viernes, 16 de noviembre de 2012

Capítulo 11: Se avecinan cambios (Noviembre de 1961)


(Poco a poco van pasando los días y los meses. La familia Perea ya se ha adaptado perfectamente a la llegada de un nuevo miembro. Sin embargo, Daniel ya empieza desde pequeñito a dar síntomas de tener carácter como sus papás. Durante estos primeros meses rara es la noche que no tienen que despertarse para atender sus lloros y gritos. Aparte de las veces en que Asun debe levantarse a darle el pecho, el resto de las veces es Héctor quien trata de calmar las molestias de su hijo del mejor modo que puede, y finalmente consigue que Daniel vuelva a dormirse. En estos meses también se ha producido el nacimiento de Javier, el primer hijo de Bonilla y Matilde, que se retrasó quince días más de lo previsto, llegando a nacer casi en Agosto. Tanto Héctor como Bonilla están más que orgullosos de sus hijos, y por las tardes acompañan a sus mujeres a dar una vuelta con los pequeños. Bonilla y Matilde cuentan además con la ayuda de una tata que cuida del bebé mientras ellos atienden sus respectivos negocios).

(Una tarde de Noviembre, Asun decide ir a darse una vuelta por la redacción para visitar a sus compañeros y mostrarles a su bebé que ya tiene 4 meses)

Julio: (cogiendo a Daniel en brazos) ¡Hala, que grande está ya...!
Asun: ¿Sí, verdad...? crece por días y se está criando muy bien... es un auténtico glotón...
Julio: La verdad es que Héctor debe de estar muy orgulloso...
Asun: Sí, se pasa el día jugando con él... cuando viene de trabajar se los lleva de paseo a éste y a María, y muchas veces nos encontramos en el parque con Bonilla y Matilde o con Aurelia y Gustavo...
Aurelia: Es que nuestras hijas se vuelven locas jugando juntas, como son casi de la misma edad...
Asun: Pero bueno, ya el año que viene las dos irán al colegio y nosotros estaremos un poco más libres, que eso también ayuda... ¿qué tal va todo por aquí...?
Julio: Bueno, pues más o menos como siempre, aunque los jefes están muy preocupados, porque la revista cada vez vende menos ejemplares y la semana pasada tuvieron que prescindir de algunos operarios de la imprenta...
Asun: ¡Vaya, cuanto lo siento...!
Aurelia: Lo que si es cierto es que se nota y mucho la falta de tus artículos... tú le dabas ese aire tan tuyo...
Asun: La verdad es que a mí no me importaría volver a trabajar, pero antes tendría que convencer a Héctor...
Julio: Mujer, le podrías decir que trabajarías bastante en casa, escribiendo los artículos allí y viniendo por aquí una tarde o dos a la semana para darle el visto bueno y pasarlo a maquetación... de ese modo saldrían cada semana en la revista artículos firmados por ti y los lectores no los echarían en falta... sería cuestión de hablarlo con los jefes...
Asun: Uy, pero yo no sé si los jefes van a aceptar eso así como así...
Julio: Pues yo no sé estos, pero si yo tuviera una revista, tendría muy claro que la prioridad es que los empleados puedan trabajar donde se sientan más a gusto y si tienen obligaciones familiares, ¡que menos que dar facilidades...!
Aurelia: ¿Ves Julio...? tú sí que serías un buen jefe...
Julio: ¡Anda que no me queda a mí ni nada para ser jefe...!
Asun: Bueno, estando las cosas como están en la revista no me extrañaría nada que dentro de poco estemos todos buscando trabajo...
Aurelia: Ya, como si fuera tan fácil, ¡anda que no me costó a mí ni nada conseguir este...! ¡uf, no quiero ni pensarlo...!
(Julio está muy pensativo y lleva un buen rato sin decir nada)
Asun: Julio, estás muy callado... ¿qué pasa...?
Julio: (baja de la nube) No, nada, pensaba en mis cosas... nada importante... tengo que salir un momento... en fin, que me alegro mucho de verte, Asun, cuídate, y dale recuerdos a Héctor...
Asun: Se los daré... adiós...
Aurelia: (ya a solas con Asun) ¿Y a éste que le pasa...?
Asun: Ni idea...

