(Un par de semanas después,
Héctor y Asun deciden aprovechar su día libre de domingo para salir a pasear al
parque del Retiro. Es un mes de Julio, bastante caluroso en Madrid. Mientras
están en casa arreglándose para salir, se presenta Felisa)
Asun: ¡Hola, madre...!
Felisa: Hola, hija...
Héctor: Buenos días, doña
Felisa...
Felisa: Hola, hijo... ¿os
marcháis ya...?
Asun: Sí, madre estábamos
terminando de arreglarnos...
Felisa: Asun, ¿te puedo pedir un
favor...?
Asun: Claro, madre, usted dirá...
Felisa: Es que tu padre me va a
llevar esta tarde al cine, a ver esa película tan divertida que fuisteis a ver
vosotros la semana pasada, y a mí, hija, me hace mucha ilusión, porque ya sabes
que tu padre y yo con todo el trabajo apenas tenemos tiempo de salir por ahí, y
me gustaría que os llevarais a Irenita a pasear con vosotros, si no os
importa...
Asun: ¡Pues claro que no,
madre...! nosotros encantados, la que se va a poner loca de contenta es María
por estar con su prima, porque hay que ver lo que les gusta a las dos jugar
juntas... (sonriendo divertida) la verdad es que María aprende mucho con ella y
como Irene es la mayor, pues siempre lleva la voz cantante...
Felisa: Pues muy bien, hija, me
alegro... entonces voy a ponerle su vestido favorito y enseguida os la subo...
Asun: Muy bien, madre...
(Un poco más tarde, Héctor y Asun
pasean por el Retiro cogidos de la mano como una pareja más de enamorados,
disfrutando del sol y del cielo despejado. Las niñas se divierten mirando a la
gente que pasea, a los que montan en las barcas del estanque, dando de comer
migas de pan a los patos y observando a las familias que se sientan en los
merenderos a disfrutar de una comida de domingo. María es muy inquieta y
curiosa y no para de preguntar a sus padres acerca de lo que ve a su alrededor.
Héctor se ríe y coge a María en brazos un rato mientras la niña no para de
parlotear).
(Al cabo de un rato, Héctor y
Asun hacen una parada y se detienen en una explanada a la sombra a descansar,
justo enfrente del estanque, momento que Asun aprovecha para sacar de su bolsa
una botella con agua y unos vasos y da de beber a las niñas. Después, las niñas
salen corriendo, sin alejarse de ellos, persiguiendo a las palomas y las
ardillas que encuentran a su paso. Asun y Héctor se miran sonrientes y felices,
disfrutando de los juegos de las niñas).
Asun: (se acerca un poco más a
Héctor) Héctor... le he estado dando vueltas al asunto y lo he estado
pensando...
Héctor: (extrañado, sin saber a
que asunto se refiere Asun) ¿El qué...?
Asun: (sonriente) Creo que es el
momento adecuado... y me gustaría que tuviéramos otro hijo...
Héctor: (sonríe feliz, mirando a
Asun sorprendido) ¿Estás segura...?
Asun: Sí... fíjate en María, lo
bien que se lo pasa cuando está con Irene... además tiene ya 2 años, y me
gustaría que no se llevaran mucho tiempo, para que pudieran jugar juntos y
compartir cosas de hermanos, como hacía yo con Chelo...
Héctor: (emocionado) Me gusta la
idea... suena muy bien... además ya sabes que si por mí fuera la casa estaría
llena de críos...
Asun: Lo sé... pero tenemos que
ir despacio, porque a mí me gustaría seguir trabajando mientras sea posible, y
menos mal que tenemos a mis padres que nos ayudan mucho, y también tú colaboras
en casa muchísimo, lo cual te agradezco de corazón...
Héctor: Ya sabes que a mí no me
cuesta nada echar una mano, y lo hago encantado, lo que más deseo en el mundo
es que sigamos siendo una familia así de feliz toda la vida...
Asun: (sonriente) Me gusta como
eres, ¿sabes...? nunca dejas de sorprenderme...
Héctor: (bromeando) Pues ya sabes
lo que toca, mi niña... esta misma noche nos ponemos manos a la obra...
Asun: (riéndose) ¡Que bobo
eres...! pero ¿sabes? creo que esa es una de las muchas razones por las que me
enamoré de ti...
