(Un mes y medio más tarde ya
estamos a primeros de Diciembre. Héctor está con Bonilla en el despacho
trabajando, aunque Bonilla está preocupado y Héctor lo nota porque no está tan
hablador como de costumbre y comprueba que está más distraído de lo habitual).
Héctor: ¡Bonilla, hombre,
que te estoy hablando...!
Bonilla: Ah... sí...
perdona Héctor, es que no sé que me pasa, que estoy dándole vueltas...
Héctor: ¿Se puede saber
que te pasa...? ¿tienes algo que te preocupe... algo que te ronda la cabeza...?
que son muchos años ya que nos conocemos, y yo sé que le estás dando vueltas a
algo...
Bonilla: Sí, bueno, es
que... estoy un poco preocupado por Matilde...
Héctor: ¿Le ha pasado
algo...?
Bonilla: No... bueno, o
sí, no lo sé...
Héctor: ¿Sí o no...?
aclárate porque si no me lo cuentas no te voy a poder ayudar...
Bonilla: Es que no sé como
explicarlo... lo cierto es que lleva unos días muy rara... se levanta a
medianoche, se pasa como media hora en el cuarto de baño, apenas come nada
porque dice que no le entra, que la comida le da asco... y no sé la noto como
tristona... y cuando le pregunto, ella tampoco sabe decirme porque está así, y
yo pues claro, me preocupo, y le doy vueltas, me da por pensar si estará
enferma y no quiere decirme nada...
Héctor: Vamos a ver Bonilla...
¿y no se te ha ocurrido pensar que Matilde podría estar embarazada...?
Bonilla: ¿Embarazada... tú
crees que es por eso...?
Héctor: Hombre, seguro al
100% no estoy, pero por los síntomas que me cuentas, me cuadra bastante... y si
es así... (empieza a reírse) ¡vaya, vaya, tengo que darte la enhorabuena,
campeón...! ¡a la primera, macho...! ¡donde pones el ojo, pones la bala...! si
apenas lleváis casados poco más de 1 mes...
Bonilla: Sí, ya lo sé...
tú siempre con tu guasa habitual... ¿pero y si no es eso...?
Héctor: Pero Bonilla,
hombre, no seas cenizo... yo en tu lugar iría a un médico para que lo confirme,
pero puedo decirte que estoy casi seguro de que vas a ser padre... y que conste
que fuera de bromas, me alegro mucho por ti... te lo mereces, hombre... y te
voy a decir otra cosa... (empieza a emocionarse) las mujeres cuando se
embarazan se ponen guapísimas, al menos así fue con Asun y te lo digo por
experiencia... tú lo que tienes que hacer es estar con ella, apoyarla, cuidarla
y quererla mucho porque están muy sensibles... fíjate, cuando Asunción estaba
embarazada de María se pasaba el día entero mimosa perdida, me pedía que la
abrazara, que la tocara la barriga... ¡y yo pues encantado de la vida,
claro...!
Bonilla: Suena tan bien
como lo cuentas... debe ser algo precioso...
Héctor: ¡Pues claro que
sí...! la paternidad te cambia la vida por completo... yo viví el embarazo de
Asun como una experiencia inolvidable, te vas dando cuenta cómo va creciendo
algo ahí, algo hermoso que poco a poco se transforma en una criaturita, y
cuando nace y la tienes entre tus brazos... no sé, Bonilla, es algo que no se
puede explicar, tienes que vivirlo para entenderlo... pero en fin, de todas
formas vaya por delante mi más sincera felicitación, y que me alegro mucho, hombre...
Bonilla: Muchas gracias,
Héctor, viniendo de un gran amigo como tú, te agradezco sinceramente tus
palabras...
Héctor: De nada, hombre, y
ya me irás contando como va la cosa... y si no, pues que Matilde hable con Asun
si tiene alguna duda, que ella estará encantada de explicarle lo que haga
falta...
Bonilla: Gracias Héctor...
entonces voy a hablar con Matilde y vamos a pedir cita con el médico cuanto
antes...
