(Unos días más tarde, se celebra
el cumpleaños del pequeñín de la familia Perea. Daniel cumple 3 años y en
próximos días también lo hará su amigo Javier. La familia está preparando una
fiesta a lo grande con globos, una piñata llena de caramelos y una tarta de
chocolate y nata con sus correspondientes velas. La familia y amigos están
todos invitados y poco a poco van llegando a casa de la familia Perea. María es
la anfitriona encargada de recibirles en la puerta ya que su madre está muy
ocupada en la cocina)
(Suena el timbre y María abre la
puerta. Se presenta la familia Olavide y la familia Bonilla que han coincidido
abajo en el portal al llegar)
María: ¡Hola...!
Clara: ¡Hola...!
Javier: ¡Hola, María...!
(Los niños se saludan con besos y
abrazos, y también María saluda a los mayores)
María: ¡Hola, tío Bonilla...!
¡hola, tío Gustavo, tía Aurelia y tía Matilde...!
Aurelia: ¡Hola, cariño...! (le da
un beso a María) ¡estás guapísima...!
Matilde: (le hace una caricia)
¿Qué tal, María...?
Bonilla: (le da otro beso) Hola,
María, cielo...
Gustavo: Hola, chiquitaja...
María: Pasad al salón... mamá
está en la cocina, pero ahora le digo que salga... tú quédate aquí conmigo,
Clara, y así recibimos a los invitados que vayan llegando, ¿vale...?
Clara: ¡Vale...!
Javier: ¿Y dónde está Dani...?
María: Mi hermano está en el
salón... pasa a jugar por ahí con él...
(María pasa a la cocina un
momento y avisa a su madre que han llegado los primeros invitados. Allí está
también Héctor, preparando los canapés)
María: ¡Papi...! han venido los
tíos...
Héctor: Gracias, princesa...
ahora mismo salgo... pregúntales si quieren sentarse e ir tomando algo del
mueble bar... Bonilla sabe dónde están las copas...
María: Vale, papá...
(María vuelve al salón y hace lo
que le ha dicho su padre. En ese momento vuelve a sonar el timbre de la puerta.
Clara abre, y son Estrella y Miguel, que vienen con Felisa, Trino e Irene)
Clara: ¡Hola...!
(María viene corriendo por el
pasillo)
María: ¡Hola, abuela... hola,
abuelo...! ¡hola, tíos...! ¡Irene...!
(Los recién llegados saludan y
besan y abrazan a las dos niñas. Después, pasan al salón a reunirse con el
resto de los invitados)
(Cuando cierran el bar, viene la
familia del Asturiano a reunirse con el resto de invitados)
(Héctor y Asun no paran de traer
cosas de la cocina al salón, y apenas tienen tiempo de charlar con los
invitados)
Aurelia: ¿Podemos ayudar...?
Asun: No te preocupes que esto ya
está... asegúrate que los niños se ponen todos juntos en la mesa que hemos
puesto para ellos y nosotros nos pondremos en la de los mayores...
Aurelia: De acuerdo...
(La merienda-cena transcurre de
forma distendida sin novedad entre risas y animadas charlas)
Gustavo: Oye, pues estos canapés
están riquísimos... ¿quién ha sido el artista...?
Asun: Ha sido Héctor...
Aurelia: ¿En serio...? pues ya me
puedes dar la receta... porque así los pongo algún día que vengan los padres de
Gustavo a cenar...
Héctor: Si te digo la verdad no
sabía que me iban a quedar tan apañados... pero sí que están ricos, sí...
(Llega el momento de la tarta, y
Asun apaga las luces para que María entre con la tarta de su hermano en el
salón, ya con las velas puestas)
-
¡Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz... te deseamos, Dani,
cumpleaños feliz...! (aplauden todos)
(Dani mira la tarta con los ojos
muy abiertos y a todos los invitados sin saber muy bien lo que debe hacer
ahora)
Héctor: ¡Venga, cariño... sopla,
sopla muy fuerte...!
María: (enseñando a su hermano lo
que tiene que hacer con la boca) ¡Ffffff....!
(Dani por imitación se pone
delante de la tarta y sopla las tres velitas, aunque apenas tiene fuerza para
lograr apagarlas y María y Clara tienen que ayudarle un poco)
Asun: (con la cámara de fotos en
la mano) ¡Bieeeennn....! ¡muy bien, cariño...!
(Se encienden las luces y Héctor
se dispone a cortar la tarta y a repartirla entre los invitados)
(Una vez acabados los postres,
Héctor cuelga la piñata del techo para que empiece la diversión infantil,
mientras entre todos retiran los muebles junto a la pared para dejar espacio a
los niños. Dani ve como su hermana le pone un pañuelo delante de los ojos y le
deja sin ver absolutamente nada)
María: ¡Dani, coge esta escoba y
golpea fuerte... yo te digo donde...!
(María coge la mano de su
hermano)
María: ¡Ahora...!
(Dani da un pequeño golpe, pero
la piñata sólo se balancea un poco)
Clara: ¡Tienes que darle más
fuerte...! ¡otra vez...!
(Dani vuelve a golpear y esta vez
si consigue romper parte de la piñata, por la que empiezan a caer caramelos,
chocolatinas y globos. Rápidamente, los niños se tiran al suelo a recoger todo
lo que pueden, incluido Dani, que se quita el pañuelo para ver algo)
Héctor: ¡Chicas y chicos, cuidado
con comer muchos dulces, eh...? guardad algunos para otro día... ¿de
acuerdo...?
María: Sí, papá... y yo vigilo a
Dani que no se coma todos...
Héctor: Buena chica... esa es mi
princesita...
