viernes, 16 de noviembre de 2012

Capítulo 12: Cambios en la revista (Primavera de 1962)


(Primavera de 1962. Clara, la niña de Aurelia y Gustavo ya ha cumplido cuatro años, y María está a punto de hacerlo dentro de un mes. Daniel tiene ya 9 meses y ya gatea por toda la casa, aunque todavía no se pone de pie, pero sus padres creen que este verano empezará a andar. Es un niño muy guapo y vivaz, tremendamente juguetón y no pierde la ocasión de llevarse a la boca todo lo que pilla, por lo que sus padres y su hermana han de tener mucho cuidado con él).

(Asunción ha empezado a trabajar hace unos días de manera más regular en la revista, aunque los rumores de venta de la misma son cada día más evidentes pues las deudas se acumulan y su dueña no sabe como afrontar los pagos pendientes. La revista ya no es rentable y está buscando una oportunidad para desprenderse de ella en cuanto le sea posible e invertir su dinero en otros negocios alternativos. Julio está muy interesado en hacerse con la revista ya que desde hace años desea ser su propio jefe y montar un negocio propio pero lamentablemente no tiene el dinero que hace falta para hacerle una oferta a la dueña. Asun, que se ha enterado del interés de Julio por hacerse con la revista, se ofrece a ayudarle pero ni ella ni Héctor tienen tampoco el dinero necesario, ya que aún les queda por pagar algunas letras del coche y Asun tiene intención de comprarse un coche para ella dentro de un tiempo para poder tener más independencia en sus desplazamientos laborales y para poder llevar al colegio a los niños cuando sea preciso).

(Julio ha empezado a hablar con los bancos para negociar un préstamo pero le piden alguna propiedad como aval o bien una persona responsable que lo avale en caso de que Julio no pueda hacer frente a los pagos. Julio no tiene propiedades así que debe buscar a un avalista de confianza. Asun le cuenta a Aurelia el problema de Julio)
 
Asun: Así que por todo lo que ya te he contado, el pobre Julio no sabe que hacer... a él le gustaría hacerse con la revista pero no ve la manera de encontrar a alguien que lo avale... Héctor y yo lo haríamos con gusto pero ya sabes que tampoco andamos muy boyantes de dinero y el piso tampoco es nuestro, pagamos el alquiler religiosamente mes a mes y aún seguimos pagando los plazos pendientes del coche...
Aurelia: (pensativa) Ya... ¿y se lo ha preguntado a Bonilla...? hombre, igual Julio no tiene mucha confianza con él para pedirle algo así, pero si Héctor se lo pide seguro que acepta...
Asun: Hombre, pues no es mala idea, podría hablar con Julio sobre ello y si le parece bien, se lo puedo decir a Héctor para que hable con Bonilla...
Aurelia: Me parece bien... cuando sepas algo me cuentas, y sino hablo yo con Gustavo a ver si se le ocurre alguna manera de ayudar... ¡ay, te imaginas...! ¡a mí me haría ilusión trabajar a las órdenes de Julio...! seguro que el ambiente que se respiraría en la revista sería mucho mejor...
Asun: Pues sí, porque trabajaríamos más a nuestro aire y en confianza... estoy segura de que Julio sí que sería un buen jefe... pues nada a ver que podemos hacer...
Aurelia: Seguro que se nos ocurre algo... ya lo verás...
(Asunción comenta el asunto con Julio de forma discreta y éste termina aceptando el ofrecimiento que ella le hace de proponer a Bonilla como avalista, pero Julio prefiere hablar con él directamente y no a través de Héctor, ya que asegura tener la suficiente confianza para tratar un tema así aunque ya le haya pedido a Bonilla más de un favor en el pasado).

(Tras una conversación mantenida entre Julio y Bonilla, acuerdan que Bonilla sea el avalista de Julio en el caso de que éste no pueda hacer frente al pago del préstamo bancario, pero Julio asegura que es tan sólo un trámite legal, ya que él está seguro de que el negocio va a ir bien y que va a poder pagar su deuda con el banco sin problemas ni demoras. Con este tema resuelto, Julio se decide a pedir el dinero al banco y a hacerle una oferta a la dueña de “Sucesos” por la compra de la revista).