Héctor: Ve hombre, ve... y
tranquilo, que ya verás como todo es normal...
Bonilla: Sí, supongo que
sí... adiós...
Héctor: Adiós...
(Bonilla se marcha apresurado y
Héctor se queda solo trabajando un rato más en el despacho antes de volver a
casa. En ese momento, llaman al timbre).
Héctor: ¡Ya va...!
(Héctor se levanta y abre la
puerta, es el cartero que trae la correspondencia)
Héctor: ¡Hola, Benito...!
Benito: Buenas tardes,
señor Perea... le traigo la correspondencia... y hay una carta certificada, me
tiene que firmar aquí...
Héctor: (un poco
extrañado) ¿Para mí...? bueno, pues te firmo aquí... y gracias...
Benito: Gracias a usted
señor Perea, y que pase usted buena tarde...
Héctor: Adiós, Benito,
hasta mañana...
(Héctor cierra la puerta, deja el resto de las cartas
sobre la mesa y coge el sobre que contiene la carta certificada. Se trata de un
sobre grande, con matasellos de Madrid y al darle la vuelta al sobre, ve que el
remite viene a nombre del Excelentísimo Tribunal Eclesiástico de Madrid. A
Héctor le da un vuelco el corazón, y la carta es como si le quemara en las
manos, está tan nervioso que no acierta a encontrar el abrecartas para abrirla,
de modo que decide romper el sobre).
(Héctor coge la carta y empieza a
leer su contenido, que en su parte más importante dice lo siguiente):
“Y de acuerdo con las alegaciones
presentadas por los declarantes y sus representantes, y analizadas las pruebas
presentadas, este Tribunal en conformidad con lo dispuesto en la normativa
vigente, dispone aceptar la declaración de nulidad del acta matrimonial
correspondiente a:
-
D. Héctor Perea Martínez
-
Dña Teresa García Guerrero
Y estima la disolución legal de
dicha unión, lo que se comunica a los interesados a los efectos oportunos.
Dicha sentencia es firme y ha sido ratificada por el Alto Tribunal de la Rota,
por lo que no cabe recurso de apelación alguno.”
En Madrid, a 25 de Noviembre de
1960
(Cuando Héctor termina de leer la
carta, está sudando de tal manera que tiene que sentarse en su butaca y ponerse
una copa para tranquilizarse, además de encenderse un cigarrillo. Su cabeza
intenta encajar las piezas y trata de pensar en lo que debe hacer ahora. Su
primer impulso es llamar por teléfono a Asunción, pero inmediatamente decide
que es mejor hacer las cosas de otra manera).
(Finalmente, Héctor coge el
teléfono y llama a Felisa)
Héctor: ¿Doña Felisa...? buenas
tardes...
Felisa: Hola hijo, ¿qué tal...?
Héctor: Yo llamaba para pedirle
un favor...
Felisa: Tú dirás...
Héctor: Es que me gustaría llevar
a Asunción esta noche a cenar... quiero darle una sorpresa... y me preguntaba
si podía encargarse de María, de su baño, la cena y esas cosas...
Felisa: (emocionada) ¡Pues claro
que sí, hijo! ¡no faltaba más...! para eso estamos las abuelas, para
ayudaros... y ni que decir tiene que para mí es un placer ocuparme de la
pequeña... ¡es tan buena, tan obediente... y no da nada de guerra! ¡hala,
vosotros a divertiros que para eso sois jóvenes...!
Héctor: Muchas gracias, Felisa...
y dele un beso enorme a mi princesita...
Felisa: Descuida hijo, que yo se
lo doy... adiós...
Héctor: Adiós...
(A continuación, cierra el
despacho y se marcha a la calle, dispuesto a entrar en una joyería. Una vez
allí, elige un bonito anillo con un brillante y pide que se lo envuelvan en una
cajita para regalo).
