(Una semana después, Octubre de
1963. El otoño se ha instalado definitivamente en la ciudad de Madrid y las
hojas de los árboles comienzan a caer. En estas fechas se celebra la fiesta anual
de la revista “A media voz”, donde cada año se reúnen los empleados de la
publicación para presentar las novedades de la revista de cara al año
siguiente, hacer balance de lo vivido durante el presente año y conceder los
premios a los mejores redactores del año. Este año el premio a la mejor
redactora ha recaído en Aurelia, y ella está tan ilusionada que no se lo puede
ni creer aunque Asun no para de recordárselo a cada momento para que se vaya
haciendo a la idea y vaya preparando el discurso de agradecimiento)
Asun: Venga Aurelia, no me digas
que todavía no tienes preparado lo que vas a decir...
Aurelia: Ay, Asun, hija, pues
no... es que todavía no me lo creo... ¿y por qué yo...?
Asun: Pues creo que está muy
claro... este año te has esforzado por escribir las mejores columnas de tu
sección, y aunque empezaste el año un poco triste por lo de tu embarazo fallido
y eso, pero poco a poco te has ido recuperando y cada día estás más
inspirada... por las cartas que recibimos de los lectores, está visto que tu columna
gusta y mucho... y todo ese trabajo tiene que tener una recompensa...
Aurelia: Es que estoy tan
nerviosa que el discurso me lo va a tener que escribir Gustavo, porque a mí no
se me ocurre nada...
Asun: No seas pesimista, con lo
bien que tú escribes seguro que se te ocurre algo... ya sabes, ni muy aburrido
ni muy serio... al fin y al cabo es una fiesta y nos vamos a divertir mucho,
¿no...?
Aurelia: ¿Y qué me pongo...?
Asun: Ay, yo que sé... ¿no tienes
por ahí uno de esos vestidos que te has puesto en las últimas fiestas de
Navidad o en alguna boda...? si quieres, yo puedo ayudarte y le damos un toque
diferente...
Aurelia: Pues no sabes como te lo
agradezco, porque yo de costura sé lo justo... y tú en cambio eres una
artista...
Asun: (riéndose) Bueno, bueno...
hago lo que puedo, tampoco te creas, además cada vez tengo menos tiempo para
coser...
Aurelia: Se me ocurre que podía
coger el vestido verde ese que llevé a la boda de Bonilla, ¿te acuerdas...? y
quizá si le fruncimos un poco la cintura y le colocamos un lazo o un cinturón
para romper un poco el vestido, y le abrimos el escote un poco más para
modernizarlo, podría servir...
Asun: Tengo que verlo, pero sí,
lo vemos con tranquilidad a ver que se puede hacer... si te parece hoy después
de salir del trabajo y recoger a las niñas, nos vamos para tu casa... las niñas
estarán encantadas de tener más tiempo para jugar juntas, y yo puedo llamar a
Héctor para que recoja a Dani de casa de mi madre cuando salga del despacho y
que se venga para tu casa... así charla y se toma una copa con Gustavo y todos
contentos, ¿no te parece...?
Aurelia: ¡Que buena idea...! me
parece muy bien, yo prepararé la merienda para las niñas, algo especial, un
chocolate y un bizcocho y nosotras también nos tomamos un cafecito...
Asun: Estupendo... por Dani no te
preocupes que mi madre ya le da de merendar antes de que pase Héctor a
buscarle... voy a llamarle entonces para contarle nuestros planes...
Aurelia: Bien, de acuerdo...
(Asun se encamina hacia el
teléfono para hablar con su marido e informarle del plan de la tarde)
(Ya por la tarde, Asun y Aurelia
están en casa de ésta, mirando los vestidos en la habitación)
Aurelia: Ves... este es el
vestido que te decía esta mañana...
Asun: (mirándolo) ¡Ah sí...! pues
tiene posibilidades... si le cogemos aquí la cintura, la fruncimos como un
drapeado y le ponemos un lazo en el medio de adorno, y le rebajamos el escote
tal que así... puede quedar muy apañado...
Aurelia: Pues ya sabes, manos a
la obra, porque lo que es yo, soy bastante torpe... lo máximo que puedo hacer
es servirte de modelo... y te prometo que no me voy a quejar...
Asun: (riéndose) ¡Venga, mujer,
pruébatelo...! así te cojo los alfileres para la medida...