Héctor: (sigue con el juego) ¿Y
cuáles son las otras...?
Asun: (sonriendo de forma pícara,
le da un furtivo beso en los labios) Tendrás que esperar hasta la noche para
saberlo...
Héctor: (sonríe emocionado) Te
quiero...
Asun: Yo también...
(Asun se apoya en el hombro de
Héctor mientras los dos siguen observando divertidos durante un rato más como
juegan las niñas en el parque).
(Unos días más tarde, Héctor se
levanta por la mañana y va hacia el salón, donde encuentra a Asun que está
dando algo de desayuno a María).
Héctor: Buenos días, cariño...
(hace una caricia en el hombro de Asun)
Asun: (vuelve la cabeza) Buenos
días, amor...
Héctor: (raudo y veloz se dirige
hacia María, que está sentada en su trona y empieza a hacerle cosquillas)
¡Buenos días, buenos días, buenos días, princesita...!
(María se parte de risa y se
retuerce en su asiento extendiendo los brazos hacia su padre)
Asun: (sonriente) ¿Quieres
desayunar...?
Héctor: No, no te preocupes, me
tomo un café así y listo... es que tengo algo de prisa, he quedado con Bonilla
a primera hora en el despacho, me ha dicho que le ha llamado un posible
cliente, al parecer algo bastante gordo, y quería verme para informarme del
asunto...
Asun: (un poco intrigada) ¿No
será nada peligroso...?
Héctor: No, tranquila, se trata
de un caso que si al final lo cogemos, nos va a reportar una importante suma de
dinero, porque el cliente al parecer es el heredero de una gran fortuna y tiene
ciertas desavenencias con su hermano, que es otro de los herederos...
Asun: ¡Vaya! pues entonces estáis
de suerte... un poco de dinero extra nunca viene mal...
Héctor: ¿Verdad que sí...? si es
que este Bonilla es un lince... bueno, pues voy a arreglarme...
(Al cabo de un rato, Héctor
vuelve al salón dispuesto a marcharse)
Héctor: Bueno, cariño, yo me
marcho ya, que tengas un buen día...
Asun: Sí, gracias, yo también voy
a terminar de arreglarme para dejar a María con mis padres y me marcho a la
redacción... ¿vas a venir a comer...?
Héctor: Sí, en principio sí, si
surgiera algo, te llamo...
Asun: Muy bien... entonces, hasta
luego...
(Héctor se acerca a Asun, le da
un beso en los labios, y luego a María, a quien también besa con ternura)
Asun: ¡Dile adiós a papá...!
(gesticulando) así, así con la manita...
María: (haciendo el gesto con su
manita) Adiós... adiós...
Héctor: (sonriente) Adiós...
(Héctor abre la puerta de la
calle y se marcha)
(A la hora de comer, Héctor
vuelve a casa con su familia y se sienta a la mesa para disfrutar de lo que ha
preparado Asun).
Héctor: (probando la comida)
¡Mmmm... está riquísimo...!
Asun: Me alegro de que te
guste... ¿qué tal ha ido lo del caso ese...?
Héctor: Ah, sí, al final sí lo
vamos a investigar, y por cierto cariño, voy a tener que salir de viaje un par
de días...
Asun: ¡Vaya! ¿y adónde te vas...?
Héctor: A Salamanca... tengo que
coger el tren mañana y dirigirme a la finca que forma parte de la herencia de
nuestro cliente... tendré que emplearme a fondo y entrevistarme con los vecinos
para aclarar algunos puntos que no están del todo claros y que nos ayudará en
la investigación... así voy ganando tiempo mientras Bonilla se encarga del
papeleo en el registro y del trabajo que surja en el despacho... si no te
importa, ¿podrías prepararme una pequeña maleta con un par de mudas y algo de ropa
para el viaje...? es que ya sabes que soy un poco desastre y siempre se me
olvida algo...
Asun: Descuida, que ya sabes que
de esas cosas me encargo yo... ¿a qué hora te vas...?
Héctor: El tren sale a las 10 de
la mañana y llegará allí muy entrada la tarde, lo justo para llegar a la
pensión que tengo reservada y cenar algo...
Asun: Entonces te prepararé
también un bocadillo para que te lo comas en el tren...
Héctor: Eres un cielo... ¿qué
haría yo sin ti... mi niña?
