(El verano de 1962 ha llegado al
barrio y nuestros protagonistas siguen adelante con su trabajo y su vida
familiar cotidiana. María ya cumplió los 4 años y en Septiembre empezará junto
a su amiga Clara el colegio por primera vez. Tras muchas reflexiones y
conversaciones, Asun y Héctor decidieron al igual que lo hicieron Gustavo y
Aurelia matricular a sus hijas en el Colegio de las Madres Irlandesas, el mismo
colegio donde ya acude Irenita desde hace dos años. Al principio, Héctor era
bastante reticente a que su hija se educase con las monjas, pero entre Gustavo
y Bonilla le convencieron, ya que en ese colegio daban una importancia muy
grande a los idiomas, en especial el inglés, que según Bonilla era el idioma
del futuro, y finalmente Héctor accedió porque quería una educación de calidad
para que su hija fuese una mujer culta, inteligente y trabajadora en el futuro.
Asun estaba de acuerdo en que la educación de su hija era lo más importante
para que pudiera labrarse un futuro independiente llegado el momento. Asun
siempre había sido una muchacha inquieta, con muchas ganas de aprender y dado
que ella no había tenido la oportunidad de estudiar, quería que sus hijos no
desaprovechasen esa ocasión. El colegio era bastante costoso, de hecho en el
caso de Irenita era su madrina, Irene Medina, la que corría con todos los
gastos por lo que sus abuelos no tenían que preocuparse del asunto, pero había
algunas plazas concertadas para familias con menores recursos, y finalmente el
matrimonio Perea consiguió una de esas plazas para María. De este modo la
familia Olavide y la familia Perea pasaron parte del verano comprando los
uniformes y el material escolar de las niñas).
(En los dos últimos meses, la
situación en la revista no puede ser mejor. Las relaciones de Asunción y
Aurelia con el nuevo redactor-jefe son buenas y éste tiene un buen concepto de
ellas como mujeres trabajadoras. Julio despacha habitualmente con él para dar
el visto bueno a los artículos que saldrán publicados y sus criterios son
bastante uniformes. Julio se ha ido poco a poco haciéndose con el puesto y
también ha ido ganándose el respeto de sus empleados. Finalmente la revista
cambió su nombre y tras un concurso de propuestas, Julio decidió que la idea de
Asun era la más adecuada por el mensaje subliminal que sugería entre líneas, de
modo que la revista pasó a denominarse “A Media Voz”. Aurelia por su parte,
también contribuyó a mejorar la revista, aportando nuevas secciones de interés.
La revista aumentó su contenido y también su tirada y los lectores respondieron
muy bien a las novedades, escribiendo cartas de agradecimiento con sugerencias
y/o reclamaciones, algunas de las cuales eran publicadas en la revista porque a
juicio de Julio era importante hacer partícipes a los lectores y que se
sintieran escuchados. La cuña publicitaria introducida en prensa, televisión y
radio fue un sonoro éxito, aunque en este caso y dado su volumen, fue encargada
a profesionales externos que hicieron su trabajo a la perfección, y los buenos
resultados no se hicieron esperar).
(Ya estamos en Agosto, y tras
haber cogido vacaciones, las familias Perea y Olavide se disponen a veranear
juntas en la costa gallega. Gustavo ha alquilado una casa en la playa de
Barreiros (Lugo), donde montarán el campamento base para luego poder hacer
excursiones por los alrededores. En esa zona de la costa gallega hay rincones
tan bonitos como Viveiro con la bonita playa de Covas, o Ribadeo, con su
espectacular playa de Las Catedrales que forma caprichosos paisajes con sus
rocas al antojo de la marea. Ya en el interior, Lugo es una ciudad monumental
con su maravillosa muralla románica, su esplendorosa catedral o la Plaza del
Cantón, con sus terracitas al aire libre y el kiosco de música donde toca la
banda municipal).
(Daniel ya ha cumplido su primer
año de vida y sus padres esperan que eche a andar de un momento a otro. El año
pasado no pudieron disfrutar de vacaciones fuera de Madrid, ya que al ser Dani
un recién nacido, prefirieron quedarse en la capital por si había
complicaciones, por eso este año han decidido aprovechar la ocasión y tirar de
sus ahorros para darse un homenaje, celebrando además que por fin han terminado
de pagar las letras del coche).
(Las dos familias se disponen a
prepararse para ir a la playa. Llevan todos los archiperres para bañarse, así
como una nevera para las bebidas, la cesta con los bocadillos y las cosas de
Dani)
Asun: ¡Venga, chicas...! ¿estamos
todos listos...?
María y Clara: ¡Síiii...!
Aurelia: Pues, hala, Gustavo,
cariño, cierra la puerta y vámonos ya...
Héctor: (dándole un beso a Asun,
echa a correr) ¡El último en llegar al agua es un monstruo marino...!
(María y Clara salen corriendo
detrás de Héctor para tratar de alcanzarle y llegar al agua antes que él.
