(Un mes después, Marzo de 1964.
Asun está en la cocina dando de merendar a Dani y María está haciéndose la
remolona con la fruta y el yogur. Dani termina de merendar y se va a su
habitación. Asun está muy nerviosa, alterada, y no para de regañar a María)
Asun: ¡María...! ¿quieres hacer
el favor de terminarte eso de una vez...? ¡estoy muy cansada...!
María: ¿Cuándo viene papá...?
Asun: ¡No lo sé...! no sé cuando
viene tu padre, y también quiero hablar con él... no entiendo como ha podido hacerme
esto...
María: ¿Qué ha hecho papá...?
Asun: ¡Cállate y come...!
(María se calla y se come la
fruta a trocitos y el yogur a cucharadas sin dejar de mirar a su madre que está
al borde de las lágrimas. En ese momento, entra Héctor por la puerta)
Héctor: ¡Hola...! ¡ya estoy
aquí...!
María: (se levanta y sale de la
cocina corriendo al salón) ¡Papi, papi...! mamá está muy enfadada, está
llorando... quiere hablar contigo...
(Héctor muy extrañado entra en la
cocina y María detrás)
Héctor: ¿Se puede saber qué es lo
que está pasando aquí...?
Asun: (muy enfadada y resentida)
¿Quién era esa...?
Héctor: (sin entender nada) ¿Cómo
dices...? ¿quién era quién...?
Asun: Esa mujer, con la que
estabas esta mañana en el Café Comercial... te he visto, Héctor... pasaba por
allí de camino a la biblioteca y os he visto, riéndoos y en actitud muy
cariñosa... (empieza a levantar la voz) ¡dime quien era...! ¡necesito
saberlo...!
Héctor: (intentando recordar la
escena que ha podido ver su mujer) No sé que es lo que habrás visto o lo que te
estás imaginando... pero estás sacando las cosas de quicio, Asun... a ver, por
lo que dices debes estar hablando de Susana...
Asun: ¡No me importa cómo se
llama...! ¡sólo quiero saber que te traes entre manos con ella...!
María: Mamá, ¡no grites a
papá...!
Asun: ¡María, cállate...!
(María empieza a llorar al ver a
su madre tan alterada y sin parar de gritar y llorar. Asun se marcha de la
cocina y se encierra en el dormitorio dando un portazo)
Héctor: (intentando controlar la
situación) María, princesa... vamos a hacer una cosa... mamá está muy nerviosa,
pero no te preocupes que yo lo voy a solucionar todo... tú me vas a hacer un
favor... vas a coger a Dani de la mano y os vais a bajar por la escalera
despacito a casa de la abuela, ¿de acuerdo...?
María: (con lágrimas en los ojos)
Y ¿qué le pasa a mamá...? ¿se va a poner bien...?
Héctor: Sí, tesoro, no te
preocupes que yo lo voy a arreglar... hazme caso, y bajaros a casa de la
abuela...
María: Sí, papá...
(María va a la habitación de
Daniel, le coge de la mano y se bajan los dos por las escaleras a la portería)
(Héctor va hacia el dormitorio
donde se ha encerrado Asun y llama a la puerta)
Héctor: (desde fuera) Asun...
ábreme, por favor... tenemos que hablar y aclarar esto...
Asun: ¡Vete... no quiero hablar
contigo...!
Héctor: ¡No seas cabezota...!
tienes que escucharme... cuando oigas lo que voy a decirte, entenderás muchas
cosas... ¡ábreme, por favor...! es muy incómodo hablar así...
(Asun abre la puerta y deja
entrar a Héctor)
Héctor: No sé que es lo que
habrás visto exactamente, pero Susana es la mujer de Valentín... un ex
compañero de la policía, de la comisaría de Delicias...
Asun: Pues se te veía encantado
con ella...
Héctor: ¿Me vas a dejar que me
explique...? Susana ha venido a vernos porque acaban de venir del pueblo y nos
ha traído un montón de productos de la huerta que tienen allí... Valentín y
ella tienen una pequeña casa y un huerto donde cultivan pimientos, cebollas y
esas cosas, y a él le sirve de entretenimiento los fines de semana... como
Valentín colabora continuamente en nuestros casos, Susana ha querido tener un
detalle con nosotros y nos ha traído un arsenal de cosas que Bonilla y yo nos
vamos a repartir... ¡que menos que ser amable con ella e invitarla a un café
no...?
Asun: (gritando y llorando) Era
una mujer muy guapa y muy elegante, Héctor... y está claro que ella no te
perdía de vista... ¡toda una tentación, vamos...!
Héctor: (perdiendo la paciencia)
Te voy a decir una cosa, Asunción... ¿desde cuándo has dejado de confiar en mí...?
si nuestra relación funciona es porque hay confianza y respeto mutuo o eso
pensaba yo... pero si ya no confías en mí, entonces tendremos que replantearnos
algunas cosas...
