viernes, 16 de noviembre de 2012

Capítulo 10: Nacimiento de Daniel (Julio de 1961)


(Un par de semanas después, ya estamos a mediados de Julio. Asunción empezó a sentir la otra noche fuertes dolores en su vientre y contracciones cada dos horas, que a medida que fue pasando la noche, fueron acortándose en el tiempo. Como esperaba este momento desde hacía ya unos días, había tenido la precaución de preparar una bolsa de viaje con todo lo necesario por si había que salir corriendo hacia el hospital. Al sentirse indispuesta, Asun despertó a Héctor y éste todo nervioso se vistió a toda prisa, y ayudó a Asun a ponerse algo de ropa. Héctor cogió a María dormida en brazos y la bajó a casa de la abuela Felisa. Como no estaban seguros de poder llegar a tiempo al hospital con el coche, teniendo en cuenta su nerviosismo, Héctor prefirió llamar a un taxi y se desplazaron al hospital. Asun pasó toda la noche monitorizada para controlar las contracciones y Héctor no se movió de su cama en todo el tiempo, apretándole la mano cada vez que ella sentía dolores para calmarla y darle fuerzas. Por la mañana, el médico de Asun llegó y la auscultó a ella y al bebé, comprobando que todo estaba bien según lo previsto, sin embargo, Asun aún no había dilatado lo suficiente por lo que el médico decidió ponerle la medicación ajustada para facilitar la labor del parto. Unas horas más tarde, todo estaba preparado en el quirófano para el alumbramiento).

Héctor: (cogiéndole la mano) Asun, mi vida, tú tranquila, que todo va a salir bien, respira como hemos practicado tú y yo en casa, ¿vale, mi amor...? yo te estaré esperando aquí fuera... lo vas a hacer muy bien...
Asun: (quejándose de dolor) Me duele mucho... no sé si voy a aguantar...
Héctor: Que sí, mujer, ya verás que es muy fácil... que esto ya lo has hecho antes... y no olvides que te quiero, que te adoro, y que estás preciosa... mi niña... ojalá pudiera estar ahí dentro contigo... (le da un beso)
Doctor: Señor Perea, nos la tenemos que bajar ya... permítame...
Asun: (respirando fuerte para calmar el dolor) Yo también te quiero... hasta luego, cariño...
Héctor: Adiós, mi amor...

(El médico y la enfermera se bajan a Asun al quirófano, mientras Héctor se queda aguardando en la sala de espera, nervioso perdido, enlazando un cigarrillo con otro, sin dejar de pasearse. Por su cabeza pasan todo tipo de pensamientos y el tiempo va pasando, Héctor no deja de mirar el reloj)

(Al cabo de un par de horas, la enfermera se presenta en la sala de espera. Héctor la mira todo nervioso intentando saber por su cara cómo ha ido todo)
Enfermera: Señor Perea, el doctor quiere hablar con usted... venga conmigo...
Héctor: (apaga el cigarrillo con miedo) ¿Ha ido todo bien, verdad...?
Enfermera: Sí, no se preocupe, su mujer está muy bien, ahora está descansando en la sala de reanimación...
Héctor: (nervioso) ¿Sala de reanimación...? ¿es qué le han puesto anestesia...?
Enfermera: Sólo un poco adormilada, pero se le pasará enseguida... ella ha hecho un esfuerzo muy grande y está cansada, eso es todo...
Héctor: ¿Y el bebé...?
Enfermera: (con una sonrisa) Perfectamente... no se preocupe que está en buenas manos... ha sido un niño, un niño grande y hermoso...
Héctor: (suspirando) ¡Un niño... lo sabía, lo sabía...!

