viernes, 16 de noviembre de 2012

Capítulo 22: El premio de Aurelia


(Una semana después, Octubre de 1963. El otoño se ha instalado definitivamente en la ciudad de Madrid y las hojas de los árboles comienzan a caer. En estas fechas se celebra la fiesta anual de la revista “A media voz”, donde cada año se reúnen los empleados de la publicación para presentar las novedades de la revista de cara al año siguiente, hacer balance de lo vivido durante el presente año y conceder los premios a los mejores redactores del año. Este año el premio a la mejor redactora ha recaído en Aurelia, y ella está tan ilusionada que no se lo puede ni creer aunque Asun no para de recordárselo a cada momento para que se vaya haciendo a la idea y vaya preparando el discurso de agradecimiento)

Asun: Venga Aurelia, no me digas que todavía no tienes preparado lo que vas a decir...
Aurelia: Ay, Asun, hija, pues no... es que todavía no me lo creo... ¿y por qué yo...?
Asun: Pues creo que está muy claro... este año te has esforzado por escribir las mejores columnas de tu sección, y aunque empezaste el año un poco triste por lo de tu embarazo fallido y eso, pero poco a poco te has ido recuperando y cada día estás más inspirada... por las cartas que recibimos de los lectores, está visto que tu columna gusta y mucho... y todo ese trabajo tiene que tener una recompensa...
Aurelia: Es que estoy tan nerviosa que el discurso me lo va a tener que escribir Gustavo, porque a mí no se me ocurre nada...
Asun: No seas pesimista, con lo bien que tú escribes seguro que se te ocurre algo... ya sabes, ni muy aburrido ni muy serio... al fin y al cabo es una fiesta y nos vamos a divertir mucho, ¿no...?
Aurelia: ¿Y qué me pongo...?
Asun: Ay, yo que sé... ¿no tienes por ahí uno de esos vestidos que te has puesto en las últimas fiestas de Navidad o en alguna boda...? si quieres, yo puedo ayudarte y le damos un toque diferente...
Aurelia: Pues no sabes como te lo agradezco, porque yo de costura sé lo justo... y tú en cambio eres una artista...
Asun: (riéndose) Bueno, bueno... hago lo que puedo, tampoco te creas, además cada vez tengo menos tiempo para coser...
Aurelia: Se me ocurre que podía coger el vestido verde ese que llevé a la boda de Bonilla, ¿te acuerdas...? y quizá si le fruncimos un poco la cintura y le colocamos un lazo o un cinturón para romper un poco el vestido, y le abrimos el escote un poco más para modernizarlo, podría servir...
Asun: Tengo que verlo, pero sí, lo vemos con tranquilidad a ver que se puede hacer... si te parece hoy después de salir del trabajo y recoger a las niñas, nos vamos para tu casa... las niñas estarán encantadas de tener más tiempo para jugar juntas, y yo puedo llamar a Héctor para que recoja a Dani de casa de mi madre cuando salga del despacho y que se venga para tu casa... así charla y se toma una copa con Gustavo y todos contentos, ¿no te parece...?
Aurelia: ¡Que buena idea...! me parece muy bien, yo prepararé la merienda para las niñas, algo especial, un chocolate y un bizcocho y nosotras también nos tomamos un cafecito...
Asun: Estupendo... por Dani no te preocupes que mi madre ya le da de merendar antes de que pase Héctor a buscarle... voy a llamarle entonces para contarle nuestros planes...
Aurelia: Bien, de acuerdo...
(Asun se encamina hacia el teléfono para hablar con su marido e informarle del plan de la tarde)

(Ya por la tarde, Asun y Aurelia están en casa de ésta, mirando los vestidos en la habitación)

Aurelia: Ves... este es el vestido que te decía esta mañana...
Asun: (mirándolo) ¡Ah sí...! pues tiene posibilidades... si le cogemos aquí la cintura, la fruncimos como un drapeado y le ponemos un lazo en el medio de adorno, y le rebajamos el escote tal que así... puede quedar muy apañado...
Aurelia: Pues ya sabes, manos a la obra, porque lo que es yo, soy bastante torpe... lo máximo que puedo hacer es servirte de modelo... y te prometo que no me voy a quejar...
Asun: (riéndose) ¡Venga, mujer, pruébatelo...! así te cojo los alfileres para la medida...