(Aurelia recoge sus cosas y como ya es la hora de salir, acompaña un rato a Asun hasta la plaza, y luego Asun sube a casa para darle un biberón a Daniel)

(Un par de horas más tarde, llega Héctor de trabajar y entra en casa)
Héctor: ¡Hola, cariño...! ¡por fin en casa...! (le da un beso) ¡que guapa estás...!
Asun: Gracias... ¿quieres una copa de vino...?
Héctor: Pues sí me la pones tú, la acepto encantado... ¿cómo están mis niños...?
Asun: Pues Dani ya dormidito en su cuna como siempre, y María ya bañada y cenada y a punto para acostar, te estaba esperando...
Héctor: Pues voy para allá...
(Héctor se va al cuarto de María y allí después de contarle un cuento, le arropa, le da un beso de buenas noches y apaga la luz y vuelve al salón)

(Asun mientras tanto le ha puesto a su marido una copa y ha terminado de supervisar la cena. Asun ha preparado un estofado delicioso que ahora está sobre la mesa esperando que venga Héctor para empezar a cenar los dos juntos)

Héctor: (sentándose a la mesa) ¡Mmmm... madre mía, como huele esto...!
Asun: Es una receta nueva, mi madre me la ha dado... a ver que tal me ha salido...
Héctor: Pues seguro que estupendo... vamos a probar... (Héctor coge un trozo y se lo lleva a la boca) ¡mmm, que tierno y que rico...! ¡eres una gran cocinera...!
Asun: ¿Te gusta...?
Héctor: Sí... y el vino también es exquisito... muy bien elegido...
Asun: Se lo compré al tío Marce antes de subir a casa...
(Héctor y Asun cenan tranquilamente, tras lo cual, Héctor se queda mirando a Asun fijamente)
Héctor: Asun, cariño, ¿de qué quieres hablarme...?
Asun: ¿Por qué lo dices...? ¿supones que quiero decirte algo...?
Héctor: Por supuesto... desde que he entrado por la puerta me has servido una copa y me has preparado una cena riquísima... mi olfato de sabueso me indica que quieres hablarme de algo importante y que seguramente querrás convencerme de algo, y por eso has preparado toda esta escena... ¿me equivoco...?
Asun: (con el semblante serio) ¿Tanto se me nota...?
Héctor: Te conozco de sobra, cariño, y a estas alturas pocas cosas tuyas se me escapan... ¿qué pasa...? cuéntame... ¿de qué quieres hablar...?
Asun: Está bien... te lo diré... se trata sobre mi posible vuelta al trabajo en la redacción...
Héctor: Ya sabía yo que llegaría el momento de mantener esta conversación...
Asun: Héctor, tú me conoces y sabes que yo adoro mi trabajo en la revista... ya han pasado 4 meses desde que nació Dani y francamente, me encuentro fenomenal y en plena forma para volver a trabajar... además, Dani ya no es totalmente dependiente del pecho, de hecho voy alternando con biberones para que se acostumbre... en fin, que he estado esta tarde en la redacción, he llevado a Dani para que le conocieran mis compañeros, sobre todo Julio... y digamos que al verles allí me ha entrado el gusanillo...
Héctor: Lo entiendo perfectamente, cariño, ¿pero lo has pensado bien...? ahora mismo no te hace falta trabajar y Dani es tan pequeñito...
Asun: Ya lo sé... y no lo hago por el dinero, lo hago porque me gusta, y tampoco quiero dejar al niño mucho tiempo solo con mi madre...
Héctor: ¿Y entonces cuál es la solución...?
Asun: Pues Julio me ha abierto los ojos cuando me ha dicho que podría proponer a los jefes trabajar desde casa... es decir, yo estaría en casa escribiendo artículos para la revista sobre sucesos interesantes y me pasaría una o dos tardes por la redacción para que ellos les dieran el visto bueno y así poder publicarlos... al parecer, los lectores de la revista echan de menos mi estilo...
Héctor: Ya... ¿y quién haría el trabajo de campo para investigar y recabar detalles sobre los sucesos a investigar...?
Asun: Bueno, ya sabes que en un buen número de casos sois Bonilla y tú los que hacéis ese trabajo, sólo tendría que solaparme contigo y elegir aquellos casos en los que vosotros estéis también trabajando, así tú investigas, me cuentas y yo redacto... verás, es que la revista no está pasando por su mejor momento y es muy posible que la terminen cerrando, pero mientras tanto me gustaría estar ahí...
Héctor: En principio el planteamiento no me parece malo... de esa forma no faltarías mucho de casa y trabajarías en lo que te gusta...
Asun: ¿Lo ves...? son todo ventajas... y cuando Dani crezca un poco más pues ya me incorporo a mi trabajo de forma regular... ¿qué te parece...?
Héctor: Tal y como lo cuentas, me parece bien, y no le veo pegas... (le coge la mano) mira, cariño, tú sabes que yo te apoyaré en cualquier cosa que decidas siempre que no sea una temeridad, y este no es el caso... ¿verdad...?
Asun: (sonriente) Verdad... te lo prometo... (le da un beso) ¡ay, si es que eres un sol...!
Héctor: (riéndose) Y tú eres la luz que lo ilumina... te quiero...
Asun: Yo también te quiero... mañana entonces iré a hablar con mis jefes a ver si aceptan la propuesta...
Héctor: De acuerdo... si necesitas ayuda para convencerles, avísame, eh...?
Asun: Descuida que lo haré... gracias...
(El feliz matrimonio se funde en un cariñoso abrazo)
(Un par de días más tarde, y gracias a la intercesión de Julio, Asun consiguió convencer a sus jefes de que podía ser igualmente eficaz trabajando en casa. De este modo, Asun empieza a compaginar sus obligaciones familiares de atender especialmente al pequeño Dani, con la redacción de artículos para la revista. Además contacta con Aurelia para repartirse los artículos y de vez en cuando se acercaba a la revista para ver las ilustraciones de Julio y comentar los artículos y las posibles correcciones con sus jefes. También Héctor le ponía al día en aquellas investigaciones que tuvieran que ver con algún caso sobre el que ella estuviera escribiendo un artículo. Además Felisa ayudaba mucho a su hija sobre todo con María, ya que seguía encargándose de su cuidado hasta que Héctor venía del trabajo. Por las tardes, Héctor pasaba casi todo el tiempo jugando con María o llevándosela al parque y también se llevaba a veces al pequeño Daniel con el cochecito mientras Asun se quedaba en casa terminando de rematar algún artículo pendiente).

