(Los días y las semanas van
pasando. Asun pasa la mayoría de las tardes tras el trabajo probándose el
vestido una y otra vez, buscando que quede lo mejor posible de acuerdo con los
nuevos tiempos. También contratan el servicio en la iglesia, el restaurante,
preparan y mandan las invitaciones, encargan las alianzas y las arras, y
mientras Héctor sigue adelante con su trabajo en el despacho junto al
inseparable Bonilla, que cada día que pasa está más nervioso por su actuación
como padrino en el gran día. Además Héctor y Asun han decidido que sean María y
Clara quienes porten los anillos y las arras, además de la ofrenda floral, que
la hará Irene por ser la mayor del grupo).
(La noche antes del gran día,
Héctor y Asun están en el dormitorio, acostados en la cama. María ya se ha
dormido, y ellos se disponen a hacer lo mismo, pero Asun no para de dar vueltas
intentando encontrar una postura en la que poder conciliar el sueño).
Héctor: (abrazando a Asun y
colocando sus manos sobre el vientre) ¿Qué pasa, cariño, no puedes dormir...?
Asun: La verdad es que no... no
sé, estoy un poco nerviosa...
Héctor: (mirándola con dulzura)
¿Nerviosa por qué...? ¿por lo de mañana...? pero si es muy fácil... tú
piénsalo... mira, el cura nos hará unas cuantas preguntas y nosotros solo
tenemos que responder que sí a todo, firmamos los papeles, y ya está... todo
seguirá igual como hasta ahora... o mejor...
Asun: (acaricia a Héctor) Me
encanta como eres... haces que todo parezca tan fácil... y me siento tan segura
a tu lado...
Héctor: (sigue acariciando el
vientre de Asun mientras la besa dulcemente) Es que esto es fácil... no hay que
buscar complicaciones... todo este tiempo hemos sabido lo que queríamos el uno
del otro y nos lo hemos dado, hemos disfrutado de unos momentos maravillosos
juntos, hemos tenido una hija estupenda y ahora viene otro en camino que nos
seguirá dando muchas alegrías... ya lo verás... confía en mí... todo va a salir
bien...
Asun: (emocionada) Lo sé...
confío en ti... (le besa en los labios amorosamente) además, eres tan tierno y
tan dulce... (suspira) ay, a ver si consigo dormirme...
Héctor: Mira, vamos a hacer una
cosa... si quieres puedo intentar el truco que utilizo para dormir a María, con
ella funciona muy bien...
Asun: (divertida) Ah, ¿pero es
que hay truco...? porque la verdad es que la coges entre tus brazos después de
cenar y a los pocos minutos se queda como un tronco...
Héctor: ¿Quieres que te enseñe lo
que hago...?
Asun: Venga...
Héctor: Ven aquí... así...
(Héctor acoge a Asun entre sus
brazos y ella se acomoda en su pecho, escuchando los latidos de su corazón)
Asun: (emocionada) ¡Caramba, como
late de fuerte...! nunca me había llamado tanto la atención...
Héctor: Es por ti... mi corazón
se vuelve loco por ti...
Asun: (con una tierna sonrisa) Te
quiero... (le besa en el pecho y vuelve a acomodarse)
Héctor: Yo también... ¿por dónde
íbamos...? ¡ah sí...!
(Héctor empieza a recorrer la
espalda de Asun con sus dedos, masajeando de arriba hacia abajo y de abajo
hacia arriba, jugueteando con sus rizos también)
Asun: (disfrutando de la
sensación que ese relajante masaje le provoca) Mmmm... que gusto... sigue así,
me parece que funciona...
Héctor: Shhhh... (susurrando) tú
cierra los ojos y relájate... así, despacio... muy despacio...
(Asun poco a poco va sintiéndose
cada vez más relajada, concentrándose en su respiración, y va cayendo en un
profundo sueño hasta quedarse completamente dormida)
Héctor: (comprobando que Asun
está ya dormida) Que descanses, mi amor... mañana nos espera un día muy
bonito...
