martes, 18 de diciembre de 2012

Capítulo 41: Una noche especial para Asun (Marzo de 1965)


(Un par de semanas después, finales de Marzo de 1965. Todo está preparado en el Palacio de la Prensa para acoger un año más la Fiesta Anual de la Revista “A Media Voz”. En estas últimas semanas, Julio ha tenido mucho trabajo con la organización del evento, pues quiere que salga perfecto, ya que no solo acudirán todos los empleados y responsables de la revista sino también periodistas de otras publicaciones, fotógrafos y publicistas)

(También en casa de los Perea, se respira un ambiente de felicidad por la importancia del evento. Asunción va a ser nombrada oficialmente nueva redactora-jefe de la revista, recogiendo así el testigo de su antecesor y ha decidido estrenar vestido para la ocasión)

Asun: (mirándose al espejo) ¿Qué tal estoy...?
Héctor: Estás radiante, cariño... muy guapa... y los pendientes que compramos en Mallorca te quedan ideales con ese vestido...
Asun: Sí, ¿te gustan...?
Héctor: Las perlas combinan con todo, eso es lo bueno...
Asun: Ayúdame con el collar, por favor...
Héctor: Claro... (Héctor coloca el collar cuidadosamente sobre el cuello de su mujer, engarzando el broche con soltura) ya está...
Asun: (sonriendo) Gracias...
(María entra en la habitación de sus padres)
María: (abre la boca asombrada) ¡Hala mamá, que guapa...!
Asun: ¿Te gusto, tesoro...?
María: (mueve la cabeza afirmativamente) Sí... estás muy elegante...
Héctor: Ya lo he dicho yo... va a triunfar esta noche... pues cuando quieras, nos vamos...
María: Voy a coger la mochila con mis cosas y nos bajamos Dani y yo a casa de los abuelos...
Héctor: Muy bien, princesa... dame un beso, anda... y portaros bien, eh...?
María: Que sí, papá... pasadlo bien...
Asun: Nosotros no sé a que hora volveremos, pero mejor pasamos mañana por la mañana a buscaros a la portería, ¿de acuerdo...?
María: Vale, mamá... ¿puedo darte un beso...?
Asun: Claro, cariño... ven aquí...
María: Es que no quiero estropearte la cara...
Asun: Tranquila, que no pasa nada...

(María le da un beso a su madre y otro a su padre, y acto seguido pasa por su cuarto, coge la mochila con algunos bártulos, y después va a buscar a Dani a su cuarto para hacer lo mismo)

Dani: (entra corriendo en la habitación de sus padres) ¡Que no me he despedido...!

(Dani da un beso a cada uno de sus padres y después, los dos hermanos se bajan a casa de sus abuelos)

Héctor: ¿Ya lo tienes todo, mi vida...?
Asun: Sí, cojo el bolso y la chaqueta y nos vamos...
(Héctor y Asun se dirigen a la puerta y salen a la calle donde cogen un taxi)

(Al llegar al Palacio de la Prensa, Héctor y Asun entran en el recinto y deciden esperar dentro a que lleguen Aurelia y Gustavo. Al poco rato las dos parejas se reúnen en la sala donde se va a celebrar el evento y toman asiento)

