viernes, 16 de noviembre de 2012

Capítulo 20: Gala Anual de la Asociación de Prensa (Marzo de 1963)


(Transcurren un par de meses, estamos en Marzo de 1963. La rutina continua en la familia Perea y en la familia Olavide. De casa al trabajo y del trabajo a casa, las niñas con sus aventuras en el colegio, y Clara que ya ha cumplido 5 años, y María lo hará el próximo mes de Mayo. Daniel y Javier cumplirán 2 años en verano y a medida que se va encontrando más suelto, Dani corretea de lo lindo volviendo loca a su abuela, que a veces no puede tenerlo vigilado como quisiera y teme que tropiece y se caiga).

(Asun vuelve del trabajo por la tarde, como todos los días, pero esta vez se ha retrasado un poco más de la cuenta y Héctor ya ha llegado a casa)

Asun: (dando un beso a su marido) ¡Hola...! ¡por fin en casa...!
Héctor: (sonriente) ¡Hola...! ¿qué tal el día...?
Asun: Pues bien... como siempre... sólo que a última hora me ha entretenido un poco Julio, que me quería comentar una cosa...
Héctor: ¿Algo interesante...?
Asun: Pues verás... (saca de su bolso dos invitaciones) el próximo Viernes se celebra como cada año la Cena de Gala de la Asociación de Prensa... y este año es el primero en el que nos invitan a la revista con nuestro nuevo nombre, el cambio de dueño y todo eso... y claro, Julio tenía que ir, pero le ha surgido un compromiso ineludible...
Héctor: ¿Y entonces irá el redactor jefe, no...?
Asun: Pues en principio así debería ser... pero se ha excusado diciendo que su mujer está enferma y que tiene que quedarse en casa para atenderla... y Julio el pobre está desesperado porque se trata de un acontecimiento muy importante para el mundo del periodismo y nuestra revista no puede faltar a la cita... ¿te acuerdas de aquella vez que tuve que ir yo y al final me acompañó Jesús Rubín...?
Héctor: (rememorando la escena) Perfectamente... estabas preciosa... una pena que yo no pudiera acompañarte...
Asun: Pues en esta ocasión sí que vas a poder venir conmigo... verás, es que Julio me ha pedido a ver si podía ir yo en representación de la revista, y le he dicho que con una condición... que sólo iría si conseguía una invitación para que tú vinieras conmigo...
Héctor: ¡Vaya...! ¿y qué ha dicho el bueno de Julio...?
Asun: Pues no le ha quedado más remedio que darme dos invitaciones... él sabe que yo no iría sola a ese tipo de actos... aunque son importantes porque se conoce a mucha gente y se hacen buenos contactos, y eso nunca viene mal por lo que pueda ocurrir en el futuro...
Héctor: Y seguro que esa gala estará llena de aburridos periodistas que no hablan más que de trabajo y de cómo aumentar las ventas sistemáticamente...
Asun: (abrazando a su marido) Exacto... por eso quiero que vengas conmigo... para no dormirme de aburrimiento... (se ríe) no, en serio... te necesito, tú siempre has sido mi apoyo y no podría compartir esta velada con ninguna otra persona que no sea el hombre al que más quiero en el mundo...
Héctor: (acariciando y besando a su mujer) Eso está hecho... por supuesto que iré contigo, cariño... así también conozco a algunos de tus colegas...
Asun: Claro, estaré encantada de presentártelos... y seguro que algunos de ellos no son tan aburridos como crees...
Héctor: A lo mejor incluso hasta conozco a alguno de mis tiempos de comisario... yo también tenía que hacer declaraciones ante la prensa sobre algunos de los casos que resolvíamos...
Asun: Es verdad... pues entonces recordaréis viejos tiempos... no si al final no va a resultar tan engorroso como pensaba...
Héctor: ¿Hay alguna posibilidad de que te nombren por fin redactora jefe en alguna de esas galas...?
Asun: No, porque esto es una gala en la que vienen representados periodistas de todos los periódicos y revistas nacionales, pero no se entrega ningún premio ni se hace ninguna mención... es simplemente un encuentro entre compañeros... una velada para charlar y disfrutar de la cena en buena compañía... además ese tipo de nombramientos se deberían hacer en alguna cena privada de nuestra revista...
Héctor: Bueno, entonces espero tener la ocasión de acompañarte a esa cena en un futuro no muy lejano y así poder presumir de tener a mi lado a la redactora jefe más hermosa del mundo...
Asun: Te agradezco el cumplido, pero creo que por lo menos pasarán otros dos años antes de eso, porque el otro día oí comentar a Julio que a nuestro redactor-jefe le quedan un par de años para el retiro definitivo...
Héctor: Bien... entonces ya tenemos una fecha... vamos mejorando...
Asun: ¿Y por qué estás tan seguro que el puesto será para mí...?
Héctor: Yo no tengo ninguna duda... y seguro que Julio tampoco... tú te mereces ese ascenso por méritos propios y lo sabes tan bien como yo...
Asun: Ojalá estuviera tan convencida como tú...
Héctor: El ascenso es tuyo... dalo por hecho... y te apuesto lo que quieras...
Asun: Bueno, ya lo pensaré cuando se acerque el momento... pero acepto la apuesta... por cierto, ¿no es un poco tarde para que María esté todavía en la calle...?
Héctor: Tranquila, mujer... estará enseñándole a tu hermano y a Estrella sus progresos con la bici, y me han asegurado que la traerían de regreso a tiempo para el baño y la cena...
Asun: Ah, vale... pues entonces voy bañando a Dani... ¿puedes calentarle el puré, por favor...?
Héctor: Desde luego... me pongo con ello...
(Héctor se mete en la cocina y Asun coge a Dani en brazos y lo lleva a la bañera)

