(Un par de semanas después, ya
estamos a mediados de Julio. Asunción empezó a sentir la otra noche fuertes
dolores en su vientre y contracciones cada dos horas, que a medida que fue
pasando la noche, fueron acortándose en el tiempo. Como esperaba este momento
desde hacía ya unos días, había tenido la precaución de preparar una bolsa de
viaje con todo lo necesario por si había que salir corriendo hacia el hospital.
Al sentirse indispuesta, Asun despertó a Héctor y éste todo nervioso se vistió
a toda prisa, y ayudó a Asun a ponerse algo de ropa. Héctor cogió a María
dormida en brazos y la bajó a casa de la abuela Felisa. Como no estaban seguros
de poder llegar a tiempo al hospital con el coche, teniendo en cuenta su
nerviosismo, Héctor prefirió llamar a un taxi y se desplazaron al hospital.
Asun pasó toda la noche monitorizada para controlar las contracciones y Héctor
no se movió de su cama en todo el tiempo, apretándole la mano cada vez que ella
sentía dolores para calmarla y darle fuerzas. Por la mañana, el médico de Asun
llegó y la auscultó a ella y al bebé, comprobando que todo estaba bien según lo
previsto, sin embargo, Asun aún no había dilatado lo suficiente por lo que el
médico decidió ponerle la medicación ajustada para facilitar la labor del
parto. Unas horas más tarde, todo estaba preparado en el quirófano para el
alumbramiento).
Héctor: (cogiéndole la mano)
Asun, mi vida, tú tranquila, que todo va a salir bien, respira como hemos
practicado tú y yo en casa, ¿vale, mi amor...? yo te estaré esperando aquí
fuera... lo vas a hacer muy bien...
Asun: (quejándose de dolor) Me
duele mucho... no sé si voy a aguantar...
Héctor: Que sí, mujer, ya verás
que es muy fácil... que esto ya lo has hecho antes... y no olvides que te
quiero, que te adoro, y que estás preciosa... mi niña... ojalá pudiera estar
ahí dentro contigo... (le da un beso)
Doctor: Señor Perea, nos la
tenemos que bajar ya... permítame...
Asun: (respirando fuerte para
calmar el dolor) Yo también te quiero... hasta luego, cariño...
Héctor: Adiós, mi amor...
(El médico y la enfermera se
bajan a Asun al quirófano, mientras Héctor se queda aguardando en la sala de
espera, nervioso perdido, enlazando un cigarrillo con otro, sin dejar de
pasearse. Por su cabeza pasan todo tipo de pensamientos y el tiempo va pasando,
Héctor no deja de mirar el reloj)
(Al cabo de un par de horas, la
enfermera se presenta en la sala de espera. Héctor la mira todo nervioso
intentando saber por su cara cómo ha ido todo)
Enfermera: Señor Perea, el doctor
quiere hablar con usted... venga conmigo...
Héctor: (apaga el cigarrillo con
miedo) ¿Ha ido todo bien, verdad...?
Enfermera: Sí, no se preocupe, su
mujer está muy bien, ahora está descansando en la sala de reanimación...
Héctor: (nervioso) ¿Sala de
reanimación...? ¿es qué le han puesto anestesia...?
Enfermera: Sólo un poco
adormilada, pero se le pasará enseguida... ella ha hecho un esfuerzo muy grande
y está cansada, eso es todo...
Héctor: ¿Y el bebé...?
Enfermera: (con una sonrisa)
Perfectamente... no se preocupe que está en buenas manos... ha sido un niño, un
niño grande y hermoso...
Héctor: (suspirando) ¡Un niño...
lo sabía, lo sabía...!
