viernes, 16 de noviembre de 2012

Capítulo 4: Boda de Asun y Héctor (Febrero de 1961)


(Los días y las semanas van pasando. Asun pasa la mayoría de las tardes tras el trabajo probándose el vestido una y otra vez, buscando que quede lo mejor posible de acuerdo con los nuevos tiempos. También contratan el servicio en la iglesia, el restaurante, preparan y mandan las invitaciones, encargan las alianzas y las arras, y mientras Héctor sigue adelante con su trabajo en el despacho junto al inseparable Bonilla, que cada día que pasa está más nervioso por su actuación como padrino en el gran día. Además Héctor y Asun han decidido que sean María y Clara quienes porten los anillos y las arras, además de la ofrenda floral, que la hará Irene por ser la mayor del grupo).

(La noche antes del gran día, Héctor y Asun están en el dormitorio, acostados en la cama. María ya se ha dormido, y ellos se disponen a hacer lo mismo, pero Asun no para de dar vueltas intentando encontrar una postura en la que poder conciliar el sueño).
 
Héctor: (abrazando a Asun y colocando sus manos sobre el vientre) ¿Qué pasa, cariño, no puedes dormir...?
Asun: La verdad es que no... no sé, estoy un poco nerviosa...
Héctor: (mirándola con dulzura) ¿Nerviosa por qué...? ¿por lo de mañana...? pero si es muy fácil... tú piénsalo... mira, el cura nos hará unas cuantas preguntas y nosotros solo tenemos que responder que sí a todo, firmamos los papeles, y ya está... todo seguirá igual como hasta ahora... o mejor...
Asun: (acaricia a Héctor) Me encanta como eres... haces que todo parezca tan fácil... y me siento tan segura a tu lado...
Héctor: (sigue acariciando el vientre de Asun mientras la besa dulcemente) Es que esto es fácil... no hay que buscar complicaciones... todo este tiempo hemos sabido lo que queríamos el uno del otro y nos lo hemos dado, hemos disfrutado de unos momentos maravillosos juntos, hemos tenido una hija estupenda y ahora viene otro en camino que nos seguirá dando muchas alegrías... ya lo verás... confía en mí... todo va a salir bien...
Asun: (emocionada) Lo sé... confío en ti... (le besa en los labios amorosamente) además, eres tan tierno y tan dulce... (suspira) ay, a ver si consigo dormirme...
Héctor: Mira, vamos a hacer una cosa... si quieres puedo intentar el truco que utilizo para dormir a María, con ella funciona muy bien...
Asun: (divertida) Ah, ¿pero es que hay truco...? porque la verdad es que la coges entre tus brazos después de cenar y a los pocos minutos se queda como un tronco...
Héctor: ¿Quieres que te enseñe lo que hago...?
Asun: Venga...
Héctor: Ven aquí... así...
(Héctor acoge a Asun entre sus brazos y ella se acomoda en su pecho, escuchando los latidos de su corazón)
Asun: (emocionada) ¡Caramba, como late de fuerte...! nunca me había llamado tanto la atención...
Héctor: Es por ti... mi corazón se vuelve loco por ti...
Asun: (con una tierna sonrisa) Te quiero... (le besa en el pecho y vuelve a acomodarse)
Héctor: Yo también... ¿por dónde íbamos...? ¡ah sí...!
(Héctor empieza a recorrer la espalda de Asun con sus dedos, masajeando de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba, jugueteando con sus rizos también)
Asun: (disfrutando de la sensación que ese relajante masaje le provoca) Mmmm... que gusto... sigue así, me parece que funciona...
Héctor: Shhhh... (susurrando) tú cierra los ojos y relájate... así, despacio... muy despacio...
(Asun poco a poco va sintiéndose cada vez más relajada, concentrándose en su respiración, y va cayendo en un profundo sueño hasta quedarse completamente dormida)
Héctor: (comprobando que Asun está ya dormida) Que descanses, mi amor... mañana nos espera un día muy bonito...
(Héctor cierra los ojos y se dispone a dormirse él también)

(Al día siguiente, 25 de Febrero de 1961, todo son nervios en casa de los Muñoz. Asun ha bajado a primera hora de la mañana a la portería para que su madre la ayude a ponerse el vestido, a maquillarse y a peinarse, y no quiere que Héctor la vea hasta llegar a la iglesia. Héctor por su parte, está en casa poniéndose el traje de ceremonia y terminando de vestir a María, a quien su madre ya la ha dejado casi lista, preparándose y arreglándose para salir, ya que en cualquier momento vendrán Aurelia y Gustavo a buscarle para salir juntos en el coche hacia la iglesia).

