jueves, 29 de noviembre de 2012

Capítulo 36: Vacaciones en Mallorca (parte 3 y última)


(El día siguiente es un día intenso para la familia. En primer lugar van a la agencia de coches de alquiler que han encontrado cerca del hotel, y una vez que han recogido el coche que les han proporcionado, se dirigen hacia la zona de las Cuevas. Allí los niños lo pasan en grande mirando las curiosas formas que adquieren las rocas calizas por efecto del agua, la sal y la erosión del paso del tiempo)

María: Mira, esa parece un pájaro...
Dani: Y eso un avión...
Héctor: ¿Y esta otra niños, que me decís...?
María: Yo diría que es una persona, un hombre con sombrero... ji, ji...
Dani: Mami, huele muy raro...
Asun: Pero eso es por el material de la roca, tesoro, y el efecto del agua subterránea...

(Todos van recorriendo las diferentes pasarelas del recinto contemplando las estalactitas y estalagmitas que inundan la cueva hasta que una hora después salen al exterior)

(La siguiente parada es en Artá, donde también hay una famosa cueva con formaciones rocosas características, y donde los niños disfrutan imaginando figuras de su invención e historias fantásticas con el paisaje que ven)

(A la hora de comer, entran en una cafetería y piden unos platos combinados. Héctor y Asun se piden unos escalopes de ternera con ensalada, y para los niños unos filetes de lomo blanditos con un huevo frito y patatas fritas. Los niños lo pasan en grande disfrutando de su comida y celebran que sus padres les compren un gigantesco helado de postre)

(Ya a primera hora de la tarde, se dirigen hacia Alcudia, donde por primera vez la familia tiene la oportunidad de darse su primer baño en la maravillosa playa de arena blanca. María se mete directamente en el mar, aunque al pequeño Daniel le da un poco de reparo, y es su padre quien debe tirar de él para animarle)

Héctor: ¡Vamos, hijo...! ¡que no pasa nada...! ¡ven conmigo...!
Dani: ¡Está fría...!
Asun: Que va, Daniel, el agua está buenísima... mira tu hermana como está intentando bracear en la orilla...
María: ¡Dani, no seas pesado...! papi, si volvemos a la playa mañana quiero traer los manguitos para nadar como me enseñaron el tío Bonilla y la tía Matilde en la piscina...
Héctor: Claro que sí, princesa, no te preocupes que el próximo día metemos los manguitos en la bolsa de mamá...
María: ¿Y la colchoneta también...?
Asun: Si pasamos todo el día en la playa, sí... pero no quiero cargar con bártulos innecesarios si sólo vamos a estar un par de horas...
Héctor: No te preocupes, tesoro, que en principio vamos a dedicar un par de días a probar las playas del sur de la isla que son muy grandes y bonitas... vas a tener tiempo de bañarte hasta que te canses...
María: ¡Genial...! me encanta el verano...
Dani: Y a mí...

(Finalmente Héctor y Asun consiguen que Dani se meta un momento pero sólo para remojarse, ya que el movimiento de las olas no le convence demasiado y no se siente seguro. María en cambio se lo pasa de maravilla subiéndose encima de los hombros de su padre y tirándose al agua desde ahí hacia delante y hacia atrás)

(Aunque no han traído los cubos y las palas, María y Dani se quedan sentados un rato en la orilla jugando con la arena, haciendo montoncitos, mientras sus padres se sientan en las toallas un poco más atrás, contemplando el atardecer y sintiendo la brisa del mar)

(Un día después, la familia Perea se dirige hacia la zona norte de la isla, hacia la montaña. Allí visitan la Cartuja de Valldemosa, hermoso lugar donde Chopin permaneció algunos años. Tras visitar varias de sus estancias, y después de comer en Deia, uno de los numerosos pueblos de la Sierra de la Tramuntana, Asun tiene ganas de visitar Manacor, en el este de la isla, localidad famosa por sus perlas)

(Tras visitar la fábrica de las perlas, Asun y el resto de la familia pasan a la tienda anexa y aunque los niños hace rato que han desconectado de las explicaciones que les han parecido muy aburridas, Asun se queda embobada mirando los diferentes stands y vitrinas donde tienen ejemplares de collares y pulseras hechos a base de perlas auténticas)

Héctor: (viendo que su mujer no puede dejar de mirar las vitrinas, echa su mano a la cartera) Elige algo que te guste...
Asun: No, Héctor, es demasiado caro, no podemos permitírnoslo...
Héctor: Venga mujer, que no vamos a venir a Mallorca todos los años... además este año no te regalé nada por el aniversario y quiero compensarte...
Asun: No necesito que me compenses, de verdad, con tenerte a mi lado y saber que me quieres es suficiente...
Héctor: Ya lo sé, pero me apetece que te lleves un bonito recuerdo de esta tierra, así cada vez que te lo pongas te acordarás de este viaje... ¿qué me dices...?
Asun: (mirando a Héctor emocionada) Está bien... ¿qué te parecen estos pendientes...?
Héctor: Son preciosos... estoy seguro que te van a quedar muy bien...
Dependienta: ¿Quiere probarlos...?
Asun: Es que no sé, a lo mejor son un poco caros...
Héctor: Venga, pruébatelos, no te hagas de rogar...
(La dependienta saca la pareja de pendientes del mostrador y le da un espejo a Asun para que se los vea puestos)
Asun: ¿Qué tal me quedan...?
Héctor: Estás increíble... muy elegante, sí señor...
María: Papi, compráselos, le quedan muy bien...
Héctor: (guiñándole un ojo a su hija) No te preocupes, princesa, esos pendientes se vienen a casa con nosotros...
Asun: ¿Estás seguro, cariño...?
Héctor: Por supuesto que lo estoy, estos pendientes te pueden servir para lucirlos en muchas ocasiones, ya lo verás...
Asun: Está bien, nos los llevamos... ¿me los puede envolver para regalo...?
Dependienta: Sí, claro, faltaría más...
(La dependienta se dispone a preparar una cajita de regalo con los pendientes y Héctor abona su importe en caja)
Asun: Muchas gracias, cariño, eres de lo que no hay... te quiero... (le da un dulce beso en la mejilla)
Héctor: Yo también te quiero, mi amor... (la acaricia tiernamente)
María: (tirando de su padre hacia el exterior de la tienda) ¿Nos vamos ya...?
Asun: Sí, tesoro, vamos a buscar el coche y directos al hotel...

(En sus últimos días en la isla, la familia Perea visita las playas del sur en la zona de Calviá, donde los niños se lo pasan en grande jugando con la colchoneta inflable en el agua, haciendo aguadillas a su padre y tumbados en las hamacas con su madre debajo de las sombrillas de paja que inundan la playa).

(Lamentablemente, las vacaciones han terminado y ha llegado la hora de volver a casa, eso sí, llenos de nuevas experiencias y recuerdos que permanecerán en su memoria durante largo tiempo. Además una vez en Madrid revelarán las fotos hechas durante las vacaciones y los niños podrán contar a sus primos y amigos las aventuras vividas durante estos inolvidables días)



lunes, 26 de noviembre de 2012

Capítulo 36: Vacaciones en Mallorca (parte 2)


(A la mañana siguiente y tras haber descansado en el hotel de la capital del Turia, la familia Perea pone rumbo a la isla de Mallorca hacia Palma, su capital, donde van a pasar 10 días de vacaciones. Dani está como loco, pues nunca había visto un barco tan grande de cerca)

Dani: ¡Vamos, papá...! ¡que me quiero montar ya...!
Héctor: Ten un poco de paciencia, cariño, hay que esperar en esta cola hasta que nos dejen entrar...
María: ¿Este barco es como el que cogimos a Tenerife...?
Asun: Sí, más o menos... ¿pero tú te acuerdas algo de aquel viaje, tesoro...?
María: No mucho, pero a veces sí recuerdo lo grande que era el barco y lo bonita que era la playa, con la arena oscura...

