viernes, 16 de noviembre de 2012

Capítulo 16: Aurelia pierde su bebe (Diciembre de 1962)


(Primeros de Diciembre de 1962. La navidad se acerca y las luces de la calle empiezan a  resplandecer, los adornos navideños lucen en los escaparates de los comercios, y a pesar del frío, la gente aprovecha el tiempo libre para pasear por el centro y hacer algunas compras adelantadas. Las familias Perea y Olavide siguen con su rutina diaria de trabajo y colegio de las niñas).

(Un día al salir del colegio, Clara sale rápidamente a abrazarse a su madre que está esperándole fuera como cada día)

Aurelia: ¡Hola Clara, cariño...! ¿cómo te ha ido...?
Clara: (con mala cara) ¡Hola mamá...! no me encuentro bien...
Aurelia: (extrañada) ¿Y eso... qué te pasa...? (le pone la mano en la frente) ¡uy, cariño, pero si estás ardiendo...! ¡tienes fiebre...!
Clara: Mamá, me pica mucho la espalda...
Aurelia: Ahora mismo nos vamos al médico...
(Clara lleva a su hija al médico con urgencia y allí le diagnostican sarampión. En principio no es algo grave, pero sí muy contagioso, por lo que la niña tendrá que guardar cama durante varios días y no ir al colegio, además de evitar el contacto con otros niños y con personas que no hayan pasado la enfermedad. Aurelia y Gustavo cuidan de Clara para que no salga a la calle, e incluso Aurelia se toma unos días libres en el trabajo para no faltar de casa y asegurarse de que su hija está bien atendida. Asun cubre la ausencia de Aurelia en el trabajo y se preocupa por ella y por Clara y las visita casi todos los días al salir del trabajo, pues Asun pasó la enfermedad cuando tenía 6 años y por tanto no es posible el contagio)

Asun: ¿Cómo estás, Aurelia...?
Aurelia: Pues un poco cansada... pero Clara ya va estando mejor... cada vez tiene menos granitos y los que tiene se le van secando bien, pero me cuesta que deje de rascarse, y eso es peor porque se le va a quedar marca...
Asun: ¿Y tú...? tienes mala cara...
Aurelia: Pues la verdad es que no me encuentro muy bien, pero supongo que es el estar aquí encerrada atendiendo a Clara todo el tiempo... ¿sabes como se contagió Clara...?
Asun: Bueno, supongo que aunque las monjas no lo han declarado oficialmente, pero el foco estaría en aquella niña que llegó a clase hace una semana con unos granitos en la cara bastante sospechosos... María me dijo que había una niña en la clase con la cara muy roja, y por lo que me pude enterar parece ser que las monjas avisaron a sus padres y confirmaron que tenía el sarampión, pero que ello no suponía peligro alguno para la salud de los demás niños... unos verdaderos inconscientes, porque todos sabemos que el sarampión es una enfermedad muy contagiosa si no la has pasado de pequeño... porque me imagino que tú y Gustavo la habréis pasado, ¿verdad...? yo sí, desde luego, cuando tenía 6 años, y Héctor también... aunque de todas formas decidí no llevar a María al colegio durante un par de días hasta que todo se tranquilizara un poco...
Aurelia: Pues Gustavo sí que la ha pasado y yo... pues no me acuerdo, mi madre no me dijo nunca nada al respecto...
Asun: (preocupada) ¡Pero Aurelia...! entonces tienes que ir al médico enseguida porque si no estás segura podrías contagiarte al estar todo el tiempo con Clara, y eso podría ser fatal en tu estado...
Aurelia: Pues la verdad es que no lo había pensado, pero me estás empezando a preocupar... iré mañana sin falta... Gustavo se queda con la niña...
Asun: Y si necesitas algo, cualquier cosa, llámame, eh...? ni lo pienses, sea la hora que sea...
Aurelia: De acuerdo... eres una gran amiga, muchas gracias...
Asun: De nada, mujer, para eso estamos... cuídate...
Aurelia: Sí, hasta mañana...
Asun: Adiós...

(Un par de días más tarde, Asun está en el trabajo cuando suena el teléfono. Es Gustavo que llama desde el hospital muy angustiado)

Gustavo: ¿Asun...?
Asun: Hola, Gustavo, ¿qué pasa...?
Gustavo: Menos mal que te encuentro... estoy muy nervioso... estoy aquí con Aurelia en el hospital... está ingresada y la están haciendo un reconocimiento porque anoche empezó a sangrar por abajo, ya me entiendes, y me asusté...
Asun: ¿Qué me dices, Gustavo...? ¿por qué no me has llamado antes...? ¿está Clara ahí contigo...?
Gustavo: No, la he dejado con su abuelo por el momento... pero... es que no sé que hacer...
Asun: Bueno, no te angusties, Gustavo, voy para allá enseguida, voy a llamar a Héctor y enseguida estamos allí con vosotros... ¿de acuerdo...?
Gustavo: Bien, gracias, Asun... hasta luego...
(Asun cuelga el teléfono y llama a su marido al despacho)
Asun: ¿Héctor...? cariño, es que me acaba de llamar Gustavo desde el hospital... está allí con Aurelia... al parecer la han dejado ingresada y está en observación porque anoche empezó a sangrar, y están muy asustados y...
Héctor: A ver, Asun, mi vida, tranquilízate... yo voy para el hospital pitando... nos vemos allí, ¿de acuerdo...?
Asun: De acuerdo...