(Un par de días después, ya es viernes por la noche. Héctor y Asun se preparan para asistir a la Cena de Gala de la Asociación de Prensa. Han dejado las cenas listas para los niños y los han bajado a casa de Felisa y Trino para que pasen allí la noche, ya que seguramente volverán tarde y no quieren despertarlos a la vuelta para subirlos a casa)

Asun: (poniéndose los pendientes) ¿Me ayudas con el collar, por favor...?
Héctor: Por supuesto... a ver, déjame...
(Héctor coge el broche del collar y lo engancha alrededor del cuello de su mujer, aprovechando para darle un furtivo beso en su desnudo cuello)
Asun: (riéndose divertida) ¡Para, quieto...! ¡deja eso para después...!
Héctor: (mirándola con picardía) Es que me han entrado unas ganas de besarte ahí... era una tentación... ese cuello tan bonito y tan solito... y yo tengo tanta hambre...
Asun: (acariciándole la nariz) ¡Que granuja eres...! ¿qué tal estoy...?
Héctor: (mirándola de arriba abajo) Preciosa, perfecta... impecable...
Asun: Tú también estás increíblemente guapo... (le da un amoroso beso) ¿nos vamos...?
Héctor: Nos vamos... vas a triunfar, vas a ser la sensación de la noche, ya lo verás...

(Héctor y Asun llegan en taxi al Gran Casino de Madrid, en la C/ Alcalá, en pleno centro de la capital, justo al lado de la Puerta del Sol, donde se celebra la Gala. Al llegar los diferentes invitados, el personal asistente recoge las tarjetas y cuelga los abrigos en el vestidor. Después, Asun y Héctor suben la gran escalinata que preside la entrada y se dirigen al piso de arriba donde ya algunos invitados están disfrutando del cóctel inicial)

(Al llegar al salón, uno de los invitados se acerca a Asun para saludar)