(Asun y Aurelia pasan un rato en
la habitación tomando medidas del vestido mientras las niñas juegan en la
habitación de Clara. En eso, llegan Gustavo y Héctor que se han encontrado
abajo en el portal)
Gustavo: (abriendo la puerta)
¡Hola, ya estamos aquí...!
(Clara y María al oír la puerta,
salen corriendo de la habitación)
Clara y María: ¡Papá, papá...!
(cada una de ellas se abraza a sus respectivos padres)
María: Hola, tío Gustavo...
Clara: Hola, tío Héctor...
Héctor: Hola, chicas... María,
cariño, ¿te haces cargo de Dani...? que voy a ver si está mamá por ahí...
Clara: Nosotras nos encargamos de
cuidarle que para eso somos mayores... y la tita Asun está con mamá en la
habitación...
Héctor: Estupendo, Clara,
gracias... (suelta a Dani de la mano) ¡hala, campeón, vete con tu hermana y con
tu prima...!
(Las niñas vuelven a la habitación
llevándose a Dani con ellas)
Gustavo: ¿Te apetece una cerveza,
Héctor...?
Héctor: Por supuesto... así
hacemos tiempo mientras esperamos a que nuestras mujeres se prueben los
trapitos...
Gustavo: Sí, la verdad es que
Aurelia tiene ya decidido lo que se va a poner para la fiesta, pero estoy
seguro de que con las manos que tiene Asun le va a dejar el vestido como
nuevo...
Héctor: Te agradezco el cumplido
Gustavo... y cuéntame, ¿qué tal el trabajo...?
Gustavo: Pues... mucho papeleo de
rutina esta semana, del despacho a los juzgados, y casos de poca monta... ¿y
tú...?
Héctor: Pues algo mejor... aparte
de los típicos casos de faldas, el otro día conocí en la Gala esa de la Prensa
a la que fui con Asun a un periodista del diario “Crónicas”... Raúl Vicente, se
llama... un tipo simpático y agradable... el caso es que le dí mi tarjeta por
si había algún caso de interés en el que poder colaborar con su periódico, y me
ha llamado esta misma tarde... que por cierto, se lo tengo que decir a Asun que
aún no sabe nada...
Gustavo: ¿Algo interesante...?
Héctor: Bueno, aún no lo sé...
mañana Bonilla y yo nos pondremos manos a la obra... pero por lo que me ha
adelantado se trata de un alto cargo de la embajada francesa que está siendo
extorsionado por unas fotos que no quieren que salgan a la luz y no tiene nada
que ver con mujeres... al parecer es otro tipo de vicio relacionado con el
juego...
Gustavo: Entiendo... bueno, pues
ya me irás contando si averiguáis algo más...
(En ese momento salen Aurelia y
Asun de la habitación)
Aurelia: ¡Chicas...! ¿queréis
merendar...?
María y Clara: (saliendo de la
habitación) ¡Síiii...!
Asun: Pues hala, corred, poned la
mesa entre las dos que la tita Aurelia ha hecho un bizcocho que seguro que está
para chuparse los dedos...
Aurelia: Yo creo que me ha salido
muy bien... y en un momento preparamos el chocolate...
Asun: (pasando por el salón)
¡Hola, cariño...! (le da un beso) no te oímos entrar antes... hola, Gustavo...
Gustavo: Hola Asun, ¿qué tal...?
Héctor: Pues aquí estamos
tomándonos una cervecita... que con el calor que hace ahí fuera, se agradece
tomar algo fresquito... por cierto, que no te lo he contado... me ha llamado
hace un rato en el despacho, Raúl Vicente...
Asun: ¡Anda, que bien...! ¿ya te
ha dado trabajo...?
Héctor: Bueno, algo así, me ha
comentado de un posible caso de interés relacionado con un alto cargo de la
embajada francesa y su vicio por el juego... al parecer hay unas fotos bastante
comprometedoras... en fin, que no quiero aburrirte, mañana me pondré con
Bonilla a brujulear a ver que encontramos...
Asun: (sonriente) Tú nunca me
aburres, cielo... al contrario, me encanta que me cuentes tus casos...
Gustavo: ¿Y dónde se ha metido
Aurelia...? que ni siquiera me ha visto...
Asun: La pobre anda tan acelerada
que seguro que ni ha reparado en que estabas aquí en el salón con Héctor... (la
llama) ¡Aurelia...!