Asun: (sonriendo) Yo tampoco
sabría vivir sin ti...
(Héctor besa y acaricia la mano
de Asun con ternura)
(A la noche siguiente, Asun está
en casa, acaba de terminar de bañar a María y se dispone a preparar la cena
cuando suena el teléfono. Asun lo coge)
Asun: ¿Sí, dígame...?
Héctor: Hola, soy yo...
Asun: (esboza una gran sonrisa)
¡Hola...! ¿cómo estás, qué tal has llegado...?
Héctor: Bien, he llegado hace un
rato, lo que pasa que me he salido a dar un paseo por la Plaza Mayor y he
cenado algo... esto es precioso, Asun, ojalá algún día tú y yo tengamos la
oportunidad de pasear juntos por aquí, cogidos de la mano, ya sabes...
Asun: (con una sonrisa) Me
encantaría... de verdad... ¿y mañana empiezas con la investigación...?
Héctor: Sí, me tendré que quedar
un par de días hasta que aclare todo esto, pero espero que no me lleve mucho
tiempo, si te digo la verdad estoy deseando volver a casa... ¿cómo está mi
princesita...?
Asun: Muy bien... está por aquí
trasteando... espera que te la pongo al teléfono un momento...
(Asun se dirige a María que está
jugando en el suelo con su muñeca)
Asun: ¡María, María, cariño...!
¡es papá...! ¿quieres decirle hola a papá...?
(María empieza a aplaudir y corre
hacia el teléfono)
María: ¡Papá, papá, papá...!
Héctor: (emocionado) Hola, mi
vida... ¿te estás portando bien...?
María: Sí...
Héctor: Que bien, fenomenal, así
me gusta... ¿me mandas un beso...?
Asun: Vamos, cariño, mándale un
beso grande a papá... así como te he enseñado... (y se pone la palma de la mano
en la boca para dar un beso fuerte)
María: (imita a su madre) ¡Adiós
papá, adiós...!
Héctor: ¡Uy que beso más
grande... que bien...!
(María deja el teléfono y vuelve
a sus juegos, mientras Asun sigue hablando con Héctor)
Asun: Por cierto, ¿has hablado ya
con Bonilla...?
Héctor: No, iba a llamarle ahora
para que me ponga al día, pero es que últimamente anda más descentrado con eso
de los preparativos de la boda...
Asun: Sí, yo me he encontrado
esta mañana con Matilde, de camino a la redacción, y me ha dicho que casi está
más nervioso él que ella, por lo visto quiere tenerlo todo a punto, dar el
visto bueno a las invitaciones, la iglesia, el restaurante, y que apenas la
deja a ella que se preocupe por nada, porque piensa que con elegir el vestido y
las flores ya tiene bastante...
Héctor: Ya sabes como es... que
le cuesta tanto decidirse con todo... pero creo que les irá muy bien ahora que
van a formalizar por fin su relación después de casi 3 años...
Asun: Sí, ojalá que tengan
suerte, como nosotros...
Héctor: Pues claro, que sí, mi
niña, ellos también se merecen ser igual de felices... bueno, te dejo ya que si
no se me hace muy tarde... sólo decirte que te echo de menos...
Asun: Yo también... (sonríe
pícaramente) un poco... la cama se me hace enorme sin ti, y ya no me acostumbro
a dormir sola... te quiero...
Héctor: Y yo... un beso...
adiós...
Asun: (sonriendo emocionada) Otro
para ti... adiós...
(Asun cuelga el teléfono y se
dispone a seguir con sus tareas domésticas)
(Un par de días después, Asun
está trabajando en la redacción, ultimando unos artículos que le va a dar a
Aurelia para que los pase a máquina. Asun está feliz y se le nota, pues
canturrea una canción de su repertorio de habaneras que tanto le gustan.
Aurelia se acerca a su mesa)
Aurelia: ¡Vaya, Asun, hija! te
veo muy animada...
Asun: Lo estoy... esta noche ya
vuelve Héctor de su viaje y me apetece tanto verle y estar con él... te
parecerá una tontería pero es que cuando se marcha, la casa se queda tan vacía,
tan diferente... y aunque claro que tengo mucho trajín con la niña y demás y me
distraigo mucho, pero no sé, ya me he acostumbrado a tenerle a mi lado siempre
y cuando no está le echo de menos...
