(A la mañana siguiente y tras
haber descansado en el hotel de la capital del Turia, la familia Perea pone
rumbo a la isla de Mallorca hacia Palma, su capital, donde van a pasar 10 días
de vacaciones. Dani está como loco, pues nunca había visto un barco tan grande
de cerca)
Dani: ¡Vamos, papá...! ¡que me
quiero montar ya...!
Héctor: Ten un poco de paciencia,
cariño, hay que esperar en esta cola hasta que nos dejen entrar...
María: ¿Este barco es como el que
cogimos a Tenerife...?
Asun: Sí, más o menos... ¿pero tú
te acuerdas algo de aquel viaje, tesoro...?
María: No mucho, pero a veces sí
recuerdo lo grande que era el barco y lo bonita que era la playa, con la arena
oscura...
(Poco a poco la cola va avanzando
y les llega el turno de entrar en el barco. Héctor ha reservado un camarote
para los cuatro, y el mozo se encarga de llevar las maletas a su compartimento.
Héctor y Asun cogen a sus hijos de la mano para que no resbalen al entrar en el
barco y se dirigen hacia el interior)
Héctor: ¿Te gusta, hijo...?
Dani: ¡Síii...! hay mucha gente y
es muy grande...
Asun: Vamos un momento al
camarote para refrescarnos y beber un poco de agua y después subiremos a la
cubierta para ver la salida del barco, ¿de acuerdo, niños...?
María y Dani: ¡Síii....!
(Al poco rato, la familia Perea
ha subido las escaleras y están junto a la barandilla en cubierta, viendo como
los motores se empiezan a poner en marcha. Todo está preparado para la salida
del barco)
Héctor: (coge a su hijo en
brazos) ¿Ves, cariño...? toda la gente ahí fuera saludando...
Dani: (moviendo su mano) ¡Adiós,
adiós...!
María: ¿Tardaremos mucho en
llegar, mami...?
Asun: No, este viaje es mucho más
corto que el de la otra vez, yo creo que a la tarde estaremos llegando a Palma,
¿verdad, Héctor...?
Héctor: Sí, seguro... esta noche
nos instalaremos en el hotel y cenaremos algo por ahí cerca... y mañana
empezará la diversión...
(El barco ya ha abandonado el
puerto de Valencia y se encuentra en pleno mar Mediterráneo. Los niños están
paseando por la cubierta mirando a través de la barandilla el mar y la espuma
que el barco genera con el movimiento)
María: ¡Mira, Dani...! (María se
pone de cara al viento para que se le mueva la melena)
Dani: ¡Hala...! yo también
quiero...
María: Ponte así, apoyado hacia
atrás...
Asun: ¡María, Dani, tened
cuidado, por favor...!
María: Que no pasa nada, mami...
no nos podemos caer...
Héctor: (mirando su reloj)
¡Niños, es la hora de comer...! vamos a tomar algo a la cafetería...
(Héctor y Asun se piden un
sándwich de jamón y queso y los niños quieren otro igual)
María: Dani, vamos a comer como
los mayores... ¡mmmm...!
Dani: (probando el sándwich) Está
bueno...
Héctor: ¿Qué queréis para
beber...?
Dani: Agua...
María: Leche...
Asun: Está bien... yo tomaré una
limonada, ¿y tú cariño...?
Héctor: Una cervecita bien fría,
por favor...
(Después de comer algo, la
familia Perea pasa la tarde en la cubierta del barco, sentados en unas hamacas
de frente al mar. Con la brisa que sopla, los niños se quedan un rato dormidos,
mientras los mayores charlan animadamente)
Asun: ¿Y cómo vamos a hacer
mañana...?
Héctor: Pues tenemos que
organizarnos, pero si te parece podemos quedarnos en Palma y visitar la
catedral, el palacio de la Almudaina, el puerto deportivo, y el paseo marítimo,
y luego por la tarde nos acercamos al centro y nos tomamos una deliciosa
ensaimada en una de esas pastelerías tan espectaculares que hay...
Asun: ¡Mmm...! suena de fábula...
tengo que echar un vistazo en el hotel a los mapas que me dejó Aurelia de su
viaje por la isla cuando vino con Gustavo de viaje de novios, así podríamos
hacernos una idea de los recorridos y de las cosas más importantes de ver
aquí...
