viernes, 16 de noviembre de 2012

Capítulo 2: Boda de Bonilla y Matilde (Octubre de 1960)


(Por fin nos encontramos en Octubre y llega el gran día. La ceremonia resulta finalmente muy bonita y sencilla, ya que Bonilla ha reducido considerablemente el número de invitados previstos a pesar de los compromisos familiares y profesionales que tenía, porque en realidad a él le hacía ilusión compartir ese día tan especial con sus amigos, vecinos y compañeros de verdad. A la gran fiesta han acudido entre otros la familia del Asturiano, el inspector Vallejo y su esposa Laura, el capitán Gustavo Olavide con Aurelia, Miguel y Estrella y por supuesto, Héctor y Asun).
 
(Tras el gran banquete en un restaurante de la Casa de Campo, donde los invitados han disfrutado de comida y bebida en abundancia, llegan los bailes amenizados con orquesta en la que los pasodobles, los valses, las habaneras, e incluso el rock & roll forman parte del repertorio. Los invitados bailan en grupo o por parejas, y muchas veces las parejas se van intercambiando: así vemos por ejemplo a Bonilla bailando con Asun, a Héctor con Matilde, a Asun con Miguel, al capitán Olavide con Manolita o a Marce con Estrella. Todos pasan una velada muy divertida, incluso el inspector Vallejo que no para de contar increíbles anécdotas de la policía con Héctor y otros antiguos compañeros).

(En un momento determinado, Asun está sentada en una de las mesas junto con Aurelia, Estrella y Manolita, compartiendo copas y una animada charla mientras la música sigue sonando y la gente bailando. Héctor se acerca a Asun para sacarla a bailar al ritmo de una canción muy especial para ellos, que él mismo ha pedido a la orquesta).
Héctor: (extendiendo su mano) ¿Me concedería este baile...?
Asun: (sonriente) Con mucho gusto...

(Asun se levanta y sale a bailar con Héctor un hermoso bolero. Los dos, aunque algo achispados por la bebida, no dejan de mirarse con una tierna sonrisa mientras bailan bien agarrados y mantienen una entrañable conversación).

Héctor: ¿Te he dicho ya que estás preciosa...?
Asun: Unas cuantas veces... pero me gusta, me gusta que me lo digas...
Héctor: Es que lo estás... pareces un ángel, mi ángel...
Asun: (emocionada) ¿Te he dicho ya que te quiero...?
Héctor: Hoy no...
Asun: Pues te quiero... siempre... cada día más... eres un hombre estupendo y un padre maravilloso...
Héctor: (emocionado) Y tú eres el amor de mi vida... creo que esto no te lo he dicho nunca, pero tengo tanto que agradecerte... entraste en mi vida justo cuando más lo necesitaba y me salvaste... y eso no lo voy a olvidar nunca... me has regalado tu amor, tu cariño y tu paciencia para aguantarme cada día... y has sacrificado tu juventud para estar conmigo, a mi lado, a pesar de nuestra diferencia de edad y de mi delicada situación civil aún no resuelta del todo...
Asun: (emocionada) Para mí no supone ningún sacrificio... me enamoré de ti el primer día que te ví... y aunque hayamos tenido nuestras diferencias, estar contigo me compensa... porque tú llenas mi vida de felicidad y me has dado el mejor regalo que tenemos, una hija maravillosa de la que tenemos que estar muy orgullosos, y que espero de corazón que no sea la única...
Héctor: (besa a Asun cariñosamente en el hombro) He tenido mucha suerte y tengo tantas ganas de decirte que te quiero... (sonriendo pícaramente le susurra al oído) y también tengo ganas de llegar a casa y de quitarte ese vestido muy despacio para hacerte el amor lentamente el resto de la noche...
Asun: (se ríe divertida y pone su dedo en los labios de Héctor) ¡Shhh... no seas descarado...!
 
(Héctor se ríe y los dos siguen bailando despacio al son de la música, y posteriormente siguen conversando un rato más con sus amigos en esta agradable velada).

(Ya de madrugada, Héctor y Asun llegan al portal de casa. Asun está muy emocionada y contenta, recordando los detalles y anécdotas ocurridos durante la ceremonia y la fiesta posterior. Llevada por su euforia y por el achispamiento producido por la mezcla de bebidas, no puede evitar hablar más alto de la cuenta).

Héctor: (le hace un gesto con la mano) ¡Asun, cariño, baja la voz...! no querrás despertar a tus padres y a la niña, y de paso a todos los vecinos...
Asun: Ay, si tienes razón, lo siento... pero es que me lo he pasado tan bien... ha sido una ceremonia preciosa, y la fiesta ha sido fantástica... ¡Matilde estaba tan guapa, y no se la notaba nada nerviosa...!
Héctor: Tú si que estás guapa... (le coloca un rizo con delicadeza por detrás de la oreja) el que si estaba nervioso sobre todo al principio era Bonilla... aunque luego ya cuando ha salido de la iglesia, ya ha visto que todo era pan comido... y luego en la fiesta creo que es de los que más ha disfrutado...
 