(Asun sale de inmediato para el hospital y Héctor deja a Bonilla encargado del despacho y se marcha también para allá. Una vez allí se encuentran con Gustavo en la planta de ginecología)

Héctor: ¿Cómo está...?
Gustavo: Bueno, parece que el susto inicial ya ha pasado porque ha dejado de sangrar, pero le están haciendo unas pruebas para ver como está el bebé...
Asun: (abrazándole) Tranquilo Gustavo, que está en buenas manos... ya verás como todo irá bien, tienes que esperar y ser paciente...
Héctor: Vente conmigo a fumarte un cigarrillo a la salita y así te despejas un poco mientras esperamos a ver que dicen los médicos... cariño, ¿te quedas aquí por si salen a informar...?
Asun: Sí, desde luego, iros tranquilos...
(Héctor y Gustavo salen fuera del pasillo y Asun se queda paseando nerviosa)

(Al cabo de un rato, Gustavo vuelve con Héctor y en ese momento sale una enfermera a avisar a la familia)
Enfermera: ¿Es usted el esposo de Aurelia González...?
Gustavo: Sí... ¿ella está bien...?
Enfermera: El médico quiere hablar con usted...
Asun: ¿Podemos acompañarle...? somos sus amigos más íntimos...
Enfermera: Sí, desde luego, vengan por aquí...
(La enfermera les acompaña al despacho médico)
Médico: Señor Olavide... vamos a ver... su esposa está perfectamente, está descansando en la habitación, y ahora mismo está un poco sedada, pero hemos tenido que intervenirla...
Gustavo: (nervioso) ¿Intervenirla... por qué... para qué...?
Médico: Verá, al explorar a su esposa, nos dimos cuenta que no escuchábamos el latido del bebé, y tras hacerle unas pruebas, hemos deducido que el bebé no seguía con vida, no respondía a ningún estímulo, por lo que no ha quedado más remedio que extraérselo... eso explica la hemorragia que tuvo anoche... pero no se preocupe porque la herida es limpia y su mujer es fuerte, por lo que se recuperará muy pronto...
Gustavo: (empieza a llorar) ¡Pero no es posible...! ¡no puede ser...! ¡el bebé estaba bien... estaba bien...!
Héctor: (abraza a Gustavo, pues sabe muy bien lo que es perder un hijo) Gustavo, Gustavo, escúchame... tranquilízate, por favor...
Gustavo: (muy nervioso) ¿Cómo quieres que me tranquilice...?
Héctor: Entiendo perfectamente como te sientes... lo entiendo, y te comprendo, yo estaba igual cuando perdí el bebé que llevaba Teresa en sus entrañas... pero ante todo tienes que serenarte, no dejarte llevar por la pena y la desesperación... eso no conduce a nada... lo que tienes que hacer es apoyar a Aurelia, explicarle lo que ha pasado y sobre todo luchar... los dos sois muy jóvenes y podéis tener más hijos... lo que ha pasado es una desgracia pero nadie tiene la culpa, ha sido un accidente, mala suerte...
Gustavo: Si Clara no hubiera cogido el sarampión, estoy seguro de que nada de esto hubiera pasado... la culpa es del colegio que tendrían que haber avisado...
Asun: Estamos de acuerdo en que no estuvieron acertados al no informar de la situación, pero ahora eso ya da igual... no vale la pena entrar en lamentaciones sin sentido... Héctor tiene razón, ahora lo más importante es que estés con Aurelia, que la apoyes, que la quieras, que estés con ella incondicionalmente... y nosotros te vamos a ayudar... y ahora vete a la habitación y estate allí con ella para que te vea cuando se despierte... nosotros nos encargamos de Clara, no te preocupes, nos la llevaremos a casa y ella estará encantada de dormir en la habitación de María en la cama turca...
Gustavo: (un poco más tranquilo) Muchas gracias, de verdad, a los dos, no sé que haría sin vosotros, sois los mejores amigos que se puede tener...
(Asun y Héctor se abrazan a Gustavo)