(Después sale de la joyería y se
dirige a la puerta de la redacción, donde decide esperar a que Asun salga de
trabajar. Mientras espera, Héctor está sumido en sus pensamientos, imaginando
la cara de sorpresa que va a poner Asunción cuando se entere de la noticia, y
piensa también en todos los bonitos momentos que han vivido desde que se conocieron).
(Al cabo de un rato, Asun sale
acompañada de Aurelia).
Héctor: (sonriente) ¡Hola
guapa...!
Asun: (sonriente al verle)
¡Hola...! ¿qué haces aquí...?
Héctor: Pues... hoy he cerrado un
poco antes, y me apetecía dar una vuelta contigo y llevarte a cenar... y no te
preocupes por María, que lo tengo todo organizado para que tu madre se ocupe de
ella por esta noche...
Asun: (sorprendida) Pero... si no
es mi cumpleaños ni nada de eso...
Héctor: Ya lo sé... ¿pero es que
acaso necesito algún motivo especial para cenar contigo en un restaurante...?
Asun: (bromeando) Conociéndote,
yo diría que sí... (se ríe) pero es igual... acepto encantada...
Aurelia: Desde luego te trata
como a una reina... tú vete a cenar, no seas tonta, y luego que te quiten lo
bailao... y por cierto, yo también me voy que Gustavo está esperándome en casa
para cenar, y aunque hoy no celebramos nada especial, pero estoy deseando
llegar a casa y darle un beso...
Héctor: Bueno, pues entonces nos
vamos...
Asun: Sí... (coge del brazo a
Héctor) adiós, Aurelia, hasta mañana...
Aurelia: Adiós, parejita... y
pasadlo bien... (y le hace un gesto a Asun) mañana me cuentas...
Asun: (riéndose) ¡Que sí...
pesada...!
(Héctor y Asun cenan
tranquilamente en el restaurante. Cuando llegan los postres, Héctor saca la
cajita del bolsillo y la pone sobre la mesa. Asun se queda mirando la cajita
con sorpresa y sin entender a que viene todo esto).
Asun: Pero... ¿qué es esto...?
Héctor: Tú ábrelo, a ver si te
gusta...
(Asun abre la cajita y al ver el
anillo, abre la boca y mira a Héctor emocionada)
Asun: Pero Héctor... cariño, esto
es demasiado... ¿por qué...?
Héctor: ¿Te gusta...?
Asun: (emocionada) Me encanta...
es precioso... es el anillo más bonito que he visto en mi vida... debe de
haberte costado una fortuna...
Héctor: Nada comparado con lo que
tú vales, mi amor... trae, permíteme...
(Héctor saca el anillo de la caja
y se lo coloca a Asun en el dedo. Asun extiende su mano con una sonrisa de
emoción y sin dejar de mirar a Héctor sobrepasada por los acontecimientos).
Asun: (acariciando dulcemente a
Héctor) Gracias... me encanta... te quiero...
Héctor: (coge a Asun de la mano y
se la besa) Déjame hacerte una pregunta...
Asun: Claro, lo que quieras...
Héctor: ¿Quieres casarte
conmigo...?
Asun: (abre la boca una vez más)
¿Cómo...? ¿qué estás diciendo...?
Héctor: Que si quieres casarte
conmigo...
Asun: Pero...
Héctor: (saca la carta de su
bolsillo) Mira, he recibido esto esta tarde en el despacho...
(Asun coge la carta y lee su
contenido inmediatamente)
Asun: Pero esto es...
Héctor: Sí... lo que estábamos
esperando desde hacía tanto tiempo...
Asun: Ahora lo entiendo todo...
¿y ya está... así te lo han dado...?
Héctor: Vuelvo a ser un hombre
legalmente libre... y ahora respóndeme... ¿te casarás conmigo...?
Asun: (emocionada) Sí quiero,
claro que quiero... ¿cómo no voy a querer...? (le da un beso tierno y discreto
en la mejilla para no llamar la atención de la gente) esto es una noticia muy
gorda... vámonos, que quiero decírselo a mis padres cuanto antes, ya verás que
contentos se van a poner cuando se enteren...
