(Héctor y Asun pasan las fiestas
navideñas haciendo limpieza en el piso, aprovechando para tirar un buen montón
de cosas del cuarto de los trastos y adecentándolo convenientemente con una
manita de pintura para colocar ahí los nuevos muebles provenientes del antiguo
despacho. Héctor se encarga de todas las labores manuales, ya que es muy
apañado, monta unas estanterías en la pared para poner algunas carpetas y
libros de consulta, y alquila una furgoneta para trasladar los muebles del
despacho al piso. Finalmente dejan la habitación amueblada con el armario, el
sofá y la mesa con cajones y la silla donde Héctor solía trabajar. Héctor se
trae algunos archiperres de su escritorio que le apetece tener en casa. María
está encantada de ver tanto movimiento en casa, cosas entrando y saliendo y le
gusta mucho como ha quedado la nueva habitación, que estará casi enfrente de la
suya, aunque ya ha prometido a su padre no entrar ahí si él está trabajando
para no molestar)
(También Bonilla y Héctor
encuentran un local adecuado para seguir ejerciendo su labor de detectives, por
lo que aprovechan para mudarse también, trasladando allí el archivo, la mesa de
Bonilla y comprando una nueva mesa de despacho para Héctor con silla giratoria.
También adquieren un pequeño mueble bar para almacenar las bebidas que ofrecen
a los clientes y de las que ellos mismos se sirven de vez en cuando para
brindar por los casos resueltos).
(En la semana de fin de año, se
reúnen las dos familias, Perea y Olavide en el Café Comercial para mantener una
entretenida charla entre amigos)
Asun: Pues este sitio está bien,
¿no...?
Héctor: Sí, ya te dije que ahora
estaba muy de moda...
Gustavo: ¿Pedimos unas copas...?
Aurelia: Sí, claro, pídeme un
vermouth, cielo... ¿qué queréis vosotros...?
Héctor: Yo un coñac, ¿y tú
cariño...?
Asun: Lo mismo que Aurelia,
gracias...
(El camarero viene a la mesa y
toma nota de las consumiciones: dos coñac y dos vermouth)
Gustavo: Bueno, chicas, ¿qué tal
va todo por la revista...?
Asun: Pues muy bien... la verdad
es que desde que a Aurelia le dieron el merecido premio, la vemos más segura...
¿a qué sí...?
Aurelia: Bueno, reconozco que ya
no me atasco tanto ni me como tanto la cabeza a la hora de escribir, voy un
poco más ligera porque me doy cuenta que mis artículos gustan a los lectores, y
estoy orgullosa de mi trabajo...
Gustavo: Ya te lo dije, cariño,
cuando a uno le reconocen su labor, se siente mejor y más a gusto... y tú te lo
mereces todo...
Aurelia: Bueno, pero dejemos ya
de hablar de mí, que hay cosas más importantes... ¿qué vais a hacer en fin de
año...?
Héctor: Pues este año vamos a
cenar en casa de mis suegros... vendrán también Estrella y Miguel y por lo
visto mi cuñado Pedro nos quiere comentar algo importante... igual nos presenta
a alguna novia con la que está saliendo en la facultad... creo que tiene un
éxito rotundo con las pocas mujeres que hay en la Escuela de Ingeniería...
Asun: (divertida) Y no me
extraña, porque mi hermano es muy inteligente y con las buenas notas que saca,
estoy seguro que las chicas se le acercan como moscas...
Aurelia: ¿Y ya no sale con su
prima Leonor...?
Asun: ¡No, que va...! eso fue un
tonteo de críos, desde que los dos terminaron el colegio y fueron cada uno a su
universidad, siguen siendo buenos amigos pero nada más... Leonor estudia
Medicina y Pedro Ingeniería Industrial...
Gustavo: Pues Felisa y Trino
tienen que estar muy orgullosos, ¿no...?
Asun: Desde luego, imagínate...
el primer hijo universitario de la familia... además teniendo en cuenta
nuestros orígenes, viniendo del pueblo a Madrid para buscar trabajo, y siendo
hijos de porteros...
