(Por fin nos encontramos en
Octubre y llega el gran día. La ceremonia resulta finalmente muy bonita y
sencilla, ya que Bonilla ha reducido considerablemente el número de invitados
previstos a pesar de los compromisos familiares y profesionales que tenía,
porque en realidad a él le hacía ilusión compartir ese día tan especial con sus
amigos, vecinos y compañeros de verdad. A la gran fiesta han acudido entre
otros la familia del Asturiano, el inspector Vallejo y su esposa Laura, el
capitán Gustavo Olavide con Aurelia, Miguel y Estrella y por supuesto, Héctor y
Asun).
(Tras el gran banquete en un
restaurante de la Casa de Campo, donde los invitados han disfrutado de comida y
bebida en abundancia, llegan los bailes amenizados con orquesta en la que los
pasodobles, los valses, las habaneras, e incluso el rock & roll forman
parte del repertorio. Los invitados bailan en grupo o por parejas, y muchas
veces las parejas se van intercambiando: así vemos por ejemplo a Bonilla
bailando con Asun, a Héctor con Matilde, a Asun con Miguel, al capitán Olavide
con Manolita o a Marce con Estrella. Todos pasan una velada muy divertida,
incluso el inspector Vallejo que no para de contar increíbles anécdotas de la
policía con Héctor y otros antiguos compañeros).
(En un momento determinado, Asun
está sentada en una de las mesas junto con Aurelia, Estrella y Manolita,
compartiendo copas y una animada charla mientras la música sigue sonando y la
gente bailando. Héctor se acerca a Asun para sacarla a bailar al ritmo de una
canción muy especial para ellos, que él mismo ha pedido a la orquesta).
Héctor: (extendiendo su mano) ¿Me
concedería este baile...?
Asun: (sonriente) Con mucho
gusto...
(Asun se levanta y sale a bailar
con Héctor un hermoso bolero. Los dos, aunque algo achispados por la bebida, no
dejan de mirarse con una tierna sonrisa mientras bailan bien agarrados y
mantienen una entrañable conversación).
Héctor: ¿Te he dicho ya que estás
preciosa...?
Asun: Unas cuantas veces... pero me
gusta, me gusta que me lo digas...
Héctor: Es que lo estás...
pareces un ángel, mi ángel...
Asun: (emocionada) ¿Te he dicho
ya que te quiero...?
Héctor: Hoy no...
Asun: Pues te quiero...
siempre... cada día más... eres un hombre estupendo y un padre maravilloso...
Héctor: (emocionado) Y tú eres el
amor de mi vida... creo que esto no te lo he dicho nunca, pero tengo tanto que
agradecerte... entraste en mi vida justo cuando más lo necesitaba y me
salvaste... y eso no lo voy a olvidar nunca... me has regalado tu amor, tu
cariño y tu paciencia para aguantarme cada día... y has sacrificado tu juventud
para estar conmigo, a mi lado, a pesar de nuestra diferencia de edad y de mi
delicada situación civil aún no resuelta del todo...
Asun: (emocionada) Para mí no supone
ningún sacrificio... me enamoré de ti el primer día que te ví... y aunque
hayamos tenido nuestras diferencias, estar contigo me compensa... porque tú
llenas mi vida de felicidad y me has dado el mejor regalo que tenemos, una hija
maravillosa de la que tenemos que estar muy orgullosos, y que espero de corazón
que no sea la única...
Héctor: (besa a Asun
cariñosamente en el hombro) He tenido mucha suerte y tengo tantas ganas de
decirte que te quiero... (sonriendo pícaramente le susurra al oído) y también
tengo ganas de llegar a casa y de quitarte ese vestido muy despacio para
hacerte el amor lentamente el resto de la noche...
Asun: (se ríe divertida y pone su
dedo en los labios de Héctor) ¡Shhh... no seas descarado...!
(Héctor se ríe y los dos siguen
bailando despacio al son de la música, y posteriormente siguen conversando un
rato más con sus amigos en esta agradable velada).
(Ya de madrugada, Héctor y Asun
llegan al portal de casa. Asun está muy emocionada y contenta, recordando los
detalles y anécdotas ocurridos durante la ceremonia y la fiesta posterior.
Llevada por su euforia y por el achispamiento producido por la mezcla de
bebidas, no puede evitar hablar más alto de la cuenta).
Héctor: (le hace un gesto con la
mano) ¡Asun, cariño, baja la voz...! no querrás despertar a tus padres y a la
niña, y de paso a todos los vecinos...
Asun: Ay, si tienes razón, lo
siento... pero es que me lo he pasado tan bien... ha sido una ceremonia
preciosa, y la fiesta ha sido fantástica... ¡Matilde estaba tan guapa, y no se
la notaba nada nerviosa...!
Héctor: Tú si que estás guapa...
(le coloca un rizo con delicadeza por detrás de la oreja) el que si estaba
nervioso sobre todo al principio era Bonilla... aunque luego ya cuando ha
salido de la iglesia, ya ha visto que todo era pan comido... y luego en la
fiesta creo que es de los que más ha disfrutado...
Asun: Sí, ahora sólo tienen que
aprovechar ese viaje que se van a hacer juntos a Roma... ¡que envidia...!