Aurelia: (desde la cocina) ¿Qué
pasa, Asun...?
Asun: ¡Que Gustavo está
preguntando por ti...!
Aurelia: (entrando en el salón)
¡Ay va...! pero si no te había visto, cariño...! (le da un beso) ¿llevas mucho
tiempo...?
Gustavo: Pues sí, un buen rato
aquí con Héctor tomándonos una cervecita...
Aurelia: Hola, Héctor... pues
perdóname pero es que ni me enteré que habías llegado... Asun, por favor,
vigílame el chocolate...
(Asun va hacia la cocina)
Aurelia: ¿Pues sabes que me queda
el vestido estupendo...? con los arreglos que Asun me va a hacer, va a quedar
irreconocible...
Gustavo: Me alegro mucho,
cariño...
(Las niñas terminan de poner la
mesa y van a buscar un taburete para que Daniel se siente a la mesa)
(Asun viene con una bandeja llena
de tazas y una gran jarra de chocolate caliente. Aurelia va a la cocina a
buscar el bizcocho, los platos de postre y un cuchillo para cortarlo)
(Todos se van sentando a la mesa
a disfrutar de la merienda y disfrutan de una tarde entre amigos estupenda)
(Unos días más tarde, se celebra
la esperada Fiesta Anual de la Revista “A Media Voz”. Tanto Asun como Aurelia
se ponen de tiros largos para asistir a la fiesta, acompañadas de sus
respectivos maridos, muy orgullosos del trabajo de sus mujeres, y en este caso,
especialmente Gustavo, que por primera vez ve reconocido con un premio el
trabajo de su mujer. Aurelia se ha pasado la noche sin dormir ensayando el
discurso que va a pronunciar cuando suba a recoger su premio)
(Los dos matrimonios se
encuentran a la puerta del Hotel Villamagna, en pleno Paseo de la Castellana en
Madrid, donde se celebra la fiesta en uno de sus lujosos salones)
Aurelia: ¡Hola, Asun...! ¡que
guapa...!
Asun: Tú si que estás guapa...
¿estás nerviosa...?
Aurelia: Un poco... bueno, no,
mucho...
Gustavo: No ha dormido en toda la
noche... imagínate...
Aurelia: Es que no estoy
acostumbrada a este tipo de reconocimientos, me sobrepasan...
Asun: Lo vas a hacer muy bien, ya
lo verás...
Héctor: Aurelia, estamos contigo,
y estoy seguro que nos vas a dejar impresionados con tu discurso... te deseamos
lo mejor, de corazón...
Aurelia: Gracias, Héctor... no sé
que haría sin vosotros... sois los mejores amigos del mundo...
Gustavo: Venga querida, vamos
para adentro que aquí fuera refresca...
Héctor: Sí, vamos...
(Las dos parejas suben al salón
del salón donde se celebra la fiesta y allí se encuentran con Julio)
Julio: A ver, las dos chicas más
guapas de la redacción, con la mejor compañía posible...
Héctor: (abrazando a Julio) ¿Qué
pasa, Julio...? ¿cómo estamos...?
Julio: Pues cada día mejor... si
te digo la verdad, Héctor, ni yo mismo me creo todavía lo bien que me está
yendo con esta nueva aventura de la revista... quien me lo hubiera dicho hace
años, le hubiera tachado de loco, pero ya ves...
Héctor: Te lo mereces, has
trabajado mucho para llegar hasta aquí...
Julio: Agradezco tu confianza en
mí y tu buena disposición, y ya sabes que tu mujer me tiene encandilado... en
el buen sentido de la palabra, ya me entiendes...
Héctor: Descuida, Julio, que ya
sé a que te refieres...
Gustavo: (saluda a Julio aunque
no tan efusivamente porque tiene menos confianza y menos trato con él) Buenas
noches, Julio... y muchas gracias de antemano por darle a Aurelia esta
oportunidad... no sabes lo ilusionada que está con el premio...
Julio: Yo no he hecho nada,
Gustavo... el premio se lo ha ganado ella solita con su trabajo y si se lo
merece es por méritos propios...
Gustavo: De acuerdo, te creo...
pero te lo agradezco igualmente...
Julio: Que no es nada, de
verdad... ¿queréis sentaros por allí...?