(Poco a poco la cola va avanzando y les llega el turno de entrar en el barco. Héctor ha reservado un camarote para los cuatro, y el mozo se encarga de llevar las maletas a su compartimento. Héctor y Asun cogen a sus hijos de la mano para que no resbalen al entrar en el barco y se dirigen hacia el interior)

Héctor: ¿Te gusta, hijo...?
Dani: ¡Síii...! hay mucha gente y es muy grande...
Asun: Vamos un momento al camarote para refrescarnos y beber un poco de agua y después subiremos a la cubierta para ver la salida del barco, ¿de acuerdo, niños...?
María y Dani: ¡Síii....!

(Al poco rato, la familia Perea ha subido las escaleras y están junto a la barandilla en cubierta, viendo como los motores se empiezan a poner en marcha. Todo está preparado para la salida del barco)

Héctor: (coge a su hijo en brazos) ¿Ves, cariño...? toda la gente ahí fuera saludando...
Dani: (moviendo su mano) ¡Adiós, adiós...!
María: ¿Tardaremos mucho en llegar, mami...?
Asun: No, este viaje es mucho más corto que el de la otra vez, yo creo que a la tarde estaremos llegando a Palma, ¿verdad, Héctor...?
Héctor: Sí, seguro... esta noche nos instalaremos en el hotel y cenaremos algo por ahí cerca... y mañana empezará la diversión...

(El barco ya ha abandonado el puerto de Valencia y se encuentra en pleno mar Mediterráneo. Los niños están paseando por la cubierta mirando a través de la barandilla el mar y la espuma que el barco genera con el movimiento)

María: ¡Mira, Dani...! (María se pone de cara al viento para que se le mueva la melena)
Dani: ¡Hala...! yo también quiero...
María: Ponte así, apoyado hacia atrás...
Asun: ¡María, Dani, tened cuidado, por favor...!
María: Que no pasa nada, mami... no nos podemos caer...
Héctor: (mirando su reloj) ¡Niños, es la hora de comer...! vamos a tomar algo a la cafetería...

(Héctor y Asun se piden un sándwich de jamón y queso y los niños quieren otro igual)
María: Dani, vamos a comer como los mayores... ¡mmmm...!
Dani: (probando el sándwich) Está bueno...
Héctor: ¿Qué queréis para beber...?
Dani: Agua...
María: Leche...
Asun: Está bien... yo tomaré una limonada, ¿y tú cariño...?
Héctor: Una cervecita bien fría, por favor...

(Después de comer algo, la familia Perea pasa la tarde en la cubierta del barco, sentados en unas hamacas de frente al mar. Con la brisa que sopla, los niños se quedan un rato dormidos, mientras los mayores charlan animadamente)

Asun: ¿Y cómo vamos a hacer mañana...?
Héctor: Pues tenemos que organizarnos, pero si te parece podemos quedarnos en Palma y visitar la catedral, el palacio de la Almudaina, el puerto deportivo, y el paseo marítimo, y luego por la tarde nos acercamos al centro y nos tomamos una deliciosa ensaimada en una de esas pastelerías tan espectaculares que hay...
Asun: ¡Mmm...! suena de fábula... tengo que echar un vistazo en el hotel a los mapas que me dejó Aurelia de su viaje por la isla cuando vino con Gustavo de viaje de novios, así podríamos hacernos una idea de los recorridos y de las cosas más importantes de ver aquí...
Héctor: Perfecto, alquilaremos un coche y nos iremos a los diferentes puntos de interés... por lo que sé, no podemos perdernos las Cuevas del Drac... Gustavo me dijo que eran impresionantes, y también me habló de algunas playas en sitios ideales... nada que envidiar a las del Caribe...
Asun: Así podré ponerme de nuevo ese bikini que tanto te gusta...
Héctor: Cierto... estás impresionante... (susurrando) y recordaremos algún que otro juego que nos traíamos tú y yo...
Asun: (riéndose) ¡Calla, calla, no me hagas hablar...!
Héctor: (mirando como duermen los niños) Ellos si que van a disfrutar de lo lindo... (acariciando a su mujer) vosotros tres sois lo mejor que tengo en la vida, y no lo cambiaría por nada...
Asun: (acariciando a su marido) Ni yo... me encanta esta sensación de paz, de tranquilidad... y me gustas tú... mucho, muchísimo...
(Héctor sonríe feliz y besa a su mujer amorosamente. Después, los dos se dejan caer sobre la hamaca, abrazados y dejándose mecer por el sol y la brisa que inunda la cubierta del barco)

(A la mañana siguiente, Héctor y Asun salen del hotel después de desayunar para dar una vuelta por la ciudad. En primer lugar visitan la Seu o Catedral, impresionante monumento gótico con vidrieras enormes, retablos y un gran rosetón que destaca por su tamaño y belleza. Posteriormente se dirigen al Palacio Real de la Almudaina, para a continuación visitar la zona amurallada de la ciudad y la Lonja)

Dani: Papi, estoy cansado...
Héctor: Lo sé cariño, pero ahora te voy a enseñar una cosa que te va a encantar...

(La familia se dirige al puerto deportivo donde tienen la oportunidad de ver unos cuantos barcos y yates amarrados, la mayoría de ellos pertenecientes a familias adineradas y aristócratas que lo utilizan como embarcación de recreo durante los días que pasan de vacaciones en la isla)

María: ¡Mira, mira...! ¡ese es enorme...!
Asun: ¿Verdad que sí cariño...?
María: Papi, el tío Bonilla se montó en uno de esos cuando estuvo aquí, ¿verdad...? me lo dijo antes de venir...
Héctor: Sí, princesa... el tío Bonilla alquiló uno para dar una vuelta... pero cuesta mucho dinero, cariño, y nosotros tendremos que conformarnos con verlos desde aquí...
María: No pasa nada, papá... me gusta verlos desde aquí...
Dani: (señalando) ¿Y eso qué es...?
Asun: Es una bandera, cariño... y no es española, así que debe de ser de alguien extranjero...
Héctor: Es la bandera de Alemania... alguno de esos teutones ricachones que se ha dejado caer por aquí...
Asun: Es cierto... estas islas se están convirtiendo en lugar de vacaciones habitual para muchos alemanes... no hay más que ver los reportajes de la televisión donde salen las alemanas inundando las playas mallorquinas...
Héctor: Sí, y también muchos jubilados alemanes cuando se retiran están adquiriendo propiedades para pasar aquí los inviernos, ya que el clima en España es más benigno que el que tienen en su país...
Dani: Mami, tengo hambre...
Asun: Vale, cariño, enseguida nos vamos a comer algo... buscaremos un restaurante por aquí cerca del paseo marítimo...
María: ¿Y cuándo nos vamos a poder bañar...?
Héctor: En los próximos días, princesa, no te preocupes... tengo entendido que en esta isla hay unas calas maravillosas donde darse un chapuzón tranquilamente y el agua es cristalina y clara...
Asun: Pero esta tarde vamos a pasear un rato por el centro, os vamos a enseñar un tren que os va a encantar y luego nos iremos a una pastelería que he localizado donde me dijo Aurelia que ponían unas ensaimadas riquísimas...
María: (poniendo cara rara) ¿Y eso qué es...?
Héctor: Es un bollo típico de esta isla... un dulce que lleva pan, azúcar y puede rellenarse de cabello de ángel, o de nata o crema... te va a encantar, tesoro...
Asun: Pero eso será después, ahora vamos a comer...
Héctor: Vamos...

(Tras el almuerzo en una terraza del paseo marítimo, la familia Perea se dirige a la estación de donde parte el famosísimo tren de Sóller, un tren de madera auténtico que une las localidades de Palma y Sóller y que sigue funcionando en la actualidad)

Asun: ¿A qué te gusta, cariño...?
Dani: Es muy bonito, mami...
(Héctor coge la cámara de fotos y saca una instantánea de su mujer e hijos junto al tren parado en la estación justo antes de su siguiente partida)
Héctor: Y ahora vamos a buscar esa pastelería...

