viernes, 16 de noviembre de 2012

Capítulo 13: Vacaciones en Galicia (Verano de 1962)


(El verano de 1962 ha llegado al barrio y nuestros protagonistas siguen adelante con su trabajo y su vida familiar cotidiana. María ya cumplió los 4 años y en Septiembre empezará junto a su amiga Clara el colegio por primera vez. Tras muchas reflexiones y conversaciones, Asun y Héctor decidieron al igual que lo hicieron Gustavo y Aurelia matricular a sus hijas en el Colegio de las Madres Irlandesas, el mismo colegio donde ya acude Irenita desde hace dos años. Al principio, Héctor era bastante reticente a que su hija se educase con las monjas, pero entre Gustavo y Bonilla le convencieron, ya que en ese colegio daban una importancia muy grande a los idiomas, en especial el inglés, que según Bonilla era el idioma del futuro, y finalmente Héctor accedió porque quería una educación de calidad para que su hija fuese una mujer culta, inteligente y trabajadora en el futuro. Asun estaba de acuerdo en que la educación de su hija era lo más importante para que pudiera labrarse un futuro independiente llegado el momento. Asun siempre había sido una muchacha inquieta, con muchas ganas de aprender y dado que ella no había tenido la oportunidad de estudiar, quería que sus hijos no desaprovechasen esa ocasión. El colegio era bastante costoso, de hecho en el caso de Irenita era su madrina, Irene Medina, la que corría con todos los gastos por lo que sus abuelos no tenían que preocuparse del asunto, pero había algunas plazas concertadas para familias con menores recursos, y finalmente el matrimonio Perea consiguió una de esas plazas para María. De este modo la familia Olavide y la familia Perea pasaron parte del verano comprando los uniformes y el material escolar de las niñas).

(En los dos últimos meses, la situación en la revista no puede ser mejor. Las relaciones de Asunción y Aurelia con el nuevo redactor-jefe son buenas y éste tiene un buen concepto de ellas como mujeres trabajadoras. Julio despacha habitualmente con él para dar el visto bueno a los artículos que saldrán publicados y sus criterios son bastante uniformes. Julio se ha ido poco a poco haciéndose con el puesto y también ha ido ganándose el respeto de sus empleados. Finalmente la revista cambió su nombre y tras un concurso de propuestas, Julio decidió que la idea de Asun era la más adecuada por el mensaje subliminal que sugería entre líneas, de modo que la revista pasó a denominarse “A Media Voz”. Aurelia por su parte, también contribuyó a mejorar la revista, aportando nuevas secciones de interés. La revista aumentó su contenido y también su tirada y los lectores respondieron muy bien a las novedades, escribiendo cartas de agradecimiento con sugerencias y/o reclamaciones, algunas de las cuales eran publicadas en la revista porque a juicio de Julio era importante hacer partícipes a los lectores y que se sintieran escuchados. La cuña publicitaria introducida en prensa, televisión y radio fue un sonoro éxito, aunque en este caso y dado su volumen, fue encargada a profesionales externos que hicieron su trabajo a la perfección, y los buenos resultados no se hicieron esperar).

(Ya estamos en Agosto, y tras haber cogido vacaciones, las familias Perea y Olavide se disponen a veranear juntas en la costa gallega. Gustavo ha alquilado una casa en la playa de Barreiros (Lugo), donde montarán el campamento base para luego poder hacer excursiones por los alrededores. En esa zona de la costa gallega hay rincones tan bonitos como Viveiro con la bonita playa de Covas, o Ribadeo, con su espectacular playa de Las Catedrales que forma caprichosos paisajes con sus rocas al antojo de la marea. Ya en el interior, Lugo es una ciudad monumental con su maravillosa muralla románica, su esplendorosa catedral o la Plaza del Cantón, con sus terracitas al aire libre y el kiosco de música donde toca la banda municipal).

(Daniel ya ha cumplido su primer año de vida y sus padres esperan que eche a andar de un momento a otro. El año pasado no pudieron disfrutar de vacaciones fuera de Madrid, ya que al ser Dani un recién nacido, prefirieron quedarse en la capital por si había complicaciones, por eso este año han decidido aprovechar la ocasión y tirar de sus ahorros para darse un homenaje, celebrando además que por fin han terminado de pagar las letras del coche).

(Las dos familias se disponen a prepararse para ir a la playa. Llevan todos los archiperres para bañarse, así como una nevera para las bebidas, la cesta con los bocadillos y las cosas de Dani)

Asun: ¡Venga, chicas...! ¿estamos todos listos...?
María y Clara: ¡Síiii...!
Aurelia: Pues, hala, Gustavo, cariño, cierra la puerta y vámonos ya...
Héctor: (dándole un beso a Asun, echa a correr) ¡El último en llegar al agua es un monstruo marino...!