(Héctor cierra los ojos y se
dispone a dormirse él también)
(Al día siguiente, 25 de Febrero
de 1961, todo son nervios en casa de los Muñoz. Asun ha bajado a primera hora
de la mañana a la portería para que su madre la ayude a ponerse el vestido, a
maquillarse y a peinarse, y no quiere que Héctor la vea hasta llegar a la
iglesia. Héctor por su parte, está en casa poniéndose el traje de ceremonia y
terminando de vestir a María, a quien su madre ya la ha dejado casi lista,
preparándose y arreglándose para salir, ya que en cualquier momento vendrán
Aurelia y Gustavo a buscarle para salir juntos en el coche hacia la iglesia).
Héctor: ¿Cómo está la niña de mis
ojos...?
María: Muy bien, papá... ¿y mamá,
donde está mamá...?
Héctor: Mamá ahora no puede
venir... tienes que ser buena y paciente y esperar, ¿vale...? estás preciosa,
princesita y lo vas a hacer muy bien, eh...? ¡dale un beso a papá....!
(María se inclina hacia su padre
y le da un beso fuerte)
Héctor: Te quiero, princesa...
(En ese momento llaman al timbre
y Héctor abre la puerta. Es Aurelia que viene a recogerle).
Aurelia: (mirándole de arriba
abajo) ¡Vaya, que guapo...!
Héctor: Tú también estás
guapísima...
Aurelia: Gustavo está abajo en la
otra calle con el coche, y Clara está dentro... ¿tienes los anillos...?
Héctor: Sí, no te preocupes...
Bonilla los lleva ya preparados con el cojín y la cesta para dárselo a las
niñas cuando llegue el momento...
Aurelia: Entonces, ¿nos vamos...?
Héctor: Sí, claro...
(Héctor coge del brazo a Aurelia
y a María de la mano y juntos bajan a la calle para encontrarse con Gustavo y
Clara).
(Por su parte, Asun también está
preparada para salir en cuanto llegue Bonilla y no para de mirarse al espejo
dándose los últimos retoques).
Felisa: ¡Asun, hija, no te toques
más el pelo... que te vas a fastidiar el peinado... con el trabajo que me ha
costado...!
Asun: Ay sí, madre, es que este
mechón...
Felisa: Deja ya ese mechón que
está muy bien donde está... estás preciosa y Héctor se va a quedar de piedra
cuando te vea...
Asun: (emocionada) Eso espero...
la verdad es que el vestido ha quedado perfecto...
Felisa: Vas a ser la novia más guapa
de todo Madrid... (mira emocionada el retrato de Chelo) tu hermana estaría
orgullosa de verte... ¡Marido, marido...! ¿estás listo...?
Trino: ¡Que sí, mujer...! ¡que ya
nos vamos...!
Felisa: Bueno, hija, ya verás
como todo sale muy bien... seguro... tú quédate aquí a esperar a Bonilla que tu
padre y yo nos vamos yendo a la iglesia con Pedro y con Irene... y seguro que
Miguel y Estrella ya habrán llegado...
Asun: Muy bien, madre, nos vemos
allí... ¡ay, que nervios...!
(Al poco rato, entra Bonilla por
la puerta y al ver a Asun vestida de novia se queda impresionado)
Bonilla: ¡Vaya Asun, estás
impresionante...! ¡y no te digo nada lo que va a decir Héctor cuando te vea...!
Asun: (moviéndose con dificultad
por la cola y el velo) ¿Tú crees...? ¿no voy un poco exagerada...?
Bonilla: Para nada... estás muy
guapa, de verdad... cuando quieras, nos vamos...
Asun: ¿Llevas los anillos y las
arras...?
Bonilla: Sí, no te preocupes, y
las cestas y el cojín los tiene Matilde, para prepararlo cuando entremos en la
iglesia... venga, vamos, no querrás llegar muy tarde y hacer esperar a
Héctor... el coche está abajo...