(Al poco rato y tras callejear un poco, llegan a la puerta de la pastelería. Entran dentro para tomar asiento. Allí Héctor y Asun se piden un café para ellos y un batido de chocolate para los niños, acompañado de una suculenta y gran ensaimada rellena de cabello de ángel)

María: ¡Mmmm...! ¡que buena está...!
Héctor: ¿Verdad que sí, princesa...? ¿y tú, principito, qué dices...?
Dani: Sí, está muy rica... pero lo que más me gusta es el chocolate...
(Todos se ríen porque Dani tiene los morros embadurnados de chocolate)
Asun: Trae, hijo, anda, déjame que te limpie un poco... y tú María también, porque tienes unas manos que mejor será que no toques nada...

(Asun coge unas servilletas y limpia las manos y la boca de sus hijos para dejarles un poco adecentados antes de salir de nuevo a la calle)

(Al llegar al hotel, los niños están tan cansados que no quieren hacer otra cosa que meterse en la cama. Héctor y Asun aguantan un poco más mientras planifican la excursión del día siguiente y al poco rato también se meten en la cama)

Asun: (abrazada a su marido) Entonces mañana nos vamos hacia el este de la isla...
Héctor: Sí, iremos a ver las Cuevas del Drac a primera hora y luego podemos ir hacia Artá... si se nos hace muy tarde comemos allí y luego podemos ir a Alcudia, me han dicho que tiene un puerto deportivo precioso y una playa con arena blanca...
Asun: (dándole un beso) Estupendo... ¡puff...! estoy reventada, y necesito descansar... aunque no me importaría que antes me hicieras uno de esos masajes tuyos tan buenos...
Héctor: (mirándola divertido) ¿Lo quieres completo o sólo a medias...?
Asun: (riéndose) Suena tentador, pero vamos a dejar el lote completo para otro día... en serio, estoy cansada y esta noche necesito dormir de un tirón para poder disfrutar del día que nos espera mañana...
Héctor: Entendido... vamos con ese masaje entonces...

(Asun se tumba en la cama boca abajo para que su marido le masajee la espalda y el cuello como bien sabe hacerlo, aunque también se escapa algún que otro beso furtivo de vez en cuando)
Héctor: Lo siento, no puedo resistir tener este cuello tan hermoso cerca de mí y no besarlo como se merece...
Asun: Eres un aprovechado y lo sabes...
Héctor: Que le vamos a hacer... estoy loco por ti...
Asun: Lo sé, y yo... hala, vamos a dormir...
(Asun y Héctor se dan un beso de buenas noches y los dos se duermen abrazados como cada noche)







sábado, 24 de noviembre de 2012

Capítulo 36: Vacaciones en Mallorca (parte 1)


(Quince días después, estamos en Agosto. El calor en Madrid es bastante asfixiante y este año la familia Perea pasará sus vacaciones en Mallorca. Héctor y Asun tenían muchas ganas de hacer este viaje hacía tiempo, pero querían esperar a que Dani estuviera un poco más espabilado para que disfrutara junto a su hermana de la playa y de las excursiones. Como el viaje en avión es excesivamente caro, Héctor ha decidido hacer el trayecto desde Madrid a Valencia en autobús y después desde Valencia a Palma en barco. Una vez en la isla alquilarán un coche para hacer algunas excursiones)

(El viaje en autobús desde Madrid a Valencia transcurre sin novedad. Asun ha preparado unos bocadillos para toda la familia, para poderlos comer en el camino cuando hagan alguna parada. Como el autobús sale muy pronto por la mañana, los niños están muy cansados y van durmiendo gran parte del trayecto, encima del regazo de sus padres. María va con su padre y Dani con su madre. Cuando el autobús llega a Mota del Cuervo, hace una parada larga para que los viajeros puedan comer y estirar las piernas)
 
Asun: (despertando a Dani) ¡Dani, cariño, venga que ya hemos llegado...!
Dani: ¿Ya estamos en la paya...?
Asun: No, cariño, pero tenemos que bajarnos del autobús para comer algo y estirarnos un poco...
María: (desperezándose) ¿Queda mucho papi...?
Héctor: Todavía tenemos un ratito hasta Valencia, princesa, pero el conductor del autobús ha parado un rato para descansar y comer algo... ¿tienes hambre...?
María: Sí, un poco...
Héctor: Pues vamos para abajo que mamá ha preparado unos bocadillos espectaculares y nos los vamos a comer todos, ¿a que sí...?
María: Yo sí...

(La familia Perea baja del autobús y busca un sitio a la sombra donde poder sentarse a disfrutar de la comida. Héctor entra en el bar un momento a comprar un par de cervezas y unos zumos para los niños bien fresquitos para mitigar el fuerte calor. Asun mientras tanto, se sienta con los niños en un merendero a la sombra y saca los bocadillos)

Asun: A ver, ¿quién quiere este bocadillo de tortilla con jamón...?
María: ¡Yo...!
Asun: Toma, cariño...
Dani: ¿Y yo...?
Asun: Aquí tienes el tuyo, mi amor, este de tortilla con pan blandito...
(Viene Héctor con las bebidas)
Héctor: A ver, niños, el zumo de naranja para María y el de melocotón para Dani... y para ti y para mí, cariño, unas cervecitas bien frías...
Asun: (le coge la mano con cariño) Gracias, cielo... toma tu bocadillo, tiene jamón serrano y tomate, y si quieres un poco de queso, hay también por aquí...
Héctor: Muchas gracias... ¡hmmm, como huele esto...! seguro que tiene que estar de muerte...
Asun: Pues mejor sabrá... hala, ya podéis comerlo todo que si no la bolsa me pesa mucho...
Héctor: ¡A sus órdenes, jefa...!
Asun: (riéndose) ¡Que bobo eres...!
(La familia Perea come tranquila y descansa un rato hasta que llega la hora de volver al autobús)

(En este trayecto del viaje, los niños ya no van dormidos, van mirando atentamente las señales de la carretera y los coches con los que se va cruzando el autobús por el otro lado de la calzada)

María: Papi, ¿y esa señal con la curva qué quiere decir...?
Héctor: Que en los próximos metros hay que tener cuidado porque hay una curva peligrosa hacia la derecha... ¿y ves esa otra roja con dos coches dibujados...?
María: Sí...
Héctor: Pues quiere decir que ahora en este tramo no se puede adelantar, está prohibido porque es peligroso...
María: Claro, porque si viene el otro coche... ¡pum...! ¡nos chocamos...!
Dani: (repitiendo) ¡Pum...! ¡chocamos como mis coches...!
Asun: Sí, cariño, pero tú puedes hacer eso con los coches de juguete y no pasa nada pero con los de verdad no...
María: Es que Dani es un poco bruto, mamá...
Héctor: Déjale, que es pequeño...
María: Vaaaleee... ¿tienes una galleta, mami...?
Asun: Sí, tesoro, toma... ¿tú también quieres una, Dani...?
Dani: Sí...