Héctor: Bueno, cariño, algún día
también nosotros viajaremos juntos y también con nuestra niña a algún lugar
especial... seguro, ya lo verás, te lo prometo... y ahora vamos a subir a casa
que estamos haciendo mucho ruido aquí fuera...
Asun: ¡Buf... yo no puedo dar ya
ni un paso más con estos tacones...!
Héctor: No te preocupes, mi niña,
que yo te llevo...
(Sin decir nada más Héctor coge a
Asun en brazos y la sube por la escalera. Asun se agarra con sus brazos
alrededor del cuello de Héctor sin dejar de mirarle profundamente enamorada y
dándole besos tiernos en el cuello y en los labios).
(Cuando llegan a la puerta de
casa, Héctor deja a Asun un momento en el suelo para coger la llave y abrir la
puerta, y luego la vuelve a levantar de nuevo).
(Al llegar al dormitorio, Héctor
deja a Asun suavemente sobre la cama y le quita los zapatos. Héctor se
incorpora y va a quitarse la chaqueta y los zapatos y a dejarlos en el galán).
Asun: (mirándole divertida) ¡Ven
aquí... no te me escapes...!
Héctor: Tranquila que sigo aquí,
mujer... no te preocupes, que no me voy a ninguna parte... (vuelve a la cama
junto a Asun)
Asun: (le da un cariñoso beso y
le hace dulces caricias mientras empieza a juguetear con su corbata para
deshacerle el nudo y desabrocharle la camisa) Quiero que me hagas eso que me
prometiste antes... en el baile... ¿te acuerdas...?
Héctor: ¿Te refieres a...?
Asun: (no le deja acabar la frase
y se incorpora un poco para que Héctor pueda desabrocharle el vestido mientras
sigue besándole cariñosamente) Sabes perfectamente a que me refiero...
Héctor: Lo sé... y lo estoy deseando...
ven...
(Héctor desabrocha lentamente el
vestido de Asun, quitando el primer botón y bajando la cremallera mientras los
dos se deshacen en caricias, abrazos y besos mutuos, que poco a poco van
creciendo en intensidad, amándose profunda y apasionadamente durante el resto
de la noche).
(A la mañana siguiente, Asun, muy
relajada, se despierta entre los brazos de Héctor, con la cabeza apoyada en su
pecho y sintiendo sus delicadas caricias).
Asun: (abriendo los ojos, se da
cuenta de que Héctor la está mirando con una sonrisa tierna) Mmmm... buenos
días...
Héctor: Buenos días, mi amor...
(le da un dulce beso en los labios) ¿has dormido bien...?
Asun: Mejor que bien... aunque
anoche creo que me excedí con la bebida y me duele un poco la cabeza...
Héctor: (riéndose) Eso es porque
no estás acostumbrada... pero la resaca tiene fácil solución... te tomas un par
de aspirinas y con un poco de aire fresco y listo...
Asun: Sí, será lo mejor...
¿quieres desayunar...? porque yo tengo un hambre de lobo...
Héctor: Descuida, que de eso ya
me encargo yo... tú vete a darte un baño caliente y cuando salgas tendrás el
desayuno encima de la mesa...
Asun: (incorporándose un poco)
Eres un sol... ¿qué haría yo sin ti...? (le da un beso) te quiero tanto... (se
sienta en la cama) ¿sabes que me imagino a veces...?
Héctor: (cogiéndola de la mano)
¿El qué...?
Asun: Si nuestra vida sería muy
diferente si estuviéramos casados legalmente...
Héctor: (sin dejar de mirar a
Asun) No veo porque tendría que ser distinto... nos queremos y eso es lo único
que nos tiene que importar... aunque si reconozco que a los ojos de los demás
nos verían de manera diferente...
Asun: Lo sé y no creas que a mí
me importa lo que piense la gente... pero estoy pensando en la niña, cuando sea
mayor y pregunte ciertas cosas...
Héctor: Sí, yo también había
pensado en eso... y no veas las ganas que tengo de que esto se resuelva de una
vez por todas... han pasado ya tres años desde que presenté los papeles y aún
no he recibido respuesta... y me pregunto si llegará el día en que pueda
compensarte todo esto y llevarte al altar como te mereces, y convertirte en mi
esposa...
Asun: (pensativa) Mmm... la
esposa de Héctor Perea... suena bien... me gusta... ojalá no tengamos que
esperar mucho más tiempo...
Héctor: Ojalá... además me
preocupa que a mí me pueda pasar algo, y no quiero que ni a María ni a ti os
falte de nada...
Asun: ¡No digas eso...! a ti no
te va a pasar nada, no lo permitiré... seguiremos viviendo los tres juntos y
felices por mucho tiempo, pase lo que pase... te lo prometo... (le da otro
beso) ahora voy a darme ese baño caliente y luego me tomaré una aspirina con el
desayuno...
Héctor: Muy bien... voy
preparando esos desayunos y luego si quieres bajo a recoger a María y salimos a
dar un paseo... ¿te parece...?
Asun: Me parece... dame un beso,
anda...
Héctor: (se inclina sobre Asun
para besarla) Te quiero tanto, mi niña...
Asun: (sonriendo, le acaricia la
nariz) Y yo...
(Asun se levanta al baño y Héctor
va a la cocina dispuesto a preparar los desayunos).
No hay comentarios:
Publicar un comentario