jueves, 29 de noviembre de 2012

Capítulo 36: Vacaciones en Mallorca (parte 3 y última)


(El día siguiente es un día intenso para la familia. En primer lugar van a la agencia de coches de alquiler que han encontrado cerca del hotel, y una vez que han recogido el coche que les han proporcionado, se dirigen hacia la zona de las Cuevas. Allí los niños lo pasan en grande mirando las curiosas formas que adquieren las rocas calizas por efecto del agua, la sal y la erosión del paso del tiempo)

María: Mira, esa parece un pájaro...
Dani: Y eso un avión...
Héctor: ¿Y esta otra niños, que me decís...?
María: Yo diría que es una persona, un hombre con sombrero... ji, ji...
Dani: Mami, huele muy raro...
Asun: Pero eso es por el material de la roca, tesoro, y el efecto del agua subterránea...

(Todos van recorriendo las diferentes pasarelas del recinto contemplando las estalactitas y estalagmitas que inundan la cueva hasta que una hora después salen al exterior)

(La siguiente parada es en Artá, donde también hay una famosa cueva con formaciones rocosas características, y donde los niños disfrutan imaginando figuras de su invención e historias fantásticas con el paisaje que ven)

(A la hora de comer, entran en una cafetería y piden unos platos combinados. Héctor y Asun se piden unos escalopes de ternera con ensalada, y para los niños unos filetes de lomo blanditos con un huevo frito y patatas fritas. Los niños lo pasan en grande disfrutando de su comida y celebran que sus padres les compren un gigantesco helado de postre)

(Ya a primera hora de la tarde, se dirigen hacia Alcudia, donde por primera vez la familia tiene la oportunidad de darse su primer baño en la maravillosa playa de arena blanca. María se mete directamente en el mar, aunque al pequeño Daniel le da un poco de reparo, y es su padre quien debe tirar de él para animarle)

Héctor: ¡Vamos, hijo...! ¡que no pasa nada...! ¡ven conmigo...!
Dani: ¡Está fría...!
Asun: Que va, Daniel, el agua está buenísima... mira tu hermana como está intentando bracear en la orilla...
María: ¡Dani, no seas pesado...! papi, si volvemos a la playa mañana quiero traer los manguitos para nadar como me enseñaron el tío Bonilla y la tía Matilde en la piscina...
Héctor: Claro que sí, princesa, no te preocupes que el próximo día metemos los manguitos en la bolsa de mamá...
María: ¿Y la colchoneta también...?
Asun: Si pasamos todo el día en la playa, sí... pero no quiero cargar con bártulos innecesarios si sólo vamos a estar un par de horas...
Héctor: No te preocupes, tesoro, que en principio vamos a dedicar un par de días a probar las playas del sur de la isla que son muy grandes y bonitas... vas a tener tiempo de bañarte hasta que te canses...
María: ¡Genial...! me encanta el verano...
Dani: Y a mí...

(Finalmente Héctor y Asun consiguen que Dani se meta un momento pero sólo para remojarse, ya que el movimiento de las olas no le convence demasiado y no se siente seguro. María en cambio se lo pasa de maravilla subiéndose encima de los hombros de su padre y tirándose al agua desde ahí hacia delante y hacia atrás)

(Aunque no han traído los cubos y las palas, María y Dani se quedan sentados un rato en la orilla jugando con la arena, haciendo montoncitos, mientras sus padres se sientan en las toallas un poco más atrás, contemplando el atardecer y sintiendo la brisa del mar)

(Un día después, la familia Perea se dirige hacia la zona norte de la isla, hacia la montaña. Allí visitan la Cartuja de Valldemosa, hermoso lugar donde Chopin permaneció algunos años. Tras visitar varias de sus estancias, y después de comer en Deia, uno de los numerosos pueblos de la Sierra de la Tramuntana, Asun tiene ganas de visitar Manacor, en el este de la isla, localidad famosa por sus perlas)

(Tras visitar la fábrica de las perlas, Asun y el resto de la familia pasan a la tienda anexa y aunque los niños hace rato que han desconectado de las explicaciones que les han parecido muy aburridas, Asun se queda embobada mirando los diferentes stands y vitrinas donde tienen ejemplares de collares y pulseras hechos a base de perlas auténticas)

Héctor: (viendo que su mujer no puede dejar de mirar las vitrinas, echa su mano a la cartera) Elige algo que te guste...
Asun: No, Héctor, es demasiado caro, no podemos permitírnoslo...
Héctor: Venga mujer, que no vamos a venir a Mallorca todos los años... además este año no te regalé nada por el aniversario y quiero compensarte...
Asun: No necesito que me compenses, de verdad, con tenerte a mi lado y saber que me quieres es suficiente...
Héctor: Ya lo sé, pero me apetece que te lleves un bonito recuerdo de esta tierra, así cada vez que te lo pongas te acordarás de este viaje... ¿qué me dices...?
Asun: (mirando a Héctor emocionada) Está bien... ¿qué te parecen estos pendientes...?
Héctor: Son preciosos... estoy seguro que te van a quedar muy bien...
Dependienta: ¿Quiere probarlos...?
Asun: Es que no sé, a lo mejor son un poco caros...
Héctor: Venga, pruébatelos, no te hagas de rogar...
(La dependienta saca la pareja de pendientes del mostrador y le da un espejo a Asun para que se los vea puestos)
Asun: ¿Qué tal me quedan...?
Héctor: Estás increíble... muy elegante, sí señor...
María: Papi, compráselos, le quedan muy bien...
Héctor: (guiñándole un ojo a su hija) No te preocupes, princesa, esos pendientes se vienen a casa con nosotros...
Asun: ¿Estás seguro, cariño...?
Héctor: Por supuesto que lo estoy, estos pendientes te pueden servir para lucirlos en muchas ocasiones, ya lo verás...
Asun: Está bien, nos los llevamos... ¿me los puede envolver para regalo...?
Dependienta: Sí, claro, faltaría más...
(La dependienta se dispone a preparar una cajita de regalo con los pendientes y Héctor abona su importe en caja)
Asun: Muchas gracias, cariño, eres de lo que no hay... te quiero... (le da un dulce beso en la mejilla)
Héctor: Yo también te quiero, mi amor... (la acaricia tiernamente)
María: (tirando de su padre hacia el exterior de la tienda) ¿Nos vamos ya...?
Asun: Sí, tesoro, vamos a buscar el coche y directos al hotel...

(En sus últimos días en la isla, la familia Perea visita las playas del sur en la zona de Calviá, donde los niños se lo pasan en grande jugando con la colchoneta inflable en el agua, haciendo aguadillas a su padre y tumbados en las hamacas con su madre debajo de las sombrillas de paja que inundan la playa).

(Lamentablemente, las vacaciones han terminado y ha llegado la hora de volver a casa, eso sí, llenos de nuevas experiencias y recuerdos que permanecerán en su memoria durante largo tiempo. Además una vez en Madrid revelarán las fotos hechas durante las vacaciones y los niños podrán contar a sus primos y amigos las aventuras vividas durante estos inolvidables días)



2 comentarios:

  1. Te lo he dicho en el foro, !menudas vacaciones!, me han gustado mucho, se palpa la buena sintonía, amor y cariño que se profesan de los que los niños son testigos, sobre todo María.

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  2. Gracias Raki por tus relatos y por hacer que haga turismo con la imaginación. Espero con impaciencia tus siguientes historias. Te quiero un montón y ojala es la serie podamos ver a la pareja como los describes tú.
    BESITOS:)

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