(Llega el mes de Abril y con él
la Semana Santa. Este año Héctor y Asun han decidido hacer una escapada al
pueblo un par de días ya que Felisa y Trino van a ir a ver la procesión que el
párroco de Valdemorillo organiza todos los años por las calles del pueblo.
Felisa hace muchos años que no va a su pueblo en estas fechas y este año ha
convencido a Trino para que le acompañe, ya que además por primera vez la
pequeña Irene desfilará como capuchón. Irene está muy ilusionada y considera el
participar en la procesión de forma activa como algo importante dentro de la
catequesis a la que asiste todas las semanas como preparación para su Primera
Comunión que se celebrará el próximo mes de Mayo en la misma parroquia de
Valdemorillo. Héctor y Asun han decidido unirse a ellos el Viernes Santo para
que María y Daniel conozcan el pueblo y vean la procesión. Además María está
muy contenta porque ha conseguido que Aurelia y Gustavo dejen a Clara irse con
ellos también el fin de semana. De este modo, Felisa y Trino cogen el autobús
de línea para irse a Valdemorillo el día anterior, el Jueves Santo, y así ir
preparando la casa. Héctor y Asun irán al día siguiente con el coche,
llevándose consigo a toda la tropa de niños: a María, Clara, Daniel e Irene)
(Ya en el pueblo, Héctor y Asun
se instalan en la casa. Felisa les ha preparado el dormitorio de arriba,
mientras que ellos dormirán abajo. Además Felisa se ha encargado de tirar unos
cuantos colchones por el suelo y habilitar así una habitación para todos los
niños. A los críos les parece una nueva experiencia muy divertida ya que nunca
habían dormido en el suelo y además dormirán todos juntos en la misma habitación,
por lo que podrán hablar también de sus cosas y comentar las experiencias que
van a vivir en este fin de semana).
(La tarde del Viernes, Felisa
acude a la iglesia para ayudar al párroco a ultimar los preparativos de la
procesión e Irene ensaya como debe ir dando los pasos por las calles del pueblo
para ir al ritmo de los tambores y las trompetas. Mientras tanto, en casa, Asun
prepara una gran merienda para todos los niños. Hace bastante frío este año, y
las nieves de la sierra de este invierno aún permanecen a pesar de que la
primavera ha entrado con fuerza y la Semana Santa ha caído bastante tarde en
esta ocasión. Asun prepara una gran jarra de chocolate caliente y café para
ella y Héctor, y también saca las torrijas que su madre ha dejado mojadas en
leche el día anterior para que estén blandas y jugosas)
Asun: Venga, niños, a merendar,
que a las 8 empieza la procesión y tenemos que coger un buen sitio en la
plaza...
María: ¿Y podremos ver bien a
Irene...?
Asun: Claro, cariño, intentaremos
estar en primera fila, sobre todo vosotros que sois pequeños y podéis colocaros
ahí sin molestar a los de atrás...
María: Pero Irene va
disfrazada...
Héctor: No es exactamente un
disfraz, princesa... ella va vestida de capuchón, de color morado, que es el
color de la Semana Santa, acompañando uno de los pasos que sacan de la iglesia
en procesión... Irene llevará una vela en la mano... y podemos hacer un juego
si queréis, como todos los capuchones que desfilan son prácticamente iguales, a
ver si conseguís averiguar quien es Irene de todos ellos, ¿de acuerdo...?
Clara: ¡Sí, vale, tío Héctor...!
Dani: ¿La pima lleva la cara
tapada...?
Héctor: Sí, tesoro... por eso es un poco más difícil reconocerla, pero
a ver si entre todos lo conseguís y así la saludamos cuando pase por delante de
nosotros...
María: Seguro que sí, porque
nosotras somos muy listas...
Asun: Eso por supuesto, cariño, y
a ver si sabéis decirme cuantos de ellos son chicas y cuántos chicos...
Clara: ¿También desfilan
niños...?
Asun: Sí, también... los niños
que viven en el pueblo y los alrededores... ¿quieres un café, cariño...?
Héctor: Sí, por favor, así
entraré un poco en calor... (frotándose las manos) ¡porque hace un frío en esta
casa...! ¡buff...!
Asun: Sí, es que la cocina es uno
de los sitios más fríos... pero vamos para el salón que allí está encendida la
chimenea y estaremos más a gusto...
(Asun coge la bandeja y entre
ella, María y Clara llevan las tazas para el chocolate y los platos para las
torrijas)
(Cuando acaban de merendar, todos
se preparan para ir a la Plaza Mayor a coger sitio para ver la procesión)
Asun: A ver, chicos, abrigaros
bien, que fuera hace mucho frío, y vamos a estar por lo menos un par de horas
de pie...
Héctor: Me temo que nos vamos a
quedar pajaritos, cielo...
Asun: Bueno, hombre, para eso
tengo yo aquí las bufandas y guantes para todos... ¡hala, vámonos...!