(Asun saca unas galletas de su bolso y se las da a los niños. Luego María saca de su mochila a su perrito Copito y se pone a jugar con él en el asiento. María cambia el asiento a su madre para ponerse al lado de Dani. Asun se pone junto a Héctor para conversar el resto del viaje)

Asun: (echando su cabeza sobre el hombro de su marido) ¿No se te hace un poco pesado...?
Héctor: Mujer, es lo normal... son 300 km de Madrid a Valencia y las carreteras son lo que son...
Asun: Si ya lo sé, pero reconozco que tengo ganas de llegar...
Héctor: Bueno, esta noche cenaremos y dormiremos en Valencia, podemos pasear un rato y mañana por la mañana cogeremos el barco en el puerto...
Asun: Me parece buena idea... (mira a los niños) lo van a pasar en grande, ya lo verás...
Héctor: Lo sé... por eso tenía ganas de hacer este viaje...
Asun: Y yo... y también para pasar más tiempo contigo, relajada, sin pensar en nada más que en nosotros...
Héctor: Suena bien... sólo nosotros, la familia Perea al completo...
Asun: (sonriente) Te quiero...
Héctor: Y yo a ti, mi niña... (le da un beso)

(Mientras, María observa la escena desde su asiento)
María: (dándole un codazo a su hermano) Mira, papá ya se está poniendo cariñoso con mamá otra vez...
Dani: ¿Qué ha hecho...?
María: Le ha dado un beso, bobo... es que no te enteras de nada...
Dani: (se encoge de hombros) Las cosas de mayores me aburren...
María: Pues a mí no, me gusta verles así...
(María ve como su madre devuelve el beso a su padre y se ríe feliz)

martes, 20 de noviembre de 2012

Capítulo 35: Conversaciones de padres a hijos


(María corre a su habitación, coge a su perrito de peluche y se va a la habitación de sus padres para meterse en la cama grande junto a su padre, y los dos se ponen a charlar un momento antes de dormirse)

Héctor: ¿Tienes mucho sueño princesa...?
María: No... papi... ¿Dani se va a poner bueno, verdad...?
Héctor: Por supuesto, cariño, esto ha sido sólo un susto, y quiero que sepas que has sido muy valiente, y yo quiero darte las gracias por haber estado tan atenta, porque francamente ni tu madre ni yo habíamos oído llorar a Dani...
María: Yo no quiero que le pase nada malo y quiero cuidar de él también porque soy su hermana mayor...
Héctor: (besando a su hija en la frente) Claro que sí tesoro... eres una hermana ejemplar...
María: ¿Y el doctor le ha puesto una inyección a Dani...?
Héctor: No, cariño, no ha hecho falta... Dani es fuerte y se recuperará bien sin problemas...
María: Es que a mí no me gustan las agujas...
Héctor: A mí tampoco, pero los médicos a veces tienen que ponerlas por nuestro bien... y además yo sé que tú eres una niña muy valiente y que la última vez que te pusieron una inyección no lloraste ni nada...
María: No, me llevó mamá a ponerme la inyección el otro día, y como me porté muy bien, la enfermera me dio una piruleta...
Héctor: ¡Uy que bien...! ¡esta es mi niña, mi princesita...! ¿sabes que estoy muy orgulloso de ti...? y ahora vamos a dormir, eh...?
María: Sí... ¿puedo poner a Copito aquí...?
Héctor: Claro que sí... buenas noches, cielo... que descanses...
María: (le da un beso a su padre y otro a Copito) Tú también... te quiero papi...
Héctor: Y yo, princesa, y yo...

(Al cabo del rato, Héctor y María duermen plácidamente en la cama. Mientras, en la otra habitación, Asun sigue velando el sueño de su hijo, que se despierta un momento)

Dani: ¡Mami, mami...!
Asun: ¿Qué pasa, cariño...? ¿te encuentras bien...?
Dani: Sí... (Asun le toca la frente)
Asun: Ya apenas tienes fiebre... menos mal, nos tenías muy preocupados...
Dani: ¿María también...?
Asun: Sí, tesoro, María también... ella estaba tan preocupada cuando te ha oído llorar que nos ha avisado corriendo y por eso hemos llamado al médico... pero ahora ya estás bien, y por eso estamos más tranquilos...
Dani: ¿Dónde está María...?
Asun: Shhh.... María está durmiendo con papá en su cuarto... es muy tarde, Daniel, tienes que volver a dormirte... yo me quedaré contigo aquí toda la noche, no te preocupes... y ahora, hala a la cama...
Dani: ¿Puedo coger el osito de María...?
Asun: Sí, cielo, ahora voy a buscarlo y te lo traigo... ¿me prometes que te dormirás con el osito...?
Dani: Sí, te lo pometo...

(Asun va un momento a la habitación de María y coge el osito que está sobre la cama y lo lleva a la habitación de Dani)

Asun: Toma, cariño, aquí lo tienes...
Dani: María me deja jugar con su osito a veces...
 
Asun: Claro que sí... para eso están los muñecos y los juguetes, para compartirlos entre hermanos y amigos... ¡hala, tesoro, ahora a dormir...! buenas noches, cariño, que descanses...
Dani: Te quiero, mami...
Asun: (besando a su hijo con dulzura) Y yo, cielo... buenas noches...

(Dani se abraza al osito de María y poco a poco vuelve a dormirse. Cuando Dani ya se ha dormido, Asun pasa por su dormitorio donde observa con cariño a su marido y a su hija profundamente dormidos, esbozando una sonrisa de felicidad al ver la tierna estampa y posteriormente vuelve al cuarto de Dani donde se recuesta junto a su hijo dispuesta a dormirse también con él)

viernes, 16 de noviembre de 2012

Capítulo 34: Preocupación por Dani (Julio de 1964)


(Un par de noches después, Asun y Héctor están a punto de irse a la cama tras haber apagado la televisión cuando entra María en el salón, que se ha levantado al oír los sollozos del pequeño Daniel)

