(Las semanas van pasando
rápidamente, o al menos esa es la sensación que tienen nuestros protagonistas.
Ya estamos a finales de Junio y los niños han terminado el colegio con muy buenas
notas, por lo que tanto Asun como Héctor están muy orgullosos. Ahora tendrán la
oportunidad de disfrutar de unas largas y merecidas vacaciones hasta
Septiembre, aunque no será hasta el mes de Agosto cuando Héctor y Asun puedan
sumarse a esas vacaciones, ya que en ese momento Héctor cerrará el despacho y
Asun se tomará su mes de descanso reglamentario)
(Mientras tanto, María y Daniel
pasan el verano tranquilos, por las mañanas en casa de sus abuelos y por las
tardes, en casa con su madre, ya que Asun al menos sí tiene jornada de verano y eso
le permite disfrutar de las tardes libres para jugar con sus hijos o salir a
pasear. Algunas tardes también van a casa de la familia Bonilla, donde los
niños disfrutan de la piscina que hay en la urbanización, jugando con Javier y
a veces también con Clara, que se suma algunas tardes al grupo)
(El mes de Julio va pasando con
un calor sofocante en Madrid, tanto que a veces es imposible conciliar el sueño
fácilmente. Los niños se acuestan tarde y se levantan todavía más tarde, lo que
hace que Felisa tenga bastante descolocado el horario para atenderlos
debidamente, aunque afortunadamente María y Daniel ya son bastante mayores y no
dan demasiada guerra a su abuela, que aunque a veces no quiera reconocerlo, en
el fondo está encantada con sus obligaciones como tal)
(Una tarde de finales de Julio,
María está echando un vistazo al álbum de fotos de la familia para
entretenerse. Asun está en la cocina preparando un bizcocho para la merienda, y
Héctor acaba de llegar del despacho, metiéndose en el dormitorio a cambiarse,
tras haber saludado a su familia. Daniel está en su habitación jugando con el
nuevo juego de construcciones que le han regalado por su cuarto cumpleaños)
(Asun viene de la cocina, donde
ya ha terminado con el bizcocho, sólo falta que se enfríe un poco y estará
listo para comer, y entra en el salón, observando a su hija que está con el
álbum de fotos en el sofá)
Asun: (sentándose en el sofá
junto a su hija) ¿Qué haces, cariño...?
María: Mirando las fotos...
(Héctor entra en el salón)
Héctor: ¿Qué hace mi
princesita...?
Asun: (guiñándole un ojo a su
marido) Pues aquí está, echando un vistazo a las fotos...
(Héctor se sienta en el sofá
junto a su hija)
Héctor: ¿Has visto alguna foto
que te guste especialmente o que te sorprenda...?
María: (señalando las fotos del
viaje a Tenerife) En estas fotos yo tenía 2 años, más o menos, ¿no...? y Dani
estaba aquí dentro... (señala la barriga de su madre)
Asun: Sí, tesoro, yo estaba
embarazada de tu hermano, más o menos de 4 meses...
Héctor: ¿Recuerdas algo de aquel
viaje...?
María: Algunas cosas... el barco,
la vista de aquella montaña tan alta desde el hotel... (pasa la página hacia
atrás) y esta foto es de vuestra boda, ¿verdad...?
Héctor: Sí, princesa... y tú
estabas guapísima llevando los anillos...
María: Es que... estaba
pensando...
Asun: ¿En qué, mi vida...?
María: ¿No es un poco raro que yo
ya hubiera nacido cuando se celebró vuestra boda...? quiero decir, lo normal es
que los papás se casen primero y luego tengan los bebés... aunque Clara me ha
dicho que cuando la tita Aurelia y el tito Gustavo se casaron ella ya estaba en
la barriga de su mamá...
Asun: (sonriendo con dulzura) Así
es, cariño... cuando los titos se casaron, Clara llevaba en la barriga de su
mamá unos cuatro meses...
María: ¿Y eso por qué...?
Héctor: Pues es una historia un
poco larga...
María: No importa... tenemos toda
la tarde y yo quiero saberlo...
Asun: Está bien, te lo contaré...
hace muchos años, el tito Gustavo estaba comprometido con otra chica, mucho
antes de conocer a Aurelia, y se iba a casar con esa chica...
María: ¿Y qué pasó...?
Asun: Pues que aquella chica a su
vez estaba enamorada de otro hombre y en realidad ella no estaba enamorada de
Gustavo... el pobre Gustavo lo pasó muy mal cuando se enteró, y decidió romper
su compromiso...
María: Pues me parece muy mal...
Héctor: ¿Qué es lo que te parece
mal, cariño...?
