(Primeros de Diciembre de 1962.
La navidad se acerca y las luces de la calle empiezan a resplandecer, los adornos navideños lucen en
los escaparates de los comercios, y a pesar del frío, la gente aprovecha el
tiempo libre para pasear por el centro y hacer algunas compras adelantadas. Las
familias Perea y Olavide siguen con su rutina diaria de trabajo y colegio de
las niñas).
(Un día al salir del colegio, Clara
sale rápidamente a abrazarse a su madre que está esperándole fuera como cada
día)
Aurelia: ¡Hola Clara, cariño...!
¿cómo te ha ido...?
Clara: (con mala cara) ¡Hola
mamá...! no me encuentro bien...
Aurelia: (extrañada) ¿Y eso...
qué te pasa...? (le pone la mano en la frente) ¡uy, cariño, pero si estás
ardiendo...! ¡tienes fiebre...!
Clara: Mamá, me pica mucho la
espalda...
Aurelia: Ahora mismo nos vamos al
médico...
(Clara lleva a su hija al médico
con urgencia y allí le diagnostican sarampión. En principio no es algo grave,
pero sí muy contagioso, por lo que la niña tendrá que guardar cama durante
varios días y no ir al colegio, además de evitar el contacto con otros niños y
con personas que no hayan pasado la enfermedad. Aurelia y Gustavo cuidan de Clara
para que no salga a la calle, e incluso Aurelia se toma unos días libres en el
trabajo para no faltar de casa y asegurarse de que su hija está bien atendida.
Asun cubre la ausencia de Aurelia en el trabajo y se preocupa por ella y por
Clara y las visita casi todos los días al salir del trabajo, pues Asun pasó la
enfermedad cuando tenía 6 años y por tanto no es posible el contagio)
Asun: ¿Cómo estás, Aurelia...?
Aurelia: Pues un poco cansada...
pero Clara ya va estando mejor... cada vez tiene menos granitos y los que tiene
se le van secando bien, pero me cuesta que deje de rascarse, y eso es peor
porque se le va a quedar marca...
Asun: ¿Y tú...? tienes mala
cara...
Aurelia: Pues la verdad es que no
me encuentro muy bien, pero supongo que es el estar aquí encerrada atendiendo a
Clara todo el tiempo... ¿sabes como se contagió Clara...?
Asun: Bueno, supongo que aunque
las monjas no lo han declarado oficialmente, pero el foco estaría en aquella
niña que llegó a clase hace una semana con unos granitos en la cara bastante
sospechosos... María me dijo que había una niña en la clase con la cara muy
roja, y por lo que me pude enterar parece ser que las monjas avisaron a sus
padres y confirmaron que tenía el sarampión, pero que ello no suponía peligro
alguno para la salud de los demás niños... unos verdaderos inconscientes,
porque todos sabemos que el sarampión es una enfermedad muy contagiosa si no la
has pasado de pequeño... porque me imagino que tú y Gustavo la habréis pasado,
¿verdad...? yo sí, desde luego, cuando tenía 6 años, y Héctor también... aunque
de todas formas decidí no llevar a María al colegio durante un par de días
hasta que todo se tranquilizara un poco...
Aurelia: Pues Gustavo sí que la
ha pasado y yo... pues no me acuerdo, mi madre no me dijo nunca nada al
respecto...
Asun: (preocupada) ¡Pero
Aurelia...! entonces tienes que ir al médico enseguida porque si no estás
segura podrías contagiarte al estar todo el tiempo con Clara, y eso podría ser
fatal en tu estado...
Aurelia: Pues la verdad es que no
lo había pensado, pero me estás empezando a preocupar... iré mañana sin
falta... Gustavo se queda con la niña...
Asun: Y si necesitas algo,
cualquier cosa, llámame, eh...? ni lo pienses, sea la hora que sea...
Aurelia: De acuerdo... eres una
gran amiga, muchas gracias...
Asun: De nada, mujer, para eso
estamos... cuídate...
Aurelia: Sí, hasta mañana...
Asun: Adiós...
(Un par de días más tarde, Asun
está en el trabajo cuando suena el teléfono. Es Gustavo que llama desde el
hospital muy angustiado)
Gustavo: ¿Asun...?
Asun: Hola, Gustavo, ¿qué
pasa...?
Gustavo: Menos mal que te
encuentro... estoy muy nervioso... estoy aquí con Aurelia en el hospital...
está ingresada y la están haciendo un reconocimiento porque anoche empezó a
sangrar por abajo, ya me entiendes, y me asusté...
Asun: ¿Qué me dices, Gustavo...?
¿por qué no me has llamado antes...? ¿está Clara ahí contigo...?
Gustavo: No, la he dejado con su
abuelo por el momento... pero... es que no sé que hacer...
Asun: Bueno, no te angusties,
Gustavo, voy para allá enseguida, voy a llamar a Héctor y enseguida estamos
allí con vosotros... ¿de acuerdo...?