Asun: María, cariño, ¿qué pasa...?
María: Mami, Dani está llorando, me he despertado al oírle...
Héctor: (corre hacia la habitación de Dani a cogerle en brazos) ¡Ea, ea, qué le pasa a mi principito...! ¡Cielos, está ardiendo...! ¡Asun, cariño, ven enseguida, por favor...!
(Asun y María entran en la habitación de Dani)
Héctor: ¡Mira, tócale, está ardiendo...! le ha subido la fiebre...
Asun: (poniendo la mano en la frente de su hijo que no deja de llorar) ¡Madre mía...! voy a prepararle un baño de agua tibia a ver si conseguimos bajarle la temperatura un poco...
Héctor: Yo no me quedo tranquilo, voy a llamar al médico enseguida...
(Asun coge a Dani y se lo lleva a la bañera mientras Héctor coge el teléfono para llamar al doctor)
Héctor: (cuelga el teléfono y va hacia el baño) ¿Cómo está mi niño...? ¿le ha bajado algo la temperatura...?
Asun: Algo, pero poco... ¿qué te ha dicho el médico...?
Héctor: Que viene hacia aquí... me ha dicho que este tipo de fiebres son bastante normales en niños de su edad, y que probablemente esté incubando algo pero va a examinarle para que nos quedemos tranquilos...
María: (preocupada) ¿Se va a poner bien Dani...? ¿está malito...?
Héctor: Sí, mi vida, pero no te preocupes porque el doctor está a punto de llegar y muy pronto se va a curar, ya lo verás...
(En ese momento llama el médico a la puerta y Héctor abre)
Héctor: Buenas noches, doctor, perdone por la hora, sé que es muy tarde y no vaya a pensar que somos unos padres de esos histéricos que avisan al médico por cualquier tontería, pero es que el niño es muy pequeño y le ha subido mucho la fiebre, y estamos muy preocupados... mi mujer le ha metido en la bañera con agua tibia y unos paños...
Doctor: No se preocupe señor Perea, vamos a ver como está...
(El médico entra en la habitación donde Asun tiene a Dani acostado en su cama y con un paño mojado en agua sobre la frente)
Asun: Buenas noches, doctor...
Doctor: Buenas noches, señora de Perea, no se preocupe, voy a examinarle a ver...
(El médico se toma su tiempo auscultando a Dani, tomándole la temperatura y el pulso, y también le mira la garganta y los oídos)
Asun: (preocupada) ¿Qué cree que tiene...?
Doctor: Bueno, queda descartado la varicela, el sarampión o cualquier otra enfermedad parecida... eso seguro, no tiene granitos ni enrojecimiento de la piel... tiene la garganta un poco irritada, eso sí, pero no tiene tos ni mucosidad importante, de modo que podría ser una reacción alérgica... ¿ha comido algo en las últimas horas que pueda sentarle mal...?
Héctor: No, que sepamos, hasta ahora nunca había presentado ninguna reacción rara a ningún alimento, pero si quiere puedo hacerle una lista de lo que ha comido en las últimas 24 horas a ver si averiguamos que puede ser...
Asun: Por si le sirve de ayuda, doctor, ayer le pusimos la vacuna correspondiente que ya le tocaba...
Doctor: Pues entonces no me diga más, la vacuna le ha dado reacción, es algo perfectamente normal...
Héctor: Pero las otras vacunas que le hemos puesto en ocasiones anteriores no le habían producido ningún efecto adverso...
Doctor: Bueno, pero no todas las vacunas actúan igual en todas las personas... la vacuna de los 3 años a veces provoca fiebre alta en los niños, e incluso vómitos y malestar general, pero son síntomas pasajeros que durarán un día o dos como mucho... no tienen de que preocuparse... Daniel es un niño muy sano y fuerte y se recuperará enseguida... háganme caso, no tienen por qué preocuparse... les voy a dejar una receta con un antitérmico por si vuelve la fiebre... si llegara a vomitar le dan este jarabe... pero lo más importante es que le arropen bien para que sude y elimine toxinas, y también que beba mucha agua para que no se deshidrate...
Asun: Está bien, muchas gracias, doctor, y siento haberle hecho venir, no quiero que piense que soy una de esas madres histéricas que se preocupan por una tontería de nada...
Doctor: No se preocupe, me hago cargo, y es normal, el niño es muy pequeño y si nunca había mostrado una reacción similar antes, entiendo sus dudas, pero para eso estamos los médicos...
Héctor: Le acompaño a la puerta... muchísimas gracias, doctor, de verdad...
Doctor: De nada...si dentro de un par de días sigue igual o peor, no duden en llevarle a la consulta de su pediatra, el Doctor Alonso, ¿de acuerdo...?
Héctor: Claro, así lo haremos, gracias.... (estrecha su mano y le despide en la puerta)
(Héctor cierra la puerta de la calle y vuelve a la habitación de Daniel)
Asun: Héctor... si no te importa voy a quedarme con él el resto de la noche, no quiero despegarme de su lado, por si vuelve a llorar y me necesita... ahora ya se ha dormido, pero nunca se sabe...
Héctor: Claro, por supuesto, mi amor... (le da un beso en la frente a su mujer y otro a su hijo) quédate con él... si se despierta llorando otra vez me avisas... yo me voy a la cama, pero dejaré la puerta abierta de la habitación...
María: ¿Puedo dormir contigo papi...? te hago compañía en la cama... sólo esta noche... para que no duermas solo...
(Asun asiente con la cabeza)
Héctor: Está bien, princesa... tráete a tu perrito, si quieres y nos acoplamos los tres en la cama, ¿de acuerdo...?
María: De acuerdo... voy ahora mismo...
(María corre a su habitación, coge a su perrito de peluche y se va a la habitación de sus padres para meterse en la cama grande junto a su padre, y los dos se ponen a charlar un momento antes de dormirse)



Capítulo 33: Cumpleaños de Daniel (Julio de 1964)


(Unos días más tarde, se celebra el cumpleaños del pequeñín de la familia Perea. Daniel cumple 3 años y en próximos días también lo hará su amigo Javier. La familia está preparando una fiesta a lo grande con globos, una piñata llena de caramelos y una tarta de chocolate y nata con sus correspondientes velas. La familia y amigos están todos invitados y poco a poco van llegando a casa de la familia Perea. María es la anfitriona encargada de recibirles en la puerta ya que su madre está muy ocupada en la cocina)

(Suena el timbre y María abre la puerta. Se presenta la familia Olavide y la familia Bonilla que han coincidido abajo en el portal al llegar)

María: ¡Hola...!
Clara: ¡Hola...!
Javier: ¡Hola, María...!
(Los niños se saludan con besos y abrazos, y también María saluda a los mayores)
María: ¡Hola, tío Bonilla...! ¡hola, tío Gustavo, tía Aurelia y tía Matilde...!
Aurelia: ¡Hola, cariño...! (le da un beso a María) ¡estás guapísima...!
Matilde: (le hace una caricia) ¿Qué tal, María...?
Bonilla: (le da otro beso) Hola, María, cielo...
Gustavo: Hola, chiquitaja...
María: Pasad al salón... mamá está en la cocina, pero ahora le digo que salga... tú quédate aquí conmigo, Clara, y así recibimos a los invitados que vayan llegando, ¿vale...?
Clara: ¡Vale...!
Javier: ¿Y dónde está Dani...?
María: Mi hermano está en el salón... pasa a jugar por ahí con él...

(María pasa a la cocina un momento y avisa a su madre que han llegado los primeros invitados. Allí está también Héctor, preparando los canapés)

María: ¡Papi...! han venido los tíos...
Héctor: Gracias, princesa... ahora mismo salgo... pregúntales si quieren sentarse e ir tomando algo del mueble bar... Bonilla sabe dónde están las copas...
María: Vale, papá...

(María vuelve al salón y hace lo que le ha dicho su padre. En ese momento vuelve a sonar el timbre de la puerta. Clara abre, y son Estrella y Miguel, que vienen con Felisa, Trino e Irene)

Clara: ¡Hola...!
(María viene corriendo por el pasillo)
María: ¡Hola, abuela... hola, abuelo...! ¡hola, tíos...! ¡Irene...!
(Los recién llegados saludan y besan y abrazan a las dos niñas. Después, pasan al salón a reunirse con el resto de los invitados)
(Cuando cierran el bar, viene la familia del Asturiano a reunirse con el resto de invitados)

(Héctor y Asun no paran de traer cosas de la cocina al salón, y apenas tienen tiempo de charlar con los invitados)

Aurelia: ¿Podemos ayudar...?
Asun: No te preocupes que esto ya está... asegúrate que los niños se ponen todos juntos en la mesa que hemos puesto para ellos y nosotros nos pondremos en la de los mayores...
Aurelia: De acuerdo...

(La merienda-cena transcurre de forma distendida sin novedad entre risas y animadas charlas)

Gustavo: Oye, pues estos canapés están riquísimos... ¿quién ha sido el artista...?
Asun: Ha sido Héctor...
Aurelia: ¿En serio...? pues ya me puedes dar la receta... porque así los pongo algún día que vengan los padres de Gustavo a cenar...
Héctor: Si te digo la verdad no sabía que me iban a quedar tan apañados... pero sí que están ricos, sí...

(Llega el momento de la tarta, y Asun apaga las luces para que María entre con la tarta de su hermano en el salón, ya con las velas puestas)
-         ¡Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz... te deseamos, Dani, cumpleaños feliz...! (aplauden todos)

(Dani mira la tarta con los ojos muy abiertos y a todos los invitados sin saber muy bien lo que debe hacer ahora)

Héctor: ¡Venga, cariño... sopla, sopla muy fuerte...!
María: (enseñando a su hermano lo que tiene que hacer con la boca) ¡Ffffff....!
(Dani por imitación se pone delante de la tarta y sopla las tres velitas, aunque apenas tiene fuerza para lograr apagarlas y María y Clara tienen que ayudarle un poco)
Asun: (con la cámara de fotos en la mano) ¡Bieeeennn....! ¡muy bien, cariño...!