Héctor: ¿Cómo está la niña de mis ojos...?
María: Muy bien, papá... ¿y mamá, donde está mamá...?
Héctor: Mamá ahora no puede venir... tienes que ser buena y paciente y esperar, ¿vale...? estás preciosa, princesita y lo vas a hacer muy bien, eh...? ¡dale un beso a papá....!
(María se inclina hacia su padre y le da un beso fuerte)
Héctor: Te quiero, princesa...
(En ese momento llaman al timbre y Héctor abre la puerta. Es Aurelia que viene a recogerle).
Aurelia: (mirándole de arriba abajo) ¡Vaya, que guapo...!
Héctor: Tú también estás guapísima...
Aurelia: Gustavo está abajo en la otra calle con el coche, y Clara está dentro... ¿tienes los anillos...?
Héctor: Sí, no te preocupes... Bonilla los lleva ya preparados con el cojín y la cesta para dárselo a las niñas cuando llegue el momento...
Aurelia: Entonces, ¿nos vamos...?
Héctor: Sí, claro...
(Héctor coge del brazo a Aurelia y a María de la mano y juntos bajan a la calle para encontrarse con Gustavo y Clara).

(Por su parte, Asun también está preparada para salir en cuanto llegue Bonilla y no para de mirarse al espejo dándose los últimos retoques).
Felisa: ¡Asun, hija, no te toques más el pelo... que te vas a fastidiar el peinado... con el trabajo que me ha costado...!
Asun: Ay sí, madre, es que este mechón...
Felisa: Deja ya ese mechón que está muy bien donde está... estás preciosa y Héctor se va a quedar de piedra cuando te vea...
Asun: (emocionada) Eso espero... la verdad es que el vestido ha quedado perfecto...
Felisa: Vas a ser la novia más guapa de todo Madrid... (mira emocionada el retrato de Chelo) tu hermana estaría orgullosa de verte... ¡Marido, marido...! ¿estás listo...?
Trino: ¡Que sí, mujer...! ¡que ya nos vamos...!
Felisa: Bueno, hija, ya verás como todo sale muy bien... seguro... tú quédate aquí a esperar a Bonilla que tu padre y yo nos vamos yendo a la iglesia con Pedro y con Irene... y seguro que Miguel y Estrella ya habrán llegado...
Asun: Muy bien, madre, nos vemos allí... ¡ay, que nervios...!
(Al poco rato, entra Bonilla por la puerta y al ver a Asun vestida de novia se queda impresionado)
Bonilla: ¡Vaya Asun, estás impresionante...! ¡y no te digo nada lo que va a decir Héctor cuando te vea...!
Asun: (moviéndose con dificultad por la cola y el velo) ¿Tú crees...? ¿no voy un poco exagerada...?
Bonilla: Para nada... estás muy guapa, de verdad... cuando quieras, nos vamos...
Asun: ¿Llevas los anillos y las arras...?
Bonilla: Sí, no te preocupes, y las cestas y el cojín los tiene Matilde, para prepararlo cuando entremos en la iglesia... venga, vamos, no querrás llegar muy tarde y hacer esperar a Héctor... el coche está abajo...
 
Asun: Bueno, pues si tiene que esperar, que espere, yo necesito mi tiempo...
Bonilla: (suspira) ¡Mujeres...! ¡siempre lo mismo...!
Asun: (mirándose al espejo por última vez) ¡Hala...! ya estoy, vámonos...
(Asun se agarra del brazo de Bonilla y salen juntos por el portal en dirección al coche que está en la calle).

(En la iglesia, los invitados van entrando y ocupando sus asientos, vemos a la familia de los Asturianos con toda la tropa de niños, a numerosos compañeros de la redacción como Julio, a Estrella y Miguel, a Felisa y Trino ocupando los asientos delanteros junto con Pedro e Irene; también ocupan los asientos delanteros Gustavo y Matilde que se hacen cargo de María y Clara, muy excitadas por su protagonismo en la ceremonia. De algunas de las lecturas se encargarán Pedro y Leonor, que llevan ensayando toda la semana. Y como no, asiste a la ceremonia el inspector Vallejo con Laura, su mujer, junto a otros ex compañeros de la policía y amigos de Héctor).