(Todos salen por la puerta y
avanzan por la calle en dirección a la plaza, donde poco a poco la gente va
llegando también a coger su sitio. Asun se reúne allí con otras mujeres del
pueblo a las que conoce porque son amigas y conocidas de su madre, y aprovecha
para presentarles a su marido y a sus hijos)
(Durante la procesión, María y
Clara se vuelven locas intentando adivinar quien es Irene de todos los
capuchones que ven pasar. Héctor tiene a Dani subido en sus hombros para que
pueda ver mejor los pasos, mientras las niñas se entretienen contando a todos
los que desfilan, comprobando cuantos son chicos y cuantas chicas para
decírselo después a Héctor. Algunos llevan gafas, otros van tocando el tambor o
la trompeta. Cuando ven llegar un grupo de capuchones con velas en sus manos,
Clara y María ponen más atención porque creen que en ese grupo debe ir Irene)
Héctor: ¿Has visto, Dani...?
¡mira que bonito...!
Dani: ¡Que gande...!
Héctor: Sí... es muy grande y muy
alto... y hay mucha gente... y mira... por ahí viene tu prima...
María: ¡Mira, Clara, por ahí
vienen...!
Clara: Sí, seguro que ahí tiene
que estar Irene...
María: (mira al suelo y ve una
niña andando despacito con unas zapatillas que le suenan) ¡Mira, mira, ahí
está... esas son las zapatillas de Irene...!
Clara: ¿Estás segura...?
María: ¡Que sí, que sí...!
¡Irene... hola...!
Clara: ¡Hola, Irene...!
(Irene y el resto de los
capuchones de su grupo pasan por delante de la fila donde están Clara y María
pero sin detenerse a saludar)
María: Papi, estoy segura que esa
era Irene, pero no ha saludado...
Héctor: Ya lo sé cariño, pero es
que ella no puede pararse ni hablar con vosotras, está formando parte de un
rito religioso importante, es algo serio y si se pone a saludar a la gente que
conoce, el cura la regaña, porque no puede hacerlo...
María: ¡Pues vaya rollo...!
Héctor: Para ti a lo mejor es un
rollo, pero Irene estaba muy emocionada por poder desfilar hoy aquí, y estoy
seguro que ella también te ha visto aunque no haya podido saludar... ahora
cuando acabe vamos todos para casa y se lo preguntas...
(La procesión termina y todos
vuelven a casa muertos de frío. Allí Irene se dedica a responder a todas las
preguntas de sus primas)
María: ¿Y tú podías ver algo con
esos dos agujeros en la sábana...? ¡parecías un fantasma...!
Irene: Pues claro que sí, María,
aunque es de noche, pero el camino está iluminado con las velas y las farolas,
y yo sólo tenía que ir siguiendo al de delante...
Clara: ¿Y tú nos has visto a
nosotras cómo te saludábamos...?
Irene: Sí, sí que os he visto,
pero no podía deciros nada, no me dejan... yo tenía que ir muy concentrada y
pendiente de mi vela para que no se fuera al suelo, y además tenía que ir contando
los pasos para no perderme al ritmo de los tambores...
María: Tiene que ser muy difícil
eso, ¿no...? ¿estabas nerviosa...?
Irene: Un poco... pero al final
todo ha salido bien...
Clara: Yo he estado contando y
había más niñas que niños...
Irene: Sí, es verdad... en los
ensayos que hemos hecho esta mañana todo salía igual de bien... ¿os ha
gustado...?
María y Clara: ¡Síiii...!
Felisa: (dándole un fuerte beso
de abuela) ¡Esta es mi niña...! ¡la más guapa de todas...!
Irene: Pero abuela, si todas
íbamos vestidas iguales...
Felisa: Sí pero no, tú eres la
mejor y no lo digo porque seas mi nieta, sino porque es la verdad...
Héctor: Bueno, chicas, vamos a
pensar en poner la mesa para cenar, que mamá está en la cocina acabando de
prepararla y huele... ¡mmm...! ¡que alimenta....!
María: Vamos, Clara, cogemos el
mantel y las servilletas, y ahora venimos a por los vasos y los platos...
(La familia Perea en bloque se
reúne a la mesa para disfrutar de una riquísima cena y tras un rato de charla,
las niñas suben a su habitación para ponerse el pijama y pasar un rato allí
antes de dormirse. Felisa ha preparado los colchones con los juegos de cama
completos y una buena manta para que no pasen frío. Tras despedirse de sus
abuelos, y de Asun y Héctor, se van a dormir. Felisa recoge la mesa y friega
los platos, ayudada por Asun, mientras Héctor se queda tomándose una copa de
anís con Trino en el salón)
(Un rato después y una vez en el
dormitorio, Asun y Héctor se meten en la cama)
Asun: ¿Qué te ha parecido la
procesión...? ¿bonita, verdad...?
