viernes, 16 de noviembre de 2012

Capítulo 28: Las ocurrencias de María (Febrero de 1964)


(Y llega Febrero. Héctor y Bonilla ya se han instalado perfectamente en su nuevo despacho, adonde siguen llegando clientes, unos habituales y otros más puntuales, pero todos ellos con casos más o menos interesantes. En la redacción de “A media voz” todo sigue más o menos igual. Julio está muy entregado a su trabajo porque le apasiona y él mismo se dedica a continuar con las ilustraciones para los diferentes artículos que se van publicando, aunque sus obligaciones como director y dueño de la revista le hacen tener cada vez menos tiempo para estar en la redacción, ya que tiene reuniones continuas y otros compromisos que le obligan a delegar algunas de sus funciones en su redactor-jefe y también en los redactores de la revista, especialmente en Asunción, con quien tiene total confianza)

(Una vez en casa y después de cenar, Héctor lleva a Dani a la cama y le cuenta un cuento antes de dormirse. Dani tiene especial predilección por los cuentos de aventuras donde los malos se enfrentan a los buenos y donde siempre ganan los buenos y Héctor se entusiasma con la lectura dándole un énfasis especial para hacerla más dinámica y amena para su hijo)

Héctor: Y entonces el príncipe entró en el castillo y con su espada mató al malvado dragón que tenía secuestrado a la princesa... subió a la torre, la cogió en brazos y la rescató...
Dani: ¡Bien...! ese dagón era muy malo...
Héctor: Sí, y tenía unos dientes muy feos y muy afilados y echaba fuego por la boca...
Dani: Oh, no... pero el pincipe lo mató...
Héctor: Sí, y ahora la princesa está a salvo con el príncipe y serán felices para siempre... y colorín colorado, este cuento ya se ha acabado... ¡y ahora a dormir...!
Dani: Sí, papá...
Héctor: Buenas noches, mi príncipe, que duermas bien... (le da un beso)
(Héctor apaga la luz y sale del cuarto entornando un poco la puerta)
(Héctor va al salón  a reunirse con Asun que está sentada en el sofá)
Héctor: (dándole un beso) ¿Muy cansada, ángel mío...?
Asun: Lo normal... supongo...
Héctor: ¿Quieres que encienda un rato la televisión...? a ver si encontramos algo decente...
Asun: Prueba a ver...
(Héctor se acerca a la televisión y la pone en marcha)
(Asun está tan cansada que se acurruca en los brazos de su marido para relajarse un poco)
Héctor: Ya sé lo que quieres tú... unos cuantos mimos... ¿a qué sí...?
Asun: Me conoces bien...
(Héctor acaricia a su mujer y le da unos cuantos besos, cuando entra María en el salón)
María: Papi... no puedo dormir...
Héctor: ¿Qué pasa, princesa...? ¿ha entrado uno de esos monstruos en tu cuarto otra vez...?
María: Noo... pero quería estar un rato aquí en el sofá...
Héctor: Me parece que ya sé lo que le pasa a esta niña... también quiere mimos... pues nada, ponte aquí, entre medias de los dos...
(María se sube al sofá y se recuesta entre su padre y su madre. Héctor le hace tiernas caricias a su hija y le da pequeños besos en la frente)
María: Papá... ¿cuándo yo sea mayor también podré dar besos en la boca a mi novio...?
(Asun empieza a reírse)
Héctor: ¿Pero qué estás diciendo...?
María: Es que Irene me ha dicho que ella cuando sea mayor piensa darse tantos besos en la boca con su novio como hacéis vosotros o como hacen Estrella y Miguel...
Héctor: Ya hablaré yo con Irene, ya... a ver que clase de cosas te cuenta cuando estáis jugando...
Asun: Déjalas, son pequeñas, y tienen curiosidad por las cosas de los mayores...
Héctor: Demasiado pequeñas, diría yo para empezar a pensar en esas cosas... yo cuando tenía su edad sólo me entretenía jugando en el patio del colegio o al fútbol con los vecinos y amigos del barrio... (mirando a su hija con cariño) María, tesoro, tú lo que tienes que hacer es disfrutar que aún eres pequeña y que te quedan muchas cosas todavía por conocer y descubrir... cada cosa tiene una edad, y lo de darse besos en la boca no es algo en lo que debas pensar ahora... tú dedícate a jugar y a aprender muchas cosas en el cole... del asunto de los besos ya hablaremos cuando seas un poco más mayor, ¿de acuerdo...?
María: Sí, papá... pero tú no dejes de besar así a mamá... me gusta cuando lo haces...
Héctor: (riéndose divertido) ¡Pero bueno, serás granujilla...! ¡te vas a enterar, pequeñaja...!
(Héctor coge a María y empieza a hacerle cosquillas, lo que hace que María se parta de risa y disfrute de lo lindo. Después, Héctor se la lleva de nuevo a la cama y la vuelve a arropar, dejándola que duerma tranquila)

(Luego vuelve al salón, apaga la televisión y la luz y coge a Asun de la mano, yéndose los dos también a la cama)



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