(El día siguiente es un día
intenso para la familia. En primer lugar van a la agencia de coches de alquiler
que han encontrado cerca del hotel, y una vez que han recogido el coche que les
han proporcionado, se dirigen hacia la zona de las Cuevas. Allí los niños lo
pasan en grande mirando las curiosas formas que adquieren las rocas calizas por
efecto del agua, la sal y la erosión del paso del tiempo)
María: Mira, esa parece un
pájaro...
Dani: Y eso un avión...
Héctor: ¿Y esta otra niños, que
me decís...?
María: Yo diría que es una
persona, un hombre con sombrero... ji, ji...
Dani: Mami, huele muy raro...
Asun: Pero eso es por el material
de la roca, tesoro, y el efecto del agua subterránea...
(Todos van recorriendo las
diferentes pasarelas del recinto contemplando las estalactitas y estalagmitas
que inundan la cueva hasta que una hora después salen al exterior)
(La siguiente parada es en Artá,
donde también hay una famosa cueva con formaciones rocosas características, y
donde los niños disfrutan imaginando figuras de su invención e historias
fantásticas con el paisaje que ven)
(A la hora de comer, entran en
una cafetería y piden unos platos combinados. Héctor y Asun se piden unos
escalopes de ternera con ensalada, y para los niños unos filetes de lomo
blanditos con un huevo frito y patatas fritas. Los niños lo pasan en grande
disfrutando de su comida y celebran que sus padres les compren un gigantesco
helado de postre)
(Ya a primera hora de la tarde,
se dirigen hacia Alcudia, donde por primera vez la familia tiene la oportunidad
de darse su primer baño en la maravillosa playa de arena blanca. María se mete
directamente en el mar, aunque al pequeño Daniel le da un poco de reparo, y es
su padre quien debe tirar de él para animarle)
Héctor: ¡Vamos, hijo...! ¡que no
pasa nada...! ¡ven conmigo...!
Dani: ¡Está fría...!
Asun: Que va, Daniel, el agua
está buenísima... mira tu hermana como está intentando bracear en la orilla...
María: ¡Dani, no seas pesado...!
papi, si volvemos a la playa mañana quiero traer los manguitos para nadar como
me enseñaron el tío Bonilla y la tía Matilde en la piscina...
Héctor: Claro que sí, princesa,
no te preocupes que el próximo día metemos los manguitos en la bolsa de mamá...
María: ¿Y la colchoneta
también...?
Asun: Si pasamos todo el día en
la playa, sí... pero no quiero cargar con bártulos innecesarios si sólo vamos a
estar un par de horas...
Héctor: No te preocupes, tesoro,
que en principio vamos a dedicar un par de días a probar las playas del sur de
la isla que son muy grandes y bonitas... vas a tener tiempo de bañarte hasta
que te canses...
María: ¡Genial...! me encanta el
verano...
Dani: Y a mí...
(Finalmente Héctor y Asun
consiguen que Dani se meta un momento pero sólo para remojarse, ya que el
movimiento de las olas no le convence demasiado y no se siente seguro. María en
cambio se lo pasa de maravilla subiéndose encima de los hombros de su padre y
tirándose al agua desde ahí hacia delante y hacia atrás)
(Aunque no han traído los cubos y
las palas, María y Dani se quedan sentados un rato en la orilla jugando con la
arena, haciendo montoncitos, mientras sus padres se sientan en las toallas un
poco más atrás, contemplando el atardecer y sintiendo la brisa del mar)
(Un día después, la familia Perea
se dirige hacia la zona norte de la isla, hacia la montaña. Allí visitan la
Cartuja de Valldemosa, hermoso lugar donde Chopin permaneció algunos años. Tras
visitar varias de sus estancias, y después de comer en Deia, uno de los
numerosos pueblos de la Sierra de la Tramuntana, Asun tiene ganas de visitar
Manacor, en el este de la isla, localidad famosa por sus perlas)
(Tras visitar la fábrica de las
perlas, Asun y el resto de la familia pasan a la tienda anexa y aunque los
niños hace rato que han desconectado de las explicaciones que les han parecido
muy aburridas, Asun se queda embobada mirando los diferentes stands y vitrinas
donde tienen ejemplares de collares y pulseras hechos a base de perlas
auténticas)
Héctor: (viendo que su mujer no
puede dejar de mirar las vitrinas, echa su mano a la cartera) Elige algo que te
guste...
Asun: No, Héctor, es demasiado
caro, no podemos permitírnoslo...
Héctor: Venga mujer, que no vamos
a venir a Mallorca todos los años... además este año no te regalé nada por el
aniversario y quiero compensarte...
Asun: No necesito que me
compenses, de verdad, con tenerte a mi lado y saber que me quieres es
suficiente...
Héctor: Ya lo sé, pero me apetece
que te lleves un bonito recuerdo de esta tierra, así cada vez que te lo pongas
te acordarás de este viaje... ¿qué me dices...?
Asun: (mirando a Héctor
emocionada) Está bien... ¿qué te parecen estos pendientes...?
Héctor: Son preciosos... estoy
seguro que te van a quedar muy bien...
Dependienta: ¿Quiere
probarlos...?
Asun: Es que no sé, a lo mejor
son un poco caros...
Héctor: Venga, pruébatelos, no te
hagas de rogar...
(La dependienta saca la pareja de
pendientes del mostrador y le da un espejo a Asun para que se los vea puestos)
Asun: ¿Qué tal me quedan...?
Héctor: Estás increíble... muy
elegante, sí señor...
María: Papi, compráselos, le
quedan muy bien...
Héctor: (guiñándole un ojo a su
hija) No te preocupes, princesa, esos pendientes se vienen a casa con
nosotros...
Asun: ¿Estás seguro, cariño...?
Héctor: Por supuesto que lo
estoy, estos pendientes te pueden servir para lucirlos en muchas ocasiones, ya
lo verás...
Asun: Está bien, nos los
llevamos... ¿me los puede envolver para regalo...?
Dependienta: Sí, claro, faltaría
más...
(La dependienta se dispone a
preparar una cajita de regalo con los pendientes y Héctor abona su importe en
caja)
Asun: Muchas gracias, cariño,
eres de lo que no hay... te quiero... (le da un dulce beso en la mejilla)
Héctor: Yo también te quiero, mi
amor... (la acaricia tiernamente)
María: (tirando de su padre hacia
el exterior de la tienda) ¿Nos vamos ya...?
Asun: Sí, tesoro, vamos a buscar
el coche y directos al hotel...
(En sus últimos días en la
isla, la familia Perea visita las playas del sur en la zona de Calviá, donde
los niños se lo pasan en grande jugando con la colchoneta inflable en el agua,
haciendo aguadillas a su padre y tumbados en las hamacas con su madre debajo de
las sombrillas de paja que inundan la playa).
(Lamentablemente, las vacaciones
han terminado y ha llegado la hora de volver a casa, eso sí, llenos de nuevas
experiencias y recuerdos que permanecerán en su memoria durante largo tiempo.
Además una vez en Madrid revelarán las fotos hechas durante las vacaciones y
los niños podrán contar a sus primos y amigos las aventuras vividas durante
estos inolvidables días)