jueves, 20 de diciembre de 2012

Capítulo 42: Un regalo sobre ruedas (Abril 1965)


(Un par de semanas después, mediados de Abril de 1965. Asun ya ejerce de redactora-jefe en la revista. Sus compañeros se han tomado de buen grado las nuevas funciones y responsabilidades de Asun, a la que intentan ayudar en lo posible, facilitando el desarrollo de las reuniones y acuerdos en todo lo referente a los artículos que se publican en cada una de las ediciones de la revista. Asun está feliz e ilusionada con su nueva faceta y aspira a aprender lo antes posible para desenvolverse con mayor soltura en las obligaciones que conlleva su nuevo cargo)

(Héctor y Bonilla están en el despacho, recientemente han estado inmersos en uno de sus nuevos casos, fijando los turnos de vigilancia de mañana y tarde de un supuesto empresario que se hace pasar por un rico inversor extranjero y que ya ha estafado varios millones de pesetas en los negocios fraudulentos que ha llevado a cabo. Héctor y Bonilla tienen ya todas las pruebas concluyentes de sus chanchullos y sólo queda dar parte a la policía para que lo detengan con las manos en la masa)

Héctor: Bonilla, ya he llamado a Vallejo para que envíe a sus hombres al aeropuerto a efectuar la detención de ese tipejo... el muy granuja quería coger un avión rumbo a Brasil... se creía que se iba a ir una vez más de rositas con el dinero para meterlo en alguna cuenta de esas que tiene en los paraísos fiscales...
Bonilla: Pues espero que esta vez se le caiga el pelo, porque ya está bien de defraudar y engañar a todos estos empresarios que son buena gente y que se han creído sus mentiras y sus tejemanejes...
Héctor: No te preocupes, Bonilla... nosotros hemos hecho nuestro trabajo y ahora le toca a la policía y a los jueces hacer el suyo... ¡somos buenos, socio...!
Bonilla: ¿Una copa para celebrarlo, jefe...?
Héctor: ¿Por qué no...?

(Bonilla sirve dos copas de whisky y ambos lo saborean mientras hablan amistosamente)