(En casa mientras cenan, Héctor y Asun comentan la nueva situación de la revista)

Héctor: Ya me ha comentado Bonilla que va a avalar a Julio...
Asun: ¡Ay sí, que bien...! la verdad es que Bonilla es un buen amigo, el mejor, y siempre que ha podido ayudar a Julio lo ha hecho, así que yo no tenía ninguna duda de que aceptaría...
Héctor: De todos modos yo confío en que Julio va a saber manejar la revista a partir de ahora, al menos la dirigirá con más cabeza y poniendo todo su empeño en sacarla adelante...
Asun: Desde luego su amor por la revista va a destacar por encima de todo, él siempre se ha dejado la piel en ella con su trabajo, y ahora como jefe más todavía... sabe que tiene una responsabilidad muy grande y no quiere decepcionarnos porque sabe que confiamos en él...
Héctor: Sólo espero que el puesto no le venga muy grande... porque para dirigir una publicación hay que tenerlos bien puestos... hay que tomar decisiones a veces dolorosas, y sino acuérdate de Rubín...
Asun: (algo nostálgica) Sí, la verdad es que don Jesús era el alma de la revista, y aunque sólo era redactor jefe y las decisiones las ratificaba doña Rocío, siempre andaba a la gresca con ella, pero siempre fue un buen jefe, al menos con nosotros los empleados... ¡que tiempos aquellos, madre mía y parece que fue ayer...!
Héctor: Sí, y sin embargo ya han pasado 5 años... y las cosas han cambiado mucho desde entonces... a ti y a mí nos ha dado tiempo a casarnos y formar una familia, Bonilla también tiene una familia como Dios manda, y por supuesto Aurelia y Gustavo que hacen una pareja preciosa también... por cierto, le podíais proponer a Gustavo que os ayudara con todos los temas notariales para el traspaso de poderes en la revista... ya sabes que esto de los documentos es un jaleo y quien mejor que él para echaros una mano... estoy seguro de que lo hará encantado...
Asun: Sí, tienes razón, lo hablaré mañana con Aurelia...

(En ese momento, entra María en el salón y se abraza a sus padres)
Asun: ¿Qué pasa María, cariño... no puedes dormir...?
María: No... tengo miedo...
Héctor: ¿Por qué, mi vida...? a ver súbete aquí conmigo y cuéntale a papá que es lo que le pasa a su princesita...
María: Hay un monstruo en mi cuarto...
Héctor: ¿Un monstruo...? ¿estás segura...? yo no he visto nada cuando he ido a arroparte y a contarte el cuento de buenas noches...
María: Pues esta ahí, en el armario...
Héctor: ¿En el armario...? ¡vaya, vaya...! pues me lo vas a tener que enseñar, a ver que podemos hacer...
Asun: ¿Quieres un poco de agua, mi vida...?
María: Sí...
(Asun llena el vaso de María con agua y la niña se lo bebe despacito y luego coge a su padre de la mano para llevarle al cuarto)
Héctor: (empieza a mirar por todas partes, incluso debajo de la cama) Pues yo no veo nada de nada...
María: Mira en el armario... pero sin luz porque sino no sale...
Héctor: ¡Ay sí, el armario... se me olvidaba que los monstruos que asustan a mi niña se esconden ahí...!
(Héctor apaga la luz, abre la puerta del armario y sigue el juego)
Héctor: ¡Te pillé...! ¡a ver, monstruo de pacotilla...! ¿cómo se te ocurre asustar a mi princesita...? ¡vete de aquí ahora mismo y no se te ocurra volver si no quieres tener problemas...! (Héctor abre la ventana y hace que tira al monstruo hacia fuera)
(María observa toda la escena con sus grandes ojos muy abiertos y animando a su padre a que acabe con el monstruo, y Asun desde el pasillo escucha la escena divertida)
Héctor: ¡Pues hala, mi amor, ya no te volverá a molestar más...! ahora a la cama otra vez, ¿eh...? ¿quieres que te arrope con el osito...?
María: Sí... gracias papá...
Héctor: (le da un beso en la frente) De nada, princesa... papá está aquí y ya pasó todo... que duermas bien, pequeña... buenas noches...
María: Papi... te quiero...
Héctor: (sonríe emocionado) Y yo a ti, cariño... dame otro beso...
(Héctor sale de la habitación y deja a María para que se duerma, y vuelve al salón donde está Asun esperándole con el café ya preparado)