(Ante el altar, Héctor espera junto a Aurelia que llegue Asun de un momento a otro)
Aurelia: (al ver que Héctor no deja de mirar hacia la puerta) No me digas que ahora estás nervioso...
Héctor: No... bueno, quizás un poco... es que estas ceremonias me superan... y quiero que pase todo cuanto antes...
Aurelia: Asun tiene que estar a punto de llegar y no te preocupes que todo saldrá bien, seguro...
 
(En ese momento, la música del órgano empieza a sonar ante la llegada de la novia a la puerta, y emprende su camino hacia el altar del brazo de Bonilla. Todos los invitados expectantes en sus bancos observan a una radiante Asun, que muy segura de sí misma, camina feliz para encontrarse con el que muy pronto va a convertirse en su marido).

Héctor: (sonríe emocionado al ver lo guapísima que está Asun) ¡Estás preciosa... radiante...! (la saluda dándole un cariñoso beso en la mejilla)
Asun: (sonriendo feliz) Tú también estás muy guapo...
(Los novios toman asiento junto con los padrinos para dar comienzo a la ceremonia)

(La ceremonia va avanzando y tras las lecturas, llega el momento más importante. Los novios se cogen de las manos y leen en alto sus frases del compromiso que van a adquirir)
Héctor: Yo, Héctor, te tomo a ti Asunción como mi legítima esposa, y me entrego a ti, para amarte, respetarte y serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida... (la mira con una sonrisa)
Asun: Yo, Asunción, te tomo a ti Héctor como mi legítimo esposo, y me entrego a ti, para amarte, respetarte y serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida... (le mira emocionada con una sonrisa)
 
(Llega el momento del intercambio de anillos. Bonilla se levanta para dirigir a María y a Clara que están deseando salir del banco con sus cestas. Las dos van cogidas de la mano cada una con una cesta en dirección al altar. Al llegar allí, los padrinos cogen las cestas y empieza el rito. Las niñas vuelven a su banco dando saltos por el pasillo)
Héctor: (colocando el anillo en el dedo de Asun con una sonrisa) Asunción, recibe este anillo en señal de mi amor y fidelidad a tí, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo...
Asun: (colocando el anillo en el dedo de Héctor con una sonrisa) Héctor, recibe este anillo en señal de mi amor y fidelidad a ti, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo...
(Llega el momento del rito de las arras. Héctor y Asun juntan sus manos en forma de cuenco para recoger las monedas)
Héctor y Asun: Recibimos estas monedas como símbolo de los bienes que vamos a compartir...
Sacerdote: Una vez finalizado el rito del intercambio de anillos y arras y sellado el compromiso que esta pareja adquiere hoy en este día tan especial, por el poder que me otorga la Iglesia Católica, yo les declaro marido y mujer...
(Asun y Héctor no dejan de mirarse completamente emocionados y se aprietan la mano con fuerza transmitiendo su amor y su cariño)
(La ceremonia continúa con las peticiones y las ofrendas, encabezadas por las flores que deposita en el altar Irene con orgullo, viendo como la miran todos sentados en sus bancos)
(Tras el fin de la Eucaristía, los novios, los padrinos y varios testigos pasan a firmar el acta matrimonial. Después, los novios se disponen a salir de la Iglesia, cogidos del brazo, y los padrinos detrás de ellos).

(Al llegar a la puerta de la calle, los numerosos invitados que ya están esperando fuera, empiezan a gritar y a aplaudir)
- “¡Que se besen... guapos...!”

(Asun y Héctor se miran divertidos y deciden corresponder a las muestras de cariño y afecto de sus amigos y familiares dándose un cálido beso de amor. Las niñas no dejan de corretear alrededor de los invitados, y Gustavo tiene que salir corriendo más de una vez detrás de ellas para que no se desmadren).
(Luego viene la sesión de fotos de los novios con los distintos familiares y amigos, con los padrinos, las niñas, y las oportunas felicitaciones, abrazos y besos por doquier).

(Después, Asun y Héctor se montan en un coche lleno de flores y se dirigen al restaurante, donde se reencontrarán con el resto de invitados).