(Asun coge a Héctor del brazo y
tras pagar la cuenta, abandonan el restaurante en dirección a casa. Asun no
deja de mirarse el anillo de su dedo, al tiempo que intercambia sonrisas de
complicidad con Héctor).
(Cuando llegan al portal, Asun
entra en la portería gritando)
Asun: ¡Madre, madre... que me
caso... que nos casamos...!
Felisa: ¡Pero que gritos son
esos, hija...! ¿qué dices...?
Asun: Lo que oye, madre... ¡mire,
mire que anillo tan bonito me ha regalado Héctor...!
(Asun extiende su mano para
mostrar el anillo y Felisa se queda mirando embobada)
Felisa: Si que es bonito, sí, yo
no había visto cosa igual en mi vida...
Asun: ¿Verdad que sí...? ha
venido Héctor a buscarme a la salida de la redacción y me ha llevado a cenar...
Felisa: Sí, yo sabía que quería
darte una sorpresa pero no tenía ni idea en que consistía...
Asun: (emocionada y feliz) Y
entonces cuando han traído los postres, Héctor ha sacado la cajita con el
anillo y es cuando me ha pedido que me casara con él... ¡ha sido tan bonito,
madre... tan romántico...!
Héctor: Por fin puedo hacer las
cosas bien, doña Felisa... hoy mismo he recibido una carta con la sentencia de
anulación de mi matrimonio con Teresa... soy un hombre libre... libre y enamorado...
y dispuesto a ofrecerle a Asunción una boda como Dios manda, como la que se
merece...
Felisa: ¡Ay hijo, cuanto me
alegro...! ¡ven aquí...! (Felisa da un fuerte abrazo a Héctor) ¡que bien, hijo,
si supieras lo que he rezado yo para que este día llegara...! (llama a su
marido) ¡Trino, Trino...! ¡trae las copas buenas y la botella esa de champagne
que nos regaló doña Florita... que vamos a brindar...! ¡es que tenía yo esa
botella guardada para una ocasión especial, y ese día ha llegado por fin...! (abraza
a su hija y la besa) ¡ay, Asun, hija, que emoción... ya verás cuando se entere
tu hermano Miguel...!
(Trino trae la botella y las
copas, abre la botella y empieza a servir. Todos alzan sus copas y brindan)
Felisa: ¡Por los novios... por su
felicidad...!
Trino: ¡Por nuestra querida hija
y nuestro maravilloso yerno, que es todo un caballero y una gran persona...!
Héctor: ¡Madre mía, que me van a
sonrojar...! ¡por la familia, que siempre permanezcamos unidos, pase lo que
pase...!
Asun: ¡Por nuestra maravillosa
hija... y por ti, mi amor...! (le da un sonoro beso en los labios a Héctor
delante de sus padres) ¡porque te quiero...! ¡salud...!
(Toda la familia feliz bebe de
sus copas, sabiendo que ahora empezarán con los preparativos de la boda aunque
Asun y Héctor prefieren organizar algo muy sencillo y que no se demore mucho en
el tiempo).
(Al día siguiente, Asun va a
trabajar muy feliz y contenta luciendo el anillo en su dedo con orgullo.
Aurelia que la ve, se acerca)
Aurelia: ¡Caramba, Asun, hija,
vaya pedrusco que llevas...! está claro que ayer las cosas fueron como la
seda...
Asun: (emocionada) ¡Mejor que
nunca, Aurelia...! ¡me caso... me caso con Héctor...!
Aurelia: ¿Lo dices de verdad...?
Asun: Sí... estoy tan emocionada
que aún no me lo creo.... pero ayer Héctor recibió la carta que llevábamos
esperando todo este tiempo... ¡y le han concedido la nulidad...! ¿te lo puedes
creer...? ahora lo que tanto tiempo llevaba deseando en mi corazón, por fin se
ha cumplido... ¡voy a ser su mujer, su única mujer...!