(Una noche cuando ya los niños estaban acostados, Héctor y Asun han terminado de cenar y se van también a la cama, puesto que Asun ha terminado todo el trabajo pendiente y no tiene necesidad de quedarse. Héctor apaga la luz dispuesto a coger el sueño y dormirse cuando Asun empieza a hablarle)

Asun: Héctor... ¿tienes mucho sueño...?
Héctor: No, ¿por qué lo preguntas...?
Asun: Porque me gustaría comentarte algo...
Héctor: Dime... ¿has tenido algún problema con esta nueva situación de trabajo que no me hayas comentado...?
Asun: No, no es eso...
Héctor: ¿Y con los niños...?
Asun: Tampoco...
Héctor: ¿Y entonces...?
Asun: Pues que últimamente entre el trabajo, la casa, los niños... pues apenas tenemos tiempo para nosotros... (le hace una caricia) y yo te echo de menos... y además cuando llegas a casa te pasas el tiempo jugando con los críos, y a mí no me haces ni caso...
Héctor: Sabes que eso no es verdad... (sonríe) ¿no será que estás un poco celosilla...?
Asun: Un poco... puede ser...
Héctor: ¿Y qué podemos hacer para solucionarlo...?
Asun: (le da un amoroso beso) No lo sé... ¿tú qué prefieres...?
Héctor: (empieza a besar a Asun) Lo que tú digas... ¿sabes que esto me empieza a gustar...?
Asun: Y a mí también... además, tengo ganas de sentirte... pero tendremos que ser silenciosos si no queremos que Dani se despierte...
Héctor: Con lo que me ha costado dormirle... no te preocupes, seré extremadamente silencioso y cuidadoso...
Asun: (acariciándole y dándole besitos tiernos en la oreja y el cuello) Siempre lo eres...
Héctor: (acariciando suavemente a Asun por los brazos y la espalda) ¿Y por dónde empezamos...?
Asun: (sonriente) Eso es un buen comienzo... pero se puede mejorar...
Héctor: (riéndose) ¿Ah sí...? ¿y qué tal esto...? (Héctor empieza a despojar a Asun de su camisón y de su ropa interior para poder acariciarla y besarla con ternura)
Asun: (entre risas) Así, ya me gusta más... sigue así y llegarás lejos, muchacho...
Héctor: (sonriente y sin parar de besar a su mujer) Para que luego digas que no te dedico tiempo... te quiero...
Asun: (sin parar de acariciar y besar a su marido) Lo sé... yo también te adoro... mi amor...
(Héctor y Asun se entregan mutuamente a sus placeres y deseos, disfrutando de su amor plenamente que sigue tan vivo como el primer día)