Aurelia: ¡Hola, Asun...! ¡que guapa estás...!
Aurelia: Tú sí que estás estupenda...
Gustavo: (estrechando la mano) ¡Héctor...!
Héctor: (le da una palmadita en el hombro) ¡Gustavo...! ¿qué tal...?
Gustavo: Pues todo en orden... hemos dejado a Clara con su abuelo y se ha quedado tan contenta diciendo que iba a terminar todos los deberes del fin de semana...
Héctor: Sí, María ha pensado lo mismo, quiere aprovechar el fin de semana para jugar y salir a pasear con nosotros cuando esto haya pasado... se han quedado con los abuelos y tan contentos...
Aurelia: ¿Estás nerviosa...?
Asun: Bueno, quizás, un poco... pero prefiero no pensarlo mucho...
(En ese momento llega Julio y saluda a las dos parejas)
Julio: ¡Hola, parejas...!
Héctor: ¡Julio...! que bueno verte... hacía tiempo que no coincidíamos por el barrio... ¿dónde te metes...?
Julio: Pues la verdad es que paso mucho tiempo en la revista, y apenas tengo tiempo de pasarme por el Café a tomarme algo... pero te prometo que una vez se haya pasado toda esta locura y cuando Asun se ponga al día, quedamos sin falta...
Héctor: Claro, por supuesto... invito yo, y eso no tiene discusión...
Julio: Está bien, como quieras...
Asun: Julio, ¿tengo que ponerme en algún sitio concreto...?
Julio: No, tranquila, quédate aquí con tu marido, aquí estáis bien...
Aurelia: Julio, ¿tú vas a ser el maestro de ceremonias...?
Julio: Me temo que sí... pero bueno, ya me voy acostumbrando a eso de tener que figurar... (estrechando la mano) Gustavo, me alegro de verte...
Gustavo: Igualmente, Julio...

(El acto comienza con el discurso de bienvenida de Julio)

Julio: Buenas noches, damas y caballeros... un año más quiero abrir este acto tan especial para nuestra revista... son ya 3 años los que han transcurrido desde que iniciamos esta nueva andadura y debo decir que no nos ha podido ir mejor... la acogida por parte del público y de nuestros lectores ha sido estupenda... el volumen de ventas ha ido en aumento en el último año y la cuenta de resultados es positiva, por lo que estamos realmente contentos... pero para llegar a esto hace falta contar con el trabajo y el esfuerzo de una buena parte de los que hoy estamos aquí reunidos... porque sin ellos nada tendría sentido, por eso quiero en primer lugar agradecer a todos los compañeros de la revista, porque para mí no sois empleados sino compañeros, vuestro interés y motivación por sacar la revista adelante... muchas gracias, de corazón...

(Todos aplauden)

Julio: Este año quiero además hacer oficial otro anuncio importante... se trata de un cambio de rumbo en esta nuestra revista... nuestro compañero y redactor-jefe actual Don Rodrigo, nos dice adiós tras habernos dedicado los últimos años de su vida laboral en activo, para retirarse a disfrutar de su vida personal y familiar... Don Rodrigo, por favor, suba al estrado y dedíquenos unas palabras, por favor...

(Todos aplauden y Don Rodrigo sube al estrado)

Rodrigo: Queridos compañeros y amigos, como bien dice Julio, la vida está llena de etapas y ciclos... yo llevo 40 años de mi vida dedicados al periodismo, mi amor más preciado aparte de mi mujer, claro está... (todos ríen) durante este tiempo he podido conocer y compartir numerosas vivencias en varios ámbitos de esta hermosa profesión que sin duda debe ser vocacional... pero también ha llegado el momento de parar, de pensar y de tomar decisiones que afectan a mi vida personal y familiar... y por este motivo ha llegado el momento de decir adiós, he estado muy a gusto con vosotros estos últimos años, pero mi mujer me necesita a su lado y quiero dedicarle el tiempo que ella se merece y disfrutar juntos de los años que nos puedan quedar... de este modo deseo de corazón lo mejor para la revista y para la persona que va a sustituirme en el puesto de redactor-jefe, que estoy seguro que lo va a hacer estupendamente... me consta que es una persona fuerte, valiente, que ama esta profesión por encima de todo y le deseo toda la suerte del mundo en esta nueva aventura... y quiero dar las gracias a Julio por confiar en mí y darme la oportunidad de acabar mi carrera profesional en “A Media Voz”, ha sido una experiencia muy grata que no voy a olvidar nunca... ¡gracias...!

(Todos aplauden nuevamente el emotivo discurso de Don Rodrigo)

Julio: Bueno, y sin más dilación, y antes de que el champagne se nos suba a la cabeza, quiero hacer oficial el anuncio de la persona que a partir de ahora va a llevar el timón de la redacción... ya todos la conocéis de sobra y sabéis de su buen hacer profesional y personal... se trata de nuestra compañera Asunción Muñoz...