(Asun y Aurelia pasan un rato en la habitación tomando medidas del vestido mientras las niñas juegan en la habitación de Clara. En eso, llegan Gustavo y Héctor que se han encontrado abajo en el portal)

Gustavo: (abriendo la puerta) ¡Hola, ya estamos aquí...!
(Clara y María al oír la puerta, salen corriendo de la habitación)
Clara y María: ¡Papá, papá...! (cada una de ellas se abraza a sus respectivos padres)
María: Hola, tío Gustavo...
Clara: Hola, tío Héctor...
Héctor: Hola, chicas... María, cariño, ¿te haces cargo de Dani...? que voy a ver si está mamá por ahí...
Clara: Nosotras nos encargamos de cuidarle que para eso somos mayores... y la tita Asun está con mamá en la habitación...
Héctor: Estupendo, Clara, gracias... (suelta a Dani de la mano) ¡hala, campeón, vete con tu hermana y con tu prima...!
(Las niñas vuelven a la habitación llevándose a Dani con ellas)
Gustavo: ¿Te apetece una cerveza, Héctor...?
Héctor: Por supuesto... así hacemos tiempo mientras esperamos a que nuestras mujeres se prueben los trapitos...
Gustavo: Sí, la verdad es que Aurelia tiene ya decidido lo que se va a poner para la fiesta, pero estoy seguro de que con las manos que tiene Asun le va a dejar el vestido como nuevo...
Héctor: Te agradezco el cumplido Gustavo... y cuéntame, ¿qué tal el trabajo...?
Gustavo: Pues... mucho papeleo de rutina esta semana, del despacho a los juzgados, y casos de poca monta... ¿y tú...?
Héctor: Pues algo mejor... aparte de los típicos casos de faldas, el otro día conocí en la Gala esa de la Prensa a la que fui con Asun a un periodista del diario “Crónicas”... Raúl Vicente, se llama... un tipo simpático y agradable... el caso es que le dí mi tarjeta por si había algún caso de interés en el que poder colaborar con su periódico, y me ha llamado esta misma tarde... que por cierto, se lo tengo que decir a Asun que aún no sabe nada...
Gustavo: ¿Algo interesante...?
Héctor: Bueno, aún no lo sé... mañana Bonilla y yo nos pondremos manos a la obra... pero por lo que me ha adelantado se trata de un alto cargo de la embajada francesa que está siendo extorsionado por unas fotos que no quieren que salgan a la luz y no tiene nada que ver con mujeres... al parecer es otro tipo de vicio relacionado con el juego...
Gustavo: Entiendo... bueno, pues ya me irás contando si averiguáis algo más...
(En ese momento salen Aurelia y Asun de la habitación)

Aurelia: ¡Chicas...! ¿queréis merendar...?
María y Clara: (saliendo de la habitación) ¡Síiii...!
Asun: Pues hala, corred, poned la mesa entre las dos que la tita Aurelia ha hecho un bizcocho que seguro que está para chuparse los dedos...
Aurelia: Yo creo que me ha salido muy bien... y en un momento preparamos el chocolate...
Asun: (pasando por el salón) ¡Hola, cariño...! (le da un beso) no te oímos entrar antes... hola, Gustavo...
Gustavo: Hola Asun, ¿qué tal...?
Héctor: Pues aquí estamos tomándonos una cervecita... que con el calor que hace ahí fuera, se agradece tomar algo fresquito... por cierto, que no te lo he contado... me ha llamado hace un rato en el despacho, Raúl Vicente...
Asun: ¡Anda, que bien...! ¿ya te ha dado trabajo...?
Héctor: Bueno, algo así, me ha comentado de un posible caso de interés relacionado con un alto cargo de la embajada francesa y su vicio por el juego... al parecer hay unas fotos bastante comprometedoras... en fin, que no quiero aburrirte, mañana me pondré con Bonilla a brujulear a ver que encontramos...
Asun: (sonriente) Tú nunca me aburres, cielo... al contrario, me encanta que me cuentes tus casos...
Gustavo: ¿Y dónde se ha metido Aurelia...? que ni siquiera me ha visto...
Asun: La pobre anda tan acelerada que seguro que ni ha reparado en que estabas aquí en el salón con Héctor... (la llama) ¡Aurelia...!
Aurelia: (desde la cocina) ¿Qué pasa, Asun...?
Asun: ¡Que Gustavo está preguntando por ti...!
Aurelia: (entrando en el salón) ¡Ay va...! pero si no te había visto, cariño...! (le da un beso) ¿llevas mucho tiempo...?
Gustavo: Pues sí, un buen rato aquí con Héctor tomándonos una cervecita...
Aurelia: Hola, Héctor... pues perdóname pero es que ni me enteré que habías llegado... Asun, por favor, vigílame el chocolate...
(Asun va hacia la cocina)
Aurelia: ¿Pues sabes que me queda el vestido estupendo...? con los arreglos que Asun me va a hacer, va a quedar irreconocible...
Gustavo: Me alegro mucho, cariño...
(Las niñas terminan de poner la mesa y van a buscar un taburete para que Daniel se siente a la mesa)

