(Llegan las Navidades de 1962 y
aunque en las calles las luces y la música son las protagonistas, estas
navidades son especialmente tristes en casa de los Olavide. Aún está muy reciente
la pérdida del bebé de Aurelia y aunque ella ya ha empezado a trabajar de nuevo
tras tomarse unas semanas de reposo, en ocasiones no puede evitar echarse a
llorar al encontrarse por la calle madres con bebés en carritos. Gustavo y
Clara son sus principales apoyos en casa y por supuesto la familia Perea supone
una ayuda muy importante para ella, ya que tanto Asun como Héctor se han
portado de maravilla, la han animado, la han entretenido y distraído y las
visitas de María a casa de Clara han sido continuas)
(La noche de fin de año la
celebran en casa de los Olavide. Asun y Héctor llevan el besugo, muy bien
preparado por Asun de acuerdo con una receta tradicional de su madre. La
familia Bonilla lleva los aperitivos, algunos de los cuales han sido coquetamente
elaborados por Matilde, siguiendo las tradicionales recetas marroquíes que de
niña aprendió en Tetuán. La familia Olavide aparte de poner su casa, han
preparado de primer plato una suave crema de verduras con picatostes. Clara y
María están deseando que suenen las doce campanadas en el reloj de la Puerta
del Sol de Madrid, del que por primera vez podrán ver imágenes en la flamante
televisión que los Olavide han adquirido recientemente. Es la primera vez que
un acontecimiento así se retransmite por la televisión ya que en años
anteriores siempre se habían escuchado por la radio. Los mayores tienen
preparados sus racimos de uvas sobre la mesa, aunque las niñas no comparten ese
gusto y prefieren comer galletas y chocolate, ya que por ser una noche especial,
sus padres las dejan quedarse levantadas hasta tarde. No así los niños, Javier
y Daniel, que han sucumbido al sueño hace ya un buen rato).
(Faltan cinco minutos para que
comience el Año Nuevo y ninguno quiere perderse el espectáculo de poder ver en directo
por televisión la retransmisión de las campanadas)
Asun: ¡María, Clara... atención
que ya empieza...!
(Tras la bajada de la bola del
reloj y el resonar de los cuartos, empiezan a sucederse las campanadas una
detrás de otra, al son de las cuales todos comienzan a comerse las uvas,
mientras las niñas que no despegan los ojos de la televisión, cuentan una a una
mientras se meten en la boca trozos de galleta y de chocolate hasta que ya no
les caben más en la boca)
(Con la última campanada y la
última uva aún en la boca, Héctor se levanta a por el champagne para brindar
por el nuevo año)
Héctor: (abriendo la botella y
llenando las copas) ¡Feliz Año Nuevo 1963...!
Gustavo: ¡Feliz Año...! esperemos
que este que comienza sea mejor que el que acabamos de terminar...
Aurelia: Sí, yo también lo
espero... quiero dejar atrás los malos recuerdos y volver a ilusionarme con lo
que está por venir, con el futuro...
Asun: ¡Pues claro que sí...! este
nuevo año va a traernos cosas buenas, estoy segura...
Bonilla: ¡Por un nuevo año lleno
de trabajo, salud y amor...!
Matilde: ¡Por todos nosotros aquí
presentes...!
(Todos brindan con sus copas)
Héctor: A ver niñas, ¿ya os
habéis comido las galletas y el chocolate que había en la bandeja...?
Clara: Sí, tío Héctor... y no se me
ha hecho bola ni nada...
María: Papi, ¿podemos brindar
como vosotros...?
Héctor: Sí, pero con agua o con
leche... traed vuestros vasos...
(Las niñas cogen el vaso de leche y lo levantan mientras los
demás vuelven a levantar sus copas de champagne)
Asun: ¡Por la familia...! que
sigamos todos así de felices este año y a disfrutar de veladas tan maravillosas
y divertidas como esta...
Héctor: ¡Por nuestros hijos...!
que sigamos viéndoles crecer y madurar y que nos sigan dando tantas alegrías...
Gustavo: ¡Por ti, mi vida, que
cada día que te miro estás más guapa...! (le lanza un beso a su mujer)
Aurelia: Gracias, Gustavo, eres
un cielo... ¡yo también brindo por ti, por el mejor de los maridos, siempre tan
atento y cariñoso...!
Matilde: ¡Por la amistad que es uno
de los regalos más bonitos...!
Bonilla: ¡Y otra vez por nosotros
que nos lo merecemos, que caramba...!
(Todos sonríen y brindan con sus
copas y con los vasos de las niñas)
(Después comienza la romería de
llamadas telefónicas para felicitar el año a todos los familiares cercanos.
Asun llama a sus padres que están celebrando esta noche con Irenita, Pedro,
Estrella y Miguel y los del Asturiano todos juntos en el bar. Aurelia llama a
su padre y Gustavo a los suyos. Es una noche de alegría y celebraciones, que
culmina con los villancicos que María y Clara cantan como les han enseñado en
el cole, algunos de ellos en inglés)
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