(Dos meses después, finales de
Mayo de 1961. La casa de la familia Perea está de celebración ya que María
cumple 3 años y sus padres están celebrando una fiesta por todo lo alto. Los
invitados van llegando, vemos a los abuelos, Felisa y Trino con su hijo Pedro y
su nieta Irenita, a los padrinos de la niña, Estrella y Miguel, que a pesar de
llevar ya tres años casados aún no tienen hijos, y a los principales amigos:
Bonilla y Matilde, que al igual que Asunción, muestra ya una barriga
considerable con su embarazo de 7 meses, y también Gustavo y Aurelia con su
hija Clara que cumplió los 3 años hace pocos meses. También se unen a la fiesta
en el momento de la tarta, la familia del Asturiano).
(Todos están en el salón,
esperando a Héctor que viene de la cocina con la tarta de chocolate y nata que
Estrella ha preparado de acuerdo con una receta de Felisa. Asun coge las velas
del cajón del aparador y la cámara de fotos para inmortalizar el momento).
(Héctor pone la tarta sobre la
mesa y Asun coloca las tres velas y las enciende con el mechero de Héctor)
Héctor: ¡María, princesa... ven
aquí a soplar las velas...!
María: (corre hacia la tarta)
¡Las velas, las velas... a sopar, a sopar...!
(María se sienta en el regazo de
su padre y se inclina sobre la tarta)
Asun: (con la cámara en la mano,
empieza a disparar) ¡Una, dos y tres! ¡ahora...!
(María empieza a soplar levemente
y apenas consigue apagar una de las velas)
Héctor: ¡Vamos, María cariño...
que mira, aún te quedan dos...!
(María vuelve a intentarlo, ante
la atenta mirada de los invitados que empiezan a cantar para animarla)
Invitados: ¡Cumpleaños feliz,
cumpleaños feliz, te deseamos todos, cumpleaños feliz...! (y aplauden) ¡Bieennn...!
(María apaga el resto de las
velas y aplaude ella también, después se baja del regazo de su padre y se va a
jugar con sus primos)
(Asun coge un cuchillo y empieza
a cortar la tarta para repartir y Héctor abre un par de botellas de champagne
para brindar)
Asun: (probando la tarta) Mmmm...
está riquísima, Estrella, te ha salido fenomenal...
Estrella: Gracias, Asun... la
receta es de tu madre, pero yo le ha dado un toque personal...
Asun: Pues está ideal, suave,
suave... aunque yo no debería comer mucho porque fíjate lo gordita que estoy ya
y el médico me ha dicho que si sigo así, luego me costará más perder los kilos
tras el embarazo, así que me estoy conteniendo...
Estrella: Claro, haces bien, que
luego las dietas son una lata...
Miguel: (le da un beso a su
mujer) Ojalá mi mujercita pudiera estar tan gordita como tú... pero en fin, hay
que tener paciencia y seguir intentándolo...
Asun: Lo conseguiréis, Miguel,
seguro, ya lo verás... os está costando un poco pero todo llegará...
Miguel: Eso espero, hermanita...
(La velada continúa y Asun sigue
charlando con el resto de los invitados)
Asun: Bueno, Matilde, ¿y tú cómo
lo llevas...? porque esto ya empieza a pesar...
Matilde: Y que lo digas, y más
con el calor que ya empieza a hacer... suerte que no tendremos que pasar todo
el verano cargando con la barriga...
Asun: Sí, es verdad, yo salgo de
cuentas a mediados de Julio, ¿y tú, por el estilo, no...?
Matilde: Sí, más o menos...
aunque yo creo que por la forma que tiene, va a ser una niña... aunque mi señor
esposo prefiere un niño...
Asun: Sí, Héctor también me dice
lo mismo, por lo de la parejita... pero bueno, habrá que esperar... ojalá se
pudiera saber ya de antemano, ¿verdad...?
Matilde: Sí, sería una suerte
para poder preparar y comprar todas las cosas... creo que en Estados Unidos ya
hay clínicas con nuevos adelantos que permiten saber esas cosas, pero hasta que
llegue a España...
Asun: Uff, no sé si nosotras
llegaremos a ver eso... en fin, mientras tanto, paciencia, por lo menos sabemos
que contamos con el apoyo de nuestros maridos...
Matilde: Sí, eso es verdad,
podemos estar contentas...