(Todos aplauden y Asun sube al estrado)

Asun: Hola a todos... la verdad es que desde aquí arriba, la situación impone un poco... en primer lugar me gustaría agradecer a Julio la confianza que ha depositado en mí al ofrecerme un puesto de tanta responsabilidad y espero estar a la altura teniendo en cuenta el listón tan alto que nos ha dejado Don Rodrigo... (todos aplauden) la verdad es que cuando entré a trabajar en lo que entonces era “Sucesos”, no tenía ni idea de periodismo y ni siquiera era consciente de mi vocación como escritora... con el tiempo he ido aprendiendo muchas cosas, todos me habéis enseñado en estos años lo mejor y también lo peor de esta profesión, y yo me he ido quedando con lo que realmente merece la pena... voy a aprovechar esta oportunidad que me brinda la vida para sacar lo mejor de mí y espero no decepcionaros ya que voy a necesitar vuestra ayuda... (todos vuelven a aplaudir) quiero también dedicar unas palabras a Héctor, mi marido, la mejor persona de este mundo... él siempre ha confiado en mis posibilidades y siempre me ha brindado todo su apoyo, todo su cariño y su amor de forma incondicional... a él le debo en gran parte el estar hoy aquí y quiero que sepa que siempre me tendrá ahí, pase lo que pase... te quiero, cariño... (todos aplauden mientras Héctor deja escapar alguna lágrima visiblemente emocionado) y por último quiero hacer una mención especial a Don Jesús Rubín de Celis, mi maestro, mi mentor, un gran jefe y amigo, fue él quien me enseñó todo lo que sabía de esta profesión y también me transmitió su amor por el periodismo... 
desgraciadamente la muerte le sorprendió demasiado pronto, pero su legado permanece más vivo que nunca... allá donde esté sólo quiero decirle que seguiré sus sabios consejos, ya que fue precisamente él quien me abrió los ojos y me hizo darme cuenta antes que nadie de lo que empezaba a sentir por Héctor... ¡gracias a él y gracias a todos...!

(Todos aplauden el emotivo discurso de Asun y ella vuelve a su asiento, besando a su marido con ternura)

Aurelia: ¡Muy bien, Asun...!
Asun: ¡Gracias...!
Julio: (desde el estrado) Y ahora... ¡a disfrutar de la fiesta...!

(La música empieza a sonar y los invitados poco a poco se van animando a bailar, mientras otros beben de sus copas y degustan algunos de los canapés que los camareros van pasando por la sala. La velada transcurre de forma agradable, alargándose hasta bien entrada la medianoche)

(Al acabar la velada, los matrimonios Perea y Olavide salen a la calle con la intención de coger sendos taxis y dirigirse hacia sus respectivas casas. Asun y Aurelia han bebido un poquito más de la cuenta y mantienen una achispada conversación con sus maridos y sus amigos)

Asun: (con voz achispada) ¿Pero ya nos vamos...? ¡si es muy pronto...!
Aurelia: (con voz achispada) ¡Eso, eso...! ¡vámonos a bailar...!
Gustavo: De ninguna manera... Aurelia, cielo... ¿pero tú te has visto...? si te cuesta andar en línea recta...
Aurelia: (con voz achispada) ¡Que exagerado eres...! como si tú no bebieras nunca...
Asun: (con voz achispada) No le hagas ni caso...  fíjate en nuestros maridos, para un día que bebemos nosotras un poquitito de nada... y ya nos están echando la charla...
Héctor: Yo no pienso decir ni esta boca es mía... bastante me has tenido que aguantar ya en alguna de mis borracheras pasadas, mejor me quedo calladito...
Asun: (con voz achispada) Eso, eso, que estás más guapo... (se lleva las manos a la cabeza) ¡buf...! ¿seguro que es por ahí la parada de taxis...?
Héctor: Sí, cariño... cógete de mi brazo, anda... que tú sola no llegarías ni en tus mejores sueños... ¿te das cuenta, Gustavo...? ver para creer...
Gustavo: Sí... será mejor que encontremos un taxi rápido, las llevemos a casa y las ayudemos a meterse en la cama...