Aurelia: ¡Cuánto me alegro... de
verdad...! ¡ven aquí...! (le da un fuerte abrazo) ¿y ahora, la boda para
cuándo...?
Asun: Pues tenemos que
organizarlo todo, pero tampoco queremos demorarlo mucho, quizá en 4 o 5 meses,
me gustaría arreglarme el vestido de novia de mi madre... como Chelo la pobre
no pudo llevarlo, me hace ilusión casarme de blanco...
Aurelia: Pues me parece muy
bien... y además tienes a tu madre que te ayudará a apañarlo...
Asun: Pues sí... ¡ay, Aurelia...
que emoción...! ¡es que estoy tan nerviosa...!
Aurelia: Te comprendo
perfectamente... ¿quieres un café y charlamos tranquilamente de los
detalles...?
Asun: Pues... la verdad es que
no... no me apetece nada tomar café... no sé si son los nervios o la impresión
por lo de ayer... pero si me das un vaso de agua, te lo aceptaré encantada...
Aurelia: ¡Claro, mujer...! ¿y
dices que no te apetece el café...? ¡que raro, si tú eres muy cafetera...! oye,
no es por ser indiscreta, ¿pero no será que estás de nuevo embarazada...?
Asun: (pensativa) Pues... no lo
había pensado... pero ahora que lo dices, por poder ser, podría... ¡ay! ¿te
imaginas...? tengo que llamar a Héctor inmediatamente para ir al médico y que
nos lo diga, porque habrá que organizar todo lo de la boda cuanto antes... si
quiero casarme de blanco, no puedo esperar a que se me note...
Aurelia: Que me vas a contar, tu
eres de las pocas que sabías que yo estaba embarazada de Clara cuando me
casé... pero bueno, al final todo salió bien, y nadie notó nada...
Asun: Aunque bueno, nuestro caso
es diferente, todos saben que Héctor y yo vivimos juntos desde hace 3 años y
que tenemos una niña... pero bueno, cuanto antes mejor... ¡voy a llamarle al
despacho...!
(Por su parte, Héctor está en el
despacho con Bonilla)
Bonilla: Pues que tenías razón...
estuvimos en el médico y nos confirmó que Matilde está embarazada de 6 o 7
semanas...
Héctor: ¿Lo ves...? ¡te lo
dije...! pues ahora ya sabes lo que toca...
Bonilla: Sí ya me explicaste ayer
todo eso de que las mujeres son muy sensibles durante el embarazo y que hay que
estar muy pendiente...
Héctor: Y te lo digo con todo el
cariño del mundo... es una etapa preciosa y que no debes perderte por nada...
debes disfrutarlo al máximo... y por cierto, yo también tengo novedades...
Bonilla: Pues cuenta, cuenta...
Héctor: Mira... (saca la carta y
se la enseña) ayer a última hora cuando te fuiste recibí esto... (Bonilla lee
el contenido de la carta) ¡tenías que haberme visto... estaba tan nervioso...
el corazón me latía a mil por hora...!
Bonilla: (terminando de leer)
¿Esto quiere decir que tenemos boda...? (hace un gesto de satisfacción con el
puño)
Héctor: Sí, Bonilla... tenemos
boda... y no tardando mucho, que a mí estas cosas me gusta hacerlas cuanto
antes... de hecho ayer mismo llevé a Asunción a cenar y le regalé el anillo de
pedida, y luego estuvimos brindando en casa de sus padres...
Bonilla: ¡Caramba...! pues si que
te has dado prisa, sí... ¡muchas felicidades, de verdad, que te lo mereces...!
(Los dos se funden en un emotivo
abrazo. En ese momento suena el teléfono y lo coge Bonilla)
Bonilla: Despacho de detectives
Perea y Bonilla, ¿dígame...?
Asun: Hola Bonilla... ¿cómo
estás...?
Bonilla: Hola, Asunción... muy
bien gracias... muy contento porque al final se confirma que Matilde está
embarazada, ¿sabes...?