(Una vez llegan al despacho del
médico, éste le cuenta a Héctor que Asunción ha realizado un gran trabajo de
parto, que el niño era muy grande y que por un momento temió tener que hacerle
la cesárea, pero finalmente no fue necesario, y que después de dar a luz, Asun
estaba agotada y le han puesto un poco de medicación por vena para permitir que
descanse un poco, pero que se le pasará el efecto en unas horas. El doctor también
le explica a Héctor que el niño está sano, que ha pesado casi 4 kilos y que
mide 52 cm. El doctor felicita a Héctor por tener una mujer tan valiente y tan
dispuesta y le pide a la enfermera que acompañe a Héctor a la sala de cunas,
donde se encuentra el bebé, y allí podrá verle a través del cristal. La
enfermera le dice a Héctor si tienen ya pensado un nombre para el niño, y
Héctor le dice que sí, que se llamará Daniel, de manera que la enfermera
rellena una tarjeta para ponerla en su cuna. Cuando llegan a la sala, la
enfermera se mete dentro y le pide a Héctor que espere fuera un momento. Ya
desde dentro, la enfermera indica a Héctor a través del cristal cuál es su
bebé)
(Héctor se queda pegado al
cristal contemplando la cuna con su bebé y la tarjeta con su nombre. El bebé
duerme profundamente. La enfermera sale un momento para decirle a Héctor que
Asun va a subir a la habitación en un rato y que aún dormirá un par de horas
más, y que él puede quedarse con ella todo el tiempo que quiera. Cuando despierte,
le bajarán al bebé para que pueda darle la primera toma del pecho. Héctor
agradece la información y el trato recibido, y se queda un rato embobado
mirando a su hijo a través del cristal).
Héctor: (suspirando, empieza a
hablar con el bebé pasando el dedo por el cristal) ¡Ay, mi niño... que guapo
eres...! estaba tan nervioso, y ahora por fin estás aquí... Daniel, tesoro, ya
verás cuando te vea mamá y vea lo bonito que eres... te quiero tanto, y cuando
te vea tu hermanita... porque tienes una hermana, ¿sabes...? se llama María y
tiene 3 años... y está deseando conocerte... y yo tengo ganas de tenerte en
brazos y hacerte unas cuantas tonterías de las mías... voy a ver como está mamá
y luego te veo otra vez...
(Héctor se marcha a hacer unas
llamadas telefónicas para informar a Felisa del feliz nacimiento de Daniel,
también llama a Aurelia a la redacción y a Bonilla al despacho. Después sube a
la habitación y se sienta junto a la cama de Asun, que aún duerme, la coge de
la mano y la acaricia mientras habla con ella)
Héctor: (sin soltar la mano de
Asun) Asun... cariño... ya he visto a Daniel... nuestro hijo... es guapísimo...
con su cara redondita y su piel tan rosadita... y he hablado con el médico...
ya me ha dicho lo valiente que has sido... pero es que él no te conoce como yo,
y no sabe lo que tú eres capaz de hacer... estoy tan orgulloso de ti, y te
quiero tanto... descansa, mi niña, descansa que lo necesitas... (besa su mano)
(Héctor sigue cogiendo y
acariciando la mano de Asun mientras ella sigue durmiendo. Un rato después,
Héctor se ha quedado traspuesto cuando Asun abre los ojos, aún un poco
desorientada)
Asun: (intentando despertarse)
Mmm... ¿dónde estoy...?
Héctor: (se despierta al oír a
Asun murmurar) Asun, mi vida... hola... (vuelve a cogerla de la mano) ¿cómo
estás, mi amor...?
Asun: Me duele un poco la
cabeza... (intenta incorporarse, pero tiene dificultades porque le tiran los
puntos)
Héctor: Espera, que ya te ayudo
yo... (coge una almohada y se la coloca en la espalda para que se incorpore
mejor)
Asun: Gracias... (se lleva la
mano al vientre) ¿y mi bebé...?
Héctor: (sonriente) Ahora lo
traen... tranquila... la enfermera me ha dicho que cuando te despertaras que la
avisáramos para que te lo bajaran y así puedes darle la primera toma del
pecho...
Asun: (emocionada) Ah... ¿y lo
has visto ya...?
Héctor: Sí, cariño, me han subido
a la sala de cunas y me han enseñado cuál de ellos era... (emocionado) es un
niño precioso...
Asun: Yo es que apenas le he
podido ver, me lo pusieron un momento en el regazo nada más sacarlo, pero
enseguida se lo llevaron para lavarlo, y yo estaba tan cansada...