Asun: Bueno, pues si tiene que
esperar, que espere, yo necesito mi tiempo...
Bonilla: (suspira) ¡Mujeres...!
¡siempre lo mismo...!
Asun: (mirándose al espejo por
última vez) ¡Hala...! ya estoy, vámonos...
(Asun se agarra del brazo de
Bonilla y salen juntos por el portal en dirección al coche que está en la
calle).
(En la iglesia, los invitados van
entrando y ocupando sus asientos, vemos a la familia de los Asturianos con toda
la tropa de niños, a numerosos compañeros de la redacción como Julio, a
Estrella y Miguel, a Felisa y Trino ocupando los asientos delanteros junto con
Pedro e Irene; también ocupan los asientos delanteros Gustavo y Matilde que se
hacen cargo de María y Clara, muy excitadas por su protagonismo en la
ceremonia. De algunas de las lecturas se encargarán Pedro y Leonor, que llevan
ensayando toda la semana. Y como no, asiste a la ceremonia el inspector Vallejo
con Laura, su mujer, junto a otros ex compañeros de la policía y amigos de
Héctor).
(Ante el altar, Héctor espera
junto a Aurelia que llegue Asun de un momento a otro)
Aurelia: (al ver que Héctor no
deja de mirar hacia la puerta) No me digas que ahora estás nervioso...
Héctor: No... bueno, quizás un
poco... es que estas ceremonias me superan... y quiero que pase todo cuanto
antes...
Aurelia: Asun tiene que estar a
punto de llegar y no te preocupes que todo saldrá bien, seguro...
(En ese momento, la música del
órgano empieza a sonar ante la llegada de la novia a la puerta, y emprende su
camino hacia el altar del brazo de Bonilla. Todos los invitados expectantes en
sus bancos observan a una radiante Asun, que muy segura de sí misma, camina
feliz para encontrarse con el que muy pronto va a convertirse en su marido).
Héctor: (sonríe emocionado al ver
lo guapísima que está Asun) ¡Estás preciosa... radiante...! (la saluda dándole
un cariñoso beso en la mejilla)
Asun: (sonriendo feliz) Tú
también estás muy guapo...
(Los novios toman asiento junto
con los padrinos para dar comienzo a la ceremonia)
(La ceremonia va avanzando y tras
las lecturas, llega el momento más importante. Los novios se cogen de las manos
y leen en alto sus frases del compromiso que van a adquirir)
Héctor: Yo, Héctor, te tomo a ti
Asunción como mi legítima esposa, y me entrego a ti, para amarte, respetarte y
serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad,
todos los días de mi vida... (la mira con una sonrisa)
Asun: Yo, Asunción, te tomo a ti
Héctor como mi legítimo esposo, y me entrego a ti, para amarte, respetarte y
serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad,
todos los días de mi vida... (le mira emocionada con una sonrisa)
(Llega el momento del intercambio
de anillos. Bonilla se levanta para dirigir a María y a Clara que están
deseando salir del banco con sus cestas. Las dos van cogidas de la mano cada
una con una cesta en dirección al altar. Al llegar allí, los padrinos cogen las
cestas y empieza el rito. Las niñas vuelven a su banco dando saltos por el
pasillo)
Héctor: (colocando el anillo en
el dedo de Asun con una sonrisa) Asunción, recibe este anillo en señal de mi
amor y fidelidad a tí, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo...
Asun: (colocando el anillo en el
dedo de Héctor con una sonrisa) Héctor, recibe este anillo en señal de mi amor
y fidelidad a ti, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo...
(Llega el momento del rito de las
arras. Héctor y Asun juntan sus manos en forma de cuenco para recoger las
monedas)
Héctor y Asun: Recibimos estas
monedas como símbolo de los bienes que vamos a compartir...
