viernes, 16 de noviembre de 2012

Capítulo 19: De paseo con la bici nueva (Enero de 1963)


(El día siguiente se lo pasa entero Asun por la mañana jugando con María y ayudándole a montar el puzzle. Incluso viene Clara a casa de María, ya que Aurelia si que ha ido a trabajar a la revista, y entre todas ayudan a Clara a rematar también su puzzle. Por la tarde, un par de horas después de la comida, aparece Héctor en casa que viene del despacho).
Héctor: ¡Ya estoy en casa...! ¿dónde está mi princesita de los mares...?
María: (viene corriendo por el pasillo y se tira a sus brazos) ¡Papi, papi...!
Héctor: (la coge en brazos y la da un beso enorme) ¡Hola, princesita...!
Asun: (le da un beso a su marido) Lleva todo el día preguntando que cuando vienes, tiene unas ganas de salir a probar la bici que no veas...
Héctor: ¿Ha merendado ya...?
María: ¡Sí...! ¡y me lo he comido todo...!
Héctor: Muy bien, pues ve a ponerte los zapatos y el abrigo que nos vamos a la calle...
Asun: Yo voy con vosotros y así aprovecho para pasear con Dani...
Héctor: Estupendo... vamos entonces...

(La familia Perea se dirige al parque donde María hace su entrada triunfal cogiendo la bici por el manillar y deseando montarse en ella)

Héctor: A ver, cariño, vamos hacia ese banco y te explico lo que tienes que hacer, ¿vale...?
María: ¡Vale...!

(Héctor monta a María sobre la bicicleta y trata de que se sostenga ella sola poniendo los pies sobre los pedales. Héctor sujeta la bici y María da sus primeros pedaleos por el sendero del parque)

María: ¡Suelta, papá, que yo puedo sola...!
Héctor: ¿Estás segura cariño...?
María: ¡Sí...!
Héctor: Muy bien, pues vamos allá... suelto, suelto... ¡ahora...! ¡dale fuerte...!

(María avanza ella sola pedaleando. Aunque parece un poco insegura al principio, enseguida se confía y va todo recto hasta el final del sendero. Héctor echa una carrera para alcanzarla y darle la vuelta a la bici. Así hacen un par de carreras, hasta que Héctor le enseña a girar para que ella sola pueda ir y volver por el sendero. María va cogiendo cada vez más soltura)

Asun: ¡Es increíble lo rápido que aprende...!
Héctor: Sí, un par de tardes más y ya me está pidiendo que le quite los ruedines...
Asun: Bueno, bueno, eso ya lo veremos, que no quiero que se caiga a la primera de cambio...
Héctor: Mujer, pues si se cae tampoco pasa nada... los niños aprenden a base de eso, de caerse y levantarse otra vez como si no hubiera pasado nada...
Asun: (sonriendo divertida) Sí, sí, tú dirás lo que quieras, pero ya verás quien sufre más si tu princesita termina en el suelo llorando... ¿tengo razón o no...?
Héctor: (asintiendo) Sí, supongo que tienes razón, como siempre... tengo debilidad por ella, no puedo evitarlo... eso no quiere decir que la quiera más a ella que a Daniel porque no es cierto, ya sabes a que me refiero...
Asun: (mirándole cariñosamente) Sí, ya lo sé... pero te entiendo... María es la mayor y es la niña de tus ojos, y ella está siempre tan pendiente de ti...
Héctor: Y Dani es mi principito, el hombrecito de la casa... que ganas tengo de que empiece a hablar en condiciones y poder compartir con él cosas de chicos...
Asun: (divertida) ¿Qué es eso de cosas de chicos...? ni que fuerais tan misteriosos... si en el fondo sois bastante simples... yo diría que más que nosotras...
Héctor: Si... ¿ves...? en eso vuelves a tener razón... las chicas a veces sois bastante retorcidas y complicadas de entender al menos para algunos hombres tan zoquetes como yo...
Asun: (riéndose) Sin embargo que sepas que tú sigues siendo mi zoquete favorito y no te cambiaría por nada del mundo... me gustas así, como eres... con tus virtudes, que son muchas y con tus defectillos que cada vez son menos...
Héctor: ¿Eso quiere decir que he mejorado con el tiempo...?
Asun: (cogiéndole la mano) Definitivamente sí... has madurado... como el buen vino... y creo que yo tengo algo que ver...
Héctor: (acariciándole la mano) Por supuesto... tú me has hecho cambiar y me alegro por ello... porque ahora soy mucho más feliz de lo que era hace algunos años... a veces ni me reconozco... pero me gusta más como soy ahora...
Asun: A mí también... ¿nos vamos para casa...?
Héctor: Sí, claro, que ya es tarde... (llama a su hija) ¡María, tesoro... venga que nos vamos...!
María: (acercándose con la bici) ¡Ya voy papá...!
(Los cuatro se dirigen de nuevo hacia casa)



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