(María y Clara salen corriendo detrás de Héctor para tratar de alcanzarle y llegar al agua antes que él. Héctor va aminorando su paso para permitir que las niñas le adelanten y cuando llegan a la orilla, las niñas empiezan a chapotear las olas sin parar. A pesar de lo fría que está el agua, el día es soleado y la temperatura es buena, por lo que Héctor se mete en el agua a darse un chapuzón y a vigilar a las niñas para que no se metan muy adentro. Mientras, Gustavo, Aurelia y Asun montan el campamento en la arena, a pocos metros de la orilla. Asun coloca el cochecito de Dani a un lado, evitando que le de el sol de lleno)

(Un rato más tarde, Héctor vuelve al toldo, dejando a las niñas jugando en la orilla con la arena y los cubos)
Gustavo: ¿Qué tal está el agua, Héctor...?
Héctor: Bastante fría, la verdad, pero hoy al menos hace sol y eso ayuda...
Asun: Siéntate aquí, cariño... (le hace una caricia en el hombro) así te vas secando... ¿quieres una cerveza...?
Héctor: Claro... trae para acá...
Gustavo: Dame a mí otra que la voy a necesitar para meterme en ese agua tan fría...
Aurelia: ¡No me digas que necesitas entonarte para bañarte...!
Gustavo: Cariño, no seas exagerada... sólo es una cerveza...
(Héctor y Gustavo se beben sus cervezas y mientras los dos matrimonios hablan de sus cosas, sin perder de vista a las niñas que siguen jugando en la orilla)
Gustavo: Bueno, pues creo que ahora estoy preparado para meterme en el agua... ¡vamos allá...! ¿vienes, cariño...?
Aurelia: Me parece que sólo me voy a mojar los pies, pero voy a la orilla contigo... así vigilo a las niñas...
Asun: Nosotros nos quedamos de momento...
(Asun y Héctor se quedan en el toldo planificando con el mapa la excursión que van a hacer al día siguiente a Lugo, y después Asun da de comer a Dani con uno de los purés que ha preparado)

(Poco después, las niñas vuelven al toldo con Gustavo y Aurelia y todos juntos se comen los bocadillos que han traído y un poco de fruta para los mayores y yogures para las niñas. Además, las niñas juegan con Dani un rato en la arena, al que Asun ha sentado en una toalla a un lado del campamento para que se entretenga un rato)

(Ya de vuelta en la casa por la tarde y después de haberse duchado todos, incluidas las niñas que no pararon de quejarse hasta conseguir que las dejaran bañarse juntas en la bañera a ellas dos solas, Gustavo y Héctor se acercan un momento al supermercado cercano para comprar las cosas para la barbacoa de esta noche. Asunción y Aurelia se dedican a preparar la mesa en el jardín ya que el tiempo fuera es agradable y hay que aprovechar. Cuando los hombres vuelven, se encargan de hacer funcionar la barbacoa y de asar la carne y el embutido. Todos se sientan a la mesa, salvo Daniel que no para de gatear por el jardín, parándose de vez en cuando y observando todo con mucha curiosidad. En uno de sus paseos, el niño intenta ponerse de pie agarrándose a una silla, pero inmediatamente tropieza y cae al suelo pegándose una culada tremenda, por lo que rompe a llorar desconsolado. Rápidamente, Asun le coge en brazos y trata de consolarle)

Asun: ¡Que no ha sido nada, cariño... hala, hala, ya está, ya está...!
Héctor: Esto sí que es una buena noticia... creo que ya está preparado para animarse a caminar... mañana intentaré cogerle yo de las manos a ver si consigo que dé algunos pasitos... ahora déjale por ahí que trastee con la hierba...

(Poco a poco, Dani va dejando de llorar y vuelve a la hierba, donde las niñas tratan de entretenerle mientras los mayores siguen una animada conversación mientras se comen las chuletas y se beben una buena botella de vino)