Sacerdote: Una vez finalizado el
rito del intercambio de anillos y arras y sellado el compromiso que esta pareja
adquiere hoy en este día tan especial, por el poder que me otorga la Iglesia
Católica, yo les declaro marido y mujer...
(Asun y Héctor no dejan de
mirarse completamente emocionados y se aprietan la mano con fuerza
transmitiendo su amor y su cariño)
(La ceremonia continúa con las
peticiones y las ofrendas, encabezadas por las flores que deposita en el altar
Irene con orgullo, viendo como la miran todos sentados en sus bancos)
(Tras el fin de la Eucaristía,
los novios, los padrinos y varios testigos pasan a firmar el acta matrimonial.
Después, los novios se disponen a salir de la Iglesia, cogidos del brazo, y los
padrinos detrás de ellos).
(Al llegar a la puerta de la
calle, los numerosos invitados que ya están esperando fuera, empiezan a gritar
y a aplaudir)
- “¡Que se besen... guapos...!”
(Asun y Héctor se miran
divertidos y deciden corresponder a las muestras de cariño y afecto de sus
amigos y familiares dándose un cálido beso de amor. Las niñas no dejan de
corretear alrededor de los invitados, y Gustavo tiene que salir corriendo más de
una vez detrás de ellas para que no se desmadren).
(Luego viene la sesión de fotos
de los novios con los distintos familiares y amigos, con los padrinos, las
niñas, y las oportunas felicitaciones, abrazos y besos por doquier).
(Después, Asun y Héctor se montan
en un coche lleno de flores y se dirigen al restaurante, donde se reencontrarán
con el resto de invitados).
(Durante el banquete nupcial, los
novios junto con los padrinos y sus consortes presiden la mesa. Los niños están
sentados todos juntos en una mesa especialmente puesta para ellos, y allí vemos
a María, Clara, Irene, Pedro, Leonor y sus hermanos. Como Leonor y Pedro son
los mayores, se encargan de meter en vereda a los más pequeños para que no
trasteen demasiado y comparten con ellos comida y juegos, liberando así un poco
a sus padres, para que puedan disfrutar de la fiesta. Matilde al igual que
Asun, ya está embarazada de 4 meses, pero apenas se la nota).
(Al llegar a los postres, Héctor
y Asun cogen la espada y cortan la consabida tarta nupcial, chupando la punta
llena de nata entre sonrisas y miradas llenas de complicidad. Los camareros
pasan sirviendo el champagne para iniciar el brindis. El primero en hablar es
Bonilla, que para eso es el padrino).
Bonilla: (inicia su discurso)
Bueno, a ver como empiezo... es que nunca pensé que este día llegaría... yo voy
a hablar del novio aquí presente... como todos sabéis para mí Héctor es casi
como el hermano mayor que nunca tuve... desde el momento en que empecé a
trabajar con él en la comisaría de Chamberí allá por 1952... ¡anda que no ha
llovido ni nada, madre mía...! enseguida me dí cuenta de que era un gran tipo,
y aunque a veces pueda parecer un poco soberbio y orgulloso, en realidad es la
persona más noble que conozco, él siempre estuvo a mi lado apoyándome,
empujándome, trabajando codo con codo, arrimando el hombro como el que más y
defendiendo la justicia por encima de todo... después me acogió en su despacho
de investigación cuando yo dejé la comisaría asqueado de todo y primero como
ayudante y después como socio, en estos años hemos resuelto algunos de los
casos más difíciles que han traído en jaque a la policía, y Vallejo puede dar
fe de ello, ¿no es cierto, inspector...? (mira a Vallejo y éste asiente
levantando su copa) es verdad que la vida de Héctor no ha sido fácil y que ha
recibido palos por varios frentes, y eso hace que su carácter a veces sea
difícil de digerir, pero como digo, por encima de todo es un buen hombre, un
tipo sincero que sabe muy bien lo que quiere y que consigue lo que se
propone... y es el mejor de mis amigos... hoy estamos aquí para acompañarle en
este gran día en el que por fin ha podido ver su sueño hecho realidad, y yo que
me alegro porque se lo merece... desde aquí le deseo que siga siendo tan feliz
como hasta ahora y por muchos años... mi brindis va por ellos... (levanta su
copa) ¡viva los novios...!