María: Que aquella chica no
estuviera enamorada del tito Gustavo, porque el tito es un hombre muy bueno...
tuvo que ponerse muy triste...
Asun: Pues sí, pero fue entonces
cuando apareció Aurelia y gracias a ella el tito Gustavo volvió a sonreír...
enseguida se enamoraron el uno del otro... y fruto de ese amor, vino Clara...
María: Pero entonces eso que
hicieron los titos antes de casarse no está bien...
Héctor: ¿Por qué no, mi vida...?
María: Porque las monjas de mi
colegio dicen que hacer eso sin estar casado es pecado...
Asun: Tú no tienes que hacer caso
de lo que dicen las monjas... sobre esos temas no pueden opinar... y claro que
no es pecado... cuando una pareja se quiere y está enamorada, no es pecado...
María: ¿Y luego los titos se
casaron...?
Héctor: Sí, princesa... cuando la
tita Aurelia supo que estaba embarazada, decidió que lo mejor era casarse con
el tito Gustavo, antes de que la gente del barrio empezara a hablar mal de
ellos...
Asun: Es muy injusto que tengas
que tomar decisiones precipitadas por evitar las habladurías...
Héctor: Ya cariño, pero a veces
no queda más remedio...
María: (volviendo a mirar las
fotografías de la boda de sus padres) Pero y entonces... vosotros os casasteis
cuando yo tenía más de 2 años... ¿la gente no hablaba mal de vosotros...?
Asun: Sí, cariño, por desgracia
la gente habla demasiado y la mayoría de las veces, mal... pero también hubo
muchas personas que nos defendieron como los abuelos, por ejemplo...
Héctor: Además es que nuestra
historia era un poco más complicada que la de los titos... nosotros no podíamos
casarnos cuando supimos que tu madre estaba embarazada de ti...
María: ¿Y por qué no...?
Asun: Mi vida, ha llegado el
momento de que sepas algunas cosas que quizá te sorprendan un poco... tú sabes
que siempre te hemos dicho que Teresa era una persona muy especial para tu
padre, una buena amiga...
María: Sí, y que vivía en Madrid
hace muchos años... y que luego se marchó a vivir a Venezuela, un sitio que
está muy lejos de España...
Héctor: Eso es... pues bien,
Teresa y yo éramos más que amigos... de hecho, Teresa fue la primera mujer con
la que yo me casé hace unos cuantos años...
María: (sonriendo) Ya me lo
imaginaba, papá...
Héctor: (sorprendido) ¿Y por qué
no me has dicho nunca nada...?
María: Porque quería que vosotros
me contarais la verdad... lo supe porque una vez estaba en casa de los abuelos,
y le oí a la abuela decir que estaba muy contenta porque tú habías sido capaz
de hacer muy feliz a mamá, a pesar de lo mal que lo habías pasado cuando
estabas casado con Teresa, y que ella se marchó...
Héctor: Es increíble lo lista que
eres, princesa... y que de un simple comentario saques conclusiones tan
acertadas...
María: ¿Y por qué se marchó
Teresa...?
Héctor: Bueno, pues porque las
cosas se complicaron... esas cosas a veces pasan, ocurrieron algunas cosas tristes que poco a poco
hicieron que Teresa y yo nos fuéramos alejando el uno del otro... ya no éramos
felices los dos juntos y entonces ella pensó que lo mejor era marcharse para
vivir una nueva vida y dejar que yo pudiera hacer lo mismo... yo al principio
sufrí mucho por ella y lamenté mucho que se marchara... pero poco a poco fui
comprendiendo que nunca podríamos volver a estar juntos... entonces conocí a tu
madre, y eso me ayudó mucho... me enamoré de ella inmediatamente... (sonríe
emocionado a su mujer) en cuanto la ví supe que era la verdadera mujer de mi
vida y que con ella sí que iba a ser feliz para siempre...
Asun: Y yo también sentí
exactamente lo mismo cuando conocí a tu padre por primera vez... me enamoré de
él como una adolescente... y desde el primer momento supe que compartiría el
resto de mi vida junto a él...
Héctor: Sin embargo y a pesar de
que nos queríamos con locura y que sabíamos que queríamos estar juntos para
siempre, no podíamos casarnos porque yo ya estaba casado con Teresa... por eso
tuvimos que esperar unos años hasta que la Iglesia me concedió el permiso
necesario para poder casarme con tu madre...