Aurelia: Pues Gustavo y yo nos vamos a animar y vamos a intentar darle un hermanito a Clara...
Asun: ¡Ay, que buena noticia...! eso está muy bien, así tampoco se llevarán mucho...
Aurelia: Es que Clara nos tiene locos, con eso de que María está jugando con Dani todo el día, no hace más que presumir de lo bien que se lo pasa, y Clara cuando está con él se piensa que es como uno de sus muñecos, y no para de preguntarnos que cuando vamos a tener un Dani para poder jugar con ella...
Héctor: (riéndose) ¡Si es que a estas edades tienen unas ideas...! pero bueno, si os habéis animado, pues habrá que celebrarlo, ¿no...? (mira a Asun picarón) así que esta noche no nos asustaremos si oímos risas y ruidos sospechosos en la habitación de al lado, ¿verdad, cariño...?
Aurelia: (irónica) Ja, ja, ja, muy gracioso, Héctor... no creo que vosotros seáis demasiado discretos tampoco...
Héctor: Pues por eso lo digo, mujer... hay noches en que os ponéis especialmente guapas y uno no puede resistirse así como así... ¿tengo razón o no, Gustavo...?
Gustavo: (mira a Aurelia) Tiene razón, cariño... es así...
Asun: Y a nosotras también nos vuelven locas, reconócelo, Aurelia...
Aurelia: Sí, supongo que tienes razón, lo que pasa es que no me siento demasiado cómoda hablando de estos temas...
Héctor: ¡Pero si estamos en confianza...! (mira a Asun) míralo por el lado bueno... no creo que haya muchas parejas que se mantengan tan activos como nosotros con el paso de los años... bueno, quizá tus tíos sí, cariño... lo digo por lo que he visto más de una vez en El Asturiano...
Asun: (entre risas) ¡No seas malo... cállate de una vez...!
Gustavo: Yo estoy contigo, Héctor y te apoyo, que lo sepas...
Héctor: Bueno, menos mal, pensé que me iba a quedar solo...
Asun: (socarrona) Si sigues así, esta noche te voy a castigar... y te vas a quedar sin postre...
Héctor: ¿Habéis visto lo guapa que se pone cuando se enfada...?
(Todos se ríen por la ocurrencia)
Asun: ¡Si es que no puedo con él... todo se lo toma a broma...!
Héctor: Que le vamos a hacer cariño... te has casado con un niño grande...
Asun: Sí, lo sé... pero me haces tan feliz... (le lanza un cariñoso beso)
Aurelia: Y además está hecho todo un padrazo...
Asun: ¿Verdad que sí...?
Gustavo: (algo receloso) ¿Y yo qué...? a ver si va a resultar que Héctor es el único padre que hay aquí...
Aurelia: No, cariño, claro que no... tú eres el mejor padre del mundo, y a ver si pronto podemos completar la faena...
Gustavo: Eso está hecho...
Héctor: Bueno, vamos a brindar por los mejores padres y madres del mundo aquí presentes... ¡por nosotros...! ¡salud...!
(Todos elevan sus copas de vino y brindan)
Asun: Y vamos a ir recogiendo las cosas que aquí fuera empieza a refrescar... ¡niñas... para adentro...!
María: ¡Sí, mamá...!

(Todos empiezan a recoger los bártulos y se meten dentro de la casa. Héctor se lleva a Dani para acostarle, y María y Clara quieren dormir juntas a toda costa, aunque prometen no armar jaleo y dormirse rápidamente, pues al día siguiente hay que madrugar un poco para aprovechar el día en Lugo)

(Al día siguiente, las dos familias cogen sus coches y se dirigen a Lugo. Por la mañana visitan la Catedral, la Plaza del Cantón con el Ayuntamiento y sus jardines y se sientan en una terraza a tomarse un refresco. También pasean por la Rua Nova y antes de comer tapeando por la zona vieja, las mujeres se acercan al mercado a comprar unos quesos gallegos y unos chicharrones. Ya por la tarde, se acercan al Parque Rosalía de Castro para dar un paseo tranquilo, mientras las niñas juegan con las palomas. En un momento determinado, Daniel levanta sus brazos pidiendo a gritos que le saquen del cochecito. Héctor coge a Dani y le pone en el suelo de pie, y coge sus manos, dando con él pequeños pasos por el sendero del parque. El niño se siente inestable y hace amagos de sentarse, pero Héctor insiste en ponerle de pie para que vaya acostumbrándose a buscar el equilibrio)
Asun: ¡Cariño, déjale ya... si no quiere, déjale sentado en el suelo y que juegue un rato...!
Héctor: Sólo un poquito más... quiero que le pierda el miedo... yo le estoy sujetando y no dejaré que se caiga... ¡vamos Dani, ahora para allá...!
Dani: Pa-pa-pa-pa-pa-pa...
Héctor: Sí, papá está aquí, contigo y no dejará que te caigas...

(María y Clara observan la escena y se acercan corriendo)
María: ¡Papá, papá...! ¿Dani ya anda...?
Héctor: Bueno, cariño, ya le falta poco, muy poco, pero estamos en ello, ¿verdad campeón...?
Clara: ¿Puedo cogerle yo de la mano...?
Aurelia: Clara, cariño, mejor que no, que es muy pequeñito todavía y se puede caer... cuando ya ande un poco más podrás hacerlo...
Héctor: (guiñándole un ojo) No te preocupes, Clara, te prometo que en cuanto eche a andar de forma segura, podéis cogerle María y tú cada una de una mano y hacer paseos con él, ¿de acuerdo...?
Clara: Gracias, tío Héctor...

(María y Clara se alejan corriendo y siguen con sus juegos de persecución y escondite)

(Las vacaciones van pasando y las familias Perea y Olavide viven momentos inolvidables, hasta que llega el momento de hacer las maletas y volver a Madrid unos días antes de que las niñas empiecen el colegio para ultimar los preparativos)




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