Héctor: Lo sé, mi amor... pero
ahora mismito lo traen... voy a llamar a la enfermera...
(Héctor toca el timbre para que
venga la enfermera y cuando viene, le pide que le suban a su hijo para que Asun
pueda darle de comer)
(Al poco rato viene la enfermera
y entra en la habitación con el bebé en brazos, y se lo entrega a Asun)
Enfermera: Aquí lo tiene, señora
Perea... tenga cuidado con la cabeza...
(Asun coge a Daniel en brazos y
se queda mirándolo con ternura)
Asun: (emocionada) Oh, Daniel...
que guapo eres... míralo, Héctor, ¿no es increíble...?
Héctor: (mirándolo embobado, le
hace una pequeña caricia) Si que lo es... es nuestro pequeño... tan guapo como
su madre...
Asun: Aún no sabemos a quien se
parece, cuando abra los ojos podremos ver de que color son... y cuando le
crezca un poco el pelito...
(Daniel se revuelve un poco, está
inquieto y empieza a protestar levemente, rebelándose porque tiene hambre)
Asun: ¡Ay, pobre, debe estar
hambriento...! no te preocupes, cariño, que mamá está aquí y te va a dar de
comer enseguida...
(Asun se coloca al bebé y se
descubre el camisón para darle el pecho)
Héctor: ¿Quieres que me vaya y
así te dejo tranquila para que te entiendas con él...?
Asun: (con una sonrisa) No, no
hace falta... quédate y así aprendes cómo colocarle cuando tengas que darle
algún biberón...
Héctor: Claro... eso está hecho,
déjame que te ayude...
(Cuando Asun acerca la boquita de
Daniel al pecho, éste empieza a succionar con fuerza)
Asun: (emocionada) ¡Caray...!
tenía hambre el pobrecito... adelante, mi niño... (sonríe) me hace
cosquillas...
Héctor: (contemplando emocionado
la tierna escena entre madre e hijo) Siempre he pensado que este es el acto de
amor más hermoso que puede haber en el mundo...
Asun: (mirando primero a su hijo
y luego a Héctor) ¿Ah sí...? ¿y lo que hacemos tú y yo para crear esta
preciosidad no te parece bonito...?
Héctor: (sonriendo emocionado) Ay
me has pillado...
Asun: (sonriente) Lo sabía, lo
sabía...
(Al cabo de un rato, Daniel hace
gestos de haber terminado de comer y abre sus ojillos)
Asun: Bueno, pues parece que este
tragón ya ha terminado... ¡anda, mira si ha abierto los ojitos... azules, como
cabía esperar...!
Héctor: A ver, déjame...
Asun: Ten, cógelo tú un rato
mientras yo me visto un poco y me arreglo, porque llevo unos pelos...
Héctor: Es que es tan
pequeñito...
(Asun coge al bebé y lo pone en
los brazos de Héctor)
Asun: Así, cuidado con su
cabecita...
(Héctor coge a Dani en brazos mientras
le mira embobado)
Héctor: ¡Hola Dani... mi
príncipe...! (empieza a acariciarle la nariz suavemente y la boquita y luego le
pone el dedo en la barbilla, y el niño hace ademán de esbozar una sonrisa)
Héctor: (emocionado perdido) ¡Se
está riendo... mira, cariño... se ríe...! eso es porque ha reconocido a su
padre y ya sabe que a mí las sonrisas bonitas me ganan del todo...
Asun: ¿Sí verdad...? es una
preciosidad... merece la pena pasar por esto aunque duela un poco, porque luego
viene esta recompensa tan bonita...
Héctor: (sin dejar de mirar a su
hijo) Por cierto, cariño, antes llamé a tu madre y me ha dicho que vendría esta
tarde a conocer al niño... y también a Bonilla y a Aurelia, y me dijeron que
vendrían mañana o pasado con tranquilidad para no agobiarte en el primer día...
Asun: Gracias... fenomenal, el
médico ha dicho que me tendrían aquí más o menos cinco días y que luego
volveremos a casa...
Héctor: Muy bien... si te parece
mañana traigo también a María para que vea a su hermanito...