(Una vez llegan al despacho del médico, éste le cuenta a Héctor que Asunción ha realizado un gran trabajo de parto, que el niño era muy grande y que por un momento temió tener que hacerle la cesárea, pero finalmente no fue necesario, y que después de dar a luz, Asun estaba agotada y le han puesto un poco de medicación por vena para permitir que descanse un poco, pero que se le pasará el efecto en unas horas. El doctor también le explica a Héctor que el niño está sano, que ha pesado casi 4 kilos y que mide 52 cm. El doctor felicita a Héctor por tener una mujer tan valiente y tan dispuesta y le pide a la enfermera que acompañe a Héctor a la sala de cunas, donde se encuentra el bebé, y allí podrá verle a través del cristal. La enfermera le dice a Héctor si tienen ya pensado un nombre para el niño, y Héctor le dice que sí, que se llamará Daniel, de manera que la enfermera rellena una tarjeta para ponerla en su cuna. Cuando llegan a la sala, la enfermera se mete dentro y le pide a Héctor que espere fuera un momento. Ya desde dentro, la enfermera indica a Héctor a través del cristal cuál es su bebé)

(Héctor se queda pegado al cristal contemplando la cuna con su bebé y la tarjeta con su nombre. El bebé duerme profundamente. La enfermera sale un momento para decirle a Héctor que Asun va a subir a la habitación en un rato y que aún dormirá un par de horas más, y que él puede quedarse con ella todo el tiempo que quiera. Cuando despierte, le bajarán al bebé para que pueda darle la primera toma del pecho. Héctor agradece la información y el trato recibido, y se queda un rato embobado mirando a su hijo a través del cristal).

Héctor: (suspirando, empieza a hablar con el bebé pasando el dedo por el cristal) ¡Ay, mi niño... que guapo eres...! estaba tan nervioso, y ahora por fin estás aquí... Daniel, tesoro, ya verás cuando te vea mamá y vea lo bonito que eres... te quiero tanto, y cuando te vea tu hermanita... porque tienes una hermana, ¿sabes...? se llama María y tiene 3 años... y está deseando conocerte... y yo tengo ganas de tenerte en brazos y hacerte unas cuantas tonterías de las mías... voy a ver como está mamá y luego te veo otra vez...

(Héctor se marcha a hacer unas llamadas telefónicas para informar a Felisa del feliz nacimiento de Daniel, también llama a Aurelia a la redacción y a Bonilla al despacho. Después sube a la habitación y se sienta junto a la cama de Asun, que aún duerme, la coge de la mano y la acaricia mientras habla con ella)

Héctor: (sin soltar la mano de Asun) Asun... cariño... ya he visto a Daniel... nuestro hijo... es guapísimo... con su cara redondita y su piel tan rosadita... y he hablado con el médico... ya me ha dicho lo valiente que has sido... pero es que él no te conoce como yo, y no sabe lo que tú eres capaz de hacer... estoy tan orgulloso de ti, y te quiero tanto... descansa, mi niña, descansa que lo necesitas... (besa su mano)

(Héctor sigue cogiendo y acariciando la mano de Asun mientras ella sigue durmiendo. Un rato después, Héctor se ha quedado traspuesto cuando Asun abre los ojos, aún un poco desorientada)

Asun: (intentando despertarse) Mmm... ¿dónde estoy...?
Héctor: (se despierta al oír a Asun murmurar) Asun, mi vida... hola... (vuelve a cogerla de la mano) ¿cómo estás, mi amor...?
Asun: Me duele un poco la cabeza... (intenta incorporarse, pero tiene dificultades porque le tiran los puntos)
Héctor: Espera, que ya te ayudo yo... (coge una almohada y se la coloca en la espalda para que se incorpore mejor)
Asun: Gracias... (se lleva la mano al vientre) ¿y mi bebé...?
Héctor: (sonriente) Ahora lo traen... tranquila... la enfermera me ha dicho que cuando te despertaras que la avisáramos para que te lo bajaran y así puedes darle la primera toma del pecho...
Asun: (emocionada) Ah... ¿y lo has visto ya...?
Héctor: Sí, cariño, me han subido a la sala de cunas y me han enseñado cuál de ellos era... (emocionado) es un niño precioso...
Asun: Yo es que apenas le he podido ver, me lo pusieron un momento en el regazo nada más sacarlo, pero enseguida se lo llevaron para lavarlo, y yo estaba tan cansada...
Héctor: Lo sé, mi amor... pero ahora mismito lo traen... voy a llamar a la enfermera...

