé para entregarle una tarjeta con la
fotografía del coche... ¿crees que nos lo puede reservar un par de días sin
compromiso...? lo digo para que Asun pueda venir a verlo conmigo pasado mañana
y ya decidimos... y sino pues buscamos por otro lado...
Bonilla: Sí, seguro, tú déjame a
mí que el señor Mariano y yo llegamos a un acuerdo...
Héctor: Está bien...
(Bonilla mantiene una
conversación amistosa con el encargado y finalmente consigue que les reserve el
coche un par de días sin compromiso, y en caso de que finalmente no estén
interesados, no habrá problema y el coche volverá a sacarse a la venta para
otros clientes potenciales)
(Bonilla y Héctor salen del
concesionario)
Héctor: Muchas gracias, Bonilla,
eres un lince para los negocios...
Bonilla: Ya sabes que yo por
ayudar a mis amigos, lo que sea... puedes contar conmigo siempre que quieras...
Héctor: (dándole una palmadita en el hombro) Sí, lo sé... bueno... me
voy para casa que ya es tarde y no quiero que Asun sospeche nada raro...
Bonilla: Sí, claro, de acuerdo...
nos vemos mañana en el despacho a primera hora...
Héctor: Sí, hasta mañana, Bonilla
y gracias otra vez...
Bonilla: (sonriendo) De nada...
(Héctor se dirige a casa y Asun
ha llegado ya aunque hace muy poco, y los niños están en su cuarto, María
haciendo los deberes y Dani jugando y pintando. Héctor saluda muy cariñoso y
alegre como siempre a su familia y una tarde más se dedican a sus rutinas
normales de baños y cenas mientras se cuentan los pormenores de su día en el
trabajo)
(Al día siguiente, Héctor ha
revelado la foto que hizo del coche en el concesionario el día anterior, y está
preparando un sobre y una tarjeta para la cena de esta noche donde van a
celebrar el cumpleaños de Asunción)
Héctor: (escribiendo en la
tarjeta) “Para mi niña y para la mejor mamá del mundo... un año más queremos
celebrar tu cumpleaños de una forma especial... y dadas las obligaciones y
responsabilidades de tu nuevo cargo creo que ha llegado el momento del que
tanto hemos hablado... por fin vas a poder disponer de un coche propio para tus
desplazamientos, viajes o lo que se tercie... si te gusta este que he visto, es
tuyo... porque tú te lo mereces todo... con todo mi amor para ti... un beso muy
grande de esos que tanto te gustan... Te quieren tu marido y tus hijos,
Héctor María Daniel.”
(Héctor firma la tarjeta y la
mete en el sobre junto con la fotografía, y luego cierra el sobre y en la parte
delantera escribe: “Para mi Asun en el día de su cumpleaños”)
(Ya por la noche, la familia
Perea se dispone a compartir una cena juntos para celebrar el cumpleaños de
Asun. También suben a cenar los padres de Asun junto con Irenita y disfrutan de
una rica cena preparada por Felisa y Héctor con mucho cariño)
(Llega el momento de los postres
y el café, y Héctor aprovecha para dejar el sobre en el sitio de Asun. Cuando
Asun va a sentarse con su café en la mesa, encuentra el sobre que Héctor le ha
dejado)
Asun: (sorprendida) ¿Y esto qué
es...?
Héctor: Ábrelo, a ver que
opinas...
(Asun abre el sobre toda nerviosa
y lo primero que encuentra es la foto del coche y no entiende nada)
Asun: Pero...
Héctor: Lee la nota y lo
entenderás...
Asun: (lee la tarjeta) ¡Oh...
Dios mío...! ¡Héctor...! ¿lo estás diciendo de verdad...?
Héctor: Pues claro que sí... si
te gusta este podemos ir mañana mismo a por él, y sino, buscamos otro...
Asun: (se tira a los brazos de su
marido y le besa sin parar) Eres de lo que ya no existe... ¿pero tú sabes lo
que cuesta un cacharro como este...?
Héctor: Sí, perfectamente... ayer
fui yo a verlo, la verdad es que Bonilla me hizo de intermediario, ya sabes que
tiene muchos contactos en todas partes, y me llevó al concesionario, lo estuve
viendo... y a mí me gustó, pero no sé si a ti el azul te convence...
Asun: (se sienta en las rodillas
de su marido y no para de acariciarle) Pues claro que sí, cariño... azul, rojo,
verde, lo que sea, me da igual... ¡es un coche, un coche para mí...! ¡es que me
hace tanta ilusión...!
