(El año 1964 ha llegado con
fuerza para nuestros protagonistas. Héctor y Asun se han decidido a comprarse
un televisor que han encontrado a buen precio gracias a los contactos de
Bonilla, aunque lo ven bastante poco principalmente porque cuando llegan a casa
ni Héctor ni Asun tienen ganas de encenderlo, prefieren hablar de sus cosas del
trabajo y encargarse de los asuntos de los niños con los que disfrutan cada día
que pasa).
(Estamos a finales de Enero de
1964. Héctor y Asun acaban de llegar a casa después de haber asistido al
cumpleaños de Clara, que ya ha cumplido 6 años. María le ha regalado un juego
de magia y se han pasado toda la tarde encerrados los niños en la habitación
probando las cartas, la cuerda y la varita, mientras los mayores estaban en el
salón charlando de sus cosas y compartiendo una agradable velada. Clara ha soplado
las seis velas de su tarta de chocolate y nata, y Dani se ha llevado una de las
velas de recuerdo. Al llegar a casa, María se mete en su habitación para
ponerse el pijama, ya que está muy cansada y quiere meterse en la cama cuanto
antes, y Dani ha venido dormido todo el camino de vuelta a casa y su madre ya
lo ha metido en la cama nada más llegar).
(Héctor y Asun se sientan un rato
en el sofá. María viene con el pijama puesto a despedirse de ellos. De repente,
Héctor se da cuenta que no tiene a mano el tabaco)
Héctor: María, cariño, ¿puedes
hacerme un favor...?
María: Sí, papi...
Héctor: Es que resulta que me he
quedado sin tabaco y se me ha olvidado comprar, pero tengo una pitillera con
algunos cigarrillos en el primer cajón de la mesa del despacho... ¿me la puedes
traer...?
María: Sí, enseguida voy...
(María va al despacho, abre el
cajón de la mesa y saca la pitillera, sin darse cuenta que debajo de ella se
lleva también consigo una fotografía. María entra en el salón y le da la
pitillera a su padre y accidentalmente deja caer la foto al suelo a los pies
del sofá, aunque ninguno de ellos repara inicialmente en esto).
María: Toma papá...
Héctor: Gracias, princesa... ¿te
vas a la cama...?
María: Sí, tengo mucho sueño,
pero me lo he pasado muy bien en casa de Clara jugando con el juego de magia...
ha sido muy divertido...
Héctor: ¿Quieres que vaya a
arroparte y a contarte un cuento...?
María: No, no hace falta...
mañana sí...
Héctor: Pues entonces, dame un
beso...
(María se sube al sofá y le da un
beso a su padre y otro a su madre)
María: Hasta mañana papá, hasta
mañana, mamá...
Asun: Hasta mañana, tesoro... que
duermas bien...
(María se baja del sofá y pisa la
foto sin darse cuenta. Mira al suelo y la recoge, entregándosela a Héctor)
María: Papá, se te ha caído
esto... adiós... (María se va a la cama)
Héctor: (le da la vuelta a la
foto, y comprueba sorprendido que es una vieja foto de Teresa) ¡Anda...! ¿y
esto de dónde ha salido...?
Asun: Pues no tengo ni idea...
debe haberla traído María cuando ha venido con la pitillera del cajón...
Héctor: Ah, sí, tiene sentido...
Asun: No sabía que aún guardabas
esta foto...
Héctor: Si te sirve de consuelo,
yo tampoco... se me había olvidado por completo... se ve que estaba ahí en el
cajón de la mesa y debe llevar años...
Asun: (mirando la foto) ¿Piensas
alguna vez en como le irá allí en Venezuela...?
Héctor: La verdad es que sólo me
acuerdo en Navidades, cuando nos intercambiamos por correo esas tarjetas de
felicitación... siempre le he deseado lo mejor en su nueva vida igual que ella
hace conmigo... por cierto, ahora que lo pienso, tú nunca me has enseñado una
foto de tu primer novio...
Asun: Pues la verdad, no creo que
conserve ninguna... creo que rompí las últimas que tenía en la cartera cuando
empecé a salir contigo... a no ser que... espera un momento... tengo por ahí un
libro que Jaime me regaló la última vez que nos vimos y quizá haya alguna foto
ahí dentro... voy a buscarlo...
(Asun va un momento a la
habitación y trae el libro. Rebuscando entre las páginas, encuentra una
fotografía de Jaime)
Asun: (enseñándole la foto a
Héctor) Mira, este es Jaime...
Héctor: (mirando la foto) No está
mal... se nota que tienes buen gusto...
Asun: (riéndose divertida) ¡Anda
cállate...! esta foto es de hace mil años... a saber que aspecto tendrá
ahora... lo último que supe de él es que vivía en Francia, se marchó allí
después de terminar la carrera... y la verdad es que no me importaría volver a
verle para contarle como ha cambiado mi vida y lo feliz que soy ahora...
Héctor: Vamos a hacer una cosa...
¿quieres una copa...?
Asun: (mirándole sorprendida)
Bueno, de acuerdo... ¿qué te propones...?
(Héctor se levanta del sofá y
sirve un par de copas de coñac. Luego se vuelve a sentar)
Héctor: Vamos a brindar... (alzan
las copas y Héctor coloca las dos fotografías sobre la mesa) ¡por ellos...!
(mira a Asun que no entiende nada) porque gracias a que nos dejaron, nosotros
pudimos conocernos y empezar una nueva vida juntos y felices...
Asun: (sonriendo) ¡Hay que ver
que cosas se te ocurren...! anda ven...
(Héctor y Asun intercambian un
sincero beso amoroso de complicidad y después beben de sus copas)
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