viernes, 16 de noviembre de 2012

Capítulo 32: Juegos infantiles (Verano de 1964)


(Y llegó el verano. Las niñas terminaron el colegio sin novedad y ahora dedican el tiempo libre a jugar todo el tiempo y a disfrutar todo lo posible estos tres meses de vacaciones antes de volver de nuevo al colegio. María que ya ha cumplido 6 años, está preparándose para salir a jugar. Sus padres la dejan que baje sola pero a la plaza delante de la puerta de casa para que ellos puedan verla desde la ventana. Allí en la plaza ha quedado con Clara y con Irene. Dani es demasiado pequeño para acompañarlas, el mes que viene cumplirá 3 años y sus padres ya están pensando en la fiesta que le van a preparar próximamente).

María: ¡Mami, me bajo a jugar...!
Asun: Muy bien, cariño... ten cuidado cuando bajes por la escalera, ¿eh...?
María: ¡Que sí, mami...!
Héctor: Hasta luego, princesa, pásalo bien con las primas...
María: Adiós, papi...
(María baja a la calle y allí ya la están esperando Clara e Irene)
Clara: ¡Hola, María...!
María: ¡Hola...! ¿has traído tu muñeca...?
Clara: Sí... hoy podemos jugar a las familias...
Irene: Vale, pero voy un momento a casa que os quiero enseñar una cosa...
(Irene se marcha corriendo a la portería y trae un pequeño libro dorado)
Clara: ¿Y eso que es...?
Irene: Es un diario...
María: ¿Un qué...?
Irene: Un diario... (coge la llave que trae y lo abre con cuidado) mirad, me lo regaló Irene cuando vino a mi comunión...
Clara: ¿Y para que sirve...?
Irene: Pues es como un cuaderno donde escribes lo que te pasa, lo que piensas, lo que has hecho en un día concreto... yo he empezado poniendo lo bien que me lo pasé el día de la comunión, la gente que vino, los regalos que me hicieron, y los días siguientes cuando estuve con Irene en el hotel, y fuimos de compras...
María: ¿Y escribes todos los días...?
Irene: No, sólo los días en los que pasa algo importante para mí... pero es secreto... sólo lo puedo leer yo y la gente que yo quiero que lo lea, por eso lleva un candado aquí, y sólo yo puedo abrirlo, con esta llave que tengo colgada en la cadena del cuello, ¿veis...?
Clara: ¿Y nosotras podemos leerlo también...?
Irene: Bueno, algunas cosas... pero sólo porque sois mis primas y mejores amigas... vamos a hacer una cosa, nos sentamos aquí, y yo os leo lo que he escrito del día de la comunión, ¿vale...?
María: ¡Vale...!
(Las tres niñas se sientan en el banco de la plaza e Irene empieza a leer despacito el contenido de parte de su diario)

Clara: Que bien escribes, Irene...
María: Yo también quiero un diario de esos, aunque todavía no sé escribir muy bien, tengo que practicar un poco más...
Irene: Pues ya sabes, aprovecha el verano y practica la caligrafía, seguro que vuestra seño os ha mandado deberes para escribir, un cuaderno de esos, ¿a que sí...?
Clara: ¡Sí, que rollo...! mamá siempre me está diciendo que practique en casa la letra que la tengo torcida...
María: Y mi mamá igual... empiezo a escribir las vocales y las letras del abecedario y los números, y siempre me está corrigiendo...
Irene: Pero eso lo hacen porque quieren que seáis las mejores en el colegio... la tía Asun es muy exigente, pero lo hace por tu bien...
María: ¡Sí, ya lo sé...! ¡pero es muy pesada...!
(Clara e Irene se ríen al escuchar esa afirmación tan tajante de María)
Clara: A mí no me dejan ver la televisión hasta que no he terminado de escribir dos planillas por lo menos...
Irene: Se me ocurre una idea... si estamos todas tan aburridas por la mañana, podríamos coger nuestros cuadernos de caligrafía y practicar juntas...
María: ¡Sí, que bien... mañana me bajo a tu casa y lo hacemos...! ¿te vienes Clara...?
Clara: Se lo preguntaré a mis padres, a ver si me pueden traer... lo pasaremos bien, seguro...
María: Y ahora... a jugar... ¿has traído la cocinita que te regalaron...?
Irene: Voy a por ella, y la ponemos aquí...
(Irene entra de nuevo en casa y coge la cocinita y un par de muñecas dispuesta a compartir una divertida tarde de juegos con María y Clara)



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