(Durante el banquete nupcial, los novios junto con los padrinos y sus consortes presiden la mesa. Los niños están sentados todos juntos en una mesa especialmente puesta para ellos, y allí vemos a María, Clara, Irene, Pedro, Leonor y sus hermanos. Como Leonor y Pedro son los mayores, se encargan de meter en vereda a los más pequeños para que no trasteen demasiado y comparten con ellos comida y juegos, liberando así un poco a sus padres, para que puedan disfrutar de la fiesta. Matilde al igual que Asun, ya está embarazada de 4 meses, pero apenas se la nota).

(Al llegar a los postres, Héctor y Asun cogen la espada y cortan la consabida tarta nupcial, chupando la punta llena de nata entre sonrisas y miradas llenas de complicidad. Los camareros pasan sirviendo el champagne para iniciar el brindis. El primero en hablar es Bonilla, que para eso es el padrino).

Bonilla: (inicia su discurso) Bueno, a ver como empiezo... es que nunca pensé que este día llegaría... yo voy a hablar del novio aquí presente... como todos sabéis para mí Héctor es casi como el hermano mayor que nunca tuve... desde el momento en que empecé a trabajar con él en la comisaría de Chamberí allá por 1952... ¡anda que no ha llovido ni nada, madre mía...! enseguida me dí cuenta de que era un gran tipo, y aunque a veces pueda parecer un poco soberbio y orgulloso, en realidad es la persona más noble que conozco, él siempre estuvo a mi lado apoyándome, empujándome, trabajando codo con codo, arrimando el hombro como el que más y defendiendo la justicia por encima de todo... después me acogió en su despacho de investigación cuando yo dejé la comisaría asqueado de todo y primero como ayudante y después como socio, en estos años hemos resuelto algunos de los casos más difíciles que han traído en jaque a la policía, y Vallejo puede dar fe de ello, ¿no es cierto, inspector...? (mira a Vallejo y éste asiente levantando su copa) es verdad que la vida de Héctor no ha sido fácil y que ha recibido palos por varios frentes, y eso hace que su carácter a veces sea difícil de digerir, pero como digo, por encima de todo es un buen hombre, un tipo sincero que sabe muy bien lo que quiere y que consigue lo que se propone... y es el mejor de mis amigos... hoy estamos aquí para acompañarle en este gran día en el que por fin ha podido ver su sueño hecho realidad, y yo que me alegro porque se lo merece... desde aquí le deseo que siga siendo tan feliz como hasta ahora y por muchos años... mi brindis va por ellos... (levanta su copa) ¡viva los novios...!
- ¡Viva...!
 
Aurelia: (se levanta para decir unas palabras) Bueno, yo que soy la madrina, voy a hablar de la novia... mi amistad con Asun no viene de tan lejos, pero en los años que la conozco lo que puedo decir es que es la persona más buena del mundo, siempre dispuesta a ayudar a todos... desde que entré a trabajar en la redacción siempre estuvo conmigo, explicándome todo y nos hicimos muy buenas amigas... ella siempre me apoyó con lo de mi embarazo y en los comienzos de mi relación con Gustavo... ahora al verla así de feliz con Héctor sé que ha conseguido cumplir un sueño y lo único que le deseo es que siga así y decirle que con su trabajo y su esfuerzo conseguirá lo que se proponga... no cambies nunca, querida... (levanta su copa) ¡por los novios...!
- ¡Por los novios...! ¡que hablen los novios, que hablen los novios...!

(Asun está tan emocionada que no puede evitar soltar unas lágrimas, que se seca con su pañuelo)
 
Héctor: (se levanta a decir unas palabras) Bueno... como bien ha dicho aquí mi amigo, todos los que estáis aquí sabéis lo que me ha costado llegar a este punto... y hoy por fin ha llegado el día más feliz del mundo, el día en que he podido casarme con el amor de mi vida, con mi Asun... (Asun le mira emocionada entre lágrimas) y quiero aprovechar la ocasión para dedicarle unas palabras a mi querida esposa... me acuerdo perfectamente de la primera vez que la vi, al principio pensé en lo insolente y lo terca que era... (todos se ríen, incluida la propia Asun) pero a medida que la fui conociendo mejor me dí cuenta que en realidad es una mujer de bandera... buena, responsable y generosa con todos... siempre dispuesta a ayudar y a darlo todo incluso a veces sin importarle las consecuencias... con su tesón y su esfuerzo ha llegado muy lejos porque se lo merece... quiero destacar de ella su preciosa sonrisa... cuando ella sonríe se ilumina el mundo... yo desde aquí quiero darle las gracias por su paciencia, por aguantarme todos estos años... (mira a Asun emocionado) ¡y lo que te queda...! y también quiero darle las gracias por esa hija maravillosa que me ha regalado y por ese bebé que está en camino y que llenará aún más nuestro hogar de felicidad... (levanta su copa y coge la mano de Asun y se la besa) ¡por ti, mi amor... te quiero...!
 