Asun: (murmurando para sus
adentros) Pues ya somos dos... (sigue hablando con Bonilla) ¡oye, que bien...
enhorabuena...! me alegro mucho por vosotros, en serio... ¿ya se lo has dicho a
Héctor...?
Bonilla: Sí, precisamente
estábamos hablando de eso cuando has llamado... y también debo darte la
enhorabuena, ¿no...? Héctor me ha contado lo de vuestra boda...
Asun: ¡Sí, estoy tan feliz...! ya
te puedes imaginar... oye, ¿le puedes a decir a Héctor que se ponga un
momento...?
Bonilla: Claro, mujer, te lo paso
ahora mismo...
(Bonilla pasa el teléfono a
Héctor)
Héctor: Hola cariño...
Asun: Hola... yo te llamaba para
ver si esta tarde puedo ir a buscarte al despacho...
Héctor: Claro... por supuesto...
¿adónde quieres que vayamos...?
Asun: He pedido cita con el
médico...
Héctor: (un poco asustado) ¿Con
el médico...? ¿para qué...?
Asun: Es que aún no estoy segura,
pero es posible que pueda estar de nuevo embarazada... y quiero que me lo
confirme...
Héctor: (sorprendido)
¿Embarazada... estás segura...?
Asun: Hombre, segura no estoy,
por eso quiero ir al médico... la verdad es que yo tampoco lo había pensado
hasta esta mañana, pero es que me ha pasado una cosa con Aurelia y el café... y
me ha dado por buscar esa explicación...
Héctor: (emocionado) ¡Ay,
cariño... que ilusión...!
Asun: ¿Verdad que sí...? pero no
lancemos las campanas al vuelo todavía, que no quiero hacerme ilusiones...
Héctor: ¡Es una de las cosas que
más deseo en este mundo... mi vida...! ¿te das cuenta que todo son buenas
noticias...?
Asun: (feliz) Sí... tengo tantas
ganas de saberlo... ¿entonces paso a buscarte esta tarde...?
Héctor: Claro... te espero
impaciente... te quiero...
Asun: Y yo a ti... un beso...
adiós...
Héctor: Adiós, mi amor...
(Héctor cuelga el teléfono)
Héctor: (feliz) ¡Bonilla... que
me parece que los dos vamos a ser papás...!
Bonilla: ¡Ven aquí... dame otro
abrazo... campeón...!
(Héctor y Bonilla se funden de
nuevo en un fuerte y amistoso abrazo)
(Ya por la tarde, Héctor y Asun
salen del médico, quien les ha confirmado que Asunción está embarazada de 7
semanas, y que además el desarrollo del embrión va muy bien. Asun y Héctor
están pletóricos, llenos de emoción y van caminando hacia casa cogidos del
brazo, sin dejar de mirarse intercambiando sonrisas de complicidad. Antes de
entrar, se sientan juntos en el banco que hay al lado entre el portal y la
juguetería).
Asun: ¡Ay, cariño, es que estoy
tan feliz...! por fin le daremos una hermanita a María... y como daré a luz en
el verano, la niña ya tendrá 3 años, y será su hermana mayor, le enseñará
cosas, jugará con ella... como hace ahora Irene con María...
Héctor: (poniendo su mano en el
vientre de Asun) ¿Y por qué estás tan segura de que va a ser una niña...? yo
tengo el pálpito de que va a ser un niño... y me encantaría, porque ahora tengo
dos mujeres en casa... y si fuera un niño le enseñaría a jugar al fútbol...
Asun: (con una mirada tierna y
una sonrisa, pone su mano en el vientre sobre la de Héctor) Venga lo que venga,
lo importante es que esté sano y que venga bien... y si es posible que sea tan
guapo como tú...
Héctor: (se ríe) Y como tú... una
combinación perfecta entre los dos... que hacemos tan buena pareja...
Asun: (le hace una caricia a
Héctor) Me parece bien... por cierto, estaba pensando en lo de la boda...