(Se encienden las luces y Héctor se dispone a cortar la tarta y a repartirla entre los invitados)

(Una vez acabados los postres, Héctor cuelga la piñata del techo para que empiece la diversión infantil, mientras entre todos retiran los muebles junto a la pared para dejar espacio a los niños. Dani ve como su hermana le pone un pañuelo delante de los ojos y le deja sin ver absolutamente nada)

María: ¡Dani, coge esta escoba y golpea fuerte... yo te digo donde...!
(María coge la mano de su hermano)
María: ¡Ahora...!
(Dani da un pequeño golpe, pero la piñata sólo se balancea un poco)
Clara: ¡Tienes que darle más fuerte...! ¡otra vez...!
(Dani vuelve a golpear y esta vez si consigue romper parte de la piñata, por la que empiezan a caer caramelos, chocolatinas y globos. Rápidamente, los niños se tiran al suelo a recoger todo lo que pueden, incluido Dani, que se quita el pañuelo para ver algo)

Héctor: ¡Chicas y chicos, cuidado con comer muchos dulces, eh...? guardad algunos para otro día... ¿de acuerdo...?
María: Sí, papá... y yo vigilo a Dani que no se coma todos...
Héctor: Buena chica... esa es mi princesita...

(El resto de la velada transcurre de forma divertida, con los juegos de los niños en la habitación y las charlas de los mayores en el salón, acompañadas de unas cuantas copas de champagne, sidra y otros licores)

(Ya a medianoche, los invitados van marchándose poco a poco hasta que Asun y Héctor se quedan solos con sus hijos, que están realmente agotados de toda la jornada vivida)

(Héctor y Asun acuestan a los niños en sus camas, en las que caen rendidos sin necesidad de cuentos, ya que se han pasado la tarde jugando y saltando con sus amigos y primos. Después Héctor se dirige al salón para recoger las últimas copas de la mesa y llevarlas a la cocina)
Asun: (acercándose a él) Héctor, cariño, déjalo... ya lo fregaremos mañana... que hoy estamos muy cansados, hemos trabajado mucho para que la fiesta saliera bien y nos merecemos descansar, ¿no te parece...?
Héctor: Tienes toda la razón, al fin y al cabo las copas no se van a mover de ahí... me voy a la cama contigo...
(Los dos se dirigen al dormitorio y una vez allí se empiezan a quitar la ropa para ponerse el pijama y el camisón respectivamente. Después se meten en la cama y conversan un rato, abrazados como siempre antes de dormirse)

Héctor: Ha sido una gran fiesta, ¿verdad...?
Asun: Sí, Dani estaba emocionado, cuando tenía que soplar las velas no sabía ni adonde mirar ni lo que tenía que hacer...
Héctor: Menos mal que María siempre ha estado ahí para ayudarle...
Asun: Tenemos una hija estupenda, muy responsable y continuamente pendiente de su hermano...
Héctor: Sí, da gusto... y eso que al principio estaba un poco celosilla... sobre todo cuando Dani era todavía más pequeño y necesitaba tanta atención, la pobrecita se pensaba que ya no le hacíamos ni caso... ¿te acuerdas cuando se tiró el yogur por encima del vestido nuevo sólo para llamar la atención y luego dijo que había sido su hermano que la había empujado...?
Asun: (riéndose divertida) Sí, es verdad... menudo bicho... pero me alegro que haya madurado y que entienda que su hermano es pequeño y que hay que estar más pendiente de él en algunas cosas, y que ella contribuya también...
Héctor: María es muy lista y aunque a veces crea que su hermano es un estorbo, en el fondo está encantada con él... y yo como padre estoy muy orgulloso de los dos... es posible que en el físico sean un poco más parecidos a mí, al menos en los ojos, pero en el carácter está claro que se parecen cada vez más a ti...
Asun: (acariciándole divertida) ¿Y tú que tienes que decir de mi carácter, eh...?
Héctor: (riéndose divertido, le acaricia con dulzura) Nada... me gustas así, como eres... una mujer inteligente, fuerte, valiente, segura de sí misma, luchadora, que sabe muy bien lo que quiere y cómo conseguirlo, trabajadora y orgullosa de sus logros en la vida, fiel madre entregada a su familia y apasionada en el amor...
Asun: (besándole) Me ha gustado eso que has dicho lo último... ¿en serio crees que soy apasionada...?
Héctor: (susurrando) Totalmente... pero si no me crees podemos comprobarlo...
Asun: (con una gran sonrisa) Tú ganas... (empieza a besarle lentamente) te quiero...
(Asun y Héctor se sumergen en un lento pero apasionado baile de caricias y besos mutuos, donde ambos comprueban lo mucho que se aman y se necesitan, haciéndose el amor tierna y sinceramente y disfrutando de un largo momento delicioso)

(Un buen rato después, Asun acaricia la espalda de su marido con sus dedos, recorriendo cada centímetro)
Héctor: (suspirando con los ojos cerrados) Me encanta esta sensación...
Asun: Lo sé... a mí también... es maravilloso sentirse tan bien... abrazada a mi maridito, entregándole todo mi amor, y ser correspondida con creces... es increíble...
Héctor: (abre los ojos y acaricia delicadamente sus rizos) Lo único que puedo decir en este momento es que te quiero... y que te querré el resto de mi vida, eso nunca cambiará...
Asun: Eso es lo mejor de todo, sentirse segura... saber que nuestra felicidad va a durar siempre, por muchos años que pasen...
Héctor: Cuando nos prometimos oficialmente delante de tus padres, y les dijimos que nos íbamos a vivir juntos porque en aquel momento no podíamos casarnos, te hice una confesión muy sincera, ¿te acuerdas...?
Asun: Claro que me acuerdo, como si fuera ahora, me dijiste que me quedara muy tranquila porque me querías, porque te volvía completamente loco, y también me dijiste aquello de que vivías en una nube desde que sabías que yo también te quería, y que querías pasar el resto de tu vida conmigo... (le besa amorosamente)
Héctor: (acariciándola) Pues aunque no te lo creas sigo viviendo en esa nube... no he podido bajarme de ella en los últimos 8 años, y quiero seguir ahí...
Asun: (sonriente) No tendrás que bajarte de la nube, porque yo me he trasladado a vivir en ella contigo... y somos tan felices viviendo ahí...
Héctor: (abrazándola fuerte) ¿Sabes que sigues volviéndome loco...? mi niña...
Asun: Mi amor... mi vida... te amo tanto...
Héctor: Y yo también...
Asun: Dame otro beso de esos que tanto me gustan...
Héctor: Claro, te daré todos los que tú me pidas... siempre...
(Asun y Héctor se funden en un amoroso beso, y después se quedan entrelazados en un abrazo tierno durmiendo el resto de la noche)







Capítulo 32: Juegos infantiles (Verano de 1964)


(Y llegó el verano. Las niñas terminaron el colegio sin novedad y ahora dedican el tiempo libre a jugar todo el tiempo y a disfrutar todo lo posible estos tres meses de vacaciones antes de volver de nuevo al colegio. María que ya ha cumplido 6 años, está preparándose para salir a jugar. Sus padres la dejan que baje sola pero a la plaza delante de la puerta de casa para que ellos puedan verla desde la ventana. Allí en la plaza ha quedado con Clara y con Irene. Dani es demasiado pequeño para acompañarlas, el mes que viene cumplirá 3 años y sus padres ya están pensando en la fiesta que le van a preparar próximamente).