(Héctor va hacia la puerta con la
intención de marcharse y dejar a Asun sola llorando)
Asun: (sigue llorando)
¡Espera...! ¡no te vayas...! ¡no me dejes aquí sola, por favor...!
(Héctor se da la vuelta,
observando como llora amargamente Asun. Héctor se acerca a la cama donde está
ella sentada y le tiende la mano. Asun le coge la mano desesperada)
Asun: (llorando) ¡No quiero que
te vayas...! (empieza a besarle las manos) ¡lo siento...! ¡lo siento mucho...!
¡perdóname, por favor... perdóname! claro que confío en ti... es que no sé lo
que me pasa... me he puesto muy nerviosa al verte allí con esa mujer tan
guapa... y tú mostrándole esa encantadora sonrisa tuya y... luego me he
empezado a imaginar cosas y...
Héctor: (cogiéndole la barbilla)
Vamos a ver, Asunción... ¿alguna vez te he fallado o te he dejado de lado desde
que estamos juntos...?
Asun: (niega con la cabeza y
sigue con lágrimas en los ojos) No... nunca...
Héctor: ¿Y entonces...?
Asun: Es que era una mujer tan
guapa...
Héctor: (secándole las lágrimas
con el dedo) A mí no me parece que Susana sea tan guapa como dices... ¿pero y
qué si lo es...? tienes que entender que en mi trabajo a diario me relaciono
con muchos hombres y mujeres, algunas de ellas muy bellas, no te lo voy a
negar... pero eso no quiere decir que yo vaya a tener ningún lío... tienes que
estar muy tranquila, mi amor... yo nunca, jamás, te haría algo así... no me lo
perdonaría nunca... y no puedo estar dándote explicaciones continuamente de con
quien me reúno... como yo tampoco te las pido a ti, y estoy seguro de que en tu
trabajo te relacionas con muchos hombres, seguro que algunos de ellos muy
guapos y mucho más jóvenes que yo... pero yo estoy tranquilo, porque confío en
ti ciegamente y sé que no me vas a fallar...
Asun: Yo nunca, nunca, me liaría
con nadie...
Héctor: (mirándole a los ojos le
hace una tierna caricia) Lo sé... lo sé de sobra... porque te conozco y te
creo, y confío en ti... y por eso somos tan felices... y por más que algunas
mujeres me miren o intenten algo conmigo, cosa que veo poco probable, nunca
conseguirán que yo me aparte de ti... por desgracia para ellas el mercado ya
está cerrado... (Asun sonríe levemente entre lágrimas) mi corazón eligió hace
años lo que quería, que es estar contigo, siempre... y eso no va a cambiar...
Asun: (entre lágrimas) Tienes
razón... he sido una estúpida, Héctor... me he calentado yo sola la cabeza y he
sido egoísta y desconsiderada... y tú no te lo mereces...
Héctor: (acariciándola) Shhh...
no te castigues más, mi amor... déjalo estar... todos cometemos errores alguna
vez... y lo importante es aprender de ellos para que no se vuelvan a repetir...
Asun: Lo siento, de verdad... te
prometo que no se volverá a repetir... nunca he dejado de confiar en ti... te
quiero demasiado y no quiero perderte...
Héctor: Claro que no, mi niña, no
me vas a perder... yo voy a estar aquí siempre contigo... ¿qué sentido tendría
buscar en otro sitio si aquí a tu lado tengo todo lo que necesito...?
Asun: Abrázame, por favor... lo
necesito tanto...
Héctor: Claro... ven... ven...
(Héctor abraza fuertemente a Asun
y ella se refugia en sus brazos y vuelve a llorar un poco)
Asun: Te quiero... y no sé ni
como me aguantas estos numeritos que te monto...
Héctor: (acariciándola y
besándola suavemente) Shhh... ya está... ya está... ¿de acuerdo...? yo también
te quiero... y no me imagino ni por un segundo que haría si te perdiera a ti o
a los niños...
Asun: Yo también lo siento por
ellos... sobre todo por María... ¿qué habrá pensado de mí...? habrá pensado que
soy una madre de esas locas o histéricas que se pasan el día gritando...
Héctor: No, no habrá pensado nada
de eso... porque María es una niña muy lista y muy sentida, y te quiere
mucho... está muy preocupada por ti... no entiende porque te has enfadado
tanto...
Asun: Le grité, Héctor, le grité
muy fuerte... nunca me había puesto así con ella, y seguro que tiene que estar
muy asustada... pobrecita, mi niña...
Héctor: (acariciándola de nuevo)
Shhh... no te agobies, mi amor... tranquila, que estoy seguro que a estas
alturas ya se le ha olvidado por completo...
Asun: Estoy muy avergonzada por
el espectáculo que he montado... y no sé si me va a perdonar...