Asun: Claro que sí... a ver
déjamelo un momento para que eche los gases y así le ponemos a dormir en su
cuna... quiero tenerlo en la habitación, no me gustaría que se lo llevasen...
así puedo verle siempre que quiera...
Héctor: Muy bien, cariño, se lo
diré a la enfermera para que suban la cuna... y después me quedo aquí contigo y
con Dani todo el tiempo...
Asun: Muy bien, pero cuando venga
mi madre puedes irte un rato si quieres a asearte y cambiarte de ropa, que
llevas aquí toda la noche y necesitas comer algo y despejarte... a mí me
traerán también la comida enseguida...
Héctor: Está bien, cariño, como
quieras... sí, me vendrá bien tomar el aire un rato...
(Tras la comida de Asun, el bebé
duerme profundamente en espera de la siguiente toma. En ese momento, entra Felisa
en la habitación para estar con Asun y con el bebé, momento que Héctor
aprovecha a petición de ellas para marcharse un rato).
(Héctor sale a estirar las
piernas, pasa por casa a darse una ducha y cambiarse de ropa y prepara una
bolsa con algunas cosas de Asun y del bebé, algunas de ellas prendas de punto
que la misma Felisa ha cosido. Después sale a dar una vuelta con María mientras
le cuenta algunas cosas de su nuevo hermanito. Por su parte, Felisa pasa la
tarde con Asun, está muy orgullosa y feliz porque para ella es su primer nieto
varón y no hace más que hablar de lo que va a presumir de él en el barrio).
(Ya a última hora de la tarde,
Héctor releva a Felisa y se queda toda la noche con Asun. A la mañana
siguiente, Felisa se presenta a primera hora de la mañana en el hospital para
relevar a Héctor. Héctor se marcha y aprovecha para ir al juzgado para
inscribir a su nuevo hijo, después va a casa a cambiarse y arregla a María para
llevarla al hospital y que conozca a su nuevo hermano. Antes de llegar, pasa
por una floristería y compra un bonito ramo de flores para llevárselo a su
mujer).
Héctor: (entrando en la
habitación sonríe a Asun que está sentada en la butaca) ¡Flores frescas para la
preciosa mamá...!
Asun: (coge el ramo que le
entrega Héctor con una sonrisa) ¡Son preciosas... gracias...! (le da un amoroso
beso delante de su madre) Te quiero...
Héctor: Y yo a ti, mi niña...
¿cómo está el pequeño...?
Asun: (le da las flores a su
madre para que las ponga en agua) Pues acaba de comer... y ya está durmiendo
como un ceporro...
Felisa: (cogiendo las flores)
¡Ay, mi María como viene de guapa...!
María: ¡Abu, abu...!
Héctor: Le he puesto ese lazo
rojo que tanto le gusta...
Asun: Está increíble... ¡María,
cariño, mira ven...!
(Asun coge a María de la mano, se
levanta y se acerca con ella a la cunita donde duerme Daniel)
Asun: Mira... este es Daniel, tu
hermanito... es muy pequeñito...
María: (mirando embobada la cuna)
Hermanito...
Héctor: Sí, princesita... y ahora
tu vas a ser la hermana mayor, ¿y a qué vas a cuidarle mucho...?
María: Sí, papi...
Asun: María, cielo, mira,
acaríciale así con cuidadito... despacio...
(María imita a su madre al
acariciar a Daniel)
(Los tres se quedan un rato
alrededor de la cuna mirando embobados)
Asun: Madre, si quiere irse a
preparar la comida a padre y a Pedro, puede marcharse sin problemas, Héctor se
queda aquí, y esta tarde tenemos visitas así que estaremos acompañados...
Felisa: Muy bien, hija, ¿me llevo
a María para casa...?
Héctor: No, Felisa, déjelo, que
ya le doy yo algo de comer, es que esta tarde viene su amiga Clara y seguro que
quiere quedarse por aquí a enredar un poco con ella...
Felisa: Muy bien, hijos, pues me
marcho entonces, luego llamo a ver como va la cosa...
Asun: De acuerdo, madre, y
gracias...
Héctor: Adiós...