Gustavo: Sí, claro...
(Las dos parejas pasan hacia la
mesa reservada que tienen en la parte delantera de la sala)
(Una vez realizados todos los
actos protocolarios, los discursos de Julio, del redactor-jefe, llega el
momento de la recogida del premio)
Julio: Y el premio al mejor
redactor del año, en este caso, redactora, es como todos sabéis para Aurelia
González, una de nuestras más recientes colaboradoras que ha sabido ganarse el
respeto de los compañeros por su buen hacer profesional y por su carácter
personal... recibámosla con un gran aplauso...
(Todos aplauden y Aurelia sube al
estrado y se pone delante del micrófono. Julio le entrega su premio)
Aurelia: (mirando a todos
nerviosa) Gracias... hola a todos... eh, estoy un poco nerviosa... llevo
ensayando lo que iba a decir los últimos días y ahora que estoy aquí arriba, me
he quedado en blanco... así que si no os importa voy a improvisar...
(Todos se ríen)
Aurelia: En primer lugar, quiero
darle las gracias a Julio, nuestro director, que desde el principio confió en
mí y me dio una oportunidad para entrar a formar parte de esta pequeña familia
que somos en “A Media Voz”... reconozco que cuando entré de mecanógrafa en la revista
“Sucesos” no tenía ni idea de que llegaría tan lejos, aún recuerdo los tiempos
de secretaria en el despacho de mi padre... este premio se lo quiero dedicar en
primer lugar a mi familia, a mi marido Gustavo aquí presente, porque desde el
principio creyó en mí y en mis posibilidades cuando ni yo misma lo hacía...
(Gustavo llora emocionado en su asiento) y por supuesto a mi hija Clara, que
aunque no está aquí conmigo, estoy segura que disfrutará del premio en cuanto
se lo enseñe y le faltará tiempo para presumir delante de sus amigas en el
colegio... y gracias también a mi gran amiga y compañera Asunción Muñoz, sin
ella no hubiera llegado hasta aquí... gracias por aguantarme todos estos
años... (Asun le tira un cariñoso beso desde su asiento) y también a su marido,
Héctor, que aparte de ser un gran detective, es el mejor amigo que se puede
tener... (Héctor sonríe y le guiña un ojo a Aurelia) y... no sé si me dejo a
alguien, pero sí voy a decir que este premio que hoy recojo es de todos los
compañeros de esta redacción que trabajan cada día codo con codo para que esta
revista sea lo que hoy es, y espero seguir con ellos muchos años más... gracias
a todos y brindemos por el futuro de “A Media Voz”...
(Todos aplauden, el fotógrafo
toma las pertinentes fotos de Aurelia con su premio, subiendo al estrado además
Gustavo para que pose con ella y también Asun y el resto de compañeros de la
redacción)
(La gala continúa con la cena,
los postres y el posterior brindis, al que sigue el baile con orquesta que
Julio ha contratado para amenizar la velada)
(Gustavo baila con Aurelia y
Héctor con Asun, intercambiándose las parejas de vez en cuando, y compartiendo
las chicas también algún que otro baile con Julio. La velada se alarga hasta la
madrugada y al final de la misma, nuestras dos parejas protagonistas cogen
sendos taxis para dirigirse a sus respectivas casas)
(Héctor y Asun llegan a casa muy
cansados pero contentos por lo bien que ha resultado todo)
Asun: ¡Madre mía, estoy
agotada...! tengo unas ganas de meterme en la cama...
Héctor: Sí, yo también estoy
roto... pero lo cierto es que lo hemos pasado muy bien...
Asun: Sí, el discurso de Aurelia
ha sido precioso, Gustavo estaba llorando... y reconozco que a mí también se me
ha escapado alguna lagrimita de emoción...
Héctor: No me extraña, ha sido un
discurso muy espontáneo y acertado, casi mejor que lo haya improvisado, así se
ha visto más cercano...
(Asun y Héctor se cambian de ropa
y se meten en la cama)
Asun: (acercándose a su marido
por debajo de la colcha) Héctor, cariño.... abrázame...
Héctor: Claro, mi niña... ven...
(Héctor refugia a Asun en sus
brazos)
Héctor: ¿Mejor así...?
Asun: (sonriente) Sí... ya sabes
que no puedo dormir sin tus maravillosos abrazos...
Héctor: Me gusta que me
necesites...