- ¡Viva...!
Aurelia: (se levanta para decir
unas palabras) Bueno, yo que soy la madrina, voy a hablar de la novia... mi
amistad con Asun no viene de tan lejos, pero en los años que la conozco lo que
puedo decir es que es la persona más buena del mundo, siempre dispuesta a
ayudar a todos... desde que entré a trabajar en la redacción siempre estuvo
conmigo, explicándome todo y nos hicimos muy buenas amigas... ella siempre me
apoyó con lo de mi embarazo y en los comienzos de mi relación con Gustavo...
ahora al verla así de feliz con Héctor sé que ha conseguido cumplir un sueño y
lo único que le deseo es que siga así y decirle que con su trabajo y su
esfuerzo conseguirá lo que se proponga... no cambies nunca, querida... (levanta
su copa) ¡por los novios...!
- ¡Por los novios...! ¡que hablen
los novios, que hablen los novios...!
(Asun está tan emocionada que no
puede evitar soltar unas lágrimas, que se seca con su pañuelo)
Héctor: (se levanta a decir unas
palabras) Bueno... como bien ha dicho aquí mi amigo, todos los que estáis aquí
sabéis lo que me ha costado llegar a este punto... y hoy por fin ha llegado el
día más feliz del mundo, el día en que he podido casarme con el amor de mi
vida, con mi Asun... (Asun le mira emocionada entre lágrimas) y quiero
aprovechar la ocasión para dedicarle unas palabras a mi querida esposa... me
acuerdo perfectamente de la primera vez que la vi, al principio pensé en lo
insolente y lo terca que era... (todos se ríen, incluida la propia Asun) pero a
medida que la fui conociendo mejor me dí cuenta que en realidad es una mujer de
bandera... buena, responsable y generosa con todos... siempre dispuesta a
ayudar y a darlo todo incluso a veces sin importarle las consecuencias... con
su tesón y su esfuerzo ha llegado muy lejos porque se lo merece... quiero
destacar de ella su preciosa sonrisa... cuando ella sonríe se ilumina el
mundo... yo desde aquí quiero darle las gracias por su paciencia, por aguantarme
todos estos años... (mira a Asun emocionado) ¡y lo que te queda...! y también
quiero darle las gracias por esa hija maravillosa que me ha regalado y por ese
bebé que está en camino y que llenará aún más nuestro hogar de felicidad...
(levanta su copa y coge la mano de Asun y se la besa) ¡por ti, mi amor... te
quiero...!
(Todos los invitados aplauden y
Asun sigue profundamente emocionada y envuelta en lágrimas)
Asun: (se levanta para hablar
secándose las lágrimas) La verdad es que el discurso de mi marido me ha dejado
sin palabras... pero yo también quiero decir algo... recuerdo que la primera
vez que ví a Héctor pensé que era un prepotente y un chulo, sin embargo había
algo en él que me atraía mucho (sonríe) y no me refiero sólo a sus ojos...
(todos se ríen) yo sabía que su situación era complicada y tuve muchas dudas
desde el principio... de hecho, lo llegue a comentar con mi querida hermana...