(El resto de la velada transcurre
de forma divertida, con los juegos de los niños en la habitación y las charlas
de los mayores en el salón, acompañadas de unas cuantas copas de champagne,
sidra y otros licores)
(Ya a medianoche, los invitados
van marchándose poco a poco hasta que Asun y Héctor se quedan solos con sus
hijos, que están realmente agotados de toda la jornada vivida)
(Héctor y Asun acuestan a los
niños en sus camas, en las que caen rendidos sin necesidad de cuentos, ya que
se han pasado la tarde jugando y saltando con sus amigos y primos. Después
Héctor se dirige al salón para recoger las últimas copas de la mesa y llevarlas
a la cocina)
Asun: (acercándose a él) Héctor,
cariño, déjalo... ya lo fregaremos mañana... que hoy estamos muy cansados,
hemos trabajado mucho para que la fiesta saliera bien y nos merecemos
descansar, ¿no te parece...?
Héctor: Tienes toda la razón, al
fin y al cabo las copas no se van a mover de ahí... me voy a la cama contigo...
(Los dos se dirigen al dormitorio
y una vez allí se empiezan a quitar la ropa para ponerse el pijama y el camisón
respectivamente. Después se meten en la cama y conversan un rato, abrazados
como siempre antes de dormirse)
Héctor: Ha sido una gran fiesta,
¿verdad...?
Asun: Sí, Dani estaba emocionado,
cuando tenía que soplar las velas no sabía ni adonde mirar ni lo que tenía que
hacer...
Héctor: Menos mal que María
siempre ha estado ahí para ayudarle...
Asun: Tenemos una hija estupenda,
muy responsable y continuamente pendiente de su hermano...
Héctor: Sí, da gusto... y eso que
al principio estaba un poco celosilla... sobre todo cuando Dani era todavía más
pequeño y necesitaba tanta atención, la pobrecita se pensaba que ya no le
hacíamos ni caso... ¿te acuerdas cuando se tiró el yogur por encima del vestido
nuevo sólo para llamar la atención y luego dijo que había sido su hermano que
la había empujado...?
Asun: (riéndose divertida) Sí, es
verdad... menudo bicho... pero me alegro que haya madurado y que entienda que
su hermano es pequeño y que hay que estar más pendiente de él en algunas cosas,
y que ella contribuya también...
Héctor: María es muy lista y
aunque a veces crea que su hermano es un estorbo, en el fondo está encantada
con él... y yo como padre estoy muy orgulloso de los dos... es posible que en
el físico sean un poco más parecidos a mí, al menos en los ojos, pero en el
carácter está claro que se parecen cada vez más a ti...
Asun: (acariciándole divertida)
¿Y tú que tienes que decir de mi carácter, eh...?
Héctor: (riéndose divertido, le
acaricia con dulzura) Nada... me gustas así, como eres... una mujer
inteligente, fuerte, valiente, segura de sí misma, luchadora, que sabe muy bien
lo que quiere y cómo conseguirlo, trabajadora y orgullosa de sus logros en la
vida, fiel madre entregada a su familia y apasionada en el amor...
Asun: (besándole) Me ha gustado
eso que has dicho lo último... ¿en serio crees que soy apasionada...?
Héctor: (susurrando)
Totalmente... pero si no me crees podemos comprobarlo...
Asun: (con una gran sonrisa) Tú
ganas... (empieza a besarle lentamente) te quiero...
(Asun y Héctor se sumergen en un
lento pero apasionado baile de caricias y besos mutuos, donde ambos comprueban
lo mucho que se aman y se necesitan, haciéndose el amor tierna y sinceramente y
disfrutando de un largo momento delicioso)
(Un buen rato después, Asun
acaricia la espalda de su marido con sus dedos, recorriendo cada centímetro)
Héctor: (suspirando con los ojos
cerrados) Me encanta esta sensación...
Asun: Lo sé... a mí también... es
maravilloso sentirse tan bien... abrazada a mi maridito, entregándole todo mi
amor, y ser correspondida con creces... es increíble...
Héctor: (abre los ojos y acaricia
delicadamente sus rizos) Lo único que puedo decir en este momento es que te
quiero... y que te querré el resto de mi vida, eso nunca cambiará...
Asun: Eso es lo mejor de todo,
sentirse segura... saber que nuestra felicidad va a durar siempre, por muchos
años que pasen...
Héctor: Cuando nos prometimos
oficialmente delante de tus padres, y les dijimos que nos íbamos a vivir juntos
porque en aquel momento no podíamos casarnos, te hice una confesión muy
sincera, ¿te acuerdas...?
Asun: Claro que me acuerdo, como
si fuera ahora, me dijiste que me quedara muy tranquila porque me querías,
porque te volvía completamente loco, y también me dijiste aquello de que vivías
en una nube desde que sabías que yo también te quería, y que querías pasar el
resto de tu vida conmigo... (le besa amorosamente)
Héctor: (acariciándola) Pues
aunque no te lo creas sigo viviendo en esa nube... no he podido bajarme de ella
en los últimos 8 años, y quiero seguir ahí...
Asun: (sonriente) No tendrás que
bajarte de la nube, porque yo me he trasladado a vivir en ella contigo... y
somos tan felices viviendo ahí...
Héctor: (abrazándola fuerte)
¿Sabes que sigues volviéndome loco...? mi niña...
Asun: Mi amor... mi vida... te
amo tanto...
Héctor: Y yo también...
Asun: Dame otro beso de esos que
tanto me gustan...
Héctor: Claro, te daré todos los
que tú me pidas... siempre...
(Asun y Héctor se funden en un
amoroso beso, y después se quedan entrelazados en un abrazo tierno durmiendo el
resto de la noche)
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