(Todos los invitados aplauden y Asun sigue profundamente emocionada y envuelta en lágrimas)

Asun: (se levanta para hablar secándose las lágrimas) La verdad es que el discurso de mi marido me ha dejado sin palabras... pero yo también quiero decir algo... recuerdo que la primera vez que ví a Héctor pensé que era un prepotente y un chulo, sin embargo había algo en él que me atraía mucho (sonríe) y no me refiero sólo a sus ojos... (todos se ríen) yo sabía que su situación era complicada y tuve muchas dudas desde el principio... de hecho, lo llegue a comentar con mi querida hermana... (mira hacia el cielo) mi querida Chelo, estés donde estés quiero decirte que tenías razón, que Héctor es un gran partido... (se le escapa otra lágrima) hoy es el día más feliz de mi vida porque por fin cumplo el sueño de casarme con un hombre excepcional, en todos los sentidos, y quiero decirle que no me arrepiento ni un solo segundo de mi compromiso con él y de haberle dedicado todos estos años de mi vida, y deseo seguir haciéndolo compartiendo juntos y en familia nuestra felicidad y nuestro amor... (levanta su copa) ¡yo también te quiero, mi vida...! (se inclina sobre Héctor y le besa en los labios)

(Todos los invitados aplauden y vitorean a la pareja, que no deja de mirarse emocionada)
 
(Un rato después, la orquesta empieza a tocar y comienza el baile. Héctor y Asun abren con el tradicional vals, para a continuación presenciar el baile de los padrinos, y poco a poco van saliendo a la pista los padres de la novia y el resto de los invitados que se van animando. Los niños también bailan en círculo alrededor de la pista, disfrutando de la fiesta y a medida que avanza la tarde y empieza la noche, asistimos a los diferentes bailes e intercambios de pareja, mientras Héctor y Asun atienden a los invitados, dedicándoles unos minutos, haciéndose fotos, etc, incluso Héctor coge a su hija en brazos y baila con ella).

(Ya casi al final de la velada, Asun y Héctor comparten un último y romántico baile mientras abrazados, se dedican unas cariñosas palabras)

Asun: Bueno... pues ya está... ya se ha terminado todo...
Héctor: (sonríe divertido) Bueno, todo, todo no... (le acaricia la nariz) aún nos queda la noche de bodas...
Asun: (riéndose) ¡Que bobo eres...!
Héctor: Estoy hablando completamente en serio... será como nuestra primera vez...
Asun: (siguiéndole el juego) ¿Cuál de las dos primeras veces...? porque te recuerdo que la primera fue arrebatada y apasionada, y la segunda fue todo ternura y dulzura...
Héctor: ¿Y tú cual prefieres...?
Asun: No lo sé... creo que podemos probar a combinar las dos, ¿qué opinas...?
Héctor: Lo que tú digas... siempre a tus órdenes, señora Perea...
(Asun se ríe encantada y ambos siguen bailando abrazados)
 
(Ya avanzada la noche, los invitados van abandonando la fiesta poco a poco, hasta que solo queda despedirse de los últimos).

Manolita: ¡Bueno, Asunción, hija...! nosotros nos vamos ya... que ha estado todo muy bonito... y que bueno, que ya sabéis que estamos ahí para lo que queráis...
Asun: Sí lo sé, tía... gracias... me alegra que lo hayáis pasado bien...
Manolita: Dame un beso, hija... y tú también, Héctor, enhorabuena, de verdad... que os lo merecíais...
(Asun y Héctor se despiden de Manolita y el resto de la familia)
Felisa: Asun, hija, que tu padre y yo nos vamos para casa, que ya estamos cansados, ¿queréis que nos llevemos a María...? me imagino que querréis estar solos esta noche...
Asun: No, madre, no se preocupe...
Héctor: Gracias, Felisa... pero prefiero que duerma en casa... ahora mismo nos vamos para allá y ya la acuesto yo... además estoy seguro que se va a dormir en un periquete porque ha estado todo el día correteando y tiene que estar rendida...
 