(mira hacia el cielo) mi querida Chelo, estés donde estés quiero decirte que
tenías razón, que Héctor es un gran partido... (se le escapa otra lágrima) hoy
es el día más feliz de mi vida porque por fin cumplo el sueño de casarme con un
hombre excepcional, en todos los sentidos, y quiero decirle que no me
arrepiento ni un solo segundo de mi compromiso con él y de haberle dedicado
todos estos años de mi vida, y deseo seguir haciéndolo compartiendo juntos y en
familia nuestra felicidad y nuestro amor... (levanta su copa) ¡yo también te
quiero, mi vida...! (se inclina sobre Héctor y le besa en los labios)
(Todos los invitados aplauden y
vitorean a la pareja, que no deja de mirarse emocionada)
(Un rato después, la orquesta
empieza a tocar y comienza el baile. Héctor y Asun abren con el tradicional
vals, para a continuación presenciar el baile de los padrinos, y poco a poco
van saliendo a la pista los padres de la novia y el resto de los invitados que
se van animando. Los niños también bailan en círculo alrededor de la pista,
disfrutando de la fiesta y a medida que avanza la tarde y empieza la noche,
asistimos a los diferentes bailes e intercambios de pareja, mientras Héctor y
Asun atienden a los invitados, dedicándoles unos minutos, haciéndose fotos,
etc, incluso Héctor coge a su hija en brazos y baila con ella).
(Ya casi al final de la velada,
Asun y Héctor comparten un último y romántico baile mientras abrazados, se
dedican unas cariñosas palabras)
Asun: Bueno... pues ya está... ya
se ha terminado todo...
Héctor: (sonríe divertido) Bueno,
todo, todo no... (le acaricia la nariz) aún nos queda la noche de bodas...
Asun: (riéndose) ¡Que bobo
eres...!
Héctor: Estoy hablando
completamente en serio... será como nuestra primera vez...
Asun: (siguiéndole el juego)
¿Cuál de las dos primeras veces...? porque te recuerdo que la primera fue
arrebatada y apasionada, y la segunda fue todo ternura y dulzura...
Héctor: ¿Y tú cual prefieres...?
Asun: No lo sé... creo que
podemos probar a combinar las dos, ¿qué opinas...?
Héctor: Lo que tú digas...
siempre a tus órdenes, señora Perea...
(Asun se ríe encantada y ambos
siguen bailando abrazados)
(Ya avanzada la noche, los
invitados van abandonando la fiesta poco a poco, hasta que solo queda
despedirse de los últimos).
Manolita: ¡Bueno, Asunción,
hija...! nosotros nos vamos ya... que ha estado todo muy bonito... y que bueno,
que ya sabéis que estamos ahí para lo que queráis...
Asun: Sí lo sé, tía... gracias...
me alegra que lo hayáis pasado bien...
Manolita: Dame un beso, hija... y
tú también, Héctor, enhorabuena, de verdad... que os lo merecíais...
(Asun y Héctor se despiden de
Manolita y el resto de la familia)
Felisa: Asun, hija, que tu padre
y yo nos vamos para casa, que ya estamos cansados, ¿queréis que nos llevemos a
María...? me imagino que querréis estar solos esta noche...
Asun: No, madre, no se
preocupe...
Héctor: Gracias, Felisa... pero
prefiero que duerma en casa... ahora mismo nos vamos para allá y ya la acuesto
yo... además estoy seguro que se va a dormir en un periquete porque ha estado
todo el día correteando y tiene que estar rendida...
Felisa: Bueno, como queráis,
hijos... hasta mañana entonces...
Asun: Adiós, madre, y gracias...
adiós, padre...
Trino: Adiós, hija...
Héctor: Adiós...
(Al llegar a casa, Héctor acuesta
a María y tal como preveía, ésta se duerme en un santiamén. Después entra en la
habitación, donde está Asun quitándose el maquillaje y las horquillas del pelo,
y cierra la puerta)
Héctor: (besando a Asun con una
sonrisa) Bueno, pues María duerme como un angelito... ¿lo has pasado bien, mi
amor...?
Asun: (con una sonrisa) Sí... de
maravilla... ha sido emocionante y fantástico...
Héctor: Pues ahora viene la mejor
parte... ¿sabes...? (vuelve a besarla) la guinda del pastel...
Asun: (susurrando y acariciando a
su marido con ternura) Bueno, pero tenemos que no hacer mucho ruido no sea que
María se despierte...