Héctor: Perfecto, alquilaremos un
coche y nos iremos a los diferentes puntos de interés... por lo que sé, no
podemos perdernos las Cuevas del Drac... Gustavo me dijo que eran
impresionantes, y también me habló de algunas playas en sitios ideales... nada
que envidiar a las del Caribe...
Asun: Así podré ponerme de nuevo
ese bikini que tanto te gusta...
Héctor: Cierto... estás
impresionante... (susurrando) y recordaremos algún que otro juego que nos
traíamos tú y yo...
Asun: (riéndose) ¡Calla, calla,
no me hagas hablar...!
Héctor: (mirando como duermen los
niños) Ellos si que van a disfrutar de lo lindo... (acariciando a su mujer)
vosotros tres sois lo mejor que tengo en la vida, y no lo cambiaría por nada...
Asun: (acariciando a su marido)
Ni yo... me encanta esta sensación de paz, de tranquilidad... y me gustas tú...
mucho, muchísimo...
(Héctor sonríe feliz y besa a su
mujer amorosamente. Después, los dos se dejan caer sobre la hamaca, abrazados y
dejándose mecer por el sol y la brisa que inunda la cubierta del barco)
(A la mañana siguiente, Héctor y
Asun salen del hotel después de desayunar para dar una vuelta por la ciudad. En
primer lugar visitan la Seu o Catedral, impresionante monumento gótico con
vidrieras enormes, retablos y un gran rosetón que destaca por su tamaño y
belleza. Posteriormente se dirigen al Palacio Real de la Almudaina, para a
continuación visitar la zona amurallada de la ciudad y la Lonja)
Dani: Papi, estoy cansado...
Héctor: Lo sé cariño, pero ahora
te voy a enseñar una cosa que te va a encantar...
(La familia se dirige al puerto
deportivo donde tienen la oportunidad de ver unos cuantos barcos y yates
amarrados, la mayoría de ellos pertenecientes a familias adineradas y
aristócratas que lo utilizan como embarcación de recreo durante los días que
pasan de vacaciones en la isla)
María: ¡Mira, mira...! ¡ese es
enorme...!
Asun: ¿Verdad que sí cariño...?
María: Papi, el tío Bonilla se
montó en uno de esos cuando estuvo aquí, ¿verdad...? me lo dijo antes de
venir...
Héctor: Sí, princesa... el tío
Bonilla alquiló uno para dar una vuelta... pero cuesta mucho dinero, cariño, y
nosotros tendremos que conformarnos con verlos desde aquí...
María: No pasa nada, papá... me
gusta verlos desde aquí...
Dani: (señalando) ¿Y eso qué
es...?
Asun: Es una bandera, cariño... y
no es española, así que debe de ser de alguien extranjero...
Héctor: Es la bandera de
Alemania... alguno de esos teutones ricachones que se ha dejado caer por
aquí...
Asun: Es cierto... estas islas se
están convirtiendo en lugar de vacaciones habitual para muchos alemanes... no
hay más que ver los reportajes de la televisión donde salen las alemanas
inundando las playas mallorquinas...
Héctor: Sí, y también muchos
jubilados alemanes cuando se retiran están adquiriendo propiedades para pasar
aquí los inviernos, ya que el clima en España es más benigno que el que tienen
en su país...
Dani: Mami, tengo hambre...
Asun: Vale, cariño, enseguida nos
vamos a comer algo... buscaremos un restaurante por aquí cerca del paseo
marítimo...
María: ¿Y cuándo nos vamos a
poder bañar...?
Héctor: En los próximos días,
princesa, no te preocupes... tengo entendido que en esta isla hay unas calas
maravillosas donde darse un chapuzón tranquilamente y el agua es cristalina y
clara...
Asun: Pero esta tarde vamos a
pasear un rato por el centro, os vamos a enseñar un tren que os va a encantar y
luego nos iremos a una pastelería que he localizado donde me dijo Aurelia que
ponían unas ensaimadas riquísimas...
María: (poniendo cara rara) ¿Y
eso qué es...?