(Héctor toca el timbre para que venga la enfermera y cuando viene, le pide que le suban a su hijo para que Asun pueda darle de comer)

(Al poco rato viene la enfermera y entra en la habitación con el bebé en brazos, y se lo entrega a Asun)
 
Enfermera: Aquí lo tiene, señora Perea... tenga cuidado con la cabeza...
(Asun coge a Daniel en brazos y se queda mirándolo con ternura)
Asun: (emocionada) Oh, Daniel... que guapo eres... míralo, Héctor, ¿no es increíble...?
Héctor: (mirándolo embobado, le hace una pequeña caricia) Si que lo es... es nuestro pequeño... tan guapo como su madre...
Asun: Aún no sabemos a quien se parece, cuando abra los ojos podremos ver de que color son... y cuando le crezca un poco el pelito...
(Daniel se revuelve un poco, está inquieto y empieza a protestar levemente, rebelándose porque tiene hambre)
Asun: ¡Ay, pobre, debe estar hambriento...! no te preocupes, cariño, que mamá está aquí y te va a dar de comer enseguida...
(Asun se coloca al bebé y se descubre el camisón para darle el pecho)
Héctor: ¿Quieres que me vaya y así te dejo tranquila para que te entiendas con él...?
Asun: (con una sonrisa) No, no hace falta... quédate y así aprendes cómo colocarle cuando tengas que darle algún biberón...
Héctor: Claro... eso está hecho, déjame que te ayude...
 
(Cuando Asun acerca la boquita de Daniel al pecho, éste empieza a succionar con fuerza)
Asun: (emocionada) ¡Caray...! tenía hambre el pobrecito... adelante, mi niño... (sonríe) me hace cosquillas...
Héctor: (contemplando emocionado la tierna escena entre madre e hijo) Siempre he pensado que este es el acto de amor más hermoso que puede haber en el mundo...
Asun: (mirando primero a su hijo y luego a Héctor) ¿Ah sí...? ¿y lo que hacemos tú y yo para crear esta preciosidad no te parece bonito...?
Héctor: (sonriendo emocionado) Ay me has pillado...
Asun: (sonriente) Lo sabía, lo sabía...

(Al cabo de un rato, Daniel hace gestos de haber terminado de comer y abre sus ojillos)

Asun: Bueno, pues parece que este tragón ya ha terminado... ¡anda, mira si ha abierto los ojitos... azules, como cabía esperar...!
Héctor: A ver, déjame...
Asun: Ten, cógelo tú un rato mientras yo me visto un poco y me arreglo, porque llevo unos pelos...
Héctor: Es que es tan pequeñito...
(Asun coge al bebé y lo pone en los brazos de Héctor)
Asun: Así, cuidado con su cabecita...
(Héctor coge a Dani en brazos mientras le mira embobado)
Héctor: ¡Hola Dani... mi príncipe...! (empieza a acariciarle la nariz suavemente y la boquita y luego le pone el dedo en la barbilla, y el niño hace ademán de esbozar una sonrisa)
Héctor: (emocionado perdido) ¡Se está riendo... mira, cariño... se ríe...! eso es porque ha reconocido a su padre y ya sabe que a mí las sonrisas bonitas me ganan del todo...
Asun: ¿Sí verdad...? es una preciosidad... merece la pena pasar por esto aunque duela un poco, porque luego viene esta recompensa tan bonita...
Héctor: (sin dejar de mirar a su hijo) Por cierto, cariño, antes llamé a tu madre y me ha dicho que vendría esta tarde a conocer al niño... y también a Bonilla y a Aurelia, y me dijeron que vendrían mañana o pasado con tranquilidad para no agobiarte en el primer día...
Asun: Gracias... fenomenal, el médico ha dicho que me tendrían aquí más o menos cinco días y que luego volveremos a casa...
Héctor: Muy bien... si te parece mañana traigo también a María para que vea a su hermanito...
Asun: Claro que sí... a ver déjamelo un momento para que eche los gases y así le ponemos a dormir en su cuna... quiero tenerlo en la habitación, no me gustaría que se lo llevasen... así puedo verle siempre que quiera...
Héctor: Muy bien, cariño, se lo diré a la enfermera para que suban la cuna... y después me quedo aquí contigo y con Dani todo el tiempo...
Asun: Muy bien, pero cuando venga mi madre puedes irte un rato si quieres a asearte y cambiarte de ropa, que llevas aquí toda la noche y necesitas comer algo y despejarte... a mí me traerán también la comida enseguida...
Héctor: Está bien, cariño, como quieras... sí, me vendrá bien tomar el aire un rato...