Héctor: Y hablando de copas, no sabes lo divertida que estaba el otro día Asunción cuando fuimos a la fiesta de la revista... bebió algo más de la cuenta, o mezcló bebidas, el caso es que tanto Aurelia como ella tenían una marcha... no paraban de hablar, y querían irse a bailar por ahí... menos mal que Gustavo y yo pusimos un poco de cordura y las conseguimos montar en el taxi y llevarlas a casa...
Bonilla: (riéndose) ¿Asun y Aurelia bebidas...? francamente no me las imagino... porque vamos, tú y yo nos hemos corrido unas cuantas juergas redondas, algunos más que otros, pero ellas...
Héctor: Pues tenías que haberlas visto, ver para creer... y para colmo, cuando llegamos al portal de casa, nos salió al rellano mi suegra...
Bonilla: (divertido) ¿Felisa...? ¿y qué pasó...? porque con lo que es esa mujer, seguro que le echó una buena bronca a Asun...
Héctor: (riéndose) No, no creas... digamos que fue bastante comprensiva e incluso mencionó una anécdota de cuando ella era joven y se emborrachó en las fiestas del pueblo... al parecer ella y Manolita se pimplaron la botella de aguardiente entre las dos...
Bonilla: (partido de risa) ¡Ay, Manolita y su aguardiente...! y hablando de otra cosa... ¿cómo le va a Asun en su nuevo puesto...?
Héctor: Pues la verdad es que está muy contenta... tiene más responsabilidad, claro, y más obligaciones, pero aguanta muy bien la presión... y hace lo que le gusta, así que no podemos pedir más...
Bonilla: Pero ahora tendréis un poco más de lío para compaginar el trabajo con el cuidado de los críos... me imagino que Asun tendrá reuniones de trabajo y esas cosas...
Héctor: Bueno, algunas veces, sobre todo el día que cierran la edición, pero eso sólo pasa una vez a la semana... por lo demás lo llevamos bastante bien... pero sí estaba pensando en una cosa... como sabes, dentro de unos días es el cumpleaños de Asun y me gustaría darle una sorpresa, ya me conoces...
Bonilla: Si puedo ayudarte a preparar algo, aquí me tienes, ya lo sabes...
Héctor: Me gustaría aprovechar la ocasión para comprarle el coche ese que ya le hace falta...
Bonilla: Es un regalo un poco caro para un cumpleaños, ¿no te parece...?
Héctor: Ya lo sé, hombre... no se trata de comprarle el regalo así, sin más... se trata más bien del efecto sorpresa... yo le daría una tarjeta o un vale que ponga lo del coche, aunque lógicamente ella es quien tiene que elegir uno que le guste, dentro de un orden, claro... pero lo que sí me gustaría saber es si tú tienes algún amigo o contacto de esos tuyos que nos pueda proporcionar un buen coche a un precio razonable, ya me entiendes... ya sé que nos vamos a meter en muchos gastos, otra vez con las letras del banco y eso, pero ahora como el sueldo de Asun es más alto, acabaremos de pagarlo antes, digo yo... y además Asun necesita un coche, para que no tenga que depender siempre de que yo la lleve o para que pueda recoger a los niños del colegio, y seguramente tendrá que viajar de vez en cuando... es una de las responsabilidades que debe asumir con su nuevo cargo...
Bonilla: Entiendo lo que quieres decir... pues hablaré con mi amigo a ver si sabe de algún coche que esté bien y a buen precio... ¿lo quieres nuevo o de segunda mano...?
Héctor: Hombre... si es de segunda mano que sea prácticamente nuevo, no me gustaría que tuviera un montón de kilómetros y que esté muy desgastado...
Bonilla: Tranquilo, mi amigo tiene buenos contactos y conoce de algunos coches que están en muy buen estado... a veces son coches que han estado en la exposición dentro del concesionario y que no se han movido apenas...
Héctor: Pero estarán muy estropeados si la gente va al concesionario a probarlos...
Bonilla: No te creas... están prácticamente nuevos, la carrocería está impecable, ni un arañazo... y lo que son los componentes, el motor, las tripas, etc están perfectos... la única diferencia es que por el hecho de que hayan pasado de la fábrica a la exposición durante algún tiempo abarata mucho su precio... piénsatelo... puedes ahorrarte un buen dinero y llevarte un coche estupendo...
Héctor: Me lo pensaré... siempre está bien ahorrarse dinero, siempre y cuando no me den gato por liebre...
Bonilla: Te puedo asegurar que no... hazme caso... incluso si quieres puedo llevarte a ver alguno de los que conoce mi amigo y juzgas tú mismo... y luego cuando Asun conozca el contenido de la sorpresa y esté de acuerdo, podéis venir los dos a elegir uno que os guste...
Héctor: Me parece bien, Bonilla... hacemos eso entonces... ¿te parece bien que tú y yo nos acerquemos mañana por la tarde a verlos...?
Bonilla: Sí, claro... llamaré a mi amigo... no hay problema...
Héctor: Bien... gracias por tus ideas y por tu tiempo...
Bonilla: No hay de que, para eso están los amigos...

(Héctor y Bonilla terminan su copa y siguen con el trabajo pendiente de revisar)

(Al día siguiente, Héctor y Bonilla se acercan a un concesionario a través de uno de los contactos de Bonilla, y Mariano, el encargado, les enseña un coche pequeño que acaba de entrarle hace unas semanas. Héctor lo observa bien, entra dentro para comprobar el espacio y el aspecto interior e incluso le toma una fotografía para que Asun pueda verlo cuando se desvele la sorpresa)

Mariano: Les dejo solos mejor para que lo hablen, señores...
Bonilla: Muy bien, gracias... (dirigiéndose a Héctor) bueno... ¿qué te parece...?
Héctor: Tiene muy buena pinta, la verdad...
Bonilla: Hombre, ya te digo que este tipo de coches son una oportunidad única aunque claro, a ese precio te llevas éste y claro, no puedes pedirlo en otro color o con alguna prestación personalizada, porque eso ya sería comprarlo directamente a la fábrica al precio que marcan...
Héctor: Ya, ya, claro... ¿te gusta el color...?
Bonilla: A mí sí, me parece que un coche azul es bonito, elegante... y creo que a Asun le va a gustar también...
Héctor: Sí, ¿tú crees...?
Bonilla: Si quieres nos vamos y nos lo pensamos...
Héctor: Vamos a hacer una cosa mejor... como el cumpleaños de Asun es mañana, tendremos una cena en casa especial con los niños y aprovecharé para entregarle una tarjeta con la fotografía del coche... ¿crees que nos lo puede reservar un par de días sin compromiso...? lo digo para que Asun pueda venir a verlo conmigo pasado mañana y ya decidimos... y sino pues buscamos por otro lado...
Bonilla: Sí, seguro, tú déjame a mí que el señor Mariano y yo llegamos a un acuerdo...
Héctor: Está bien...