(Dos semanas después, se realiza el traspaso oficial de poderes en la revista. Finalmente Julio consiguió el préstamo necesario del banco firmando como condición que Bonilla avalaría la operación en caso de impago. En presencia del notario y con la ayuda de Gustavo se firmaron todos los documentos necesarios y de este modo Julio pasó a ser el nuevo propietario de la revista “Sucesos”. Tras los trámites oficiales, Julio decide invitar a una copa a todos sus empleados para celebrar la buena noticia)

Julio: (levanta su copa) ¡Por el futuro de la revista...! porque los nuevos tiempos que se avecinan supongan cambios buenos y que duremos por muchos años...!
Asun: (levanta su copa) ¡Por esta nueva etapa en la revista, que seguro que nos dará muchas alegrías...! ¡y por nuestro jefe y compañero Julio, a quien deseo toda la suerte del mundo en esta nueva andadura...!
Aurelia: (levanta su copa) ¡Sí, por Julio, que se lo merece después de tanto esfuerzo...! ¡y por la revista, por supuesto...!
(Todos brindan y beben de sus copas)
Julio: Chicas, chicas me estáis sonrojando... pero agradezco vuestros ánimos... yo por mi parte voy a poner todo mi empeño y mis ganas para que esta aventura salga adelante como se merece esta revista... mañana os presentaré al que será el redactor jefe por el momento, un gran amigo mío, periodista de profesión, un gran maestro que fue quien me inculcó el amor por el dibujo y quien me enseñó a darle el toque de realismo necesario para llegar a los lectores... es una gran persona y estoy segura de que os vais a llevar muy bien con él... he querido contar con él al menos de forma temporal porque está a punto de jubilarse y me ha comentado que sería un honor para él poder retirarse en una revista del prestigio de “Sucesos”...
Asun: ¿Entonces es a él a quien tenemos que reportar ahora los artículos que escribamos...?
Julio: Sí, en un primer momento sí, aunque también me los podéis enseñar a mí directamente si os sentís más cómodas... yo me trasladaré al despacho de la antigua dueña y allí continuaré con mis dibujos, yo personalmente voy a continuar con las ilustraciones para la revista, y con vuestra ayuda haré las funciones de jefe lo mejor que sé, pero no voy a ser un ogro, no os preocupéis...
Aurelia: Eso ya lo sabemos, Julio... ¿podemos seguir tuteándote, verdad...?
Julio: Por supuesto, Aurelia, ante todo somos compañeros y amigos y aunque yo oficialmente sea el nuevo dueño, nada va a cambiar respecto a nuestra relación, todo va a seguir como hasta ahora...
Aurelia: ¡Si es que eres un pedazo de pan....! estoy segura de que las cosas a partir de ahora no van a seguir igual, van a ir a mejor...
Asun: Otra cosa, Julio, ¿has pensado en el nombre de la revista...? quiero decir que si vamos a empezar una nueva etapa no sé si es buena idea que continuemos con el mismo nombre por aquello de que los lectores ya nos conocen, o si vas a querer darle un nuevo aire, quizás otro enfoque más moderno acorde con los nuevos tiempos...
Julio: Pues la verdad es que no había pensado en ello, pero tal y como lo planteas no me parece mala idea introducir algunos cambios... déjame que lo estudie y ya te digo algo... si te parece podríamos organizar aquí en la redacción una especie de concurso de ideas en el que aportéis propuestas para el cambio de nombre... yo mismo me encargaría del diseño del eslogan y las letras que van a componer el nuevo nombre... la verdad es que es muy buena idea, déjame que le dé un par de vueltas...
Asun: De acuerdo... yo también iré pensando en posibles nombres para la nueva revista, y si hay que hacer cuñas publicitarias para darla a conocer en la radio, estoy segura de que podríamos contar con mi tía Manolita de nuevo... ella lo haría encantada, ya la conoces...
Julio: Desde luego, tu tía es una gran persona y estoy seguro de que nos será de gran ayuda... gracias, Asun...
Asun: De nada, hombre, aquí estamos para echarnos una mano todos... ¿quieres que te ayudemos con la mudanza...?
Julio: Pues os lo agradecería, sí... porque en el despacho hay un montón de cajas que no sirven para nada y quiero trasladarme cuanto antes para hacerme a la idea de mi nueva posición...
Aurelia: Pues eso está hecho... vamos...
(Asun, Aurelia y Julio comienzan a trasladar los bártulos de Julio al nuevo despacho y a deshacerse de lo que no sirve)