(Asun viene con una bandeja llena de tazas y una gran jarra de chocolate caliente. Aurelia va a la cocina a buscar el bizcocho, los platos de postre y un cuchillo para cortarlo)

(Todos se van sentando a la mesa a disfrutar de la merienda y disfrutan de una tarde entre amigos estupenda)

(Unos días más tarde, se celebra la esperada Fiesta Anual de la Revista “A Media Voz”. Tanto Asun como Aurelia se ponen de tiros largos para asistir a la fiesta, acompañadas de sus respectivos maridos, muy orgullosos del trabajo de sus mujeres, y en este caso, especialmente Gustavo, que por primera vez ve reconocido con un premio el trabajo de su mujer. Aurelia se ha pasado la noche sin dormir ensayando el discurso que va a pronunciar cuando suba a recoger su premio)

(Los dos matrimonios se encuentran a la puerta del Hotel Villamagna, en pleno Paseo de la Castellana en Madrid, donde se celebra la fiesta en uno de sus lujosos salones)

Aurelia: ¡Hola, Asun...! ¡que guapa...!
Asun: Tú si que estás guapa... ¿estás nerviosa...?
Aurelia: Un poco... bueno, no, mucho...
Gustavo: No ha dormido en toda la noche... imagínate...
Aurelia: Es que no estoy acostumbrada a este tipo de reconocimientos, me sobrepasan...
Asun: Lo vas a hacer muy bien, ya lo verás...
Héctor: Aurelia, estamos contigo, y estoy seguro que nos vas a dejar impresionados con tu discurso... te deseamos lo mejor, de corazón...
Aurelia: Gracias, Héctor... no sé que haría sin vosotros... sois los mejores amigos del mundo...
Gustavo: Venga querida, vamos para adentro que aquí fuera refresca...
Héctor: Sí, vamos...

(Las dos parejas suben al salón del salón donde se celebra la fiesta y allí se encuentran con Julio)
Julio: A ver, las dos chicas más guapas de la redacción, con la mejor compañía posible...
Héctor: (abrazando a Julio) ¿Qué pasa, Julio...? ¿cómo estamos...?
Julio: Pues cada día mejor... si te digo la verdad, Héctor, ni yo mismo me creo todavía lo bien que me está yendo con esta nueva aventura de la revista... quien me lo hubiera dicho hace años, le hubiera tachado de loco, pero ya ves...
Héctor: Te lo mereces, has trabajado mucho para llegar hasta aquí...
Julio: Agradezco tu confianza en mí y tu buena disposición, y ya sabes que tu mujer me tiene encandilado... en el buen sentido de la palabra, ya me entiendes...
Héctor: Descuida, Julio, que ya sé a que te refieres...
Gustavo: (saluda a Julio aunque no tan efusivamente porque tiene menos confianza y menos trato con él) Buenas noches, Julio... y muchas gracias de antemano por darle a Aurelia esta oportunidad... no sabes lo ilusionada que está con el premio...
Julio: Yo no he hecho nada, Gustavo... el premio se lo ha ganado ella solita con su trabajo y si se lo merece es por méritos propios...
Gustavo: De acuerdo, te creo... pero te lo agradezco igualmente...
Julio: Que no es nada, de verdad... ¿queréis sentaros por allí...?
Gustavo: Sí, claro...
(Las dos parejas pasan hacia la mesa reservada que tienen en la parte delantera de la sala)