Héctor va aminorando su paso para permitir que las niñas le adelanten y cuando
llegan a la orilla, las niñas empiezan a chapotear las olas sin parar. A pesar
de lo fría que está el agua, el día es soleado y la temperatura es buena, por
lo que Héctor se mete en el agua a darse un chapuzón y a vigilar a las niñas
para que no se metan muy adentro. Mientras, Gustavo, Aurelia y Asun montan el
campamento en la arena, a pocos metros de la orilla. Asun coloca el cochecito
de Dani a un lado, evitando que le de el sol de lleno)
(Un rato más tarde, Héctor vuelve
al toldo, dejando a las niñas jugando en la orilla con la arena y los cubos)
Gustavo: ¿Qué tal está el agua,
Héctor...?
Héctor: Bastante fría, la verdad,
pero hoy al menos hace sol y eso ayuda...
Asun: Siéntate aquí, cariño...
(le hace una caricia en el hombro) así te vas secando... ¿quieres una
cerveza...?
Héctor: Claro... trae para acá...
Gustavo: Dame a mí otra que la
voy a necesitar para meterme en ese agua tan fría...
Aurelia: ¡No me digas que
necesitas entonarte para bañarte...!
Gustavo: Cariño, no seas
exagerada... sólo es una cerveza...
(Héctor y Gustavo se beben sus
cervezas y mientras los dos matrimonios hablan de sus cosas, sin perder de
vista a las niñas que siguen jugando en la orilla)
Gustavo: Bueno, pues creo que
ahora estoy preparado para meterme en el agua... ¡vamos allá...! ¿vienes,
cariño...?
Aurelia: Me parece que sólo me
voy a mojar los pies, pero voy a la orilla contigo... así vigilo a las niñas...
Asun: Nosotros nos quedamos de
momento...
(Asun y Héctor se quedan en el
toldo planificando con el mapa la excursión que van a hacer al día siguiente a
Lugo, y después Asun da de comer a Dani con uno de los purés que ha preparado)
(Poco después, las niñas vuelven
al toldo con Gustavo y Aurelia y todos juntos se comen los bocadillos que han
traído y un poco de fruta para los mayores y yogures para las niñas. Además,
las niñas juegan con Dani un rato en la arena, al que Asun ha sentado en una
toalla a un lado del campamento para que se entretenga un rato)
(Ya de vuelta en la casa por la
tarde y después de haberse duchado todos, incluidas las niñas que no pararon de
quejarse hasta conseguir que las dejaran bañarse juntas en la bañera a ellas
dos solas, Gustavo y Héctor se acercan un momento al supermercado cercano para
comprar las cosas para la barbacoa de esta noche. Asunción y Aurelia se dedican
a preparar la mesa en el jardín ya que el tiempo fuera es agradable y hay que
aprovechar. Cuando los hombres vuelven, se encargan de hacer funcionar la
barbacoa y de asar la carne y el embutido. Todos se sientan a la mesa, salvo
Daniel que no para de gatear por el jardín, parándose de vez en cuando y
observando todo con mucha curiosidad. En uno de sus paseos, el niño intenta
ponerse de pie agarrándose a una silla, pero inmediatamente tropieza y cae al
suelo pegándose una culada tremenda, por lo que rompe a llorar desconsolado.
Rápidamente, Asun le coge en brazos y trata de consolarle)
Asun: ¡Que no ha sido nada,
cariño... hala, hala, ya está, ya está...!
Héctor: Esto sí que es una buena
noticia... creo que ya está preparado para animarse a caminar... mañana
intentaré cogerle yo de las manos a ver si consigo que dé algunos pasitos...
ahora déjale por ahí que trastee con la hierba...
(Poco a poco, Dani va dejando de
llorar y vuelve a la hierba, donde las niñas tratan de entretenerle mientras
los mayores siguen una animada conversación mientras se comen las chuletas y se
beben una buena botella de vino)
Aurelia: Pues Gustavo y yo nos
vamos a animar y vamos a intentar darle un hermanito a Clara...
Asun: ¡Ay, que buena noticia...!
eso está muy bien, así tampoco se llevarán mucho...
Aurelia: Es que Clara nos tiene
locos, con eso de que María está jugando con Dani todo el día, no hace más que
presumir de lo bien que se lo pasa, y Clara cuando está con él se piensa que es
como uno de sus muñecos, y no para de preguntarnos que cuando vamos a tener un
Dani para poder jugar con ella...
Héctor: (riéndose) ¡Si es que a
estas edades tienen unas ideas...! pero bueno, si os habéis animado, pues habrá
que celebrarlo, ¿no...? (mira a Asun picarón) así que esta noche no nos
asustaremos si oímos risas y ruidos sospechosos en la habitación de al lado,
¿verdad, cariño...?
Aurelia: (irónica) Ja, ja, ja,
muy gracioso, Héctor... no creo que vosotros seáis demasiado discretos
tampoco...
Héctor: Pues por eso lo digo,
mujer... hay noches en que os ponéis especialmente guapas y uno no puede
resistirse así como así... ¿tengo razón o no, Gustavo...?