(Bonilla mantiene una conversación amistosa con el encargado y finalmente consigue que les reserve el coche un par de días sin compromiso, y en caso de que finalmente no estén interesados, no habrá problema y el coche volverá a sacarse a la venta para otros clientes potenciales)

(Bonilla y Héctor salen del concesionario)

Héctor: Muchas gracias, Bonilla, eres un lince para los negocios...
Bonilla: Ya sabes que yo por ayudar a mis amigos, lo que sea... puedes contar conmigo siempre que quieras...
Héctor: (dándole una palmadita en el hombro) Sí, lo sé... bueno... me voy para casa que ya es tarde y no quiero que Asun sospeche nada raro...
Bonilla: Sí, claro, de acuerdo... nos vemos mañana en el despacho a primera hora...
Héctor: Sí, hasta mañana, Bonilla y gracias otra vez...
Bonilla: (sonriendo) De nada...

(Héctor se dirige a casa y Asun ha llegado ya aunque hace muy poco, y los niños están en su cuarto, María haciendo los deberes y Dani jugando y pintando. Héctor saluda muy cariñoso y alegre como siempre a su familia y una tarde más se dedican a sus rutinas normales de baños y cenas mientras se cuentan los pormenores de su día en el trabajo)

(Al día siguiente, Héctor ha revelado la foto que hizo del coche en el concesionario el día anterior, y está preparando un sobre y una tarjeta para la cena de esta noche donde van a celebrar el cumpleaños de Asunción)

Héctor: (escribiendo en la tarjeta) “Para mi niña y para la mejor mamá del mundo... un año más queremos celebrar tu cumpleaños de una forma especial... y dadas las obligaciones y responsabilidades de tu nuevo cargo creo que ha llegado el momento del que tanto hemos hablado... por fin vas a poder disponer de un coche propio para tus desplazamientos, viajes o lo que se tercie... si te gusta este que he visto, es tuyo... porque tú te lo mereces todo... con todo mi amor para ti... un beso muy grande de esos que tanto te gustan... Te quieren tu marido y tus hijos, Héctor   María   Daniel.”

(Héctor firma la tarjeta y la mete en el sobre junto con la fotografía, y luego cierra el sobre y en la parte delantera escribe: “Para mi Asun en el día de su cumpleaños”)

(Ya por la noche, la familia Perea se dispone a compartir una cena juntos para celebrar el cumpleaños de Asun. También suben a cenar los padres de Asun junto con Irenita y disfrutan de una rica cena preparada por Felisa y Héctor con mucho cariño)

(Llega el momento de los postres y el café, y Héctor aprovecha para dejar el sobre en el sitio de Asun. Cuando Asun va a sentarse con su café en la mesa, encuentra el sobre que Héctor le ha dejado)

Asun: (sorprendida) ¿Y esto qué es...?
Héctor: Ábrelo, a ver que opinas...

(Asun abre el sobre toda nerviosa y lo primero que encuentra es la foto del coche y no entiende nada)