María: ¡Mami, me bajo a jugar...!
Asun: Muy bien, cariño... ten cuidado cuando bajes por la escalera, ¿eh...?
María: ¡Que sí, mami...!
Héctor: Hasta luego, princesa, pásalo bien con las primas...
María: Adiós, papi...
(María baja a la calle y allí ya la están esperando Clara e Irene)
Clara: ¡Hola, María...!
María: ¡Hola...! ¿has traído tu muñeca...?
Clara: Sí... hoy podemos jugar a las familias...
Irene: Vale, pero voy un momento a casa que os quiero enseñar una cosa...
(Irene se marcha corriendo a la portería y trae un pequeño libro dorado)
Clara: ¿Y eso que es...?
Irene: Es un diario...
María: ¿Un qué...?
Irene: Un diario... (coge la llave que trae y lo abre con cuidado) mirad, me lo regaló Irene cuando vino a mi comunión...
Clara: ¿Y para que sirve...?
Irene: Pues es como un cuaderno donde escribes lo que te pasa, lo que piensas, lo que has hecho en un día concreto... yo he empezado poniendo lo bien que me lo pasé el día de la comunión, la gente que vino, los regalos que me hicieron, y los días siguientes cuando estuve con Irene en el hotel, y fuimos de compras...
María: ¿Y escribes todos los días...?
Irene: No, sólo los días en los que pasa algo importante para mí... pero es secreto... sólo lo puedo leer yo y la gente que yo quiero que lo lea, por eso lleva un candado aquí, y sólo yo puedo abrirlo, con esta llave que tengo colgada en la cadena del cuello, ¿veis...?
Clara: ¿Y nosotras podemos leerlo también...?
Irene: Bueno, algunas cosas... pero sólo porque sois mis primas y mejores amigas... vamos a hacer una cosa, nos sentamos aquí, y yo os leo lo que he escrito del día de la comunión, ¿vale...?
María: ¡Vale...!
(Las tres niñas se sientan en el banco de la plaza e Irene empieza a leer despacito el contenido de parte de su diario)

Clara: Que bien escribes, Irene...
María: Yo también quiero un diario de esos, aunque todavía no sé escribir muy bien, tengo que practicar un poco más...
Irene: Pues ya sabes, aprovecha el verano y practica la caligrafía, seguro que vuestra seño os ha mandado deberes para escribir, un cuaderno de esos, ¿a que sí...?
Clara: ¡Sí, que rollo...! mamá siempre me está diciendo que practique en casa la letra que la tengo torcida...
María: Y mi mamá igual... empiezo a escribir las vocales y las letras del abecedario y los números, y siempre me está corrigiendo...
Irene: Pero eso lo hacen porque quieren que seáis las mejores en el colegio... la tía Asun es muy exigente, pero lo hace por tu bien...
María: ¡Sí, ya lo sé...! ¡pero es muy pesada...!
(Clara e Irene se ríen al escuchar esa afirmación tan tajante de María)
Clara: A mí no me dejan ver la televisión hasta que no he terminado de escribir dos planillas por lo menos...
Irene: Se me ocurre una idea... si estamos todas tan aburridas por la mañana, podríamos coger nuestros cuadernos de caligrafía y practicar juntas...
María: ¡Sí, que bien... mañana me bajo a tu casa y lo hacemos...! ¿te vienes Clara...?
Clara: Se lo preguntaré a mis padres, a ver si me pueden traer... lo pasaremos bien, seguro...
María: Y ahora... a jugar... ¿has traído la cocinita que te regalaron...?
Irene: Voy a por ella, y la ponemos aquí...
(Irene entra de nuevo en casa y coge la cocinita y un par de muñecas dispuesta a compartir una divertida tarde de juegos con María y Clara)



Capítulo 31: Primera Comunión de Irenita (Mayo de 1964)


(Un mes después, 16 de mayo de 1964. Ha llegado el gran día para Irene porque celebra su Primera Comunión. Sus abuelos están muy orgullosos de ella y también muy nerviosos porque quieren que todo salga a la perfección. Irene está tranquila porque sabe que en la catequesis la han preparado a conciencia y sólo tendrá que responder a las preguntas que el cura le hará en la ceremonia. La celebración tiene lugar en Valdemorillo, ya que Felisa y Trino querían una ceremonia especial para su nieta, y aunque no hará la comunión con las niñas de su clase, a Irene no le importa porque sabe que de esta forma hace feliz a sus abuelos que son quienes la han criado y han sido su apoyo en todos estos años. Además ella será la única protagonista de la ceremonia porque la comunión la celebra ella sola en la parroquia, lo cual le hace a Irene sentirse más especial todavía).

(Para no tener que madrugar demasiado, Irene se ha marchado con sus abuelos el día anterior a Valdemorillo y así van preparando la casa para cuando lleguen los demás. El tiempo es bastante primaveral, un bonito día soleado y las lluvias parece que han abandonado su amenaza de hacer acto de presencia en este día tan especial para la familia Muñoz)
(La familia Perea sí que tiene que madrugar bastante, teniendo en cuenta que Asun ha de vestirse y peinarse ella y preparar a los niños también. Héctor se encarga de prepararles el desayuno mientras Asun se arregla en el dormitorio. Además Asun está esperando una llamada de teléfono importante. Hace unos meses Asun se puso de acuerdo a través de carta con Irene Medina, la madrina de la pequeña Irene, que sigue residiendo en los Estados Unidos para comunicarle que le haría mucha ilusión contar con su presencia el día de la Primera Comunión de su ahijada. Todo fue llevado en el más absoluto secreto para no despertar sospechas, ya que ni tan siquiera lo saben Felisa ni Trino. Asun fue informando puntualmente a Irene de los detalles de la ceremonia y ésta estaba tan ilusionada con darle esa sorpresa a su ahijada y llevarle en persona el regalo, que no se lo pensó dos veces; reservó un billete para volar a Madrid y quedó con Asun en que llamaría por teléfono para anunciar su llegada)

(Héctor está en la cocina cuando suena el teléfono)

Asun: (desde la habitación) ¿Puedes cogerlo tú, Héctor, por favor...? debe de ser Irene...
Héctor: Sí, ya voy...
(Héctor coge el teléfono)
Héctor: ¿Sí dígame...?
Irene: Hola... ¿es la casa de Asunción Muñoz...?
Héctor: Sí, aquí es, ¿eres Irene Medina, verdad...? estábamos esperando tu llamada...
Irene: Sí, soy yo... tú debes de ser Héctor, el marido de Asunción...
Héctor: Sí... ¿quieres hablar con Asun...?
Irene: Sí, por favor, si eres tan amable...
(Héctor le pasa el teléfono a Asun)
Héctor: Toma cariño, es Irene, quiere hablar contigo...
(Asun coge el auricular)
Asun: ¡Irene...!
Irene: ¡Hola Asunción...! que bueno oír tu voz de nuevo después de tanto tiempo... ¿cómo estás...?
Asun: Pues aquí, bastante liada, con los preparativos de última hora, arreglando a los niños, esas cosas... ¿has llegado a Madrid hace mucho...?
Irene: Bueno, llegué anoche bastante tarde... el vuelo tuvo retraso y estaba tan cansada del viaje que me cogí un taxi para instalarme en el hotel...
Asun: Podemos hacer una cosa si quieres, puedes venirte a casa y como nosotros llevamos el coche a Valdemorillo te vienes con nosotros...
Irene: ¡Ah! pues me parece una idea fantástica... voy a terminar de arreglarme y cojo un taxi para allá enseguida... ¿estás segura de que ni tus padres ni Irenita sospechan nada, verdad...?
Asun: Puedes estar tranquila, ellos se marcharon al pueblo ayer y no se imaginan nada ni por lo más remoto...
Irene: Perfecto, pues entonces nos vemos ahora...
Asun: De acuerdo... hasta ahora entonces...
(Asun cuelga el teléfono)
Asun: Irene viene hacia aquí, no creo que tarde mucho... ya me has oído que le he ofrecido a que se venga con nosotros al pueblo...
Héctor: Sí, sí, me parece muy bien... ¿tú ya estás, cariño...? (le da un discreto beso en la mejilla para no estropearle mucho el maquillaje)
Asun: Sí, ya estoy lista... (le arregla a su marido el nudo de la corbata) así estás mejor...
Héctor: Muy bien... los niños también están casi listos, pero María se ha empeñado en llevar el lazo azul en el pelo, y yo no sé donde está, no lo encuentro con el resto de sus cosas...
Asun: No te preocupes, debe estar en la caja de la costura, que lo cogí yo para tomarlo de medida... ahora lo traigo y se lo pongo...