(Héctor y Gustavo llegan a la parada de taxis y una vez allí ayudan a sus respectivas mujeres a meterse dentro)

Héctor: Vamos, cariño... eso es, así...
Asun: (elevando un poco la voz) ¡Adiós, Aurelia...! ¡que descanses...!
Aurelia: (elevando la voz) ¡Adiós, Asun...! ¡me lo he pasado de cine...! ¡ha sido tan divertido...!
Gustavo: ¡Aurelia, cariño... baja la voz...! ¡estás dando un espectáculo...!
Héctor: Gustavo... ya nos veremos...
Gustavo: Sí, claro... adiós...

(Los taxis se ponen en marcha y ambos matrimonios se dirigen a sus respectivas casas)

(El taxi llega al portal de Héctor y Asun, y Héctor ayuda a Asun a salir del taxi y paga al conductor)

Héctor: (cogiéndola del brazo) Vamos, cariño... será mejor que subamos a casa cuanto antes y te meta en la cama...

(Asun y Héctor esperan el ascensor cuando sale Felisa de la portería al escuchar algo de ruido)

Felisa: Ah, hola, hijos... ya habéis vuelto...
Asun: (con ligera voz achispada) ¡Hola, madre...!
Felisa: Asun, ¿estás bien...?
Asun: (con ligera voz achispada) Sí.... perfectamente...
Héctor: No se preocupe, Felisa... ha debido mezclar alguna bebida que no le ha sentado muy bien, y como no está acostumbrada a beber...
Asun: (con ligera voz achispada) Que no me pasa nada... que estoy bien, de verdad... pesados, que sois unos pesados...
Felisa: Desde luego... hija, no es por darte la charla, pero si te vieran así los niños... menos mal que ya están dormidos...
Asun: (con ligera voz achispada) ¡Madre, no exagere...! no estoy borracha... sólo estoy un poco contenta... ¿o es que usted nunca ha bebido alguna copita más de la cuenta...?
Felisa: (riéndose) Pues sí, hija, claro que sí, yo también he sido joven aunque te parezca mentira... recuerdo una vez en las fiestas del pueblo... ¡la cogorza que pillamos la Manuela y yo...! ¡dándole que te pego al aguardiente...! y lo peor fue al día siguiente, que éramos la comidilla del pueblo... en fin... os dejo, me voy a la cama... que descanséis...
Asun: (con voz de cansada) Hasta mañana, madre...
Héctor: Adiós, Felisa, que descanse...
Felisa: Cuídala, hijo...
Héctor: (guiñándole un ojo a su suegra) Descuide, que ahora mismo la meto en la cama y ya no se levanta hasta mañana por la mañana... adiós, Felisa...
Felisa: Adiós...

(Héctor y Asun suben a casa y Héctor abre la puerta de casa con su llave y después de entrar dentro y cerrar, coge a Asun en brazos y la lleva al dormitorio)

Asun: (con voz de cansada pero divertida) ¡Como me gusta que me lleves así, cariño...!
Héctor: Anda, vamos a ver que te ayudo a quitarte todo esto y a ponerte el camisón...

(Héctor deja a Asun sobre la cama, le quita los zapatos, la chaqueta y el vestido y los deja en el galán, después saca el camisón de la cómoda y le ayuda a ponérselo)

Asun: (poniéndose cariñosa) ¿Con qué vas a sorprenderme esta noche...?
Héctor: Me parece que tú no estás hoy para muchas sorpresas... ya has tenido demasiadas emociones por hoy...

(Héctor se cambia de ropa rápidamente y ayuda a Asun a arroparse y se acuesta junto a ella)
Asun: Cariño... te quiero...
Héctor: Yo también, mi amor... incluso así estás encantadora... hala, vamos a dormir y mañana será otro día... buenas noches...

(Héctor besa en la frente a su mujer, y Asun se abraza a su marido y cierra los ojos)

Asun: Mmmm... buenas noches...