(Ya en casa, después de cenar y sentados en el sofá, Asun comparte con su marido las novedades de la revista)
Asun: Y al parecer Julio nos va a presentar mañana al nuevo redactor jefe...
Héctor: ¿Ah sí...? ¿y quién es...? espero que no sea otro capullo como Emilio Alcázar...
Asun: La verdad es que no le conozco... pero Julio dice que es un buen amigo suyo, algo así como su maestro, y que es algo temporal porque es un hombre ya mayor y le falta poco para jubilarse...
Héctor: Ah bueno, en ese caso aún tienes posibilidades de ocupar algún día tú ese puesto... (le acaricia la nariz con dulzura)
Asun: ¿Yo...? estás de broma...
Héctor: Yo no bromeo con esas cosas... es más, creo que con tus años de experiencia como redactora, tienes las tablas suficientes para cumplir las funciones de redactor jefe... y sinceramente creo que ya te va llegando el momento... Asun, cariño, te mereces ese ascenso y lo sabes tan bien como yo...
Asun: Quizá tengas razón, pero no quiero hacerme ilusiones... de momento, la revista va a empezar una nueva andadura y hay mucho trabajo por hacer... por cierto, lo que si le he planteado a Julio es un posible cambio de nombre para la revista... creo que el nombre de “Sucesos” ya está muy agotado y se le podría dar un nuevo aire a la revista, introduciendo nuevas secciones... y le ha parecido bien, me ha dicho que se lo pensará y que ya me dirá algo...
Héctor: Pues claro, si es que tú tienes ideas muy buenas... ¿y le has sugerido ya algún nombre alternativo...?
Asun: Pues no... todavía no... tengo que pensar en ello, tiene que ser un nombre que tenga fuerza, que sugiera algo sobre el contenido de la revista, que te incite a leerla...
Héctor: Estoy seguro de que se te ocurrirá algo... y ahora deja de darle vueltas a esa cabecita tan ocupada y responsable y ven aquí conmigo...
(Asun se tumba en el sofá y deja reposar su cabeza en el regazo de Héctor)
Asun: (sonriente) ¿Qué quieres...?
Héctor: (acaricia los rizos de Asun sin dejar de mirarla con una sonrisa tierna) Nada... estaba pensando en nosotros, en lo que nos ha cambiado la vida en todo este tiempo... fíjate, ya hemos superado el primer aniversario de nuestra boda...
Asun: Es cierto... y nuestros hijos no dejan de crecer... dentro de nada Dani echará a andar y no habrá quien le pare... y María empezará el colegio en unos meses...
Héctor: ¿Y qué me dices de ti y de mí...? ¿qué balance haces de este último año...?
Asun: Que pregunta más curiosa... pero a ver, déjame que piense... no sé, es que no se me ocurre nada negativo, todo han sido cosas tan buenas y positivas, y me siento la mujer más afortunada del mundo... no quiero que nada cambie, quiero seguir como hasta ahora... y disfrutar de estos pequeños momentos que me hacen tan feliz...
Héctor: (se agacha un poco para besar a su mujer en los labios) ¿Y esto también te hace feliz...?
Asun: (sonriente) Lo que más... (Héctor responde a su marido con una tierna caricia y un delicado beso) llevo toda la noche esperando esto...
Héctor: Pues aprovechemos que los niños duermen y vámonos a la habitación que quiero enseñarte un par de cosas...
Asun: Llévame tú...
Héctor: (sonriente) Como desees... vamos allá...
(Héctor se levanta, coge a su mujer en brazos y apaga la luz del salón para dirigirse con ella al dormitorio, hacia ese rincón especial donde el feliz matrimonio comparte su amor con ternura y pasión).









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