viernes, 16 de noviembre de 2012

Capítulo 29: Los celos de Asun (Marzo de 1964)


(Un mes después, Marzo de 1964. Asun está en la cocina dando de merendar a Dani y María está haciéndose la remolona con la fruta y el yogur. Dani termina de merendar y se va a su habitación. Asun está muy nerviosa, alterada, y no para de regañar a María)
Asun: ¡María...! ¿quieres hacer el favor de terminarte eso de una vez...? ¡estoy muy cansada...!
María: ¿Cuándo viene papá...?
Asun: ¡No lo sé...! no sé cuando viene tu padre, y también quiero hablar con él... no entiendo como ha podido hacerme esto...
María: ¿Qué ha hecho papá...?
Asun: ¡Cállate y come...!
(María se calla y se come la fruta a trocitos y el yogur a cucharadas sin dejar de mirar a su madre que está al borde de las lágrimas. En ese momento, entra Héctor por la puerta)
Héctor: ¡Hola...! ¡ya estoy aquí...!
María: (se levanta y sale de la cocina corriendo al salón) ¡Papi, papi...! mamá está muy enfadada, está llorando... quiere hablar contigo...
(Héctor muy extrañado entra en la cocina y María detrás)
Héctor: ¿Se puede saber qué es lo que está pasando aquí...?
Asun: (muy enfadada y resentida) ¿Quién era esa...?
Héctor: (sin entender nada) ¿Cómo dices...? ¿quién era quién...?
Asun: Esa mujer, con la que estabas esta mañana en el Café Comercial... te he visto, Héctor... pasaba por allí de camino a la biblioteca y os he visto, riéndoos y en actitud muy cariñosa... (empieza a levantar la voz) ¡dime quien era...! ¡necesito saberlo...!
Héctor: (intentando recordar la escena que ha podido ver su mujer) No sé que es lo que habrás visto o lo que te estás imaginando... pero estás sacando las cosas de quicio, Asun... a ver, por lo que dices debes estar hablando de Susana...
Asun: ¡No me importa cómo se llama...! ¡sólo quiero saber que te traes entre manos con ella...!
María: Mamá, ¡no grites a papá...!
Asun: ¡María, cállate...!
(María empieza a llorar al ver a su madre tan alterada y sin parar de gritar y llorar. Asun se marcha de la cocina y se encierra en el dormitorio dando un portazo)
Héctor: (intentando controlar la situación) María, princesa... vamos a hacer una cosa... mamá está muy nerviosa, pero no te preocupes que yo lo voy a solucionar todo... tú me vas a hacer un favor... vas a coger a Dani de la mano y os vais a bajar por la escalera despacito a casa de la abuela, ¿de acuerdo...?
María: (con lágrimas en los ojos) Y ¿qué le pasa a mamá...? ¿se va a poner bien...?
Héctor: Sí, tesoro, no te preocupes que yo lo voy a arreglar... hazme caso, y bajaros a casa de la abuela...
María: Sí, papá...
(María va a la habitación de Daniel, le coge de la mano y se bajan los dos por las escaleras a la portería)

(Héctor va hacia el dormitorio donde se ha encerrado Asun y llama a la puerta)