Héctor: Pues claro que sí...
seguro... lo que tenemos que hacer ahora es bajar a buscarla a casa de tu
madre... y subir aquí y hablamos con ella los dos, con calma, con
tranquilidad... ¿de acuerdo...?
Asun: Sí... de acuerdo...
Héctor: Muy bien, pues lávate la
cara, refréscate un poco, serénate y cuando estés más tranquila, bajamos a la
portería...
Asun: Claro... ahora mismo voy...
(acariciándole) gracias... gracias por ser como eres... te adoro...
Héctor: Y yo a ti, mi niña... (le
seca de nuevo las lágrimas con una caricia) te pones preciosa incluso cuando
lloras...
Asun: Sabes que eso no es verdad,
pero no me importa porque te quiero ahora y siempre...
(Asun se acerca a su marido con
la intención de darle un beso y él la regala un delicioso beso, tierno y dulce
que la emociona de principio a fin)
(Un rato más tarde, Asun y Héctor
bajan a casa de Felisa y Trino)
Felisa: ¿Estás mejor, hija...?
Asun: Sí, madre, ya estoy bien...
es que me dolía un poco la cabeza... pero me he tumbado un rato y ya se me ha
pasado... supongo que estaba un poco cansada...
Héctor: No se preocupe, Felisa,
está todo controlado... venimos a recoger a los niños...
Felisa: Pues por ahí andan
trasteando con Irene, ahora mismo les digo que salgan...
Asun: Gracias madre por todo...
(Héctor y Asun recogen a María y
a Dani y se los suben a casa. Dani, que aún es pequeño, no se ha enterado de
nada de lo sucedido y se mete directamente en su habitación a seguir jugando.
Héctor y Asun cogen a María y se la llevan al sofá con ellos para hablar)
María: Mami, ¿estás mejor...?
Asun: Sí, tesoro... ahora estoy
mucho mejor... ¿y tú cómo estás...?
María: Yo estoy bien... la abuela
me ha preguntado que pasaba pero yo sólo le he dicho que veníamos a jugar un rato
porque tú estabas un poco cansada...
Héctor: Has hecho bien, cariño,
no conviene preocupar a la abuela por una tontería, ¿verdad...?
Asun: Verdad... pero ahora ya
estoy bien y por eso quería hablar contigo tranquilamente... porque tú ya eres
mayor y entiendes muchas cosas, ¿a qué sí...?
María: Sí... pero no me gusta que
grites a papá...
Asun: Lo sé, tesoro... y a mí
tampoco me gusta gritarle... y te prometo que no va a volver a pasar... porque
yo a papá lo quiero muchísimo y no se merece que me enfade con él por
tonterías...
María: ¿Entonces no os vais a
separar...?
Héctor: Nooo, princesa... no
tienes que preocuparte por nada de eso... lo que ha pasado entre mamá y yo ha
sido una tontería, cosas absurdas de mayores, lo que pasa que a veces los
mayores vemos e imaginamos algunas cosas y las exageramos, pero no tiene
ninguna importancia... ya está todo arreglado, te dije que lo iba a arreglar y
lo he conseguido...
Asun: ¿Estabas muy asustada,
verdad, cariño...?
María: Sí, un poco... nunca me
habías gritado así...
Asun: (abrazando y acariciando a
su hija) Lo sé... y lo siento muchísimo, no sabes cuanto... estoy muy
arrepentida... ¿vas a poder perdonar a mamá...?
María: (moviendo la cabeza
afirmativamente) Sí... yo te quiero mucho mami y no me gusta que estés
enfadada...
Héctor: A mí tampoco me gusta que
se enfade, pero ya está solucionado... ahora todo está bien, pero mamá quería
hablar contigo y explicarte que siente mucho lo que ha pasado...
María: Yo también lo siento...
siento que te hayas enfadado conmigo porque no me he comido la merienda...
Asun: ¡No, cariño, tú no tienes
la culpa de nada...! si tú eres la niña más buena del mundo... yo no me he
enfadado contigo... pero si es verdad que te he gritado y sin razón, y por eso
te pido perdón... ¿me perdonas...?
María: Claro que sí... y yo
también te quiero mucho papi... y me gusta cuando os lleváis bien...
Héctor: Lo sé, cariño... y nos
llevamos muy bien, te lo prometo... mamá y yo nos queremos mucho, cada día más,
así que no estés triste porque no va a pasar nada malo en nuestra familia...
estamos todos juntos, cuidando unos de otros y ayudándonos... todos unidos, y
eso es lo más importante... ¿de acuerdo, princesa...?
María: De acuerdo... (se abraza a
sus padres y les da un beso a cada uno)
Asun: ¡Mi amor... mi vida...!
¡ven aquí...! lo siento pequeñita, lo siento...
(Los tres se funden en un hermoso
abrazo familiar en el sofá)
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