(Una vez realizados todos los actos protocolarios, los discursos de Julio, del redactor-jefe, llega el momento de la recogida del premio)

Julio: Y el premio al mejor redactor del año, en este caso, redactora, es como todos sabéis para Aurelia González, una de nuestras más recientes colaboradoras que ha sabido ganarse el respeto de los compañeros por su buen hacer profesional y por su carácter personal... recibámosla con un gran aplauso...
(Todos aplauden y Aurelia sube al estrado y se pone delante del micrófono. Julio le entrega su premio)
Aurelia: (mirando a todos nerviosa) Gracias... hola a todos... eh, estoy un poco nerviosa... llevo ensayando lo que iba a decir los últimos días y ahora que estoy aquí arriba, me he quedado en blanco... así que si no os importa voy a improvisar...
(Todos se ríen)
Aurelia: En primer lugar, quiero darle las gracias a Julio, nuestro director, que desde el principio confió en mí y me dio una oportunidad para entrar a formar parte de esta pequeña familia que somos en “A Media Voz”... reconozco que cuando entré de mecanógrafa en la revista “Sucesos” no tenía ni idea de que llegaría tan lejos, aún recuerdo los tiempos de secretaria en el despacho de mi padre... este premio se lo quiero dedicar en primer lugar a mi familia, a mi marido Gustavo aquí presente, porque desde el principio creyó en mí y en mis posibilidades cuando ni yo misma lo hacía... (Gustavo llora emocionado en su asiento) y por supuesto a mi hija Clara, que aunque no está aquí conmigo, estoy segura que disfrutará del premio en cuanto se lo enseñe y le faltará tiempo para presumir delante de sus amigas en el colegio... y gracias también a mi gran amiga y compañera Asunción Muñoz, sin ella no hubiera llegado hasta aquí... gracias por aguantarme todos estos años... (Asun le tira un cariñoso beso desde su asiento) y también a su marido, Héctor, que aparte de ser un gran detective, es el mejor amigo que se puede tener... (Héctor sonríe y le guiña un ojo a Aurelia) y... no sé si me dejo a alguien, pero sí voy a decir que este premio que hoy recojo es de todos los compañeros de esta redacción que trabajan cada día codo con codo para que esta revista sea lo que hoy es, y espero seguir con ellos muchos años más... gracias a todos y brindemos por el futuro de “A Media Voz”...
(Todos aplauden, el fotógrafo toma las pertinentes fotos de Aurelia con su premio, subiendo al estrado además Gustavo para que pose con ella y también Asun y el resto de compañeros de la redacción)

(La gala continúa con la cena, los postres y el posterior brindis, al que sigue el baile con orquesta que Julio ha contratado para amenizar la velada)

(Gustavo baila con Aurelia y Héctor con Asun, intercambiándose las parejas de vez en cuando, y compartiendo las chicas también algún que otro baile con Julio. La velada se alarga hasta la madrugada y al final de la misma, nuestras dos parejas protagonistas cogen sendos taxis para dirigirse a sus respectivas casas)

(Héctor y Asun llegan a casa muy cansados pero contentos por lo bien que ha resultado todo)