Asun: Sí, ahora sólo tienen que aprovechar ese viaje que se van a hacer juntos a Roma... ¡que envidia...!
Héctor: Bueno, cariño, algún día también nosotros viajaremos juntos y también con nuestra niña a algún lugar especial... seguro, ya lo verás, te lo prometo... y ahora vamos a subir a casa que estamos haciendo mucho ruido aquí fuera...
Asun: ¡Buf... yo no puedo dar ya ni un paso más con estos tacones...!
Héctor: No te preocupes, mi niña, que yo te llevo...

(Sin decir nada más Héctor coge a Asun en brazos y la sube por la escalera. Asun se agarra con sus brazos alrededor del cuello de Héctor sin dejar de mirarle profundamente enamorada y dándole besos tiernos en el cuello y en los labios).

(Cuando llegan a la puerta de casa, Héctor deja a Asun un momento en el suelo para coger la llave y abrir la puerta, y luego la vuelve a levantar de nuevo).

(Al llegar al dormitorio, Héctor deja a Asun suavemente sobre la cama y le quita los zapatos. Héctor se incorpora y va a quitarse la chaqueta y los zapatos y a dejarlos en el galán).

Asun: (mirándole divertida) ¡Ven aquí... no te me escapes...!
Héctor: Tranquila que sigo aquí, mujer... no te preocupes, que no me voy a ninguna parte... (vuelve a la cama junto a Asun)
Asun: (le da un cariñoso beso y le hace dulces caricias mientras empieza a juguetear con su corbata para deshacerle el nudo y desabrocharle la camisa) Quiero que me hagas eso que me prometiste antes... en el baile... ¿te acuerdas...?
Héctor: ¿Te refieres a...?
Asun: (no le deja acabar la frase y se incorpora un poco para que Héctor pueda desabrocharle el vestido mientras sigue besándole cariñosamente) Sabes perfectamente a que me refiero...
Héctor: Lo sé... y lo estoy deseando... ven...

(Héctor desabrocha lentamente el vestido de Asun, quitando el primer botón y bajando la cremallera mientras los dos se deshacen en caricias, abrazos y besos mutuos, que poco a poco van creciendo en intensidad, amándose profunda y apasionadamente durante el resto de la noche).

(A la mañana siguiente, Asun, muy relajada, se despierta entre los brazos de Héctor, con la cabeza apoyada en su pecho y sintiendo sus delicadas caricias).

Asun: (abriendo los ojos, se da cuenta de que Héctor la está mirando con una sonrisa tierna) Mmmm... buenos días...
Héctor: Buenos días, mi amor... (le da un dulce beso en los labios) ¿has dormido bien...?
Asun: Mejor que bien... aunque anoche creo que me excedí con la bebida y me duele un poco la cabeza...
Héctor: (riéndose) Eso es porque no estás acostumbrada... pero la resaca tiene fácil solución... te tomas un par de aspirinas y con un poco de aire fresco y listo...
Asun: Sí, será lo mejor... ¿quieres desayunar...? porque yo tengo un hambre de lobo...
Héctor: Descuida, que de eso ya me encargo yo... tú vete a darte un baño caliente y cuando salgas tendrás el desayuno encima de la mesa...
Asun: (incorporándose un poco) Eres un sol... ¿qué haría yo sin ti...? (le da un beso) te quiero tanto... (se sienta en la cama) ¿sabes que me imagino a veces...?
Héctor: (cogiéndola de la mano) ¿El qué...?
Asun: Si nuestra vida sería muy diferente si estuviéramos casados legalmente...
Héctor: (sin dejar de mirar a Asun) No veo porque tendría que ser distinto... nos queremos y eso es lo único que nos tiene que importar... aunque si reconozco que a los ojos de los demás nos verían de manera diferente...
Asun: Lo sé y no creas que a mí me importa lo que piense la gente... pero estoy pensando en la niña, cuando sea mayor y pregunte ciertas cosas...
Héctor: Sí, yo también había pensado en eso... y no veas las ganas que tengo de que esto se resuelva de una vez por todas... han pasado ya tres años desde que presenté los papeles y aún no he recibido respuesta... y me pregunto si llegará el día en que pueda compensarte todo esto y llevarte al altar como te mereces, y convertirte en mi esposa...
Asun: (pensativa) Mmm... la esposa de Héctor Perea... suena bien... me gusta... ojalá no tengamos que esperar mucho más tiempo...
Héctor: Ojalá... además me preocupa que a mí me pueda pasar algo, y no quiero que ni a María ni a ti os falte de nada...
Asun: ¡No digas eso...! a ti no te va a pasar nada, no lo permitiré... seguiremos viviendo los tres juntos y felices por mucho tiempo, pase lo que pase... te lo prometo... (le da otro beso) ahora voy a darme ese baño caliente y luego me tomaré una aspirina con el desayuno...
Héctor: Muy bien... voy preparando esos desayunos y luego si quieres bajo a recoger a María y salimos a dar un paseo... ¿te parece...?
Asun: Me parece... dame un beso, anda...
Héctor: (se inclina sobre Asun para besarla) Te quiero tanto, mi niña...
Asun: (sonriendo, le acaricia la nariz) Y yo...

(Asun se levanta al baño y Héctor va a la cocina dispuesto a preparar los desayunos).

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