Felisa: Bueno, como queráis, hijos... hasta mañana entonces...
Asun: Adiós, madre, y gracias... adiós, padre...
Trino: Adiós, hija...
Héctor: Adiós...
 
(Al llegar a casa, Héctor acuesta a María y tal como preveía, ésta se duerme en un santiamén. Después entra en la habitación, donde está Asun quitándose el maquillaje y las horquillas del pelo, y cierra la puerta)

Héctor: (besando a Asun con una sonrisa) Bueno, pues María duerme como un angelito... ¿lo has pasado bien, mi amor...?
Asun: (con una sonrisa) Sí... de maravilla... ha sido emocionante y fantástico...
Héctor: Pues ahora viene la mejor parte... ¿sabes...? (vuelve a besarla) la guinda del pastel...
Asun: (susurrando y acariciando a su marido con ternura) Bueno, pero tenemos que no hacer mucho ruido no sea que María se despierte...
Héctor: (susurrando, vuelve a besarla, esta vez en el cuello) No te preocupes, que seremos muy silenciosos...
Asun: (riéndose) Está bien... pues no digas nada más y ayúdame con el vestido, anda, que yo sola no puedo...
Héctor: Eso está hecho... (se queda mirando el vestido con un cierre en la espalda algo complejo) ¿y esto cómo va...?
Asun: (divertida) ¡Ah, eso tendrás que averiguarlo... señor detective...! (pone su dedo en los labios de Héctor) shhh...
Héctor: (divertido) Está bien, como quieras... a partir de ahora sólo abriré la boca para besarte...
 
(Héctor no puede parar de besar a su mujer, mientras se las ingenia para poco a poco desabrocharle el vestido. Asun disfruta con las caricias y los besos de su marido, profundamente enamorada de él, y hace lo propio empleándose a fondo para que él también disfrute de una maravillosa y merecida noche de bodas).

(A la mañana siguiente, Asun despierta a Héctor, tras haber pasado una noche de bodas inolvidable llena de ternura y pasión, donde ambos han compartido su profundo amor).

(Asun se pone su bata y se sienta en el borde la cama, observando como Héctor aún duerme)

Asun: (acaricia su pelo con dulzura y le da pequeños besos en la oreja) Héctor, cielo... despierta, mi vida, que ya es muy tarde... son casi las 12...
Héctor: (medio dormido) Mmmm... es que estoy tan bien aquí...
Asun: (sonriendo con ternura) Ya lo sé... y yo mirándote... tienes una cara de ángel... pero es que María lleva ya despierta un buen rato y no deja de preguntar por ti... está en su habitación jugando... vamos a desayunar al salón, anda...
 
Héctor: (se frota los ojos) Está bien... tienes razón, como siempre... dame un beso y me levanto...
(Asun se inclina sobre su marido y comparte con él un amoroso beso en los labios. Héctor se levanta de la cama, y Asun mientras se va a la cocina a preparar los desayunos)

(Un ratito después, Héctor sale del cuarto de baño y antes de ir al salón pasa por la habitación de María a darle los buenos días)

Héctor: ¡Hola, princesita...! ¿qué haces...?
María: (se abraza a su padre) ¡Papi...! toi jugando...
Héctor: Muy bien, cariño... ¿has desayunado ya...?
María: (mueve la cabeza afirmativamente) Síii...
Héctor: (le da un enorme beso) Perfecto, pues yo voy al salón a desayunar con mamá...

(Héctor deja a María con sus juegos y al llegar al salón escucha a Asun canturreando mientras pone sobre la mesa las cosas del desayuno)

Héctor: (abrazándola por detrás y rodeando su vientre con sus manos, le da un cálido beso en la mejilla) ¿Estás contenta, eh mi amor...?
Asun: (se da la vuelta y le acaricia dándole otro beso) Tengo razones para estarlo, ¿no crees...?
Héctor: (divertido y picarón) ¿Y no será que lo de anoche tiene algo que ver...?
Asun: (se ríe) Puede ser... (le acaricia la nariz) por eso y por muchas más cosas, bobo... anda, siéntate que esto ya está...
 