Asun: ¡Madre mía, estoy agotada...! tengo unas ganas de meterme en la cama...
Héctor: Sí, yo también estoy roto... pero lo cierto es que lo hemos pasado muy bien...
Asun: Sí, el discurso de Aurelia ha sido precioso, Gustavo estaba llorando... y reconozco que a mí también se me ha escapado alguna lagrimita de emoción...
Héctor: No me extraña, ha sido un discurso muy espontáneo y acertado, casi mejor que lo haya improvisado, así se ha visto más cercano...
(Asun y Héctor se cambian de ropa y se meten en la cama)
Asun: (acercándose a su marido por debajo de la colcha) Héctor, cariño.... abrázame...
Héctor: Claro, mi niña... ven...
(Héctor refugia a Asun en sus brazos)
Héctor: ¿Mejor así...?
Asun: (sonriente) Sí... ya sabes que no puedo dormir sin tus maravillosos abrazos...
Héctor: Me gusta que me necesites...
Asun: Eso siempre... es una sensación preciosa, estar aquí refugiada en tus brazos y saber que compartes tu vida con la persona que amas... (reflexionando) parece mentira que ahora estemos así de unidos y de entregados el uno al otro, ¿verdad...? con lo que nos ha costado llegar a este punto...
Héctor: No me lo recuerdes... fui un auténtico estúpido al pensar que podías estar interesada en el engreído ese de Emilio Alcázar...
Asun: Uf, calla, calla, se me ponen los pelos como escarpias al recordar sus sucias insinuaciones y artimañas...
Héctor: La verdad es que yo me comporté fatal contigo, te dejé de lado y no supe ver lo que te sucedía en realidad... mi orgullo y mi soberbia pudo con mi olfato de detective y nunca sospeché por lo más remoto que estuvieras sufriendo aquel sucio acoso... me avergüenzo tanto de no haber estado ahí cuando más me necesitabas...
Asun: Héctor, mi amor... no te castigues con esa historia, por favor... ha pasado mucho tiempo de aquello y desde entonces sólo han ocurrido cosas bonitas entre nosotros... cosas que me hacen cada día ser la mujer más feliz del mundo y valorar mucho lo que tengo y lo que hemos construido juntos... no merece la pena lamentarse por los errores del pasado, sino disfrutar del presente y soñar con lo que vendrá en el futuro... con un futuro donde seguiremos disfrutando del amor que nos tenemos, pase lo que pase, superaremos juntos cualquier obstáculo, porque juntos somos más fuertes... y yo tengo muy claro que tú eres mi futuro...
Héctor: (besando con dulzura a Asun) Cuando hablas así, me entran unas ganas de besarte... no, en serio, ya sabes que no soy precisamente un libro abierto a la hora de expresar mis sentimientos... pero contigo voy aprendiendo cada día, y me resulta cada vez más fácil... al principio me resultaba difícil acercarme a ti, no me sentía seguro... esto no te lo he confesado nunca, pero en cierta manera me dabas un poco de miedo...
Asun: (riéndose divertida) Esto si que es nuevo... ¿qué yo te daba miedo...? ¿y eso...?
Héctor: Pues... me asustaba el hecho de que fueras una mujer tan segura de ti misma, tan independiente, que supieras exactamente lo que querías, me mirabas directamente a los ojos, de frente, de tú a tú y yo no sabía como comportarme...
Asun: Vaya... así que he sido capaz de desarmar al hombre más fuerte y con más carácter que conozco...
Héctor: Desde luego, no me lo has puesto fácil... para mí has sido todo un enigma, un caso complicado de resolver... todo un reto, no te lo voy a negar...
Asun: (sonriente) Yo pensaba que los casos complicados eran tu especialidad...
Héctor: (riéndose) Y lo son... por eso no puedo estar más feliz por haberlo resuelto... (acariciándola) yo también tengo muy claro lo que quiero y lo que necesito... tú eres mi otra mitad y no quiero ni pensar en que sería de mí si te perdiera... (acaricia sus rizos) te quiero tanto...
Asun: (besándole) Yo también te quiero con locura... y además, ahora que sé que he sido un reto para tí, quiero disfrutar merecidamente del premio gordo que me he llevado... sin duda, creo que me lo he ganado... (empieza a besarle con delicadeza en el lóbulo de la oreja, justo en ese punto débil que a Héctor tanto le gusta)
Héctor: ¿Tú no tenías tanto sueño...?
Asun: Pero al final con tanta conversación, me he despejado... (vuelve a hacer otro intento besando dulcemente a Héctor y susurrándole al oído) ¿te apetece que juguemos un ratito...?
Héctor: (con picardía) ¿A qué quieres que juguemos...?
Asun: (mirándole divertida) A ese juego tan divertido que tú y yo conocemos bien...
Héctor: (riendo divertido) ¡Serás...!
(Asun desliza sus manos por el interior del pijama de su marido, despojándole de sus prendas y perdiéndose en su cuerpo, cubriéndolo de tiernos besos y dulces caricias, a las que Héctor responde desnudando a Asunción muy despacio y haciéndole sentir y disfrutar de su profundo amor entregándose a la pasión mutua).












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