(Tras la comida de Asun, el bebé duerme profundamente en espera de la siguiente toma. En ese momento, entra Felisa en la habitación para estar con Asun y con el bebé, momento que Héctor aprovecha a petición de ellas para marcharse un rato).

(Héctor sale a estirar las piernas, pasa por casa a darse una ducha y cambiarse de ropa y prepara una bolsa con algunas cosas de Asun y del bebé, algunas de ellas prendas de punto que la misma Felisa ha cosido. Después sale a dar una vuelta con María mientras le cuenta algunas cosas de su nuevo hermanito. Por su parte, Felisa pasa la tarde con Asun, está muy orgullosa y feliz porque para ella es su primer nieto varón y no hace más que hablar de lo que va a presumir de él en el barrio).

(Ya a última hora de la tarde, Héctor releva a Felisa y se queda toda la noche con Asun. A la mañana siguiente, Felisa se presenta a primera hora de la mañana en el hospital para relevar a Héctor. Héctor se marcha y aprovecha para ir al juzgado para inscribir a su nuevo hijo, después va a casa a cambiarse y arregla a María para llevarla al hospital y que conozca a su nuevo hermano. Antes de llegar, pasa por una floristería y compra un bonito ramo de flores para llevárselo a su mujer).

Héctor: (entrando en la habitación sonríe a Asun que está sentada en la butaca) ¡Flores frescas para la preciosa mamá...!
Asun: (coge el ramo que le entrega Héctor con una sonrisa) ¡Son preciosas... gracias...! (le da un amoroso beso delante de su madre) Te quiero...
Héctor: Y yo a ti, mi niña... ¿cómo está el pequeño...?
Asun: (le da las flores a su madre para que las ponga en agua) Pues acaba de comer... y ya está durmiendo como un ceporro...
Felisa: (cogiendo las flores) ¡Ay, mi María como viene de guapa...!
María: ¡Abu, abu...!
Héctor: Le he puesto ese lazo rojo que tanto le gusta...
Asun: Está increíble... ¡María, cariño, mira ven...!
(Asun coge a María de la mano, se levanta y se acerca con ella a la cunita donde duerme Daniel)
Asun: Mira... este es Daniel, tu hermanito... es muy pequeñito...
María: (mirando embobada la cuna) Hermanito...
Héctor: Sí, princesita... y ahora tu vas a ser la hermana mayor, ¿y a qué vas a cuidarle mucho...?
María: Sí, papi...
Asun: María, cielo, mira, acaríciale así con cuidadito... despacio...
(María imita a su madre al acariciar a Daniel)
(Los tres se quedan un rato alrededor de la cuna mirando embobados)

Asun: Madre, si quiere irse a preparar la comida a padre y a Pedro, puede marcharse sin problemas, Héctor se queda aquí, y esta tarde tenemos visitas así que estaremos acompañados...
Felisa: Muy bien, hija, ¿me llevo a María para casa...?
Héctor: No, Felisa, déjelo, que ya le doy yo algo de comer, es que esta tarde viene su amiga Clara y seguro que quiere quedarse por aquí a enredar un poco con ella...
Felisa: Muy bien, hijos, pues me marcho entonces, luego llamo a ver como va la cosa...
Asun: De acuerdo, madre, y gracias...
Héctor: Adiós...
(Felisa se despide de María y se marcha a casa)