Asun: Pero...
Héctor: Lee la nota y lo entenderás...
Asun: (lee la tarjeta) ¡Oh... Dios mío...! ¡Héctor...! ¿lo estás diciendo de verdad...?
Héctor: Pues claro que sí... si te gusta este podemos ir mañana mismo a por él, y sino, buscamos otro...
Asun: (se tira a los brazos de su marido y le besa sin parar) Eres de lo que ya no existe... ¿pero tú sabes lo que cuesta un cacharro como este...?
Héctor: Sí, perfectamente... ayer fui yo a verlo, la verdad es que Bonilla me hizo de intermediario, ya sabes que tiene muchos contactos en todas partes, y me llevó al concesionario, lo estuve viendo... y a mí me gustó, pero no sé si a ti el azul te convence...
Asun: (se sienta en las rodillas de su marido y no para de acariciarle) Pues claro que sí, cariño... azul, rojo, verde, lo que sea, me da igual... ¡es un coche, un coche para mí...! ¡es que me hace tanta ilusión...!
Felisa: A ver, déjame ver la foto, hija...
Asun: Tome madre... ¿verdad que tengo un marido maravilloso...?
Felisa: Sí, hija desde luego no se puede decir que no sea tremendamente desprendido y es como una caja de sorpresas...
Asun: Claro que sí, madre... por eso le quiero tanto... (vuelve a besarle)
Héctor: ¿Y usted, Trino, qué opina...? usted que entiende de coches...
Trino: (mirando la foto) Pues así, a simple vista tiene una pinta estupenda... y es nuevo, hija, ¿qué más se puede pedir...?
Asun: (sigue acariciando y besando a su marido) Es perfecto... mañana me voy a verlo contigo y si nos lo podemos traer cuanto antes, mejor...
María: A ver, mami... (mira la foto) ¡que bonito...! ¡vamos a tener un coche nuevo...!
Asun: Sí, tesoro... tu padre está en todo... ¿no es maravilloso...?
Héctor: (besando a su mujer) Felicidades, mi niña... te quiero...
Asun: Y yo más... (le devuelve el beso muy enamorada)
Felisa: Bueno, hija, nosotros nos vamos bajando a la casa...
Asun: Muy bien, madre... la cena estaba riquísima y ojalá podamos seguir celebrando cumpleaños así de especiales...
Trino: (besando a su hija) Adiós hija, hasta mañana...
Asun: Adiós, padre, que descansen...
Héctor: Adiós...

(Héctor y Asun se quedan recogiendo las cosas de la cena para posteriormente acostar a los niños y luego ellos también se van a la cama, lugar donde una Asun muy emocionada y fielmente enamorada de su marido, dedica a Héctor el tiempo suficiente para regalarle una sorpresa también muy especial como se merece)

(Al día siguiente después de salir del trabajo, Asun y Héctor han quedado en el concesionario. Felisa se ha encargado en esta ocasión de recoger a los niños del colegio y llevarles a casa hasta que sus padres vuelvan)

Héctor: (enseñándole el coche) Bueno, ¿qué te parece...?
Asun: (mirándolo por todas partes) Es precioso... ¿puedo verlo por dentro...?
Encargado: Sí, claro, señora, adelante, por favor...
(Asun abre la puerta y se pone al volante)
Asun: Me gusta mucho... los asientos son cómodos, la tapicería está bien... ¿y a ti te gusta, cariño...?
Héctor: Claro que sí... pero a quien más te tiene que gustar es a ti que es la que más lo va a usar...
Asun: Ahora ya no tengo excusas si Julio me manda ir a algún sitio lejos de la redacción...
Héctor: Pues de eso se trata, de tu comodidad... es el momento perfecto y la ocasión para adquirirlo, ¿no te parece...?
Asun: Sí... nos lo quedamos... ¡aunque madre mía sólo de pensar en meternos ahora en estos gastos me dan escalofríos...!
Encargado: No se preocupe, señora... ya lo hablé el otro día con su marido... el coche tiene un precio único y los plazos son muy cómodos para hacer frente a los pagos mensuales... ni se van a enterar...
Asun: Bueno, bueno, ya será menos... habrá que apretarse el cinturón una vez más, pero todo sea por mejorar...
Héctor: Bien dicho, cariño...

(Héctor y Asun se reúnen con el encargado para firmar los papeles de la compraventa y tras discutir algunos detalles sobre la matriculación, cierran la operación con éxito, quedando en un par de días para recoger el coche y llevarlo a casa)

(Unas semanas después, Asun ya se ha acoplado perfectamente al coche y lo lleva al trabajo con total naturalidad, utilizándolo también para recoger a los niños del colegio algunos días y desplazándose con él a hacer ciertas gestiones propias de su nuevo cargo en la redacción. Asun está encantada con él ya que le permite una mayor autonomía y movilidad, e incluso es ideal para hacer pequeñas escapadas de fin de semana con Héctor y con los niños)











2 comentarios:

  1. Un cumpleaños mas. Como nos gusta los cumple de Asun, nos trae muy buenos recuerdos.

    BESITOS:)

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  2. Gracias por el relato y a mi tambien me hizo recordar y ojala tengamos muchos momentazos asi...un beso

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