(Y llega Febrero. Héctor y
Bonilla ya se han instalado perfectamente en su nuevo despacho, adonde siguen
llegando clientes, unos habituales y otros más puntuales, pero todos ellos con
casos más o menos interesantes. En la redacción de “A media voz” todo sigue más
o menos igual. Julio está muy entregado a su trabajo porque le apasiona y él
mismo se dedica a continuar con las ilustraciones para los diferentes artículos
que se van publicando, aunque sus obligaciones como director y dueño de la
revista le hacen tener cada vez menos tiempo para estar en la redacción, ya que
tiene reuniones continuas y otros compromisos que le obligan a delegar algunas
de sus funciones en su redactor-jefe y también en los redactores de la revista,
especialmente en Asunción, con quien tiene total confianza)
(Una vez en casa y después de
cenar, Héctor lleva a Dani a la cama y le cuenta un cuento antes de dormirse.
Dani tiene especial predilección por los cuentos de aventuras donde los malos
se enfrentan a los buenos y donde siempre ganan los buenos y Héctor se
entusiasma con la lectura dándole un énfasis especial para hacerla más dinámica
y amena para su hijo)
Héctor: Y entonces el príncipe
entró en el castillo y con su espada mató al malvado dragón que tenía
secuestrado a la princesa... subió a la torre, la cogió en brazos y la
rescató...
Dani: ¡Bien...! ese dagón era muy
malo...
Héctor: Sí, y tenía unos dientes
muy feos y muy afilados y echaba fuego por la boca...
Dani: Oh, no... pero el pincipe
lo mató...
Héctor: Sí, y ahora la princesa
está a salvo con el príncipe y serán felices para siempre... y colorín
colorado, este cuento ya se ha acabado... ¡y ahora a dormir...!
Dani: Sí, papá...
Héctor: Buenas noches, mi
príncipe, que duermas bien... (le da un beso)
(Héctor apaga la luz y sale del
cuarto entornando un poco la puerta)
(Héctor va al salón a reunirse con Asun que está sentada en el
sofá)
Héctor: (dándole un beso) ¿Muy cansada,
ángel mío...?
Asun: Lo normal... supongo...
Héctor: ¿Quieres que encienda un
rato la televisión...? a ver si encontramos algo decente...
Asun: Prueba a ver...
(Héctor se acerca a la televisión
y la pone en marcha)
(Asun está tan cansada que se
acurruca en los brazos de su marido para relajarse un poco)
Héctor: Ya sé lo que quieres
tú... unos cuantos mimos... ¿a qué sí...?
Asun: Me conoces bien...
(Héctor acaricia a su mujer y le
da unos cuantos besos, cuando entra María en el salón)
María: Papi... no puedo dormir...
Héctor: ¿Qué pasa, princesa...?
¿ha entrado uno de esos monstruos en tu cuarto otra vez...?
María: Noo... pero quería estar
un rato aquí en el sofá...
Héctor: Me parece que ya sé lo
que le pasa a esta niña... también quiere mimos... pues nada, ponte aquí, entre
medias de los dos...
(María se sube al sofá y se
recuesta entre su padre y su madre. Héctor le hace tiernas caricias a su hija y
le da pequeños besos en la frente)
María: Papá... ¿cuándo yo sea
mayor también podré dar besos en la boca a mi novio...?
(Asun empieza a reírse)
Héctor: ¿Pero qué estás
diciendo...?
María: Es que Irene me ha dicho
que ella cuando sea mayor piensa darse tantos besos en la boca con su novio
como hacéis vosotros o como hacen Estrella y Miguel...
Héctor: Ya hablaré yo con Irene,
ya... a ver que clase de cosas te cuenta cuando estáis jugando...
Asun: Déjalas, son pequeñas, y
tienen curiosidad por las cosas de los mayores...
Héctor: Demasiado pequeñas, diría
yo para empezar a pensar en esas cosas... yo cuando tenía su edad sólo me
entretenía jugando en el patio del colegio o al fútbol con los vecinos y amigos
del barrio... (mirando a su hija con cariño) María, tesoro, tú lo que tienes
que hacer es disfrutar que aún eres pequeña y que te quedan muchas cosas todavía
por conocer y descubrir... cada cosa tiene una edad, y lo de darse besos en la
boca no es algo en lo que debas pensar ahora... tú dedícate a jugar y a
aprender muchas cosas en el cole... del asunto de los besos ya hablaremos
cuando seas un poco más mayor, ¿de acuerdo...?
María: Sí, papá... pero tú no
dejes de besar así a mamá... me gusta cuando lo haces...
Héctor: (riéndose divertido)
¡Pero bueno, serás granujilla...! ¡te vas a enterar, pequeñaja...!
(Héctor coge a María y empieza a
hacerle cosquillas, lo que hace que María se parta de risa y disfrute de lo
lindo. Después, Héctor se la lleva de nuevo a la cama y la vuelve a arropar,
dejándola que duerma tranquila)
(Luego vuelve al salón, apaga la
televisión y la luz y coge a Asun de la mano, yéndose los dos también a la
cama)
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