Gustavo: (mira a Aurelia) Tiene
razón, cariño... es así...
Asun: Y a nosotras también nos
vuelven locas, reconócelo, Aurelia...
Aurelia: Sí, supongo que tienes
razón, lo que pasa es que no me siento demasiado cómoda hablando de estos
temas...
Héctor: ¡Pero si estamos en
confianza...! (mira a Asun) míralo por el lado bueno... no creo que haya muchas
parejas que se mantengan tan activos como nosotros con el paso de los años...
bueno, quizá tus tíos sí, cariño... lo digo por lo que he visto más de una vez en
El Asturiano...
Asun: (entre risas) ¡No seas
malo... cállate de una vez...!
Gustavo: Yo estoy contigo, Héctor
y te apoyo, que lo sepas...
Héctor: Bueno, menos mal, pensé
que me iba a quedar solo...
Asun: (socarrona) Si sigues así,
esta noche te voy a castigar... y te vas a quedar sin postre...
Héctor: ¿Habéis visto lo guapa
que se pone cuando se enfada...?
(Todos se ríen por la ocurrencia)
Asun: ¡Si es que no puedo con
él... todo se lo toma a broma...!
Héctor: Que le vamos a hacer
cariño... te has casado con un niño grande...
Asun: Sí, lo sé... pero me haces
tan feliz... (le lanza un cariñoso beso)
Aurelia: Y además está hecho todo
un padrazo...
Asun: ¿Verdad que sí...?
Gustavo: (algo receloso) ¿Y yo
qué...? a ver si va a resultar que Héctor es el único padre que hay aquí...
Aurelia: No, cariño, claro que
no... tú eres el mejor padre del mundo, y a ver si pronto podemos completar la
faena...
Gustavo: Eso está hecho...
Héctor: Bueno, vamos a brindar
por los mejores padres y madres del mundo aquí presentes... ¡por nosotros...!
¡salud...!
(Todos elevan sus copas de vino y
brindan)
Asun: Y vamos a ir recogiendo las
cosas que aquí fuera empieza a refrescar... ¡niñas... para adentro...!
María: ¡Sí, mamá...!
(Todos empiezan a recoger los
bártulos y se meten dentro de la casa. Héctor se lleva a Dani para acostarle, y
María y Clara quieren dormir juntas a toda costa, aunque prometen no armar
jaleo y dormirse rápidamente, pues al día siguiente hay que madrugar un poco
para aprovechar el día en Lugo)
(Al día siguiente, las dos
familias cogen sus coches y se dirigen a Lugo. Por la mañana visitan la
Catedral, la Plaza del Cantón con el Ayuntamiento y sus jardines y se sientan
en una terraza a tomarse un refresco. También pasean por la Rua Nova y antes de
comer tapeando por la zona vieja, las mujeres se acercan al mercado a comprar
unos quesos gallegos y unos chicharrones. Ya por la tarde, se acercan al Parque
Rosalía de Castro para dar un paseo tranquilo, mientras las niñas juegan con
las palomas. En un momento determinado, Daniel levanta sus brazos pidiendo a
gritos que le saquen del cochecito. Héctor coge a Dani y le pone en el suelo de
pie, y coge sus manos, dando con él pequeños pasos por el sendero del parque.
El niño se siente inestable y hace amagos de sentarse, pero Héctor insiste en
ponerle de pie para que vaya acostumbrándose a buscar el equilibrio)
Asun: ¡Cariño, déjale ya... si no
quiere, déjale sentado en el suelo y que juegue un rato...!
Héctor: Sólo un poquito más...
quiero que le pierda el miedo... yo le estoy sujetando y no dejaré que se
caiga... ¡vamos Dani, ahora para allá...!
Dani: Pa-pa-pa-pa-pa-pa...
Héctor: Sí, papá está aquí,
contigo y no dejará que te caigas...
(María y Clara observan la escena
y se acercan corriendo)
María: ¡Papá, papá...! ¿Dani ya
anda...?
Héctor: Bueno, cariño, ya le
falta poco, muy poco, pero estamos en ello, ¿verdad campeón...?
Clara: ¿Puedo cogerle yo de la
mano...?
Aurelia: Clara, cariño, mejor que
no, que es muy pequeñito todavía y se puede caer... cuando ya ande un poco más
podrás hacerlo...
Héctor: (guiñándole un ojo) No te
preocupes, Clara, te prometo que en cuanto eche a andar de forma segura, podéis
cogerle María y tú cada una de una mano y hacer paseos con él, ¿de acuerdo...?
Clara: Gracias, tío Héctor...
(María y Clara se alejan
corriendo y siguen con sus juegos de persecución y escondite)
(Las vacaciones van pasando y las
familias Perea y Olavide viven momentos inolvidables, hasta que llega el
momento de hacer las maletas y volver a Madrid unos días antes de que las niñas
empiecen el colegio para ultimar los preparativos)
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