(Héctor y Asun se sientan a desayunar tranquilamente. Al acabar, Asun se levanta para empezar a recoger la mesa, pero Héctor la coge de la mano con dulzura)

Héctor: Espera, no te vayas tan deprisa... quiero enseñarte algo...
Asun: (sorprendida) ¿Y qué es...?
Héctor: Enseguida vuelvo...

(Héctor se mete en el dormitorio un momento y coge de un cajón de la cómoda una carpeta y vuelve con ella al salón)

Asun: (intrigada) ¿Y eso qué es...?
Héctor: Ven, siéntate aquí conmigo... (le invita a sentarse en sus rodillas y Asun se sienta bastante sorprendida) mira, abre esta carpeta...
(Asun coge la carpeta que le entrega Héctor y la abre)
Asun: (se queda mirando un sobre sin saber si puede abrirlo) ¿Qué es esto...?
Héctor: Tú ábrelo y dime si te apetece...
(Asun abre el sobre y saca tres billetes de tren ya reservados y pagados con destino a Cádiz, y otros tres billetes de barco con destino a Canarias. Su sorpresa es mayúscula)
 
Asun: (abriendo la boca) Pero...
Héctor: (sonriendo) Estaba deseando ver la cara que ponías... me apetecía celebrar nuestra boda de un modo especial, y he pensado que nos merecíamos una luna de miel como Dios manda... (Asun sigue con la boca abierta, impresionada por la emoción) en estos años con tanto trabajo y tanto trajín, apenas hemos tenido tiempo de salir de Madrid, si acaso cuando hemos ido al pueblo a pasar unos días... y sé que tú tienes ganas de conocer el mar...
Asun: (empezando a reaccionar) ¡Madre mía...! ¡pero Canarias está muy lejos...! ¡esto es... esto es... no tengo palabras para describirlo...! y además aquí hay tres billetes...
Héctor: (emocionado) Claro que sí... nos iremos con María, los tres juntos... (acaricia su vientre) bueno, en realidad los cuatro, aunque él de momento no paga billete...
Asun: (emocionada, empieza a reírse) ¡Es increíble... increíble, de verdad...! es que aún no me lo creo...
Héctor: Pues créetelo porque nos vamos pasado mañana...
Asun: ¿De verdad...? (vuelve a mirar los billetes y mira a Héctor emocionada) ¡que calladito te lo tenías...!
Héctor: Me apetecía darte una sorpresa...
Asun: (mirándole emocionada) Y me la has dado... gracias... muchísimas gracias... (sonríe) ay, que ilusión...  te quiero tanto... (le da un amoroso beso)
Héctor: Y yo a ti mi niña... yo sólo quiero ser el hombre más feliz del mundo a tu lado...
Asun: Y lo vas a ser... créeme, porque voy a seguir cuidándote y mimándote... (empieza a darle pequeños besitos en la cara, en la frente, la oreja y el cuello) y queriéndote siempre, siempre...
Héctor: Y mira, que te voy a enseñar otra cosa... (Héctor saca de la carpeta unos mapas) vamos a hacer este recorrido, si te parece... saldremos de Madrid en tren y llegaremos a Cádiz, allí sólo podemos quedarnos dos días porque luego el barco sale hacia Tenerife, pasaremos la noche en el barco y una vez allí podemos alquilar un coche y hacer excursiones por la isla, pasear por la playa...
 
Asun: (emocionada) ¡Entonces me tengo que comprar un bañador...! ¡y otro para María...!
Héctor: Claro que sí... cómprate uno bien bonito, eh...? que quiero presumir de mujer... Asun: (sonriente) Lo haré... esta misma tarde me iré de compras... ¿te quedas con la niña...?
Héctor: Eso dalo por hecho...
Asun: Gracias, mi amor, te quiero...
Héctor: Y yo... me gusta verte así de feliz...
(Asun se levanta del regazo de Héctor y se cuelga de su cuello dándole un fuerte abrazo y otro beso. Después corre hacia la habitación)
Asun: (muy emocionada) ¡María, María, cariño...! ¿a qué no sabes dónde nos lleva papá de vacaciones...? ¡vamos a la playa...!
(Se oye a María gritar por el pasillo)
María: ¡A la paya, a la paya...!
(Héctor se ríe y se dispone a recoger la mesa del desayuno)

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