(Al final de la celebración, los
invitados se van marchando. María se lo ha pasado de lo lindo jugando con su
amiga Clara y el resto de sus primos)
Aurelia: Bueno, Asun, querida,
nosotros nos marchamos ya que se hace tarde, y luego no hay quien acueste a
Clara... ha estado todo genial... nos vemos mañana a primera hora...
Asun: Claro... allí estaré en la
redacción como un clavo, aunque me temo que voy a tener que quedarme ahora un
rato a terminar ese artículo...
Aurelia: Pues espero que te sea
leve, recuerda que tienes que descansar, y en tu estado más... y después de la
paliza que os habéis pegado... ¿quieres que me quede y te ayude...?
Asun: No, no, ni te molestes...
si esto lo recoge Héctor en un momento...
Aurelia: Está bien... pues nos
vamos entonces... hasta mañana... ¡vamos, Clara...!
Asun: Adiós, hasta mañana...
(Después de acostar a María, lo
cual les ha costado un triunfo porque la niña está tan animada por la fiesta
que no para de hablar y de cantar, Héctor y Asun recogen entre los dos lo que
ha quedado de la fiesta y Héctor se queda un momento en la cocina fregando los
últimos vasos. Asun va al salón dispuesta a coger la máquina de escribir)
Héctor: (aparece por el salón al
oír a su mujer tecleando con fuerza) Asun, cariño, no me digas que te vas a
quedar esta noche trabajando...
Asun: No me queda otro remedio si
no quiero llevarme una bronca mañana... prometí que este artículo estaría listo
a primera hora...
Héctor: Bueno, pero eso se puede
arreglar... si quieres hablo yo con tus jefes y les explico que estás muy liada
y que te dejen más tiempo...
Asun: No, déjalo... ya sabes que
no me gusta que intercedas por mí... yo me he comprometido y saldré de esta, no
te preocupes...
Héctor: (dando un beso a Asun)
Está bien... mi pequeña fierecilla... que si por ti fuera arreglarías el mundo
tú sola...
Asun: Ya me conoces y sabes que
las cosas de mi trabajo prefiero llevarlas yo... ¿te vas a la cama...?
Héctor: Sí... estoy cansado, pero
no tardes, anda, que sino no me duermo...
Asun: Que sí, te lo prometo...
enseguida voy... dame sólo diez minutos, vale...?
Héctor: Está bien... te espero en
la habitación...
Asun: Bien, ahora mismo termino y
voy para allá...
(Héctor se va al dormitorio y se
pone el pijama mientras oye levemente el teclado de la máquina de Asun. Para
distraerse coge el álbum de fotos y se dispone a ojearlo)
(Al poco rato, entra Asun en la
habitación y se encuentra a Héctor echado sobre la cama mirando el álbum de
fotos)
Asun: ¿Qué haces...?
Héctor: Pues aquí estoy mirando
las fotos del viaje... me apetecía recordar...
(Asun se sienta en la cama, se
acomoda junto a Héctor y se pone a mirar el álbum)
Asun: (señalando) Mira esta...
aquí la niña está preciosa...
Héctor: Sí... ¿y te acuerdas de
esta, cuando se manchó el vestido de salsa de tomate con las patatas fritas, y
tuvimos que ir al hotel a cambiarla...?
Asun: (riéndose) ¡Madre mía...!
la tarde que nos dio porque no quería quitarse su vestido favorito... pero a
pesar de todo disfrutamos del resto de la tarde en el paseo marítimo... ¿sabes
qué...? que tuviste una gran idea viajando todos juntos en familia...
Héctor: Eso es algo de lo que
nunca me arrepentiré... la carita de mi princesita viendo el mar y jugando con
las olas, no lo olvidaré nunca...
Asun: (con una tierna sonrisa) Yo
también disfruté mucho con la niña, y contigo... (se lleva la mano al vientre)
y a ver ahora cómo nos organizamos con este otro que cada vez falta menos para
que nazca...
Héctor: (deja el álbum en la
mesilla y pone la mano en el vientre de Asun) ¿Has pensado ya en algún nombre
que te guste...?
Asun: Pues sí... si es niña he
barajado varios nombres, pero uno de mis preferidos es Cristina...
Héctor: Buf, Cristina... no sé,
no me termina de convencer...
Asun: ¿Y eso..?