Héctor: (susurrando, vuelve a
besarla, esta vez en el cuello) No te preocupes, que seremos muy silenciosos...
Asun: (riéndose) Está bien...
pues no digas nada más y ayúdame con el vestido, anda, que yo sola no puedo...
Héctor: Eso está hecho... (se
queda mirando el vestido con un cierre en la espalda algo complejo) ¿y esto
cómo va...?
Asun: (divertida) ¡Ah, eso
tendrás que averiguarlo... señor detective...! (pone su dedo en los labios de
Héctor) shhh...
Héctor: (divertido) Está bien,
como quieras... a partir de ahora sólo abriré la boca para besarte...
(Héctor no puede parar de besar a
su mujer, mientras se las ingenia para poco a poco desabrocharle el vestido.
Asun disfruta con las caricias y los besos de su marido, profundamente
enamorada de él, y hace lo propio empleándose a fondo para que él también
disfrute de una maravillosa y merecida noche de bodas).
(A la mañana siguiente, Asun
despierta a Héctor, tras haber pasado una noche de bodas inolvidable llena de
ternura y pasión, donde ambos han compartido su profundo amor).
(Asun se pone su bata y se sienta
en el borde la cama, observando como Héctor aún duerme)
Asun: (acaricia su pelo con
dulzura y le da pequeños besos en la oreja) Héctor, cielo... despierta, mi
vida, que ya es muy tarde... son casi las 12...
Héctor: (medio dormido) Mmmm...
es que estoy tan bien aquí...
Asun: (sonriendo con ternura) Ya
lo sé... y yo mirándote... tienes una cara de ángel... pero es que María lleva
ya despierta un buen rato y no deja de preguntar por ti... está en su
habitación jugando... vamos a desayunar al salón, anda...
Héctor: (se frota los ojos) Está
bien... tienes razón, como siempre... dame un beso y me levanto...
(Asun se inclina sobre su marido
y comparte con él un amoroso beso en los labios. Héctor se levanta de la cama,
y Asun mientras se va a la cocina a preparar los desayunos)
(Un ratito después, Héctor sale
del cuarto de baño y antes de ir al salón pasa por la habitación de María a
darle los buenos días)
Héctor: ¡Hola, princesita...!
¿qué haces...?
María: (se abraza a su padre)
¡Papi...! toi jugando...
Héctor: Muy bien, cariño... ¿has
desayunado ya...?
María: (mueve la cabeza
afirmativamente) Síii...
Héctor: (le da un enorme beso)
Perfecto, pues yo voy al salón a desayunar con mamá...
(Héctor deja a María con sus
juegos y al llegar al salón escucha a Asun canturreando mientras pone sobre la
mesa las cosas del desayuno)
Héctor: (abrazándola por detrás y
rodeando su vientre con sus manos, le da un cálido beso en la mejilla) ¿Estás
contenta, eh mi amor...?
Asun: (se da la vuelta y le
acaricia dándole otro beso) Tengo razones para estarlo, ¿no crees...?
Héctor: (divertido y picarón) ¿Y
no será que lo de anoche tiene algo que ver...?
Asun: (se ríe) Puede ser... (le
acaricia la nariz) por eso y por muchas más cosas, bobo... anda, siéntate que
esto ya está...
(Héctor y Asun se sientan a
desayunar tranquilamente. Al acabar, Asun se levanta para empezar a recoger la
mesa, pero Héctor la coge de la mano con dulzura)
Héctor: Espera, no te vayas tan
deprisa... quiero enseñarte algo...
Asun: (sorprendida) ¿Y qué es...?
Héctor: Enseguida vuelvo...
(Héctor se mete en el dormitorio
un momento y coge de un cajón de la cómoda una carpeta y vuelve con ella al
salón)
Asun: (intrigada) ¿Y eso qué
es...?
Héctor: Ven, siéntate aquí conmigo...