(Al cabo de un rato, llaman al timbre y Héctor abre la puerta, ya que Asun se está peleando con el pelo de María, que a pesar de que se lo ha lavado esa misma mañana, los rizos se empeñan en enredarse una y otra vez y no consigue que el lazo quede en su sitio)

Héctor: Hola, bienvenida... (le coge la mano y se la besa cortésmente)
Irene: ¡Vaya...! que galante eres... Asunción ya me había comentado que eras un hombre muy apuesto, pero no sabía que tanto...
Héctor: Como os gusta exagerar a las mujeres... pasa, por favor, no te quedes ahí...
(Asun sale a saludar a Irene y se abraza a ella al verla de nuevo después de tantos años)
Asun: ¡Irene... que guapa...!
Irene: ¡Hola Asunción...! ¡tú si que estás preciosa...! ya le estaba diciendo a tu marido lo apuesto que es, espero que no te lo tomes a mal...
Asun: No, claro que no... la verdad es que he tenido mucha suerte, en todos los sentidos es un hombre maravilloso...
Irene: El que tú te mereces, que no te quepa duda... ¿y tenéis dos críos, verdad...?
Héctor: Sí, la mayor se llama María y tiene prácticamente 6 años y el pequeñajo es Daniel y tiene casi 3 años...
Irene: (mirando a los niños que están muy sentaditos sin decir una palabra) Son muy guapos... yo diría que han sacado los ojos de su padre... y la nariz y la boca son tuyos, Asunción...
Héctor: María, cariño, ven a saludar, anda... ella es Irene, una amiga de mamá...
María: (extiende su mano) Hola, ¿cómo está usted...?
Irene: Muy bien, preciosa... que gusto, que bien educada está...
Asun: María, cariño, Irene es la madrina de tu prima Irene...
María: ¡Anda...! ¿la que vive en América...?
Irene: (haciéndole una caricia) Sí, bonita, yo soy la madrina de Irenita, y puedes tratarme de tú, si quieres...
María: Pues Irene se pasa el día hablando de ti... dice que le haces unos regalos muy bonitos y a veces en el recreo nos lee las cartas que te escribe...
Irene: ¿En serio...? ¡tengo unas ganas de volver a verla...!
María: ¿Ella no sabe que has venido a la comunión...?
Irene: No, no sabe nada, queríamos que fuera una sorpresa...
María: Pues se va a poner como una loca cuando te vea...
Asun: Tú no digas nada, eh...?
María: (niega fuertemente con la cabeza) ¡Mami, ya soy mayor y sé guardar un secreto...!
Héctor: Por supuesto que sí, princesa... ¿estás lista para irnos...?
María: Sí, papi...
Héctor: Muy bien, pues vamos bajando tú y yo al aparcamiento y así saco el coche... y cuando estemos en la plaza, avisamos para que bajen ellas, ¿vale...?
María: Vale... yo aviso...
(Héctor y su hija bajan a la calle a buscar el coche mientras Asun espera en casa junto a Irene y Daniel)

(Un par de horas después ya están en Valdemorillo. Hasta allí se han desplazado también la familia Olavide y la familia Bonilla, además de Estrella y Miguel y por supuesto la familia del Asturiano con toda la tropa. En cuanto ve venir a Javier, Daniel se marcha corriendo para encontrarse con él y sentarse juntos en el banco de la iglesia. María por su parte también consigue hacer un hueco a Clara en el banco donde están Héctor y Asun. Felisa y Trino se sientan junto a Estrella y Miguel en el primer banco. Irene les acompaña también en ese banco, ya que al ser la madrina de Irenita ocupa un lugar privilegiado. Como la pequeña Irene está con el sacerdote y su catequista en la sacristía recibiendo las últimas instrucciones antes del comienzo de la ceremonia, aún no ha tenido la oportunidad de ver a su madrina sentada en primera fila).
(Comienza la sesión de fotos donde Irene ha de posar con todos los miembros de la familia y amigos, y posteriormente se van reuniendo en pequeños corros donde Irene Medina es uno de los centros de atención, ya que todos quieren saludarla y hablar con ella después de tantos años sin verla)

(Posteriormente, la velada en el Asturiano es memorable. La comida y la bebida es abundante y todos se sientan a disfrutar de la sobremesa posterior. Los Asturianos se sientan a compartir conversación con Felisa, Trino e Irene, además de Miguel y Estrella. Como las niñas están jugando con el resto de la gente menuda, Héctor y Asun se sientan a charlar un rato con Aurelia y Gustavo, y con Bonilla y Matilde)

Héctor: ¡Gustavo...! ¿qué pasa, hombre...?
Gustavo: Pues muy bien, ha sido una ceremonia muy íntima y muy entrañable, la verdad...
Aurelia: Ay, Asun, que idea más buena has tenido al pedirle a Irene que viniera a la comunión, la niña está como loca...
Asun: Sí, la verdad es que me alegro de haberlo hecho, yo quería darle una sorpresa especial y todo ha salido a la perfección...
Héctor: (besando cariñosamente a su esposa) ¡Si es que mi Asun está en todo...!
Asun: (divertida) ¡Anda, zalamero...!
Aurelia: Y dentro de un par de años celebramos la comunión de las nuestras, así que habrá que irse preparando...
Asun: No me lo recuerdes, Aurelia, empezarán el próximo curso con la catequesis, y con lo seria que es Maria para estas cosas, seguro que hará todo lo que le manden al pie de la letra...
Héctor: Que mayores se nos van haciendo ya, eh...? y pensar que Daniel y Javier empezarán también el colegio en Septiembre...
Bonilla: Sí, además estoy completamente seguro de que les va a ir muy bien en el Ramiro... ya lo verás, Héctor, es una escuela para los futuros ases del baloncesto...
Héctor: No estoy yo seguro de que mi hijo valga para eso, yo no le veo muy alto...
Bonilla: ¡Bueno, eso es ahora...! pero ya verás cuando sea algo más mayor y empiece a acudir a los entrenamientos, estoy seguro que si le gusta, allí van a sacar todo su potencial, y no sólo hablo de sus habilidades deportivas, hablo en general, a nivel académico...
Asun: La verdad es que de momento no nos podemos quejar de los consejos de Bonilla, con María nos está yendo muy bien, y ella está contenta con las monjas...
Aurelia: Sí, y Clara también...
Héctor: Pues entonces seguro que a nuestros chicos también les irá muy bien en esta nueva aventura... ¡eres grande, Bonilla...!
Bonilla: (sonriente) Hago lo que puedo...
Aurelia: Oye, Asun y esta mujer, Irene, ¿dónde vive...?
Asun: Pues en Nueva York, en Estados Unidos, se marchó allí con Steven, un hombre del que se enamoró aquí en España y decidieron emprender una nueva vida juntos en América... y parece ser que les va muy bien, al menos por las cartas que nos llegan de vez en cuando... aunque la que más cartas recibe es Irenita, claro...
Héctor: La verdad es que Irene no para de hablar de su madrina, recibe regalos de ella muy a menudo, cartas muy cariñosas y tiene muchas ganas de conocer Nueva York, así que supongo que cuando sea algo mayor, su madrina la invitará a irse con ella... y sus abuelos pues encantados también de que Irenita conozca mundo... bueno, yo me voy a servir otra copa, ¿quieres tú también Gustavo...?
Gustavo: Sí, gracias, la verdad es que este coñac está superior...
Héctor: Le dije a Marce que no escatimara en comprar buenas botellas para nuestros invitados... toma...
Gustavo: Gracias...
Asun: ¿Vosotras también queréis algo, Aurelia, Matilde...?
Matilde: Sí, por favor dame un poco de ese licor de café... gracias...
Aurelia: Ay, voy a probarlo yo también...
Asun: Ahora sí, brindemos por nosotros... ¡Salud...! porque sigamos celebrando estas pequeñas reuniones tan entrañables y divertidas...
(Todos levantan sus copas)