Héctor: Me hace recordar el
pasado... ya sé que es una tontería, pero hace muchos años conocí a una mujer
que vivía cerca del barrio... se llamaba Cristina, Cristina Barea... de hecho
era vecina de Ana Rivas...
Asun: Ah, entiendo... ¿y qué
pasó...?
Héctor: Cristina Barea y su
marido Abel Zamora, abogado, un buen tipo, eran los vecinos de rellano de Ana y
Alfonso... ella era profesora y escritora, escribía cuentos y pequeños relatos
e incluso llegó a escribir una obra de teatro que luego tuvo problemas con la
censura, pero bueno, eso no viene al caso... la cuestión es que Abel era un
buen amigo mío y salíamos de vez en cuando a tomar una copa, o al teatro...
incluso me pidió ayuda para resolver un asunto personal que le preocupaba...
(pensativo y algo nervioso) el caso es que finalmente lo último que supe de él
es que su mujer se había marchado de casa y le había abandonado dejándole solo,
nunca supe las razones, ni él me las contó, claro... yo por aquel entonces
también estaba muy tocado, acababa de descubrir la verdadera relación entre
Teresa y Ana y también me sentía muy solo, estaba perdido... la última vez que
hablé con Abel me dijo que se marchaba de Madrid, que la casa se le caía encima
por los recuerdos y que prefería empezar de nuevo en otra ciudad... y después
de eso perdimos el contacto...
Asun: (acariciando el pelo de su
marido con ternura para tranquilizarle) Ya...
Héctor: Es que ya sabes que me
cuesta hablar del pasado...
Asun: (sigue acariciándole) No te
preocupes... lo entiendo... y no hace falta que lo hagas si no quieres...
Héctor: (emocionado, devuelve las
caricias a su mujer) Pero quiero hacerlo... necesito hacerlo y contigo a mi
lado puedo... además eso me ayuda a valorar más lo que tengo ahora y a
disfrutarlo completamente... te quiero, Asun...
Asun: Y yo... ven... (se funde
con el en un caluroso abrazo y le da un dulce beso) acuéstate aquí a mi lado,
pon la mano en la tripita así... conmigo y vamos a pensar en otros nombres...
(Asun y Héctor entrelazan sus manos
sobre el vientre de ella y siguen conversando)
Asun: ¿En qué nombres has pensado
tú...?
Héctor: Estuve hablando con
Bonilla el otro día del asunto y él también piensa que el suyo es un niño, y me
comentó que pensaban en llamarle Javier... así que yo que sólo he pensado en
nombres de niño...
Asun: (riéndose divertida) ¡Y
dale...! está bien... supongamos que es un niño... ¿qué nombre te gustaría...?
el de María lo elegí yo y a ti te pareció bien... así que ahora te toca a ti...
Héctor: Pues... había pensado en
Daniel... ¿qué te parece...?
Asun: (pensativa) Daniel... es
bonito, un nombre corto que suena bien... vamos a hacer una comprobación...
(Asun se pone de lado frente a
Héctor y ambos ponen sus manos en el vientre y comienzan a hablar con el bebé)
Héctor: Hola, Daniel, campeón...
¿estás ahí...? seguro que nos estás escuchando a papá y a mamá... ya te queda
muy poco, hijo...
Asun: Dani, cariño... tengo
tantas ganas de tenerte en brazos...
(En ese momento, el bebé se mueve
en el interior del vientre y ambos lo notan de inmediato)
Asun: (asombrada) ¿Has notado
eso...?
Héctor: Desde luego, eso ha sido
una patada en toda regla, eh...? es una señal de que ese nombre le gusta...
Asun: (sonriendo emocionada) Ya
lo creo... pues nada, si es niño se queda con Daniel...
Héctor: (bromeando) ¿Y si es
niña...?
Asun: (riéndose divertida) ¿Vamos
a empezar otra vez con eso...?
Héctor: (riéndose) Es por barajar
todas las posibilidades... no quiero dejar nada en el tintero pendiente...
Asun: Está bien... pero lo
discutimos en otro momento, que ahora tengo sueño, y mañana tenemos que
madrugar, ¿vale...?
Héctor: De acuerdo... apago la
luz y vamos a dormir... hasta mañana, mi niña... (toca el vientre de Asun
riéndose) hasta mañana, Dani...
Asun: (riéndose también) ¡Para
ya...! hasta mañana, mi amor... que duermas bien... (le da otro beso)
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