(le invita a sentarse en sus rodillas y Asun se sienta bastante sorprendida)
mira, abre esta carpeta...
(Asun coge la carpeta que le
entrega Héctor y la abre)
Asun: (se queda mirando un sobre
sin saber si puede abrirlo) ¿Qué es esto...?
Héctor: Tú ábrelo y dime si te
apetece...
(Asun abre el sobre y saca tres
billetes de tren ya reservados y pagados con destino a Cádiz, y otros tres
billetes de barco con destino a Canarias. Su sorpresa es mayúscula)
Asun: (abriendo la boca) Pero...
Héctor: (sonriendo) Estaba
deseando ver la cara que ponías... me apetecía celebrar nuestra boda de un modo
especial, y he pensado que nos merecíamos una luna de miel como Dios manda...
(Asun sigue con la boca abierta, impresionada por la emoción) en estos años con
tanto trabajo y tanto trajín, apenas hemos tenido tiempo de salir de Madrid, si
acaso cuando hemos ido al pueblo a pasar unos días... y sé que tú tienes ganas
de conocer el mar...
Asun: (empezando a reaccionar)
¡Madre mía...! ¡pero Canarias está muy lejos...! ¡esto es... esto es... no
tengo palabras para describirlo...! y además aquí hay tres billetes...
Héctor: (emocionado) Claro que
sí... nos iremos con María, los tres juntos... (acaricia su vientre) bueno, en
realidad los cuatro, aunque él de momento no paga billete...
Asun: (emocionada, empieza a
reírse) ¡Es increíble... increíble, de verdad...! es que aún no me lo creo...
Héctor: Pues créetelo porque nos
vamos pasado mañana...
Asun: ¿De verdad...? (vuelve a
mirar los billetes y mira a Héctor emocionada) ¡que calladito te lo tenías...!
Héctor: Me apetecía darte una
sorpresa...
Asun: (mirándole emocionada) Y me
la has dado... gracias... muchísimas gracias... (sonríe) ay, que
ilusión... te quiero tanto... (le da un
amoroso beso)
Héctor: Y yo a ti mi niña... yo
sólo quiero ser el hombre más feliz del mundo a tu lado...
Asun: Y lo vas a ser... créeme,
porque voy a seguir cuidándote y mimándote... (empieza a darle pequeños besitos
en la cara, en la frente, la oreja y el cuello) y queriéndote siempre,
siempre...
Héctor: Y mira, que te voy a
enseñar otra cosa... (Héctor saca de la carpeta unos mapas) vamos a hacer este
recorrido, si te parece... saldremos de Madrid en tren y llegaremos a Cádiz,
allí sólo podemos quedarnos dos días porque luego el barco sale hacia Tenerife,
pasaremos la noche en el barco y una vez allí podemos alquilar un coche y hacer
excursiones por la isla, pasear por la playa...
Asun: (emocionada) ¡Entonces me
tengo que comprar un bañador...! ¡y otro para María...!
Héctor: Claro que sí... cómprate
uno bien bonito, eh...? que quiero presumir de mujer... Asun: (sonriente) Lo
haré... esta misma tarde me iré de compras... ¿te quedas con la niña...?
Héctor: Eso dalo por hecho...
Asun: Gracias, mi amor, te
quiero...
Héctor: Y yo... me gusta verte
así de feliz...
(Asun se levanta del regazo de
Héctor y se cuelga de su cuello dándole un fuerte abrazo y otro beso. Después
corre hacia la habitación)
Asun: (muy emocionada) ¡María,
María, cariño...! ¿a qué no sabes dónde nos lleva papá de vacaciones...? ¡vamos
a la playa...!
(Se oye a María gritar por el
pasillo)
María: ¡A la paya, a la paya...!
(Héctor se ríe y se dispone a
recoger la mesa del desayuno)
PERDON,TENIA ENTENDIDO,QUE HABIAN TENIDO UN NIÑO,LLAMADO JESUS
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