Gustavo: Bien, gracias, Asun...
hasta luego...
(Asun cuelga el teléfono y llama
a su marido al despacho)
Asun: ¿Héctor...? cariño, es que
me acaba de llamar Gustavo desde el hospital... está allí con Aurelia... al
parecer la han dejado ingresada y está en observación porque anoche empezó a
sangrar, y están muy asustados y...
Héctor: A ver, Asun, mi vida,
tranquilízate... yo voy para el hospital pitando... nos vemos allí, ¿de
acuerdo...?
Asun: De acuerdo...
(Asun sale de inmediato para el
hospital y Héctor deja a Bonilla encargado del despacho y se marcha también
para allá. Una vez allí se encuentran con Gustavo en la planta de ginecología)
Héctor: ¿Cómo está...?
Gustavo: Bueno, parece que el
susto inicial ya ha pasado porque ha dejado de sangrar, pero le están haciendo
unas pruebas para ver como está el bebé...
Asun: (abrazándole) Tranquilo
Gustavo, que está en buenas manos... ya verás como todo irá bien, tienes que
esperar y ser paciente...
Héctor: Vente conmigo a fumarte
un cigarrillo a la salita y así te despejas un poco mientras esperamos a ver
que dicen los médicos... cariño, ¿te quedas aquí por si salen a informar...?
Asun: Sí, desde luego, iros
tranquilos...
(Héctor y Gustavo salen fuera del
pasillo y Asun se queda paseando nerviosa)
(Al cabo de un rato, Gustavo
vuelve con Héctor y en ese momento sale una enfermera a avisar a la familia)
Enfermera: ¿Es usted el esposo de
Aurelia González...?
Gustavo: Sí... ¿ella está
bien...?
Enfermera: El médico quiere
hablar con usted...
Asun: ¿Podemos acompañarle...?
somos sus amigos más íntimos...
Enfermera: Sí, desde luego,
vengan por aquí...
(La enfermera les acompaña al
despacho médico)
Médico: Señor Olavide... vamos a
ver... su esposa está perfectamente, está descansando en la habitación, y ahora
mismo está un poco sedada, pero hemos tenido que intervenirla...
Gustavo: (nervioso)
¿Intervenirla... por qué... para qué...?
Médico: Verá, al explorar a su
esposa, nos dimos cuenta que no escuchábamos el latido del bebé, y tras hacerle
unas pruebas, hemos deducido que el bebé no seguía con vida, no respondía a
ningún estímulo, por lo que no ha quedado más remedio que extraérselo... eso
explica la hemorragia que tuvo anoche... pero no se preocupe porque la herida
es limpia y su mujer es fuerte, por lo que se recuperará muy pronto...
Gustavo: (empieza a llorar) ¡Pero
no es posible...! ¡no puede ser...! ¡el bebé estaba bien... estaba bien...!
Héctor: (abraza a Gustavo, pues
sabe muy bien lo que es perder un hijo) Gustavo, Gustavo, escúchame...
tranquilízate, por favor...
Gustavo: (muy nervioso) ¿Cómo
quieres que me tranquilice...?
Héctor: Entiendo perfectamente
como te sientes... lo entiendo, y te comprendo, yo estaba igual cuando perdí el
bebé que llevaba Teresa en sus entrañas... pero ante todo tienes que serenarte,
no dejarte llevar por la pena y la desesperación... eso no conduce a nada... lo
que tienes que hacer es apoyar a Aurelia, explicarle lo que ha pasado y sobre
todo luchar... los dos sois muy jóvenes y podéis tener más hijos... lo que ha
pasado es una desgracia pero nadie tiene la culpa, ha sido un accidente, mala
suerte...
Gustavo: Si Clara no hubiera
cogido el sarampión, estoy seguro de que nada de esto hubiera pasado... la
culpa es del colegio que tendrían que haber avisado...
Asun: Estamos de acuerdo en que
no estuvieron acertados al no informar de la situación, pero ahora eso ya da
igual... no vale la pena entrar en lamentaciones sin sentido... Héctor tiene
razón, ahora lo más importante es que estés con Aurelia, que la apoyes, que la
quieras, que estés con ella incondicionalmente... y nosotros te vamos a
ayudar... y ahora vete a la habitación y estate allí con ella para que te vea
cuando se despierte... nosotros nos encargamos de Clara, no te preocupes, nos
la llevaremos a casa y ella estará encantada de dormir en la habitación de
María en la cama turca...
Gustavo: (un poco más tranquilo)
Muchas gracias, de verdad, a los dos, no sé que haría sin vosotros, sois los
mejores amigos que se puede tener...
(Asun y Héctor se abrazan a
Gustavo)
(Al día siguiente, Asun visita a
Aurelia en el hospital por la tarde después de salir del trabajo. Gustavo está
allí con ella y no se separa de su lado. Al ver a Asun decide salir fuera un
rato a despejarse y dejar solas a las dos mujeres)
Asun: ¡Hola...! ¿cómo estás...?