(Al cabo de un rato, el feliz matrimonio reposa en la cama intercambiando sentidas caricias)
Héctor: (acaricia los rizos de Asun entre risas) Ahora ya no te puedes quejar del tiempo que te he dedicado...
Asun: (sonriente y acariciando el pecho de su marido con delicadeza) No... no me quejo... al contrario... sé que soy muy afortunada por tener unos hijos magníficos, tan guapos como su padre, y por tenerte a ti, a mi lado, un marido que me cuida, que me protege, que me apoya, que me respeta y que me ama siempre con tanta dulzura...
Héctor: (acaricia a Asun) Sabes que yo por ti hago lo que me pidas... tú te mereces todo lo bueno que te pase, mi niña...
Asun: Yo lo único que deseo es tenerte siempre a mi lado y que seamos una familia feliz toda la vida...
Héctor: (acariciando su nariz con una sonrisa) Deseo concedido...
(Asun y Héctor se funden en un maravilloso beso. En ese momento, Dani empieza a llorar)
Asun: ¡Vaya...!
Héctor: (mirando a su mujer) Tranquila, que voy yo...
Asun: Deben de ser los dientes que ya van a empezar a salirle y el pobre tiene molestias...
(Héctor coge al bebé de la cuna y lo acurruca entre sus brazos)
Héctor: Oohhh! A ver, que le pasa a mi principito... ¿son los dientes, mi vida...? vamos a ver...
(Héctor coge a Dani y lo tumba en la cama con ellos. Los dos se quedan mirándole como llora un momento antes de tomar una decisión)
Héctor: Vamos a probar una cosa... (Héctor coge su dedo y lo introduce en la boquita de Daniel, frotándole un poco la encía superior para calmarle su incomodidad y parece que funciona, porque el bebé va dejando de llorar y termina cerrando su boquita y succionando el dedo de su padre con fuerza)
Asun: (acariciando la barriguita de Daniel con una sonrisa) ¡Vaya, parece que funciona...! es increíble como le tienes cogida la medida...
Héctor: ¿Verdad que sí...? es que Dani y yo nos entendemos muy bien... ¿a que sí, campeón...? ¿a que sí...?
Asun: (observando la divertida escena) Voy a por un chupete que tengo fresquito en la nevera para aliviarle... ¡que como siga así te va a dejar sin dedo...!
Héctor: (sonriente) De acuerdo, cariño...

(Asun se acerca a la cocina, coge el chupete de la nevera y vuelve a la habitación. Cuando vuelve, observa como Dani ya se ha quedado nuevamente dormido sin dejar de succionar mecánicamente el dedo de su padre. Con cuidado, Héctor saca su dedo de la boquita de su hijo y lo cambia por el chupete, y el bebé sigue succionando sin más al notar que hay algo en su boca que le permite seguir chupando)
Asun: Mañana compraré un poco de melón para que lo chupe, porque con María ya funcionaba y al estar fresquito, le alivia las molestias de la boca...
(Héctor y Asun se quedan mirando embelesados como duerme su hijo sobre la cama sin moverse)
Héctor: Me da tanta pena devolverle a la cuna... ¿podemos dejarle aquí entre nosotros por el resto de la noche...? es que a ver si por moverle, le vamos a despertar... por favor...
Asun: Está bien, pero sólo por esta noche, que luego sino se acostumbra, y no puede ser...
Héctor: Bien... y a ver si nosotros también dormimos un poco... dame un beso...
Asun: (sonriente) Claro... (le da un amoroso beso y le acaricia la barbilla) te quiero...
Héctor: Y yo a ti... si supieras lo orgulloso que estoy de la familia que hemos formado los cuatro...
Asun: Sí, lo sé, la verdad es que juntos formamos un gran equipo...
(Asun y Héctor se disponen a dormir y descansar el resto de la noche hasta que Daniel vuelve a llorar a primera hora de la mañana pidiendo su desayuno)









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