Raúl: ¡Hombre... Asunción...! ¡que sorpresa verte por aquí...! no me esperaba que vinieras...
Asun: Hola, Raúl... yo también me alegro de verte... si, la verdad es que yo tampoco pensaba venir, pero Julio tenía un compromiso ineludible y he venido yo en representación...
Raúl: Estás muy elegante... y has venido en muy buena compañía por lo que veo...
Asun: (mirando a su marido) Te presento a mi marido, Héctor...
Raúl: (estrechando la mano de Héctor) Encantado de conocerte...
Héctor: Igualmente...
Raúl: La verdad es que te llevas una joya de mujer... (dirigiéndose a Asun) ya veo que no has perdido el tiempo, Asunción, hace varios años que no te veo por aquí, y descubro que te has casado y además con un hombre muy elegante...
Héctor: Si te soy sincero, la suerte la tuve yo de que ella se fijara en mí... pero sí, somos muy felices, no te lo puedo negar...
Raúl: Me alegro mucho... yo es que admiro mucho a tu mujer, ¿sabes...? siempre tan emprendedora, tan responsable y tan trabajadora... desde que estaba en “Sucesos” siempre tuvo claro que el periodismo era lo suyo...
Asun: Es que Raúl es el redactor jefe del periódico “Crónicas” y le gusta mucho exagerar...
Héctor: Pues yo creo que no exagera en absoluto, ha dicho cosas que son totalmente ciertas...
Asun: (sonriendo) ¡No, si al final me vais a sacar los colores entre los dos...!
Héctor: Disculpa cariño, ¿quieres que te traiga una copa de champagne...?
Asun: (asintiendo) Sí, por favor...
Héctor: Vale, enseguida vuelvo... ¿quieres tú otra Raúl...?
Raúl: Sí, claro... gracias...
(Héctor se acerca a la mesa donde están los camareros y pide tres copas de champagne. Mientras espera que le sirvan, Asun se ha quedado un momento con Raúl)
Raúl: Y cuéntame, ¿cómo te va la vida...?
Asun: Bueno, pues como ya te he dicho me he casado y además tenemos 2 hijos, una niña de casi 5 años y un niño de casi 2 años que crecen cada día...
Raúl: ¡Madre mía...! ¿y cómo consigues compatibilizar el cuidado de la casa, de los niños con tu trabajo...?
Asun: La verdad es que Héctor me ayuda mucho, yo sí que he tenido suerte de conocer a un hombre como él... y luego están mis padres, claro... pero bueno, nos apañamos bastante bien... Héctor es detective privado y tiene un horario bastante flexible...
Raúl: ¡Vaya...! pues es bueno saberlo porque a lo mejor necesitamos algún detective para investigar algún caso complicado del periódico... ¿es bueno...?
Asun: El mejor de todo Madrid... y no lo digo porque sea mi marido, sino porque es la verdad...
(En ese momento vuelve Héctor con las copas)
Héctor: Tomad... (brinda) ¡salud...!
Asun: ¡Salud...!
Raúl: ¡Salud...!
Asun: Estábamos hablando de ti... de tu labor como detective...
Héctor: ¿Y he salido muy mal parado...?
Raúl: Que va... tu mujer dice que eres el mejor de esta ciudad... así que viniendo de ella me lo tendré que creer...
Héctor: (sonriendo) Si ella lo dice, será verdad... es broma... pero bueno, si quieres comprobarlo, te dejo mi tarjeta por si necesitas de mis servicios en algún caso para el periódico... nunca está de más hacerse publicidad y tener trabajo extra, por lo que pueda venir...
(Héctor le entrega su tarjeta a Raúl)
Raúl: Gracias... lo tendré en cuenta... por cierto, venid que os presento a otros compañeros...
Asun: Claro...
Héctor: Vamos...
(Asun y Héctor pasan el resto de la velada charlando y compartiendo cena y buena compañía con periodistas de otras publicaciones, con los que pasan un rato muy agradable)

(Al final de la cena, Héctor y Asun cogen un taxi en dirección a casa. Cuando llegan a la Plaza de los Frutos, Asun detiene al taxista y le pide que pare. Saca dinero de su bolso y paga la cuenta y tira del brazo de Héctor para que salga)