(Felisa se despide de María y se
marcha a casa)
(Ya por la tarde empiezan a
llegar las visitas. Se presentan allí Bonilla con Matilde, y Aurelia con
Gustavo y Clara. Todos pasan una tarde muy entretenida)
Bonilla: (sin dejar de mirar al
bebé) ¿Puedo cogerlo un momento...?
Asun: Claro, Bonilla, adelante...
Héctor: (sonriente) Así vas
practicando...
Bonilla: Sí de eso se trata...
Matilde: Sí, porque yo ya estoy a
punto de caramelo... y cualquier día de estos...
(Bonilla coge a Daniel en brazos
y el bebé ni se inmuta, sigue profundamente dormido y muy cómodo)
Héctor: Mira que bien lo haces,
se nota que le tienes cogido el gusto a los niños...
Bonilla: (riéndose) Sí, la verdad
es que siempre se me han dado bien...
Héctor: Menuda pareja va a hacer
con el tuyo, porque doy por hecho que va a ser niño, ¿no...?
Bonilla: Estoy seguro... y se
llamará Javier, ¿verdad cariño...?
Matilde: Sí, Javier me parece
bien, el problema es si al final es una niña, pero como no hay quien te quite
de la cabeza que va a ser niño...
Héctor: Pues claro que sí, mujer,
¿no ves lo picuda que tienes la barriga...? está cantado que estos dos van a
ser los nuevos niños más guapos de todo Madrid...
(Mientras María pasa una tarde
muy divertida con Clara, Aurelia y Gustavo se unen a la conversación)
Aurelia: ¿Y tú Asun, cómo te
encuentras...?
Asun: Pues muy bien, ayer estaba
muy cansada, pero luego se me pasó, y ver esta cosita tan bonita compensa
todo...
Aurelia: Es verdad, a ver si es
tan buenecito como María...
Asun: Tengo la impresión de que
va a sacar su carácter... (sonríe) tiene a quien parecerse porque tanto Héctor
como yo lo tenemos... en cambio María debe haber salido a su abuelo por lo
tranquila que es...
Aurelia: Entonces los dos se
complementan, lo que uno no tiene lo tiene el otro...
Gustavo: En ese sentido Clara se
parece mucho a María, también es muy tranquila, y por eso se llevan tan bien,
no hay más que verlas...
Asun: ¿Y no habéis pensado en
darle un hermanito a Clara...?
Aurelia: (mira a Gustavo) Buf, no
lo sé, no lo hemos planteado, pero lo mismo cuando Clara esté con Dani un rato
igual nos lo acaba pidiendo... pero es que a mí me da una pereza empezar de
nuevo con los biberones... y ahora estamos tan tranquilos...
Gustavo: Sí, cariño, pero no es
mala idea...
Aurelia: Calla, calla, ya lo
hablaremos, vamos a esperar a ver como Asun se apaña con dos y lo iremos
viendo...
Asun: ¿Y como va todo por la
redacción...?
Aurelia: Bueno, como siempre,
pero tú ni te preocupes... tú ahora sólo tienes que centrarte en descansar y
dedicarte a tu familia, que de la redacción ya nos ocupamos nosotros... por
cierto, Julio me manda un fuerte beso para tí, me ha dicho que cuando te
recuperes que vayas por allí a hacernos una visita y así nos enseñas a la
criatura, ¡pero nada de trabajar, eh, que nos conocemos...!
Héctor: Tranquila, Aurelia, que
de eso me encargo yo... Asun no podrá trabajar de nuevo en condiciones hasta
por lo menos dentro de 6 meses...
Asun: ¡Pero que dices...! yo creo
que podré volver antes, en 3 meses o así...
Héctor: Bueno, eso ya lo
discutiremos, que aún falta mucho... ahora hay que disfrutar...
Asun: Sí, es verdad... ¡es que es
tan bonito y tan pequeñito...!
(Así Asun y Héctor pasan la tarde
con sus amigos, hasta que llega la hora de la cena y éstos se marchan,
quedándose solos, ya que Aurelia y Gustavo acercan a María a casa para que se
quede con los abuelos)
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