Héctor: Creo que deberíamos
retrasarla, dadas las circunstancias...
Asun: De ninguna manera... yo
quiero casarme, es lo que más ilusión me hace en este momento, junto con esto,
claro... (y vuelve a ponerse la mano en el vientre) y pienso que deberíamos
organizarlo todo para celebrarla dentro de un par de meses a lo sumo... ¿qué te
parece en Febrero...? así aún no se me notará y yo podré arreglarme el vestido
de mi madre... quiero casarme de blanco...
Héctor: Muy bien, mi niña...
Febrero es un bonito mes... y en ese caso habrá que darse prisa con las
invitaciones, contratar la iglesia y el restaurante... ¿y quienes van a ser los
padrinos...?
Asun: Bueno... lo he estado
pensando y a mí se me había ocurrido que dado que se trata de una boda un poco
atípica, podríamos elegir a nuestros mejores amigos para la ocasión... al fin y
al cabo la ceremonia va a ser sencilla y va a reunir a unos pocos vecinos y
amigos y a mi familia, que son los que realmente nos quieren y disfrutarán de
ese gran día con nosotros...
Héctor: ¿Pues sabes qué...? que
estoy completamente de acuerdo... ¿qué te parece si se lo decimos a Bonilla y a
Aurelia...? como Bonilla es mi mejor amigo y Aurelia es tu mejor amiga, pienso
que les hará mucha ilusión acompañarnos al altar ese día...
Asun: (emocionada) Perfecto... seguro
que van a estar encantados... (mira su reloj) bueno, vamos entrando en casa que
ya es muy tarde y hay que bañar a María, darle la cena y esas cosas... vas
subiendo tú con la niña... es que yo quiero hablar con mi madre de lo del
vestido, el embarazo y esas cosas...
Héctor: (levantándose del banco)
Claro, claro, lo que tú digas, mi amor... vamos...
(Asun se levanta del banco y los
dos entran en el portal hacia la portería. Héctor coge a María en brazos, y
ambos le cuentan a Felisa y Trino que van a ser abuelos de nuevo. La emoción y
la alegría vuelve a llenar la casa de los Muñoz. Tras las felicitaciones y
cariñosos gestos de regocijo, Héctor se sube a casa con María, y Asun se queda
con su madre hablando de los arreglos del vestido de novia).
(Al día siguiente, Héctor vuelve
al despacho donde ya está Bonilla poniendo en orden los asuntos del día).
Héctor: ¡Bonilla... confirmado...
Asun también está embarazada...!
Bonilla: ¡Que grandes somos,
eh...! ¡dame un abrazo...socio...!
(Los dos amigos se funden en un
caluroso y emotivo abrazo)
Héctor: Y otra cosa importante...
voy a proponerte que seas el padrino en nuestra ceremonia... ¿qué te parece...?
Bonilla: (loco de contento) ¿Qué,
que me parece...? ¡fantástico...! ¡será un honor llevar a Asunción del brazo
hasta el altar...! al fin y al cabo tú hiciste lo mismo con Matilde... pero en
aquel caso elegimos a nuestros amigos porque ni ella ni yo teníamos familia
directa, pero Asun... ¿lo habéis hablado ya con sus padres y con Miguel...?
Héctor: Sí, tranquilo... de hecho
lo de elegir a nuestros mejores amigos fue idea de Asun... y les ha parecido
bien... de hecho Trino ha comentado que no se ve él ejerciendo de padrino, y
Felisa ya fue la madrina en la boda de Miguel, así que... no hay más que
hablar... y la madrina va a ser Aurelia, ya que ella es la mejor amiga de
Asun...
Bonilla: ¡Ah, pues me parece muy
bien...! ¿y para cuándo va a ser...?
Héctor: En Febrero, aún tenemos
que cuadrar la fecha exacta, pero será a finales de ese mes... de esa manera
tenemos el tiempo justo para reservar el restaurante y la iglesia, dar las
invitaciones y Asunción podrá casarse de blanco sin que se le note el
embarazo...