(Al día siguiente, Asun visita a Aurelia en el hospital por la tarde después de salir del trabajo. Gustavo está allí con ella y no se separa de su lado. Al ver a Asun decide salir fuera un rato a despejarse y dejar solas a las dos mujeres)
Asun: ¡Hola...! ¿cómo estás...?
Aurelia: Pues muy triste...
Asun: Me imagino...
Aurelia: (se pone a llorar) Es que... he perdido la oportunidad de tener otro bebé... estábamos tan ilusionados, Asun... tan emocionados... y Clara estaba tan contenta...
Asun: (cogiendo sus manos y dándole un pañuelo) Shhh... Aurelia, cariño, escucha... que no está todo perdido... tú aún eres joven y puedes tener más hijos... ya lo verás... el médico ha dicho que esto que ha pasado ha sido un accidente, tú no sabías que no habías pasado el sarampión... ha sido mala suerte, sólo eso... pero te recuperarás, y recuperarás la ilusión de intentarlo de nuevo, y Gustavo te va a ayudar, porque él te adora y va a estar ahí contigo más que nunca...
Aurelia: La verdad es que el pobre no se ha separado de mi cama ni un momento... es un santo, y tiene tanta paciencia... pero es que yo me siento culpable, porque yo quería ese niño, quería hacerle ese regalo...
Asun: Y yo estoy segura de que lo harás en algún momento... a lo mejor no ahora mismo, ahora es un poco pronto y está todo muy reciente... pero dejad pasar el tiempo, relajaros un poco, y disfrutad de Clara y de vosotros mismos como pareja... ya verás como dentro de un tiempo todo esto te parecerá sólo un mal sueño...
Aurelia: La verdad es que oyéndote decir esas cosas tan bonitas, me siento un poquito mejor... eres una gran amiga, Asun... la mejor... gracias...
Asun: No hay porque darlas... tú te mereces ser feliz y que mejor al lado de Gustavo, el hombre que más te quiere en este mundo y que jamás permitirá que sufras...
Aurelia: Lo sé... dile que pase, anda, que quiero darle un abrazo y un beso también...
Asun: Claro, ahora mismo...
(Asun se abraza a Aurelia y después sale de la habitación y avisa a Gustavo para que entre a estar con su mujer)

(Al llegar a casa, Asun ve que Héctor ya ha llegado y que está preparando los baños de los niños)
Asun: (besando a su marido) ¡Hola, cariño...! ¡vaya, no sabía que era tan tarde...!
Héctor: No te preocupes... ¿cómo está Aurelia...?
Asun: Pues muy triste... yo he intentado animarla y cuando me he ido parece que se ha quedado un poquito mejor... le dan el alta mañana, pero hemos estado hablando un rato, y me dice que se siente culpable...
Héctor: (extrañado) ¿Por qué...?
Asun: Pues porque cree que era su última oportunidad para tener un bebé... y cree que ha fallado a Gustavo... ella no se siente con fuerzas de volver a intentar quedarse embarazada y lamenta su mala suerte de haber cogido el sarampión justo ahora...
Héctor: Ha sido mala suerte... pero Aurelia es joven, no tanto como tú, pero todavía está en edad fértil... y yo si creo posible que vuelva a quedarse en estado, ¿tú no...?
Asun: Por supuesto... y eso mismo le he dicho yo, que quizás no inmediatamente, pero más adelante... de hecho le he aconsejado que no se agobie, que disfrute de Clara y de Gustavo, que tienen mucho tiempo por delante... y que dentro de un tiempo recordarán esto como un mal sueño...
Héctor: Sí... yo me acuerdo cuando Teresa y yo perdimos a aquel bebé, nos costó bastante superar aquello, sobre todo a Teresa... pero la situación era completamente distinta porque en aquel caso también estaba lo del accidente mortal de Alfonso... y a pesar de que yo hice muchos esfuerzos por apoyar a Teresa, está claro que había otras cosas por medio que lo complicaban todo y que yo desconocía... pero en fin, eso pertenece al pasado... (acaricia a Asun) lo único que me importa ahora es que te tengo a ti, que tú si eres la mujer de mi vida y me haces inmensamente feliz, y los niños ni te digo...
Asun: Me alegro de que pienses eso y me gusta que me lo digas...
Héctor: (acariciándola de nuevo) Y te lo repetiré las veces que hagan falta... Asunción, mírame... (le acaricia la barbilla y la mira amorosamente) te quiero... te amo... te necesito y no me imagino mi vida sin ti... tú y sólo tú eres el amor de mi vida... siempre... (le da un amoroso beso)
Asun: (mordiéndose el labio inferior y devolviéndole la caricia con lágrimas en los ojos, se abraza a él) Siento a veces sentirme tan insegura... no te lo mereces... yo también te quiero, siempre, mi amor... (le da un beso y le acaricia) entonces... ¿bañas tú a los niños mientras yo hago la cena...?
Héctor: (guiñándole un ojo sonriente) Hecho...
Asun: Bien...
(Asun se mete al dormitorio para cambiarse de ropa y preparar la cena)









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