Aurelia: Pero al final cada uno
de vosotros habéis ido saliendo adelante y labrando vuestro propio futuro...
Héctor: Sí, porque Miguel ha
aprovechado los últimos años para formarse en la Escuela de La Paloma, y así
puede aportar mejor sus conocimientos sobre motores en el taller con su
padre... ya tienen dos talleres en Madrid con algunos empleados y el negocio es
todo un éxito, ¿verdad, cariño...?
Asun: Sí, la verdad es que estoy
muy orgullosa de mis hermanos... ojalá Chelo hubiera tenido su oportunidad
también...
Aurelia: ¿Habéis vuelto a saber
algo de Gerardo...?
Héctor: Sí, bueno, sigue saliendo con aquella chica alemana que vino a la boda de Miguel y Estrella,
esa que salía en las fotos... y siguen viviendo allá en Colonia... y creo que
les va muy bien...
Aurelia: Me alegro por él, porque
pudo rehacer su vida...
Asun: Todos tenemos derecho a
rehacer nuestras vidas, sobre todo cuando han ocurrido cosas tristes en el
pasado... pero yo pienso que eso nos hace incluso más fuertes y nos ayuda a
valorar más lo que tenemos ahora... fíjate, yo pienso que si Chelo está ahora
mirándonos desde el cielo o donde quiera que esté, estaría muy orgullosa de
todos nosotros y de lo que hemos conseguido...
Gustavo: (dándose cuenta que la
conversación empieza a tomar tintes demasiado emotivos, decide cambiar de tema)
Por cierto, ¿y habéis pensado que vais a hacer después de la cena de fin de
año...?
Asun: No, ¿a qué te refieres...?
Gustavo: Es que estaba pensando
en lo que me dijo Bonilla el otro día...
Héctor: ¿Te has encontrado con
Bonilla y no me lo ha dicho...?
Gustavo: Sí, el otro día fui al
estanco de Matilde a comprar tabaco y estaba allí...
Asun: ¿Y qué te comentó...?
Gustavo: Pues que ellos iban a
dejar a Javier con unos amigos de Matilde y que pensaban cenar en el Hotel
Palace... por lo visto hay cotillón y barra libre de bebidas toda la noche... y
baile con orquesta también, claro... y me dijo que si queríamos pasarnos por
allí después de la cena, podríamos disfrutar un poco de la fiesta tras las
campanadas... ¡ah, y me ha dicho que las invitaciones corren de su cuenta...!
Héctor: ¡Caramba con el bueno de
Bonilla...! ¡no se pierde una...! ¿qué opinas, cariño...? podría ser una
oportunidad muy buena de vernos todos allí y disfrutar de una velada especial y
diferente, ¿no...? yo nunca he ido a un cotillón de esos de etiqueta...
Asun: Yo tampoco... y si hay
baile y bebida, seguro que será divertido... ¿nos apuntamos los cuatro...? así
cenamos con mis padres y mis hermanos, tomamos las uvas con ellos y luego
dejamos a los niños allí y nos vamos de fiesta con nuestros amigos...
Aurelia: ¡Uy, que bien suena
eso...! nosotros cenaremos con los padres de Gustavo y con mi padre y después
podemos dejar a Clara allí y unirnos a la fiesta...
Héctor: Pues entonces le diré
mañana a Bonilla que tendrá que pagar cuatro invitaciones...
Asun: Seguro que en el fondo le
hace ilusión... ya sabes que él disfruta cuando salimos todos juntos...
Gustavo: Pues entonces, no hay
más que hablar, nos apuntamos a la fiesta... ¡y vamos a brindar ya que tenemos
estas copas tan a mano...! (levanta su copa) ¡por nosotros, que sigamos
compartiendo estas estupendas reuniones de amigos por muchos años...!
Asun: ¡Salud...!
(Todos brindan con sus copas y
beben, continuando con su charla un rato más)
No hay comentarios:
Publicar un comentario