Asun: Eso siempre... es una
sensación preciosa, estar aquí refugiada en tus brazos y saber que compartes tu
vida con la persona que amas... (reflexionando) parece mentira que ahora
estemos así de unidos y de entregados el uno al otro, ¿verdad...? con lo que
nos ha costado llegar a este punto...
Héctor: No me lo recuerdes... fui
un auténtico estúpido al pensar que podías estar interesada en el engreído ese
de Emilio Alcázar...
Asun: Uf, calla, calla, se me
ponen los pelos como escarpias al recordar sus sucias insinuaciones y
artimañas...
Héctor: La verdad es que yo me
comporté fatal contigo, te dejé de lado y no supe ver lo que te sucedía en
realidad... mi orgullo y mi soberbia pudo con mi olfato de detective y nunca
sospeché por lo más remoto que estuvieras sufriendo aquel sucio acoso... me
avergüenzo tanto de no haber estado ahí cuando más me necesitabas...
Asun: Héctor, mi amor... no te
castigues con esa historia, por favor... ha pasado mucho tiempo de aquello y
desde entonces sólo han ocurrido cosas bonitas entre nosotros... cosas que me
hacen cada día ser la mujer más feliz del mundo y valorar mucho lo que tengo y
lo que hemos construido juntos... no merece la pena lamentarse por los errores
del pasado, sino disfrutar del presente y soñar con lo que vendrá en el futuro...
con un futuro donde seguiremos disfrutando del amor que nos tenemos, pase lo
que pase, superaremos juntos cualquier obstáculo, porque juntos somos más
fuertes... y yo tengo muy claro que tú eres mi futuro...
Héctor: (besando con dulzura a
Asun) Cuando hablas así, me entran unas ganas de besarte... no, en serio, ya
sabes que no soy precisamente un libro abierto a la hora de expresar mis
sentimientos... pero contigo voy aprendiendo cada día, y me resulta cada vez
más fácil... al principio me resultaba difícil acercarme a ti, no me sentía
seguro... esto no te lo he confesado nunca, pero en cierta manera me dabas un
poco de miedo...
Asun: (riéndose divertida) Esto
si que es nuevo... ¿qué yo te daba miedo...? ¿y eso...?
Héctor: Pues... me asustaba el
hecho de que fueras una mujer tan segura de ti misma, tan independiente, que
supieras exactamente lo que querías, me mirabas directamente a los ojos, de
frente, de tú a tú y yo no sabía como comportarme...
Asun: Vaya... así que he sido
capaz de desarmar al hombre más fuerte y con más carácter que conozco...
Héctor: Desde luego, no me lo has
puesto fácil... para mí has sido todo un enigma, un caso complicado de
resolver... todo un reto, no te lo voy a negar...
Asun: (sonriente) Yo pensaba que
los casos complicados eran tu especialidad...
Héctor: (riéndose) Y lo son...
por eso no puedo estar más feliz por haberlo resuelto... (acariciándola) yo
también tengo muy claro lo que quiero y lo que necesito... tú eres mi otra
mitad y no quiero ni pensar en que sería de mí si te perdiera... (acaricia sus
rizos) te quiero tanto...
Asun: (besándole) Yo también te
quiero con locura... y además, ahora que sé que he sido un reto para tí, quiero
disfrutar merecidamente del premio gordo que me he llevado... sin duda, creo
que me lo he ganado... (empieza a besarle con delicadeza en el lóbulo de la
oreja, justo en ese punto débil que a Héctor tanto le gusta)
Héctor: ¿Tú no tenías tanto
sueño...?
Asun: Pero al final con tanta
conversación, me he despejado... (vuelve a hacer otro intento besando
dulcemente a Héctor y susurrándole al oído) ¿te apetece que juguemos un
ratito...?
Héctor: (con picardía) ¿A qué
quieres que juguemos...?
Asun: (mirándole divertida) A ese
juego tan divertido que tú y yo conocemos bien...
Héctor: (riendo divertido) ¡Serás...!
(Asun desliza sus manos por el
interior del pijama de su marido, despojándole de sus prendas y perdiéndose en
su cuerpo, cubriéndolo de tiernos besos y dulces caricias, a las que Héctor
responde desnudando a Asunción muy despacio y haciéndole sentir y disfrutar de
su profundo amor entregándose a la pasión mutua).
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