Bonilla: Veo que lo tenéis todo
pensado... así da gusto...
Héctor: Pues hala, vamos a
trabajar un poco, que no se diga que este despacho está manga por hombro...
Bonilla: (sonriendo pícaramente)
A la orden, jefe...
(Bonilla y Héctor retoman su
actividad diaria con los casos abiertos que tienen entre manos).
(Por su parte, Aurelia y Asun
están en la redacción trabajando en los diferentes artículos de la revista.
Aurelia ya ha empezado a escribir pequeños breves en algunas secciones de la
misma para ir aprendiendo tal y como hizo Asun en su momento, cosa que le hace
mucha ilusión, ya que Aurelia admira mucho a Asun y su ayuda y dedicación
siempre le han servido, de ahí que se hayan hecho íntimas amigas).
Asun: (interrumpiendo su trabajo)
¿Quieres que vayamos a tomar algo un momento...?
Aurelia: ¡Ay, sí...! me
encantaría parar un poco y tomarme un café bien caliente, que con este frío es
lo que más me apetece...
Asun: Yo me tomaré un té...
vamos...
(Asun y Aurelia van a la salita y
se sientan a la mesa)
Asun: Quería comentarte, bueno
aparte de lo que ya te he dicho esta mañana sobre que se ha confirmado mi
embarazo... ¡es que estoy tan emocionada...!
Aurelia: Hija, no es para menos y
además seguro que Héctor está con una ilusión...
Asun: Tenías que verle... y es
que además ya le conoces... (con una pícara sonrisa) que cuando se propone
algo, pone todo su empeño y su dedicación...
Aurelia: (se ríe) Ya me hago una
idea, ya...
(Las dos se ríen divertidas)
Asun: En fin, a lo que iba, que
estuvimos hablando de los primeros preparativos de la boda... y respecto al
tema de los padrinos, nos gustaría que tú fueses la madrina en la ceremonia...
Aurelia: (sorprendida) ¿Quién,
yo...? ¿y por qué yo...?
Asun: Pues porque eres mi mejor
amiga... y nos apetece que sean nuestros amigos los que nos acompañen al altar
en ese día tan feliz para Héctor y para mí... y dado que Héctor no tiene
familia...
Aurelia: ¡Oye, pues yo por mí
encantada...! ¿y el padrino será tu padre, imagino, no...?
Asun: Pues no... mi padre
prefiere no asumir esa responsabilidad... y como mi madre, que es la que
realmente tiene ilusión con estas cosas, ya fue la madrina en la boda de
Miguel... pues hemos pensado en Bonilla... como Héctor fue el padrino en su
boda...
Aurelia: ¡Ah, claro... buena
elección...! ¡seguro que se lo toma estupendamente, con lo que disfruta él con
esas cosas, cuidará cada pequeño detalle...!
Asun: Pues sí... ¡ah, y la
ceremonia será en Febrero, a finales, o sea de aquí a un par de meses...! así
tenemos el tiempo justo para prepararlo todo...
Aurelia: ¡Madre mía, menos mal
que me avisas con tiempo, que tengo que ir a comprar el traje de madrina...!
Asun: Estarás estupenda con lo
que te compres, aunque me temo que esta vez prefiero no acompañarte por lo de
guardar la sorpresa...
Aurelia: ¡No, claro... iré con
Gustavo...! esta vez él sí que tiene que dar su opinión... tengo que estar muy
elegante, con permiso de la novia, claro está...
Asun: Yo ya he hablado con mi
madre y vamos a empezar con los arreglos de su vestido... ¡entre las dos le
sacaremos el mejor partido posible...!
Aurelia: (pensativa) ¡Ay, Asun,
querida, estoy tan contenta por ti...!
Asun: (sonriente) Gracias... sé
que lo dices de corazón... bueno, ¿seguimos con la tarea...?
Aurelia: (levantándose) Allá
vamos...
(Aurelia y Asun vuelven al
trabajo)
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