Aurelia: Pues muy triste...
Asun: Me imagino...
Aurelia: (se pone a llorar) Es
que... he perdido la oportunidad de tener otro bebé... estábamos tan
ilusionados, Asun... tan emocionados... y Clara estaba tan contenta...
Asun: (cogiendo sus manos y
dándole un pañuelo) Shhh... Aurelia, cariño, escucha... que no está todo
perdido... tú aún eres joven y puedes tener más hijos... ya lo verás... el
médico ha dicho que esto que ha pasado ha sido un accidente, tú no sabías que
no habías pasado el sarampión... ha sido mala suerte, sólo eso... pero te
recuperarás, y recuperarás la ilusión de intentarlo de nuevo, y Gustavo te va a
ayudar, porque él te adora y va a estar ahí contigo más que nunca...
Aurelia: La verdad es que el
pobre no se ha separado de mi cama ni un momento... es un santo, y tiene tanta
paciencia... pero es que yo me siento culpable, porque yo quería ese niño,
quería hacerle ese regalo...
Asun: Y yo estoy segura de que lo
harás en algún momento... a lo mejor no ahora mismo, ahora es un poco pronto y
está todo muy reciente... pero dejad pasar el tiempo, relajaros un poco, y
disfrutad de Clara y de vosotros mismos como pareja... ya verás como dentro de
un tiempo todo esto te parecerá sólo un mal sueño...
Aurelia: La verdad es que
oyéndote decir esas cosas tan bonitas, me siento un poquito mejor... eres una
gran amiga, Asun... la mejor... gracias...
Asun: No hay porque darlas... tú
te mereces ser feliz y que mejor al lado de Gustavo, el hombre que más te
quiere en este mundo y que jamás permitirá que sufras...
Aurelia: Lo sé... dile que pase,
anda, que quiero darle un abrazo y un beso también...
Asun: Claro, ahora mismo...
(Asun se abraza a Aurelia y
después sale de la habitación y avisa a Gustavo para que entre a estar con su
mujer)
(Al llegar a casa, Asun ve que
Héctor ya ha llegado y que está preparando los baños de los niños)
Asun: (besando a su marido)
¡Hola, cariño...! ¡vaya, no sabía que era tan tarde...!
Héctor: No te preocupes... ¿cómo
está Aurelia...?
Asun: Pues muy triste... yo he
intentado animarla y cuando me he ido parece que se ha quedado un poquito
mejor... le dan el alta mañana, pero hemos estado hablando un rato, y me dice
que se siente culpable...
Héctor: (extrañado) ¿Por qué...?
Asun: Pues porque cree que era su
última oportunidad para tener un bebé... y cree que ha fallado a Gustavo...
ella no se siente con fuerzas de volver a intentar quedarse embarazada y
lamenta su mala suerte de haber cogido el sarampión justo ahora...
Héctor: Ha sido mala suerte...
pero Aurelia es joven, no tanto como tú, pero todavía está en edad fértil... y
yo si creo posible que vuelva a quedarse en estado, ¿tú no...?
Asun: Por supuesto... y eso mismo
le he dicho yo, que quizás no inmediatamente, pero más adelante... de hecho le
he aconsejado que no se agobie, que disfrute de Clara y de Gustavo, que tienen
mucho tiempo por delante... y que dentro de un tiempo recordarán esto como un
mal sueño...
Héctor: Sí... yo me acuerdo
cuando Teresa y yo perdimos a aquel bebé, nos costó bastante superar aquello,
sobre todo a Teresa... pero la situación era completamente distinta porque en
aquel caso también estaba lo del accidente mortal de Alfonso... y a pesar de
que yo hice muchos esfuerzos por apoyar a Teresa, está claro que había otras
cosas por medio que lo complicaban todo y que yo desconocía... pero en fin, eso
pertenece al pasado... (acaricia a Asun) lo único que me importa ahora es que
te tengo a ti, que tú si eres la mujer de mi vida y me haces inmensamente
feliz, y los niños ni te digo...
Asun: Me alegro de que pienses
eso y me gusta que me lo digas...
Héctor: (acariciándola de nuevo)
Y te lo repetiré las veces que hagan falta... Asunción, mírame... (le acaricia
la barbilla y la mira amorosamente) te quiero... te amo... te necesito y no me
imagino mi vida sin ti... tú y sólo tú eres el amor de mi vida... siempre...
(le da un amoroso beso)
Asun: (mordiéndose el labio
inferior y devolviéndole la caricia con lágrimas en los ojos, se abraza a él)
Siento a veces sentirme tan insegura... no te lo mereces... yo también te
quiero, siempre, mi amor... (le da un beso y le acaricia) entonces... ¿bañas tú
a los niños mientras yo hago la cena...?
Héctor: (guiñándole un ojo
sonriente) Hecho...
Asun: Bien...
(Asun se mete al dormitorio para
cambiarse de ropa y preparar la cena)
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