Héctor: (desde fuera) Asun... ábreme, por favor... tenemos que hablar y aclarar esto...
Asun: ¡Vete... no quiero hablar contigo...!
Héctor: ¡No seas cabezota...! tienes que escucharme... cuando oigas lo que voy a decirte, entenderás muchas cosas... ¡ábreme, por favor...! es muy incómodo hablar así...
(Asun abre la puerta y deja entrar a Héctor)
Héctor: No sé que es lo que habrás visto exactamente, pero Susana es la mujer de Valentín... un ex compañero de la policía, de la comisaría de Delicias...
Asun: Pues se te veía encantado con ella...
Héctor: ¿Me vas a dejar que me explique...? Susana ha venido a vernos porque acaban de venir del pueblo y nos ha traído un montón de productos de la huerta que tienen allí... Valentín y ella tienen una pequeña casa y un huerto donde cultivan pimientos, cebollas y esas cosas, y a él le sirve de entretenimiento los fines de semana... como Valentín colabora continuamente en nuestros casos, Susana ha querido tener un detalle con nosotros y nos ha traído un arsenal de cosas que Bonilla y yo nos vamos a repartir... ¡que menos que ser amable con ella e invitarla a un café no...?
Asun: (gritando y llorando) Era una mujer muy guapa y muy elegante, Héctor... y está claro que ella no te perdía de vista... ¡toda una tentación, vamos...!
Héctor: (perdiendo la paciencia) Te voy a decir una cosa, Asunción... ¿desde cuándo has dejado de confiar en mí...? si nuestra relación funciona es porque hay confianza y respeto mutuo o eso pensaba yo... pero si ya no confías en mí, entonces tendremos que replantearnos algunas cosas...
(Héctor va hacia la puerta con la intención de marcharse y dejar a Asun sola llorando)
Asun: (sigue llorando) ¡Espera...! ¡no te vayas...! ¡no me dejes aquí sola, por favor...!
(Héctor se da la vuelta, observando como llora amargamente Asun. Héctor se acerca a la cama donde está ella sentada y le tiende la mano. Asun le coge la mano desesperada)
Asun: (llorando) ¡No quiero que te vayas...! (empieza a besarle las manos) ¡lo siento...! ¡lo siento mucho...! ¡perdóname, por favor... perdóname! claro que confío en ti... es que no sé lo que me pasa... me he puesto muy nerviosa al verte allí con esa mujer tan guapa... y tú mostrándole esa encantadora sonrisa tuya y... luego me he empezado a imaginar cosas y...
Héctor: (cogiéndole la barbilla) Vamos a ver, Asunción... ¿alguna vez te he fallado o te he dejado de lado desde que estamos juntos...?
Asun: (niega con la cabeza y sigue con lágrimas en los ojos) No... nunca...
Héctor: ¿Y entonces...?
Asun: Es que era una mujer tan guapa...
Héctor: (secándole las lágrimas con el dedo) A mí no me parece que Susana sea tan guapa como dices... ¿pero y qué si lo es...? tienes que entender que en mi trabajo a diario me relaciono con muchos hombres y mujeres, algunas de ellas muy bellas, no te lo voy a negar... pero eso no quiere decir que yo vaya a tener ningún lío... tienes que estar muy tranquila, mi amor... yo nunca, jamás, te haría algo así... no me lo perdonaría nunca... y no puedo estar dándote explicaciones continuamente de con quien me reúno... como yo tampoco te las pido a ti, y estoy seguro de que en tu trabajo te relacionas con muchos hombres, seguro que algunos de ellos muy guapos y mucho más jóvenes que yo... pero yo estoy tranquilo, porque confío en ti ciegamente y sé que no me vas a fallar...
Asun: Yo nunca, nunca, me liaría con nadie...
Héctor: (mirándole a los ojos le hace una tierna caricia) Lo sé... lo sé de sobra... porque te conozco y te creo, y confío en ti... y por eso somos tan felices... y por más que algunas mujeres me miren o intenten algo conmigo, cosa que veo poco probable, nunca conseguirán que yo me aparte de ti... por desgracia para ellas el mercado ya está cerrado... (Asun sonríe levemente entre lágrimas) mi corazón eligió hace años lo que quería, que es estar contigo, siempre... y eso no va a cambiar...
Asun: (entre lágrimas) Tienes razón... he sido una estúpida, Héctor... me he calentado yo sola la cabeza y he sido egoísta y desconsiderada... y tú no te lo mereces...
Héctor: (acariciándola) Shhh... no te castigues más, mi amor... déjalo estar... todos cometemos errores alguna vez... y lo importante es aprender de ellos para que no se vuelvan a repetir...
Asun: Lo siento, de verdad... te prometo que no se volverá a repetir... nunca he dejado de confiar en ti... te quiero demasiado y no quiero perderte...
Héctor: Claro que no, mi niña, no me vas a perder... yo voy a estar aquí siempre contigo... ¿qué sentido tendría buscar en otro sitio si aquí a tu lado tengo todo lo que necesito...?
Asun: Abrázame, por favor... lo necesito tanto...
Héctor: Claro... ven... ven...
(Héctor abraza fuertemente a Asun y ella se refugia en sus brazos y vuelve a llorar un poco)
Asun: Te quiero... y no sé ni como me aguantas estos numeritos que te monto...
Héctor: (acariciándola y besándola suavemente) Shhh... ya está... ya está... ¿de acuerdo...? yo también te quiero... y no me imagino ni por un segundo que haría si te perdiera a ti o a los niños...
Asun: Yo también lo siento por ellos... sobre todo por María... ¿qué habrá pensado de mí...? habrá pensado que soy una madre de esas locas o histéricas que se pasan el día gritando...
Héctor: No, no habrá pensado nada de eso... porque María es una niña muy lista y muy sentida, y te quiere mucho... está muy preocupada por ti... no entiende porque te has enfadado tanto...
Asun: Le grité, Héctor, le grité muy fuerte... nunca me había puesto así con ella, y seguro que tiene que estar muy asustada... pobrecita, mi niña...
Héctor: (acariciándola de nuevo) Shhh... no te agobies, mi amor... tranquila, que estoy seguro que a estas alturas ya se le ha olvidado por completo...
Asun: Estoy muy avergonzada por el espectáculo que he montado... y no sé si me va a perdonar...
Héctor: Pues claro que sí... seguro... lo que tenemos que hacer ahora es bajar a buscarla a casa de tu madre... y subir aquí y hablamos con ella los dos, con calma, con tranquilidad... ¿de acuerdo...?
Asun: Sí... de acuerdo...
Héctor: Muy bien, pues lávate la cara, refréscate un poco, serénate y cuando estés más tranquila, bajamos a la portería...
Asun: Claro... ahora mismo voy... (acariciándole) gracias... gracias por ser como eres... te adoro...
Héctor: Y yo a ti, mi niña... (le seca de nuevo las lágrimas con una caricia) te pones preciosa incluso cuando lloras...
Asun: Sabes que eso no es verdad, pero no me importa porque te quiero ahora y siempre...
(Asun se acerca a su marido con la intención de darle un beso y él la regala un delicioso beso, tierno y dulce que la emociona de principio a fin)