Aurelia: Pues no, no me parece
una tontería... es normal, se os ve muy unidos y hacéis una pareja tan
bonita... a mí me dais una envidia a veces, pero envidia sana, ¿eh...? que
aunque Gustavo sea un poco soso no me puedo quejar... me trata como una
reina... Asun: Sí, ya te veo, que estás muy a gusto... (se ríe) si es que los
hombres saben muy bien lo que tienen que hacer para tenernos contentas...
Aurelia: Pues sí, y nosotras que
nos dejamos querer y caemos rendidas a sus pies...
(En ese momento, aparece Héctor
por la puerta y entra en la sala, sigiloso, para que Asun, que está de
espaldas, no note su presencia. Aurelia le ve y disimula, aunque ya se ha fijado
en el bonito ramo de flores que lleva Héctor, quien se dirige hacia la mesa de
Asun).
Héctor: (entrega un precioso ramo
de flores en el momento en que ella se da la vuelta) ¡Hola, mi reina...!
Asun: (sorprendida y emocionada,
se le amontonan las palabras) ¡Héctor...! (se abraza a él) ¿pero qué haces
aquí...? ¿cuándo has vuelto...? ¡vaya...! ¡que bonitas las flores...!
Héctor: (riéndose por el batallón
de preguntas) ¿Te gustan...?
Asun: Mucho... son preciosas...
pero dime, ¿por qué no me has llamado para decirme que volverías antes...?
Héctor: Prefería darte una
sorpresa... he cogido el tren anterior y me ha dado tiempo de pasarme por el
despacho, charlar con Bonilla para ponerle al día, y por cierto, me ha dado ya
la invitación de boda...
Asun: ¿Ah sí...? a ver... (coge
la invitación que le enseña Héctor) ¡anda, si se casa en los Jerónimos...! y va
a ser en Octubre, o sea dentro de 3 meses...
Héctor: Ya ves, es lo que tiene
tener tanto dinero, que puedes organizar una boda a lo grande sin tener que
preocuparte de los gastos... pero estoy seguro de que Bonilla con lo detallista
que es lo tiene todo perfectamente atado... y lo vamos a pasar muy bien, eso
dalo por seguro, van a venir muchos amigos del barrio, incluso antiguos
compañeros de la policía y por supuesto el inspector Vallejo y Laura, su mujer,
claro...
Aurelia: Yo supongo que Matilde
ya le habrá dado la invitación a Gustavo...
Héctor: Pues sí, me imagino, pero
ya le preguntaré a Bonilla de todas maneras mañana cuando le vea...
Asun: Y yo tendré tiempo de
mirarme algún vestido que me quede bien... es una ocasión muy especial...
Héctor: Cariño, tú estás
guapísima te pongas lo que te pongas, pero si quieres te puedo ayudar a elegir
algo...
Asun: Bueno, ya veremos, o sino
ya nos iremos Aurelia y yo de compras, ¿verdad...?
Aurelia: ¡Uy... ya sabes que me
encanta mirar los escaparates de todas las tiendas...! y prefiero hacerlo
contigo porque Gustavo se pone de los nervios...
Héctor: (riéndose) Sí, me lo
imagino, supongo que a los hombres eso de ir a mirar tiendas, nos aburre
soberanamente... por cierto, mi niña, ¿te queda mucho...?
Asun: Pues un rato todavía... voy
a poner las flores en agua y aún tengo que repasar un par de artículos para el
número de esta semana... pero si quieres vete yendo para casa y así recoges a
María...
Héctor: (ilusionado) Estupendo...
¡que ganas de ver a mi princesita...! te espero en casa entonces, y no tardes
mucho...
Asun: (sonriente) Que no... y
gracias por las flores, son preciosas... te quiero...
Héctor: Y yo... adiós...
Asun: Adiós...
(Héctor se marcha a casa y Asun
se dispone a colocar las flores en un jarrón con agua sobre su mesa).
Asun: (oliendo las flores)
¡Mmmm...! ¡que bien huelen...!
Aurelia: ¡Hija, por Dios, que
bonitas...! ¡menuda suerte que tienes...!
Asun: Sí, ya te digo que no me
puedo quejar... bueno, no nos podemos quejar...
Aurelia: Desde luego que no...
(Asun vuelve a sentarse y tanto
ella como Aurelia siguen con su trabajo)
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