(Ya por la tarde empiezan a llegar las visitas. Se presentan allí Bonilla con Matilde, y Aurelia con Gustavo y Clara. Todos pasan una tarde muy entretenida)

Bonilla: (sin dejar de mirar al bebé) ¿Puedo cogerlo un momento...?
Asun: Claro, Bonilla, adelante...
Héctor: (sonriente) Así vas practicando...
Bonilla: Sí de eso se trata...
Matilde: Sí, porque yo ya estoy a punto de caramelo... y cualquier día de estos...
(Bonilla coge a Daniel en brazos y el bebé ni se inmuta, sigue profundamente dormido y muy cómodo)
Héctor: Mira que bien lo haces, se nota que le tienes cogido el gusto a los niños...
Bonilla: (riéndose) Sí, la verdad es que siempre se me han dado bien...
Héctor: Menuda pareja va a hacer con el tuyo, porque doy por hecho que va a ser niño, ¿no...?
Bonilla: Estoy seguro... y se llamará Javier, ¿verdad cariño...?
Matilde: Sí, Javier me parece bien, el problema es si al final es una niña, pero como no hay quien te quite de la cabeza que va a ser niño...
Héctor: Pues claro que sí, mujer, ¿no ves lo picuda que tienes la barriga...? está cantado que estos dos van a ser los nuevos niños más guapos de todo Madrid...
(Mientras María pasa una tarde muy divertida con Clara, Aurelia y Gustavo se unen a la conversación)
Aurelia: ¿Y tú Asun, cómo te encuentras...?
Asun: Pues muy bien, ayer estaba muy cansada, pero luego se me pasó, y ver esta cosita tan bonita compensa todo...
Aurelia: Es verdad, a ver si es tan buenecito como María...
Asun: Tengo la impresión de que va a sacar su carácter... (sonríe) tiene a quien parecerse porque tanto Héctor como yo lo tenemos... en cambio María debe haber salido a su abuelo por lo tranquila que es...
Aurelia: Entonces los dos se complementan, lo que uno no tiene lo tiene el otro...
Gustavo: En ese sentido Clara se parece mucho a María, también es muy tranquila, y por eso se llevan tan bien, no hay más que verlas...
Asun: ¿Y no habéis pensado en darle un hermanito a Clara...?
Aurelia: (mira a Gustavo) Buf, no lo sé, no lo hemos planteado, pero lo mismo cuando Clara esté con Dani un rato igual nos lo acaba pidiendo... pero es que a mí me da una pereza empezar de nuevo con los biberones... y ahora estamos tan tranquilos...
Gustavo: Sí, cariño, pero no es mala idea...
Aurelia: Calla, calla, ya lo hablaremos, vamos a esperar a ver como Asun se apaña con dos y lo iremos viendo...
Asun: ¿Y como va todo por la redacción...?
Aurelia: Bueno, como siempre, pero tú ni te preocupes... tú ahora sólo tienes que centrarte en descansar y dedicarte a tu familia, que de la redacción ya nos ocupamos nosotros... por cierto, Julio me manda un fuerte beso para tí, me ha dicho que cuando te recuperes que vayas por allí a hacernos una visita y así nos enseñas a la criatura, ¡pero nada de trabajar, eh, que nos conocemos...!
Héctor: Tranquila, Aurelia, que de eso me encargo yo... Asun no podrá trabajar de nuevo en condiciones hasta por lo menos dentro de 6 meses...
Asun: ¡Pero que dices...! yo creo que podré volver antes, en 3 meses o así...
Héctor: Bueno, eso ya lo discutiremos, que aún falta mucho... ahora hay que disfrutar...
Asun: Sí, es verdad... ¡es que es tan bonito y tan pequeñito...!
(Así Asun y Héctor pasan la tarde con sus amigos, hasta que llega la hora de la cena y éstos se marchan, quedándose solos, ya que Aurelia y Gustavo acercan a María a casa para que se quede con los abuelos)



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