(Un rato más tarde, Asun y Héctor bajan a casa de Felisa y Trino)

Felisa: ¿Estás mejor, hija...?
Asun: Sí, madre, ya estoy bien... es que me dolía un poco la cabeza... pero me he tumbado un rato y ya se me ha pasado... supongo que estaba un poco cansada...
Héctor: No se preocupe, Felisa, está todo controlado... venimos a recoger a los niños...
Felisa: Pues por ahí andan trasteando con Irene, ahora mismo les digo que salgan...
Asun: Gracias madre por todo...
(Héctor y Asun recogen a María y a Dani y se los suben a casa. Dani, que aún es pequeño, no se ha enterado de nada de lo sucedido y se mete directamente en su habitación a seguir jugando. Héctor y Asun cogen a María y se la llevan al sofá con ellos para hablar)

María: Mami, ¿estás mejor...?
Asun: Sí, tesoro... ahora estoy mucho mejor... ¿y tú cómo estás...?
María: Yo estoy bien... la abuela me ha preguntado que pasaba pero yo sólo le he dicho que veníamos a jugar un rato porque tú estabas un poco cansada...
Héctor: Has hecho bien, cariño, no conviene preocupar a la abuela por una tontería, ¿verdad...?
Asun: Verdad... pero ahora ya estoy bien y por eso quería hablar contigo tranquilamente... porque tú ya eres mayor y entiendes muchas cosas, ¿a qué sí...?
María: Sí... pero no me gusta que grites a papá...
Asun: Lo sé, tesoro... y a mí tampoco me gusta gritarle... y te prometo que no va a volver a pasar... porque yo a papá lo quiero muchísimo y no se merece que me enfade con él por tonterías...
María: ¿Entonces no os vais a separar...?
Héctor: Nooo, princesa... no tienes que preocuparte por nada de eso... lo que ha pasado entre mamá y yo ha sido una tontería, cosas absurdas de mayores, lo que pasa que a veces los mayores vemos e imaginamos algunas cosas y las exageramos, pero no tiene ninguna importancia... ya está todo arreglado, te dije que lo iba a arreglar y lo he conseguido...
Asun: ¿Estabas muy asustada, verdad, cariño...?
María: Sí, un poco... nunca me habías gritado así...
Asun: (abrazando y acariciando a su hija) Lo sé... y lo siento muchísimo, no sabes cuanto... estoy muy arrepentida... ¿vas a poder perdonar a mamá...?
María: (moviendo la cabeza afirmativamente) Sí... yo te quiero mucho mami y no me gusta que estés enfadada...
Héctor: A mí tampoco me gusta que se enfade, pero ya está solucionado... ahora todo está bien, pero mamá quería hablar contigo y explicarte que siente mucho lo que ha pasado...
María: Yo también lo siento... siento que te hayas enfadado conmigo porque no me he comido la merienda...
Asun: ¡No, cariño, tú no tienes la culpa de nada...! si tú eres la niña más buena del mundo... yo no me he enfadado contigo... pero si es verdad que te he gritado y sin razón, y por eso te pido perdón... ¿me perdonas...?
María: Claro que sí... y yo también te quiero mucho papi... y me gusta cuando os lleváis bien...
Héctor: Lo sé, cariño... y nos llevamos muy bien, te lo prometo... mamá y yo nos queremos mucho, cada día más, así que no estés triste porque no va a pasar nada malo en nuestra familia... estamos todos juntos, cuidando unos de otros y ayudándonos... todos unidos, y eso es lo más importante... ¿de acuerdo, princesa...?
María: De acuerdo... (se abraza a sus padres y les da un beso a cada uno)
Asun: ¡Mi amor... mi vida...! ¡ven aquí...! lo siento pequeñita, lo siento...
(Los tres se funden en un hermoso abrazo familiar en el sofá)









No hay comentarios:

Publicar un comentario