Felisa: A ver, déjame ver la
foto, hija...
Asun: Tome madre... ¿verdad que
tengo un marido maravilloso...?
Felisa: Sí, hija desde luego no
se puede decir que no sea tremendamente desprendido y es como una caja de
sorpresas...
Asun: Claro que sí, madre... por
eso le quiero tanto... (vuelve a besarle)
Héctor: ¿Y usted, Trino, qué
opina...? usted que entiende de coches...
Trino: (mirando la foto) Pues
así, a simple vista tiene una pinta estupenda... y es nuevo, hija, ¿qué más se
puede pedir...?
Asun: (sigue acariciando y
besando a su marido) Es perfecto... mañana me voy a verlo contigo y si nos lo
podemos traer cuanto antes, mejor...
María: A ver, mami... (mira la
foto) ¡que bonito...! ¡vamos a tener un coche nuevo...!
Asun: Sí, tesoro... tu padre está
en todo... ¿no es maravilloso...?
Héctor: (besando a su mujer)
Felicidades, mi niña... te quiero...
Asun: Y yo más... (le devuelve el
beso muy enamorada)
Felisa: Bueno, hija, nosotros nos
vamos bajando a la casa...
Asun: Muy bien, madre... la cena
estaba riquísima y ojalá podamos seguir celebrando cumpleaños así de especiales...
Trino: (besando a su hija) Adiós
hija, hasta mañana...
Asun: Adiós, padre, que
descansen...
Héctor: Adiós...
(Héctor y Asun se quedan
recogiendo las cosas de la cena para posteriormente acostar a los niños y luego
ellos también se van a la cama, lugar donde una Asun muy emocionada y fielmente enamorada de su marido, dedica a Héctor el tiempo suficiente para regalarle una sorpresa también muy especial como se merece)
(Al día siguiente después de
salir del trabajo, Asun y Héctor han quedado en el concesionario. Felisa se ha
encargado en esta ocasión de recoger a los niños del colegio y llevarles a casa
hasta que sus padres vuelvan)
Héctor: (enseñándole el coche) Bueno,
¿qué te parece...?
Asun: (mirándolo por todas
partes) Es precioso... ¿puedo verlo por dentro...?
Encargado: Sí, claro, señora,
adelante, por favor...
(Asun abre la puerta y se pone al
volante)
Asun: Me gusta mucho... los
asientos son cómodos, la tapicería está bien... ¿y a ti te gusta, cariño...?
Héctor: Claro que sí... pero a
quien más te tiene que gustar es a ti que es la que más lo va a usar...
Asun: Ahora ya no tengo excusas
si Julio me manda ir a algún sitio lejos de la redacción...
Héctor: Pues de eso se trata, de
tu comodidad... es el momento perfecto y la ocasión para adquirirlo, ¿no te
parece...?
Asun: Sí... nos lo quedamos...
¡aunque madre mía sólo de pensar en meternos ahora en estos gastos me dan
escalofríos...!
Encargado: No se preocupe, señora...
ya lo hablé el otro día con su marido... el coche tiene un precio único y los
plazos son muy cómodos para hacer frente a los pagos mensuales... ni se van a
enterar...
Asun: Bueno, bueno, ya será
menos... habrá que apretarse el cinturón una vez más, pero todo sea por
mejorar...
Héctor: Bien dicho, cariño...
(Héctor y Asun se reúnen con el
encargado para firmar los papeles de la compraventa y tras discutir algunos
detalles sobre la matriculación, cierran la operación con éxito, quedando en un
par de días para recoger el coche y llevarlo a casa)
(Unas semanas después, Asun ya se
ha acoplado perfectamente al coche y lo lleva al trabajo con total naturalidad,
utilizándolo también para recoger a los niños del colegio algunos días y
desplazándose con él a hacer ciertas gestiones propias de su nuevo cargo en la
redacción. Asun está encantada con él ya que le permite una mayor autonomía y
movilidad, e incluso es ideal para hacer pequeñas escapadas de fin de semana
con Héctor y con los niños)
Un cumpleaños mas. Como nos gusta los cumple de Asun, nos trae muy buenos recuerdos.
ResponderEliminarBESITOS:)
Gracias por el relato y a mi tambien me hizo recordar y ojala tengamos muchos momentazos asi...un beso
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