Héctor: Sí, la verdad es que yo
no soy muy procesionero que digamos, pero ha sido una nueva experiencia, estar
aquí todos en el pueblo, con los niños, que ellos sí que han disfrutado de lo
lindo, sobre todo María y Clara que como has visto han cosido a preguntas a
Irene... tenían mucha curiosidad por todo...
Asun: Es que María es la primera
vez que ve una procesión y si encima su prima estaba formando parte de ella,
pues tenía razones para estar interesada...
Héctor: Y por cierto, las torrijas
de tu madre, buenísimas... además como sabe que a mí como más me gustan es
bañadas en vino, me tenía un plato reservado especialmente para mí... adoro a
tu madre, en serio...
Asun: Sí, la verdad es que ella
te tiene muy en cuenta... para ella eres una persona muy especial... eres el
hombre que ha conseguido hacerme la mujer más feliz del mundo, y eso para una
madre es muy importante, me refiero a ver a sus hijos felices... todos los
padres desean lo mejor para sus hijos...
Héctor: Sí, lo mismo que deseamos
nosotros con los nuestros... pero afortunadamente todavía queda mucho para
empezar a preocuparnos por quien hará felices a nuestros hijos cuando sean
mayores...
Asun: Tienes razón, hay que
disfrutar ahora que son pequeños y tan inocentes... porque luego el tiempo pasa
muy deprisa y cuando menos nos demos cuenta María se presentará en casa con
algún chico que la gusta...
Héctor: ¡Calla, calla...! ni me
lo recuerdes... me entran sudores sólo de pensar en esa posibilidad... mi
princesita...
Asun: (riéndose) Sí, pero como
ves tu princesita va creciendo cada día, y cada día es más inteligente y
despierta... y nos va a empezar a hacer preguntas...
Héctor: ¿Qué tipo de
preguntas...?
Asun: Pues por ejemplo, se
preguntará porque ella vino con nosotros al viaje de novios... porque nosotros
nos casamos después de que ella tuviera 2 años y que yo estuviera embarazada de
Dani antes de la boda... no sé, esas cosas, que le producen curiosidad...
Héctor: Bueno... pues si ella
pregunta, yo no tengo ningún problema en explicarle... ante todo quiero que mi
hija sepa la verdad, y que hay muchas maneras de formar una familia, y que
ninguna es mejor ni peor que otra... son diferentes y todas igual de
respetables...
Asun: Estoy de acuerdo... y
estaremos a su lado cuando llegue el momento... ¡uff, tengo un poco de frío...!
Héctor: Ven... acércate aquí a mi
lado que yo te daré calor...
(Asun se acurruca en los brazos
de su marido, y éste siente el impulso de empezar a besarla y acariciarla en el
hombro y el cuello)
Asun: (divertida) ¡Para, estate
quieto, anda...!
Héctor: (emocionado) Es que estás
absolutamente preciosa, quiero que lo sepas...
Asun: Sí, tú también estás
irresistible mi amor, pero esta noche debemos comportarnos un poco y mantener
las formas...
Héctor: ¿Por qué...? no me digas
que no te apetece probar algo nuevo... estamos en otro ambiente, otra casa,
otra habitación...
Asun: (le acaricia la nariz
divertida) ¡Anda que no sabes tú ni nada...! pero sí, tienes razón en una cosa,
estamos en otra casa, la casa de mis padres del pueblo... ellos están durmiendo
abajo y los niños están en la habitación de enfrente...
Héctor: ¿Y qué...? ya sabes que
tú y yo nunca hemos tenido reparos con eso... de hecho podemos ser tan
silenciosos que ni se enterarían...
Asun: Ya, ya lo sé... pero hoy es
día de Viernes Santo... es una fecha significativa para mi madre, sobre todo...
y ella no duerme en toda la noche, de hecho o mucho me equivoco o ya estará
rezando el rosario y enseguida se irá a casa de las otras vecinas donde pasan
la noche de vigilia todas cosiendo y recitando oraciones... es como una
tradición... lo recuerdo desde bien pequeña... ya sé que nosotros no somos muy
religiosos ni practicamos los ritos, pero es una fecha especial, como un día de
tristeza, de recogimiento... y no sé, me parece mal, como una especie de falta
de respeto hacia mi madre y sus creencias, no sé si me entiendes...
Héctor: Perfectamente... (dándole
un tierno beso en la mejilla) y no te preocupes que no haremos nada que pueda
disgustar a tu madre, ¿de acuerdo...?
Asun: Gracias, me gusta que me
entiendas... y te prometo que cuando volvamos en otras fechas a esta casa,
probaremos lo que tú quieras...
Héctor: Está bien... tomo nota...
¿y crees que tu madre también se disgustará mucho si dormimos abrazados...?
Asun: Por supuesto que no... eso
ni se pregunta...
(Asun y Héctor se abrazan el uno
al otro como cada noche dispuestos a dormirse)
Héctor: Buenas noches, que
descanses, mi niña...
Asun: Buenas noches, cielo... te
quiero...
(Asun le da un delicado beso en los
labios a su marido y se acomoda en su pecho)
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