Héctor: (asombrado) ¿Pero qué haces, mujer...? si todavía no habíamos llegado...
Asun: Lo sé... pero me apetece pasear un rato...
(Asun coge a su marido del brazo y juntos encaminan la calle en dirección opuesta a la casa)
Asun: ¡Ha sido un éxito...! ¿no te parece...?
Héctor: Desde luego... lo hemos pasado muy bien...
Asun: Ha sido muy divertido y Raúl es majo, ¿verdad...?
Héctor: Sí, se nota que te tiene una gran admiración... y no me extraña... a las pruebas me remito... por cierto, ¿adónde me llevas...?
Asun: La noche es joven, cariño... y además hoy no tenemos niños... quiero pasar un momento por el despacho...
Héctor: ¿Por el despacho...? pero si es muy tarde... ¿qué pintamos allí a estas horas...?
Asun: Tú sube conmigo y ahora verás, quiero comprobar una cosa...
(Héctor y Asun suben la escalera y Héctor coge el llavero y abre la puerta)
Héctor: Muy bien, pues ya hemos llegado... pasa y comprueba lo que quieras...
Asun: (misteriosa) Cierra la puerta, anda... quizá tardemos algo más de la cuenta...
(Asun se quita el abrigo y lo cuelga en el perchero junto a su bolso y se mete directamente en la habitación anexa al despacho)
Héctor: ¿Se puede saber qué buscas ahí dentro...? si yo prácticamente esa habitación ahora apenas la uso... no habrá más que trastos, un armario con carpetas viejas, una cómoda y una cama...
Asun: (guiñándole un ojo) Perfecto... lo único que necesitamos es la cama... lo demás me sobra todo... ¿me ayudas con el vestido...?
Héctor: Pero... ¿se puede saber qué pretendes...?
Asun: Quiero comprobar si esta cama sigue siendo igual de cómoda como solía ser... si el escenario y el ambiente es tan excitante como entonces cuando nos refugiábamos aquí... aunque creo que esa luz estaba un poquitín más baja...
Héctor: (sonriente) Eso tiene solución... (Héctor va al interruptor y baja la luz) ¿mejor así...?
Asun: (susurrando) Mucho mejor... acércate y bésame... despacio, muy despacio...
(Héctor obedece al pie de la letra lo que su mujer va sugiriéndole)
Héctor: ¿Se siente usted cómoda señora Perea...?
Asun: (sin dejar de mirarle, besarle y abrazarle) Definitivamente sí... quiero hacer el amor y sentirte de nuevo como siempre de esa forma tan especial...
Héctor: (sonriente) Te haré lo que tú quieras mi amor... no tienes más que pedírmelo...
(Asun y Héctor intercambian sonrisas de complicidad y poco a poco van envolviéndose en un juego de besos y caricias sin fin, disfrutando de una nueva experiencia de amor y pasión desenfrenada mezclada con altas dosis de ternura, cariño y dulzura)
(Un largo rato después, ambos entrelazan sus manos y se envuelven en un cálido abrazo)
Héctor: ¿Qué, has notado alguna diferencia con aquellos tiempos...?
Asun: (besándole de nuevo) Aparte de que cada día que pasa te quiero más, el resto sigue igual... pero me apetecía volver aquí a recordar algunas cosas...
Héctor: A mí lo que más me gusta de este sitio es recordar las noches que pasamos aquí, cuando nos ocultábamos del mundo, de los comentarios absurdos de la gente, y nos dejábamos llevar por la pasión...
Asun: (sonriendo emocionada) Sí, y ya podía desaparecer el mundo ahí fuera que nosotros teníamos lo que necesitábamos... nos teníamos el uno al otro... y eso no ha cambiado... me acuerdo perfectamente que te quedabas mirándome con esos ojazos durante largo tiempo... (Héctor sonríe) sí, justo lo que estás haciendo ahora mismo...
Héctor: Y tú me devolvías una sonrisa que encendía mi corazón... (Asun sonríe tiernamente) sí... definitivamente esa es la sonrisa que tanto me gusta...
Asun: (juega con su mano, besándola y acariciándola) Pero no echo de menos aquellos días... porque ahora tengo mucho más de lo que siempre soñé... un marido atento a mis deseos, cariñoso, tierno y dulce como la miel y el amor que nos tenemos crece y madura cada día y es tan fuerte como el roble... a tu lado me siento segura y quiero seguir aprendiendo contigo cada día durante el resto de mi vida...
Héctor: (besándola) Te amo, Asun... y eso nunca cambiará por muchos años que pasen... deseo compartir todos mis días y mis noches contigo, ver a nuestros hijos crecer y enseñarles y demostrarles con nuestro ejemplo que el amor es lo más bonito y lo más grande que hay en este mundo, y que es una de las pocas cosas por las que merece la pena luchar, sacrificarse y defenderlo por encima de todo...
Asun: (acomodándose en el pecho de su marido) Que cierto es todo lo que estás diciendo... y me gustaría inculcar en nuestros hijos toda nuestra experiencia para que lleguen a ser tan felices como lo somos nosotros...
Héctor: Y lo serán... tenemos que sentirnos muy orgullosos como padres... lo estamos haciendo bien, y son buenos chicos...
Asun: Sí que lo son, si... y aprenden rápido... Dani porque aún es pequeñito, pero María es muy despierta y se fija en todo... es una niña estupenda, y estoy segura de que va a ser una gran mujer...
Héctor: Tiene a quien parecerse...
(Asun sonríe y besa con dulzura el pecho de su marido)
Héctor: (suspirando y acariciando los rizos de su mujer) ¿Tienes sueño...?
Asun: No mucho, pero estoy tan a gusto aquí contigo que no me movería de aquí en horas...
Héctor: Bueno, no hay ninguna prisa... tenemos toda la noche por delante... disfrutemos de estos preciosos momentos que nos regala la vida...
Asun: Otra vez tienes razón... (le da otro amoroso beso) te quiero...
Héctor: Y yo, mi niña, y yo...
(Héctor y Asun cierran los ojos y se van quedando dormidos abrazados el uno al otro, sin despertarse hasta que la luz de la mañana que entra por la pequeña ventana, ilumina el cuarto)











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