Asun: Pero mientras tanto,
nosotros seguimos con nuestra vida y estábamos tan enamorados que no nos
importaba no poder casarnos... de hecho tu padre y yo vivíamos como un
matrimonio de verdad... y por eso naciste tú... (María sonríe feliz) y
estábamos tan felices de formar una familia que luego me quedé embarazada de
Dani, y cuando estaba embarazada de 2 meses más o menos, tu padre recibió el
permiso de la Iglesia para poder casarse conmigo, y fue entonces cuando
celebramos la boda... y lo demás ya lo sabes, tesoro...
María: ¿Y Teresa y tú también
teníais algún bebé...?
Héctor: No, princesa...
lamentablemente Teresa se quedó embarazada pero tuvo un accidente grave y
perdió el bebé... es un poco lo mismo que le pasó a la tita Aurelia... ¿tú te
acuerdas cuando perdió el bebé y Clara no pudo tener un hermanito...?
María: (asiente con la cabeza)
Sí, y Clarita se puso muy triste...
Héctor: Pues esa fue una de las
cosas tristes que pasaron y que nos hicieron mucho daño... pero bueno, todo eso
ya pasó afortunadamente, y ahora formamos una familia muy feliz y unida... ¿a
qué sí...?
María: Sí... pero...
Asun: ¿Tienes alguna duda o
alguna cosa más que quieras saber...?
María: ¿Qué pasaría si Teresa
volviera a Madrid...?
Héctor: Eso no va a ocurrir
nunca, cielo... y aunque pasara, ¿qué más da...? Teresa y yo sólo somos amigos,
nada más, nos escribimos una o dos veces al año y ya está... entre Teresa y yo
ya no hay amor... nuestra historia terminó hace muchos años, y ahora me alegro
de que acabara, porque eso me permitió enamorarme otra vez de verdad, conocer a
la mujer más maravillosa del mundo, a tu madre, y poder vivir junto a ella
siempre... gracias a ella os tengo a vosotros dos también y me hacéis el hombre
más feliz del mundo... (acaricia a su hija) así que tú no te preocupes por
nada, princesa... tienes que estar muy tranquila... yo nunca os voy a dejar ni
me voy a marchar a ninguna parte, ¿de acuerdo...?
María: De acuerdo, papá... te
quiero... (le da un beso) y gracias por contarme vuestra historia... me ha gustado
mucho y ahora sé que mis papás son muy fuertes y muy valientes... ¡tengo tanta
suerte de vivir en esta familia...!
(María también se inclina sobre
su madre y se funde en un abrazo con ella)
Asun: Yo también te quiero,
tesoro, y que sepas que yo nunca voy a marcharme a ningún sitio sin tu padre... nunca nos vamos a separar de vosotros, nada ni nadie
podrá con nuestra fuerza...
María: Lo sé... gracias, mamá...
voy a ver que hace Dani...
Héctor: Muy bien, princesa...
Asun: Ahora mismo preparo un chocolate y merendamos todos juntos, ¿de acuerdo...?
María: Sí, vale...
(María se baja del sofá, deja el
álbum de fotos a un lado y se va hacia la habitación de Dani, dejando a sus
padres solos en el sofá. Héctor se acerca a Asun y la abraza también)
Asun: Me alegro de habérselo
contado... ahora entenderá porque somos tan felices después de haber sufrido
nuestras cosas...
Héctor: Sí... yo también... es
tan terriblemente lista que no me gusta tener secretos con ella... y me siento
tan orgulloso de ella...
Asun: Yo también me siento
orgullosa de ella, y de ti... y por cierto, me han encantado esas palabras que
has dicho cuando María te ha preguntado que pasaría si volviera Teresa alguna
vez...
Héctor: Sabes tan bien como yo
que no existe la más remota posibilidad de que Teresa vuelva a Madrid, y aunque
lo hiciera, me daría igual...
Asun: Sí, ya lo sé... nosotros
tenemos nuestra vida, y hemos construido una relación preciosa y muy fuerte...
y estaremos juntos hasta el final, pase lo que pase...
Héctor: Exacto... tú lo has
dicho... juntos... siempre...
(Héctor y Asun se funden en un
amoroso beso)
Asun: Te quiero tanto, Héctor...
Héctor: Te quiero, mi niña... ven
aquí... acurrúcate así conmigo, a mi lado...
(Asun se echa sobre el pecho de
su marido relajada y feliz, mientras María observa con una sonrisa en los
labios la tierna estampa entre sus padres, apoyada en el quicio de la puerta
sin hacer ruido hasta que Dani se acerca susurrando)
Dani: ¿Qué pasa... qué hacen...?
María: Shhhh... nada que tu aún
puedas entender... anda, vámonos al cuarto y dejémosles un rato tranquilos...
Dani: (se encoge de hombros)
Bueno...
(María y Dani vuelven al cuarto a
seguir con sus juegos hasta el momento de la merienda)