Héctor: Es un bollo típico de
esta isla... un dulce que lleva pan, azúcar y puede rellenarse de cabello de
ángel, o de nata o crema... te va a encantar, tesoro...
Asun: Pero eso será después,
ahora vamos a comer...
Héctor: Vamos...
(Tras el almuerzo en una terraza
del paseo marítimo, la familia Perea se dirige a la estación de donde parte el
famosísimo tren de Sóller, un tren de madera auténtico que une las localidades
de Palma y Sóller y que sigue funcionando en la actualidad)
Asun: ¿A qué te gusta, cariño...?
Dani: Es muy bonito, mami...
(Héctor coge la cámara de fotos y
saca una instantánea de su mujer e hijos junto al tren parado en la estación
justo antes de su siguiente partida)
Héctor: Y ahora vamos a buscar
esa pastelería...
(Al poco rato y tras callejear un
poco, llegan a la puerta de la pastelería. Entran dentro para tomar asiento.
Allí Héctor y Asun se piden un café para ellos y un batido de chocolate para
los niños, acompañado de una suculenta y gran ensaimada rellena de cabello de
ángel)
María: ¡Mmmm...! ¡que buena
está...!
Héctor: ¿Verdad que sí,
princesa...? ¿y tú, principito, qué dices...?
Dani: Sí, está muy rica... pero
lo que más me gusta es el chocolate...
(Todos se ríen porque Dani tiene
los morros embadurnados de chocolate)
Asun: Trae, hijo, anda, déjame
que te limpie un poco... y tú María también, porque tienes unas manos que mejor
será que no toques nada...
(Asun coge unas servilletas y
limpia las manos y la boca de sus hijos para dejarles un poco adecentados antes
de salir de nuevo a la calle)
(Al llegar al hotel, los niños
están tan cansados que no quieren hacer otra cosa que meterse en la cama.
Héctor y Asun aguantan un poco más mientras planifican la excursión del día
siguiente y al poco rato también se meten en la cama)
Asun: (abrazada a su marido)
Entonces mañana nos vamos hacia el este de la isla...
Héctor: Sí, iremos a ver las
Cuevas del Drac a primera hora y luego podemos ir hacia Artá... si se nos hace
muy tarde comemos allí y luego podemos ir a Alcudia, me han dicho que tiene un
puerto deportivo precioso y una playa con arena blanca...
Asun: (dándole un beso)
Estupendo... ¡puff...! estoy reventada, y necesito descansar... aunque no me
importaría que antes me hicieras uno de esos masajes tuyos tan buenos...
Héctor: (mirándola divertido) ¿Lo
quieres completo o sólo a medias...?
Asun: (riéndose) Suena tentador,
pero vamos a dejar el lote completo para otro día... en serio, estoy cansada y
esta noche necesito dormir de un tirón para poder disfrutar del día que nos
espera mañana...
Héctor: Entendido... vamos con
ese masaje entonces...
(Asun se tumba en la cama boca
abajo para que su marido le masajee la espalda y el cuello como bien sabe
hacerlo, aunque también se escapa algún que otro beso furtivo de vez en cuando)
Héctor: Lo siento, no puedo
resistir tener este cuello tan hermoso cerca de mí y no besarlo como se
merece...
Asun: Eres un aprovechado y lo
sabes...
Héctor: Que le vamos a hacer...
estoy loco por ti...
Asun: Lo sé, y yo... hala, vamos
a dormir...
(Asun y Héctor se dan un beso de
buenas noches y los dos se duermen abrazados como cada noche)
¡¡HAY DIOS !!pero como me gustan tus relatos. Me encanta verlos conmo cuidan de sus hijos, pero sobre todo lo amorosos que siguen estando, ojalá los lionistas te leyeran y copiaran alguna de tus ideas para nuestra pareja, seria maravilloso ver en pantalla tus relatos.
ResponderEliminarSigue escribiendo que asi se nos hace mas corto la espera.
BESITOS:)
Mallorca es ya de por sí una isla preciosa y tu describes todo tan detalladamente que dan ganas de embarcase. No me extraña que los niños estén disfrutando de lo lindo y que Asun caiga rendida a pesar de las caricias. Muy bonita esta segunda parte.;)
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