(Héctor apaga la luz de la mesilla y se queda mirando a Asun un momento antes de dormirse él también)

(A la mañana siguiente, Asun abre los ojos y ve como su marido la está mirando y acariciándole el pelo con ternura)

Héctor: Buenos días, mi niña...
Asun: (llevándose las manos a la cabeza) ¡Buf...! serán buenos para ti, porque lo que es yo, me va a estallar la cabeza...
Héctor: (riéndose) Eso me suena... pero no te preocupes porque para estos casos tengo un remedio infalible... voy a traerte una aspirina y un vaso de agua...

(Héctor se levanta al cuarto de baño y coge el bote de aspirinas del armario y un vaso lleno de agua)

Héctor: Toma... te sentará bien...

(Asun se toma la aspirina)

Asun: Gracias, cariño... eres un cielo... ¿sería mucho pedir que me prepararas un café bien cargado...?
Héctor: Por supuesto que no... ahora mismo te lo preparo... ¿cómo te sientes...?
Asun: Ahora mismo es como si me estuvieran golpeando la cabeza con un martillo... ¡oh...! ¿tanto bebí anoche...?
Héctor: No me digas que no te acuerdas...
Asun: (protestando) ¡Pues claro que me acuerdo...! ¡no estaba tan borracha...! pero supongo que la mezcla del vino con el champagne y con los licores que vinieron después hicieron el resto...
Héctor: No te preocupes que no hiciste nada de lo que tengas que avergonzarte... (sonriendo) además estabas muy divertida...
Asun: (justificándose) Necesitaba relajarme y despejarme... estaba contenta, estábamos de celebración y aquellos licores estaban tan dulces y tan ricos que entraban solos... y hacía tanto calor con el baile en la sala aquella...
Héctor: No es necesario que te justifiques, cariño... estas cosas pasan a veces y no pasa nada... un día es un día...
Asun: Ya, pero no me gusta que mi madre me eche la charla...
Héctor: Bueno, pero tu madre reconoció que ella también había tenido alguna aventura de ese tipo... no le des más vueltas, lo importante es que la aspirina ya te va a empezar a hacer efecto muy pronto y con el café que te traigo yo ahora y una buena ducha, estarás como nueva en un periquete...
Asun: (suspirando) Ojalá tengas razón... porque lo peor de las noches en las que bebes más de la cuenta, es la resaca del día siguiente...
Héctor: ¡Que te voy a contar yo de las resacas...!
Asun: Sí, ya sé que tú tienes un buen montón de historias para no dormir en ese aspecto... aunque afortunadamente en los últimos años te controlas mucho más a la hora de beber...
Héctor: Porque ahora no necesito beber para olvidar... ha habido etapas en mi vida en que la bebida era la única salida para dejar de ser yo, para dejar de pensar que era un fracasado y un desgraciado... pero desde que estamos juntos ya no me siento así y no necesito refugiarme en la bebida para escapar... el único sitio donde quiero refugiarme es aquí, contigo, a tu lado y con los niños, porque vosotros sois los que me dais la paz y la alegría que necesito para ser feliz...
Asun: (dándole un amoroso beso) Te quiero...
Héctor: (le devuelve otro beso) Lo sé... y yo a ti... voy a por ese café...
Asun: De acuerdo...

(Asun se toma el café bien caliente y cargado que Héctor le trae de la cocina y posteriormente se mete en la ducha para despejarse)

(Un rato después y ya arreglados, Héctor y Asun bajan a la portería a buscar a los niños y después salen todos juntos a dar un paseo en esta soleada mañana de domingo, María con su bici y Dani con su triciclo recién estrenado, regalo de los Reyes Magos de este año)


















2 comentarios:

  1. Mi gusta, mi gusta!!:)))

    Un petó raaaaki!!

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  2. Precioso Raki. Me ha emcionado mucho el discurso de Asun, primero por demostrarle a Hector delante de todo el mundo que le ama y despues por recordar al gran Rubín. Después ha estado gracioso eso que tanto Asun como Aurelia se achisparan y Héctor sin decir nada porque bastante tuvo que lidiar Asun con las borracheras del rubio antes de estar junto.
    Estoy deseando leer tu próximo relato.
    BESITOS:)

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